
Gratias omnibus!
*Fotos de la boda romana de Carlos Cabanillas
Blog sobre cocina romana antigua y otros aspectos del mundo antiguo, principalmente su legado en la actualidad.

LARVA CONUIUIALIS
esqueleto de plata, tan bien armado, que sus articulaciones y vértebras móviles podían girar en cualquier dirección. Después de dejar caer este esqueleto varias veces sobre la mesa y hacerle tomar varias actitudes gracias a las articulaciones movibles, Trimalción añadió: Al leer la prensa no es difícil encontrar anuncios de dietas para adelgazar, pero también se pueden ver artículos sobre
El individuo joven procede de la mezcla de elementos calientes y secos […]
El hombre, cuando el cuerpo ya no se desarrolla más, es seco y frío, porque el calor que afluye ya no domina […]
Los viejos son fríos y húmedos, porque el fuego se retira y el agua fluye […]
(Pseudo-Hipócrates, De Diaeta, 1, 33,1-2)
Tras leer esta lectura se concluye que los niños precisan de alimentos secos y fríos, y es recomendable para los menos jóvenes alimentos fríos y húmedos.
HUEVOS DUROS (Ova elixa)
Hervir unos huevos y rociar con una mezcla de garum, vino, pimienta, aceite y benjuí ( en su defecto, vainilla).
FLAN (tyropatinam)
Poner leche en un plato en la cantidad proporcionada para el tamaño de éste. Amalgamar con miel. Echar 5 huevos para ½ l de leche y batirlos con la leche hasta que quede todo bien disuelto. Hornear y cuando haya cuajado, espolvorear pimienta y servir.
*Se puede servir acompañado de frutos secos.
MENÚ MADUREZ- vigorizante
SOPA DE CEBOLLAS (Patellam Lucretianam)
PESCADO HERVIDO CON SALSA (locusta elixa cum cuminato)
Tras hervir el pescado, machacar en el mortero: pimienta negra, ligústico (o bayas de eneldo), cilantro, ajedrea, cebolla, una yema de huevo duro, vino de pasas, vinagre, aceite y garum, rociar el pescado.
Al margen de la edad que tengáis, una recomendación final de Galeno, Adhortatio ad artes addiscendas, 11, 17, “hay que proporcionar al cuerpo una dieta sana: ejercicio, alimentos, bebidas, sueño, placer sexual, todo con moderación”
Plurimam salutem!
* Fotografías propias del Museo de Nápoles y Museo del Bardo
Si partimos del dicho popular “todo lo que corre, salta y vuela a la cazuela” nos puede resultar comprensible el consumo, en la época imperial y entre las clases privilegiadas romanas, de aves tan hermosas como los flamencos.
Las explicaciones etimológicas que se dan resultan curiosas e incluso, divertidas. Veámoslas:
Pero, ¿cómo ha llegado a utilizarse con unas connotaciones peyorativas en expresiones del tipo “no te pongas flamenco” o “eres muy flamenco”? La respuesta se encontraría en la guerra entre Flandes y España en la segunda mitad del siglo XVI y primera del XVII. Al acabar este conflicto bélico, los españoles consideraban a los naturales de Flandes gente pretenciosa, rebelde y fanfarrona, de ahí esa concepción negativa del término “flamenco”.
