domingo, 5 de diciembre de 2010

VA POR LOS CLIENTES ROMANOS


Desde De Re Coquinaria os recomendamos la lectura del interesante artículo del blog Hortus Hesperidum sobre la SALUTATIO MATUTINA realizada de manera cotidiana por los clientes romanos.

Muchas son las citas que se encuentran en las fuentes clásicas sobre las acciones de los clientes, entre todas ellas hemos escogido una muy curiosa que nos ha transmitido Marcial, I, LX:

¿Por qué, en la misma mesa, no comemos lo mismo?

Siendo invitado a la cena ya no como antes, en calidad de cliente pagado, ¿Por qué no me sirven la misma cena que a ti? Tú tomas ostras engordadas en el lago Lucrino, yo sorbo un mejillón habiéndome cortado la boca. Tú tienes hongos boletos, yo tomo hongos de los cerdos; tú te peleas con un rodaballo, en cambio yo, con un sargo. A ti te llena una dorada tórtola de enormes muslos; a mí me ponen una picaza muerta en su jaula. ¿Por qué ceno sin ti, Póntico, cenando contigo? Que sirva de algo la desaparición de la espórtula: cenemos lo mismo.

Tras su lectura sentimos la necesidad de preparar un plato para cada momento de su jornada, un menú en honor a todos los clientes romanos que día a día tuvieron que saludar, visitar, halagar, acompañar, etc. a su patrono.

Empezaremos con un ientaculum o desayuno consistente para poder soportar la espera en casa de su patrón y darle el saludo, Ave domine!:

Catón, De Agricultura, LXXXVI.


Haz «puls» de trigo así. Pon media libra de trigo limpio dentro de un mortero; enjuágalo bien, quita la cáscara bien, purifícalo bien; después se vierte dentro de una olla con agua clara, y se cuece; cuando esté cocida, añadir leche poco a poco hasta conseguir una crema espesa.

ACTUALIZACIÓN DE LA RECETA

Hervir durante 10 minutos unos 100 gr. de copos de trigo en un vaso de agua, moviendo la mezcla para que no se queme. Después añadir un vaso de leche y cocer a fuego muy lento durante 10 minutos más. Se sirve caliente con miel.

Tras la salutatio recibirá de manos de su dominus la apreciada sportula con la que mitigará el apetito del día.

Como prandium o tentempié tomaremos una patina de espárragos siguiendo las indicaciones de Apicio, IV, II, 6

Poner en un mortero los extremos desechables de los espárragos, rociar con vino y colar. Picar pimienta, ligústico, coliandro fresco, ajedrea, cebolla y macerar con garum y aceite. Trasladar el puré a una cacerola engrasada, y si se quiere, se pueden batir unos huevos para que ligue, espolvorear pimienta fina.

ACTUALIZACIÓN RECETA

Tomar unos espárragos verdes, cortar las puntas y pelar. Cortarlos por la mitad y poner a hervir durante unos 8 minutos. Sacar y escurrir bien.
Preparar una salsa con pimienta, perejil, cilantro verde, ajedrea, cebolla, vino, garum y aceite. Añadir la salsa a los espárragos. A continuación poner todo el contenido en una cazuela engrasada. Batir 5 huevos y añadirlos a los espárragos en salsa. También podemos espolvorear por encima queso rallado. Cocer al horno durante una media hora al baño maría. Servir con un poco de pimienta.


Como cena o comida fuerte del día nuestro cliente tomará el rodaballo en salsa que tanto le apetece acompañado de unas habas fritas.

Apicio, X, III, 9


Salsa para un pescado asado: pimienta, coliandro, menta seca, apio en grano, cebolla, uva pasa, miel, vinagre, vino, garum y aceite.


ACTUALIZACIÓN RECETA

Asar el rodaballo a la plancha. Aliñar con una salsa hecha de pimienta, cilantro fresco, apio, orégano, menta, cebolla, uvas pasas, miel, vinagre, vino, garum y aceite. Servir el pescado sobre una base de habas fritas con aceite, tomillo, pimienta y ajos.

Para irse a descansar con un dulce sabor de boca le ofreceremos un apothermum con frutos secos.

Apicio, II, II, 10

Cocer espelta con piñones y almendras peladas, puestas previamente en agua y lavadas con tierra arcillosa, con el fin de que se pongan muy blandas. Mezclar con todo eso uvas pasas, careno o vino de pasas. Espolvorear pimienta molida y servirlo en una bandeja.

ACTUALIZACIÓN RECETA

Poner a hervir en una cazuela ½ l. de leche, dos cucharadas de aceite de oliva, dos cucharadas de miel, dos cucharadas de piñones, uvas pasas y almendras, un poco de pimienta. Cuando empiece a hervir añadir unos 40 gr. de sémola y ½ vaso de vino blanco dulce. Cocer a fuego muy lento y removiendo sin cesar durante cinco minutos. Servir en vasitos individuales a los que se les pondrán unos piñones tostados y un poco de pimienta.

Confiamos que nuestro cliente esté más satisfecho con nuestra sugerencia, eso sí, comeremos lo mismo que él.


Plurimam salutem!!

*Imágenes propias

sábado, 27 de noviembre de 2010

UNA CENA FALLIDA

No hay mayor decepción que quedar con un amigo y que éste no acuda, pero todavía es peor, preparar con gran ilusión una velada sencilla y que prefieran el lujo en lugar de una reunión con amigos y buena conversación.

“¿Pero qué te ocurre? ¡Me prometiste acudir a una cena en mi casa y no te presentas! Ésta es mi sentencia: has de pagarme una multa equivalente al dinero que me ha costado la cena hasta el último as, y no es una cifra pequeña. Había preparado una lechuga por persona, tres caracoles y dos huevos; había además gachas de espelta aderezadas con vino mulsum y nieve (pues también este gasto lo añadirás a tu lista, y es más, lo incluirás entre los primeros, pues se echó completamente a perder sobre tu plato), aceitunas, acelgas, calabazas, cebollas y muchos otros manjares, no menos de mil ni menos deliciosos. Habrías visto además actuar a un cómico o quizá habrías escuchado a un recitador, o puede que hubieses asistido a un recital de lira o incluso habrías disfrutado de los tres espectáculos, pues a tanto alcanza mi magnificencia. Y sin embargo, preferiste ostras, vientre de cerda, erizos de mar y bailarinas gaditanas en casa de algún otro. Me las pagarás, no te digo cómo de momento. Tu comportamiento no tiene excusa. Te has portado muy mal, no sé si también contigo mismo, pero desde luego conmigo, y si también contigo. ¡Cuánto nos habríamos divertido juntos, ¡cómo nos habríamos reído! ¡Qué conversaciones más interesantes habríamos mantenido! Puedes cenar suntuosamente en casa de muchos otros, pero en ninguna de ellas disfrutarás de tanta alegría ni cordialidad, ni te sentirás tan libre de preocupaciones como en la mía. En fin, te ruego que hagas la prueba y si a continuación sigues prefiriendo aceptar las invitaciones de los demás antes que las mías, lo mejor es que me hagas llegar tu renuncia definitiva a asistir a mis convites. Cuídate.” (PLINIO, EL JOVEN, EPISTOLARIO, L. I-15)

A la lectura de la carta de Plinio, el Joven, se descubre a la perfección qué próximos nos hallamos de los antiguos romanos, pese a la distancia en el tiempo. Los sentimientos de las personas son universales y éstos son los que nos hacen sentirnos vivos.

¿Os animáis a recrear un menú humilde para las personas que consideramos nuestros amigos?