Suetonio, Vida de los Doce Césares, nos cuenta que uno de los manjares favoritos de Calígula fueron las lenguas de flamenco y a su vez, fueron utilizadas estas aves como víctimas en los sacrificios:
“Creó asimismo un templo especial para su divinidad, y sacerdotes y víctimas rarísimas. […] las víctimas eran flamencos, pavos reales, urogallos, pintadas y faisanes, que se inmolaban cada día por especies. (IV, 22, 2)
Plinio, Historia Natural:
Marcial, Epigramas:
“Mis rojas plumas me dan su nombre, pero mi lengua tiene excelente sabor para los glotones. ¿Qué sucedería si pudiese hablar?” (XIII, 71)
Siguiendo con las fuentes clásicas, acudamos a De Re Coquinaria de Apicio, VI, 1-2, por si alguien se anima a probar:
“Desplumar un flamenco, lavarlo y prepararlo para echar en la cazuela. Poner agua, sal, eneldo y un poco de vinagre. A media cocción, atar un manojo de puerros y de cilantro, dejar que hierba junto. Antes de llegar al punto de cocción, añadir defritum (mosto hervido hasta reducirlo a la mitad o a un tercio de su volumen) para que coja color. Machacar en un mortero pimienta, comino, cilantro, benjuí (o rama de vainilla, en su defecto), menta, ruda, rociar con vinagre, añadir dátiles y rociar con su propio jugo. Vaciarlo en la cacerola y envolver con almidón (o fécula para espesar la salsa). Derramar la salsa y servir. Lo mismo se hará con el papagayo”
OTRA RECETA
“Asar el ave. Machacar pimienta, ligústico (o bayas de eneldo), apio en grano, aljonjolí frito (o sésamo), perejil, menta, cebolla seca, dátiles, miel, vino, garum, vinagre, aceite y defritum, dejándolo macerar”
Si alguien siente curiosidad y se anima que no dude en comunicárnoslo.
Plurimam salutem!
* Fotografías propias naturaleza muerta de Herculano y mosaico del museo del Bardo
Ante la perspectiva de un fin de semana lluvioso que anuncia la llegada del otoño, se nos invita a
l recogimiento en el hogar. Son muchas las actividades a las que podemos optar, pero no estaría mal dedicar unas horas a la elaboración de un “original menú romano”, con platos que habitualmente no forman parte de nuestra dieta, con sabores y aromas con los que poder trasladarnos al mundo romano.
Es cuestión de tiempo e imaginación.
De Re Coquinaria aporta las ideas y el resto está en vuestras manos.
MENÚ ROMANO PARA UN DÍA
LLUVIOSO DE OTOÑO
PRIMER PLATO: Lentejas con castañas.
SEGUNDO PLATO: Filete de avestruz a la mostaza.
POSTRE: Plato de peras.
Vino de Mirto.
“Poner en una cazuela castañas peladas. Cocer con agua y un poco de bicarbonato sódico. Poner en un mortero pimienta, comino, semillas de cilantro, menta, ruda, ajo y poleo; machacar bien y empapar con vinagre, miel y garum. Verter sobre las castañas cocidas. Añadir aceite y poner a hervir. Cuando esté todo bien cocido machacar en el mortero y aderezar con esta salsa las lentejas ya cocidas. Servir y aliñar con aceite verde”.
FILETE DE AVESTRUZ A
“Preparar una salsa con pimienta negra en grano, bayas de eneldo, tomillo, mostaza en grano, miel, vinagre, garum y aceite. Calentar esta salsa (sin que llegue a hervir) durante unos minutos.
Esta emulsión deberá cubrir los filetes de avestruz, que previamente se habrán asado o podemos utilizar esta salsa para cocer la carne en ella”
PLATO DE PERAS
“Sacar el corazón de unas peras y cocer en agua. Macerarlas con pimienta, comino, miel, garum, vino de pasas y un poco de aceite. Añadir huevos cocidos y prepararlo todo en una bandeja. Espolvorear con pimienta y servir”
VINO DE MIRTO
Para acompañar el menú podemos elaborar unos días antes un vino de mirto:
“Poner a macerar los frutos triturados del mirto en vino tinto durante diecinueve días. Pasados estos días colar el vino que se servirá con miel y unas hebras de azafrán”
N.B: Resulta tranquilizador saber que este vino posee unas propiedades astringentes,…por lo que pueda suceder.
Plurimam salutem!
* Fotografías propias. Detalles de Boscoreale y de Praga.
El horno, FORNAX en latín, ha constituido a lo largo de la historia un utensilio importante en la evolución de la cocina. Para los romanos tomó un carácter especial al considerarlo una divinidad, la diosa del pan y de la cocción de los cereales como bien nos narra Ovidio, Fasti, II, 525:
Así pues, la “diosa de los Hornos” tomaría el nombre de un objeto ya existente, FORNAX (sería una palabra epónima).