De entrantes serviremos unas lechugas acompañadas de puerros y granada:

Rehogar los puerros en una sartén. Tras trocear una lechuga, añadir por encima los puerros rehogados y unas aceitunas negras. Para aderezar, hacer una vinagreta con un poco de comino, unos granos de granada, aceite, sal y vinagre.

Continuaremos con una sopa de caracoles:

La sopa se realizará con diez caracoles por persona. Tras sacar los caracoles del caparazón, hay que ponerlos a hervir unos cinco minutos en un caldo preparado previamente con vino blanco, sal, cilantro, comino, unas gotas de vinagre y una cucharada de mostaza. A continuación, retirar el caldo del fuego. Si queda muy ligero, se puede espesar con harina o nata líquida. Servir con pimienta y unas hojitas de perejil.

Completaremos nuestro menú con unas albóndigas de almejas y unos filetes de cordero que prepararemos de la siguiente manera:



Cocer en agua unas almejas, picarlas y sacarles el nervio. A continuación añadir espelta triturada (que habrá cocido con el caldo de las almejas), unos huevos cocidos, uños piñones, un poco de garum y pimienta. Preparar unas albóndigas con esta mezcla y servir.


Los filetes de cordero los asaremos a la plancha con pimienta y garum. Para servirlos los acompañaremos de unas judías verdes, garum, pimienta, comino frito, aceite y unos trocitos de pan tostado.


Nota Bene: el Garum se puede elaborar de la siguiente manera: Tomar una lata de anchoas, batirla junto a dos cucharadas de aceite y de vino aromatizado hasta que quede como una crema espesa. Añadir pimienta y una cucharada de miel.


Acabaremos la velada sirviendo un pastel de mebrillo, queso y manzanas asadas:

Poner en una bandeja una capa fina de queso fresco, otra de membrillo, otra de manzana asada y en cada una de ellas unas pasas. Repetir la operación varias veces. Servir con un poco de pimienta negra y miel.


Confiamos en poder atraer y reunir alrededor de nuestra mesa a aquellos que les apetezca una velada entre amigos, eso sí, la conversación fluída, la diversión y la energía positiva será un requisito que deberán aportar los invitados.


Prosit

Plurimam salutem!

domingo, 21 de noviembre de 2010

HÉRCULES, EL PRIMER CORONADO CON APIO II


La semana pasada hablamos del cultivo del apio y hoy acabaremos nuestro relato sobre el apio con su uso culinario y medicinal.

Antes de empezar a cocinarlo deberemos acudir al mercado para comprarlo, así pues, cómo se cotizaba. Según leemos en Ateneo, VI, 228 b, parece que su precio podía ser elevado: “Tienes a nuestra ciudad congregada en la plaza de la verdura: nos peleamos por los apios, como en los Juegos Ístmicos.” Esta mención nos hace pensar que estaban muy bien considerados por lo que su precio debería ser alto. No tenemos constancia de él en el Edicto de Diocleciano, por lo que no se puede concretar.

Lo que sí que tenemos claro son las múltiples PROPIEDADES que se le otorgan. Se empleaba como medicina, así Hipócrates decía: “para los nervios, el apio es un buen remedio”

También era utilizada contra la depresión, si se mezclaba con nuez moscada. También se la consideraba antirreumática, diurética, antiséptica, con mucha vitamina E.

Dioscórides, III, 64
:”El apio hortense es una planta muy útil. Como cataplasma con pan o flor de harina, mitiga las inflamaciones oculares, el ardor de estómago y relaja los pechos endurecidos; crudo y cocido, provoca la orina. Su simiente es diurética, resuelve las flatulencias y es bueno contra la tos.”


Dioscórides, III, 65:"El apio montano, su fruto y raíz tienen virtudes diuréticas. Provocan menstruos”


Dioscórides, III, 67: “El apio caballar se puede emplear cocida, cruda, sola y con pescados. Crudas se les echa salmuera. Se simiente, con vino y miel, provoca menstruos y aplicada con untura auxilia contra la estranguria”


Teofrasto, VII, 6, 3-4:”El apio caballar y el apio de los pantanos son útiles para la estranguria y para los que sufren del mal de piedra, sirviéndolo en vino blanco y dulce. El apio de montaña posee diferencias aún mayores. Su hoja es como la de la cicuta, la raíz es delicada y tiene el fruto como el del eneldo sólo que más pequeño. Se administra con vino seco para las enfermedades de la mujer”


Plinio, XIX, XX, 112 y ss: "También es beneficiosa para otro tipo de flujos en los miembros cuando se aplica machacado, él solo o aplicado con pan o cebada. También los peces son revividos con apio fresco, si están enfermos en su estanque. Dicen que el tallo del apio femenino cría larvas, por lo que aquellos que lo han comido, hombre o mujer acaban siendo estériles, y los niños que lo succionan si sus nodrizas se lo dan, acaban siendo epilépticos. La aplicación de las hojas de apio suaviza las durezas de los senos. Hervir el apio en agua dulce la hace todavía más dulce. Su jugo, extraído de la raíz, unido con vino, atenúa el dolor de lumbago y también es bueno para los problemas de audición si se introduce en los oídos. Su semilla es diurética, ayuda a la menstruación y después del parto, también restaura el color natural tras una contusión si se aplica una decocción de sus semillas. Aplicada con la clara de los huevos o hervida en agua y bebido, el apio cura las piedras del riñón y las úlceras de la boca cuando se machaca en agua fría. Las semillas con vino o la raíz con vino viejo, destruye las piedras de la vejiga. Las semillas también tomadas con vino blanco ayudan a los pacientes de ictericia”.


Plinio, XIX - XX, 116 y ss: “Otro tipo es el apio de montaña, un arbusto de un palmo de alto, con una semilla como el comino, beneficial para la orina y la menstruación. Heleoselinum (apio silvestre) es muy beneficioso para las mordeduras de arañas. Esta variedad con vino provoca los menstruos. Otra clase de apio que crece sobre las rocas, se llama petroselinum (apio de roca). Este es bueno para los abscesos, dos cucharadas de su jugo con un ciatus de jugo de marrubio y tres ciatus de agua caliente. Otra variedad es el apio buselinum (apio de las vacas) que se diferencia de la clase cultivada por la falta de tallo y el enrojecimiento de sus raíces, aunque sus propiedades son las mismas. Ellos dicen que tomado como bebida o aplicado es un poderoso antídoto contra las mordeduras de serpientes.”

Celso, De medicina, II, 31, 33 dice del apio que:”es represivo y refrescante”

RECETAS Y REMEDIOS MEDICINALES

Plinio, HN, 29, 42:”Las yemas de huevo cocidas hasta que se endurecen calman los dolores de los ojos, mezcladas con semillas de apio machacadas y polenta en vino con miel”

Plinio, HN, 29, 80
:”El caldo de pollo es muy eficaz al cocerlo con col marina, salazón de atún, alcaparras, apio, polipodio o eneldo”


Plinio, HN, 32, 94:”El mejor caldo para la vejiga es el hecho con escorpiones marinos y peces de roca con eneldo, apio, coriandro, puerro, aceite y sal”

Plinio, HN, 32, 132
:”Para la evacuación menstrual y la abundancia de leche lo mejor es cangrejos cocidos con acedera y apio silvestre”

Paladio, Tratado de agricultura, 14, 60:”Contra la dificultad de orinar, machacar semillas de apio con dos cótilas de vino”

En la actualidad tiene un papel protector en algunas culturas como podréis comprobar en este enlace.


A continuación veamos el uso culinario del apio en el mundo romano.