Pero ¿por qué la decisión de nombrar “diosa” a un utensilio? De nuevo, Ovidio nos ayuda a dar respuesta a esta cuestión:
(Ov. Fasti, II, 518 y ss)
Con el tiempo, para conmemorar a la divinidad, Numa Pompilio instituyó unas fiestas llamadas FORNACALIA, que se llevaban a cabo durante el mes febrero, aunque no presentaban una fecha fija:
(Ov. Fasti, II, 527 y ss)
Se sabe que en esta festividad se ofrendaban las primicias de las cosechas a la diosa para agradecerle el que evitase los incendios y el que les proporcionase cereales tostados.
Se cree que, a su vez, se entregaba a la diosa la “MOLA SALSA”*, mezcla de harina y sal que elaboraban las Vestales, por lo que esta festividad también estaría dedicada a la diosa Vesta, pues bajo su protección se encontraba el fuego que prende en los hornos y en las brasas de los hogares:
“He aquí que cuelgan hogazas de pan en asnillos adornados con coronas, y floridas guirnaldas recubren las ásperas muelas de molino. Antes los granjeros cocían en los hornos sólo espelta (y existe también el rito de la diosa de los Hornos). El fuego del propio hogar proporcionaba el pan que habían puesto bajo la ceniza y en el suelo caliente colocaban una teja partida. Desde entonces el panadero honra el hogar y a la dueña del hogar y a la borriquilla que hace girar las muelas de pómez.”
(Ov. Fasti, VI, 311 y ss)
Pero este utensilio no sólo dio el nombre a una divinidad, sino que la palabra FORNAX es el nombre de una de las trece constelaciones que acuñó N. Louis de Lacaille, en honor al químico A. Lavoiser que fue guillotinado durante la revolución francesa.
Todos estos hornos nos recuerdan a los empleados a lo largo del tiempo, como las barbacoas, los hornos de leña de algunas panaderías o pizzerías, las estufas de leña, los braseros,...
Para terminar, la RECETA DE
Las Vestales tomaban la mezcla que a continuación nos relata Festo y la utilizaban para salar la harina siguiendo unos rituales sólo conocidos por ellas.
“La muries es según dice Veranio una salmuera hecha con sal no purificada, picada en un mortero y echada luego en una olla de tierra y después cubierta de yeso y cocida al horno. Las vírgenes Vestales la cortaban después con una sierra de hierro y la depositaban en una tinaja saladera que hay en
Plurimam salutem!
“Aquel día, pues, pensando en algo semejante había entrado en el huerto. En primer lugar, escarbaba la tierra ligeramente con los dedos, saca cuatro ajos con sus recias fibras, luego arranca el apio de frágil fronda, la tiesa ruda y el cilantro tembloroso por su fino tallo. Una vez recogió todo esto, se sienta junto al fuego y pide a voces el mortero a la criada. Luego, pela una a una las cabezas de ajos cortándoles los nudos y las membranas superiores y echa los despojos por todos lados quedando esparcidos en tierra. El bulbo conservado con el tallo moja en agua y lo mete en la concavidad de la piedra. Los espolvorea de granos de sal, se añade queso en sal curado, acumula encima las hierbas seleccionadas. Con la izquierda sostiene el recipiente entre las velludas piernas, la derecha con la mano del mortero primeramente maja los olorosos ajos, luego, a su vez, tritura todo, mezclado el jugo. Va la mano girando. Poco a poco cada uno de los ingredientes pierde sus fuerzas, de muchos queda un solo color, ni todo verde, porque resisten las partes lechosas, ni destacando el blanco de leche porque se torna variado de tantas hierbas. A menudo las narices abiertas de nuestro hombre golpea el fuerte olor y con muecas condena su alimento, a veces con la mano limpia sus ojos llorosos y, furioso, lanza improperios contra el inocente tufo. Un blog que quiere agradecer su existencia a Ana Ovando (magistra suprema), sin olvidarse de todos aquellos compañeros y amigos que han creído en él.
IGNIARIUM
Posteriormente, utilizaron un utensilio llamado IGNIARIUM, cuyo nombre procedía del latín IGNIS "fuego", que podríamos considerar el origen de nuestros mecheros.Otro sistema fue el empleo de un espejo cóncavo o unas lentes para atraer los rayos solares y prender unas ramitas secas. Este método no tuvo un empleo tan extendido como el igniarium.
El día 9 de Junio, los antiguos romanos realizaban una fiesta en honor a Vesta, diosa del hogar.