RECETAS DE APICIO, III, XII- XV

Se consumía durante la gustatio o entrantes, en forma de puré o tipo ensalada. A su vez, eran muy empleadas sus semillas para condimentar los platos.
Así lo leemos en Plinio, XIX - XX, 112 y ss: “El apio es muy apreciado, tanto es así que en el campo sus tallos se sumergen en la leche y su salsa es muy apreciada como condimento"


APIO CABALLAR

El apio caballar, atado en manojos, se sirve crudo, con garum, aceite y vino puro, o bien con pescado asado.

PURÉ DE APIO CABALLAR

Una vez hervido el apio caballar con agua mezclada con bicarbonato sódico, cortar en pequeños trozos, picar pimienta, ligústico, ajedrea seca, cebolla seca, garum, y macerar con vino y aceite.

Acabar con la receta de MORETUM (85-116) que nos proporcionó Virgilio en la que el apio tiene un papel importante:

“Aquel día, pues, pensando en algo semejante había entrado en el huerto. En primer lugar, escarbando la tierra ligeramente con los dedos, saca cuatro ajos con sus recias fibras, luego arranca el apio de frágil fronda, la tiesa ruda y el cilantro tembloroso por su fino tallo. Una vez recogió todo esto, se sienta junto al fuego y pide a voces el mortero a la criada. Luego, pela una a una las cabezas de ajos cortándoles los nudos y las membranas superiores y echa los despojos por todos lados quedando esparcidos en tierra. El bulbo conservado con el tallo moja en agua y lo mete en la concavidad de la piedra. Los espolvorea de granos de sal, se añade queso en sal curado, acumula encima las hierbas seleccionadas. Con la izquierda sostiene el recipiente entre las velludas piernas, la derecha con la mano del mortero primeramente maja los olorosos ajos, luego, a su vez, tritura todo, mezclado el jugo. Va la mano girando. Poco a poco cada uno de los ingredientes pierde sus fuerzas, de muchos queda un solo color, ni todo verde, porque resisten las partes lechosas, ni destacando el blanco de leche porque se torna variado de tantas hierbas. A menudo las narices abiertas de nuestro hombre golpea el fuerte olor y con muecas condena su alimento, a veces con la mano limpia sus ojos llorosos y furioso, lanza improperios contra el inocente tufo. Avanzaba su obra: y no ya desigual, como antes, sino más pesada marchaba la mano del mortero en lentos giros. Vierte gota a gota el aceite de Palas, un chorro de fuerte vinagre y, de nuevo, mezcla la pasta y remueve lo mezclado y recoge lo esparcido en una bola para que tome la forma y el nombre de un perfecto MORETUM.
Mientras tanto, Escíbale, también activa, saca el pan que alegre recoge con sus manos, y rechazando el temor del hambre y seguro por aquel día, Símulo se ciñe las piernas con polainas iguales y, cubierto de un gorro de cuero, unce al yugo con correas mansos novillos, los conduce al campo y en tierra hunde el arado”


Esperando que os animéis a consumir el beneficioso apio,

Plurimam salutem!

*Imágenes propias

domingo, 14 de noviembre de 2010

HÉRCULES, EL PRIMER CORONADO CON APIO I

Con el nombre de Apium Graveolens, se conoce en latín a nuestro apio. Como vemos la palabra apium ha dado en español "apio", pero si nos fijamos en otras lenguas, su origen procede del griego “sélinon” como ocurre en inglés celery, francés celeri e italiano sedano.


En latín deriva del término “Apis” abeja, por ser una planta muy melífera. También comenta Isidoro de Sevilla, XVII, 11, 1-2 que:”El apio recibe este nombre porque antaño se coronaba con él el ápex, cabeza, de los triunfadores. El primero que coronó su cabeza con esta planta fue Hércules. Sus raíces son muy eficaces como antídoto contra los venenos. A su especie pertenecen el petroselinon, el hipposelinon y el oleoselinon”.


Muchas veces el apio es confundido con el perejil, ya que los griegos le dieron el mismo nombre. Ambas eran utilizadas en la cultura griega para hacer guirnaldas, pues simbolizaban triunfo y bravura, aunque también se asociaba al mundo funerario. Para los griegos era una planta sagrada, su imagen aparecía en monedas como la de la ciudad de Selinunte e incluso se cree que los difuntos yacían sobre un lecho de apio.


A lo largo de la historia se le han atribuido muchas propiedades, e incluso divinas, como bien se puede leer en la Ilíada cuando Aquiles cura con apio a su caballo (Il. II, 776). Sobre ese uso curativo en los caballos también nos habla Plutarco, 678 A:”A los caballos se les echa, junto con otros piensos, apio, porque los caballos que están inusitadamente ociosos enferman de las patas y para esto, lo mejor es el apio”


También cabe destacar a Aquiles cuando recuerda la corona de apio que se le otorgó cuando ganó una competición deportiva en los juegos Nemeos. También en los juegos Ístmicos eran coronadas las cabezas con apio fresco y perejil, aunque después fue cambiada por el pino. De nuevo Plutarco, Moralia, 675 y ss se centra en la coronación en los juegos Ístmicos con coronas de apio:”el historiador Timeo relata que los corintios, cuando marchaban a combatir con los cartagineses por Sicilia, les salieron al encuentro unos burros cargados de apio. Al considerar que era un mal augurio, pues el apio parece ser fúnebre y decimos que los que están mal “precisan de apio”, Timeleón, al contrario, los animaba recordando el apio que corona a los vencedores del Istmo. A su vez, a la nao capitana de Antígona fue llamada Istmia, porque le brotó espontáneamente apio en la popa”


Del mismo modo Plutarco se plantea si la corona tradicional de los juegos Ístmicos fue siempre el pino y fue sustituida por el apio, siguiendo la costumbre de Nemea:”Los Alecíadas, que celebraban un juego mucho más antiguo que este junto al dios Egeón lo establecerán como un signo de victoria ístmica por imitación de los de Nemea y desdeñaron al pino, como antes coronaba a los competidores en Efira”.

A su vez, Píndaro, O, XIII, 33 habla del uso del apio para como guirnalda en los juegos Ístmicos.


En los banquetes romanos era frecuente su uso en coronas para los comensales, pues pensaban que su aroma alejaba la embriaguez del vino.



Plinio nos cuenta que los griegos no la empleaban en la cocina por considerarla una planta sagrada, frente a los romanos que sí que hacían uso de ella, como se ve en uno de los frescos de la Casa de los Vetti y como se sabe por los textos, ya que era considerada una planta afrodisiaca empleada durante la Bacanal o commissatio si se consumía su raíz fresca.


Veamos cuáles eran los TIPOS de apio referenciados en las fuentes:


Con respecto a su nomenclatura leemos en Dioscórides, Plantas y remedios medicinales, II, 175: “Al apio silvestre algunos lo llaman “ranúnculo”.


La tipología que nos describen los clásicos es la siguiente:

Teofrasto, Hª de las plantas, VII, 4, 6:”Las diferencias en el apio estriban en sus hojas y en sus tallos, pues uno es tupido y crespo y tiene la hoja hirsuta, el otro es más abierto y extenso y tiene el tallo más grande. Además, hay especies que tienen tallos blancos, rojos o coloreados. Y en general, todas estas formas se asemejan más al apio silvestre”


Dioscórides, III, 65.” El apio montano es un tallo de un palmo desde su raíz. Nace en pedregales y lugares montañosos. Su fruto y raíz tienen virtudes diuréticas. Provocan menstruos”


Dioscórides, III, 67: “El apio caballar es mayor y más blanco que el apio hortense. Con tallo hueco, alto, tierno, con ciertas rayas, hojas más anchas. Su simiente es negra, alargada, acre, aromática y su raíz es blanca, olorosa, se sabor agradable. Nace en lugares sombríos y pantanosos. Se toma como hortaliza, igual que el apio hortense. Se puede emplear cocida, cruda, sola y con pescados. Crudas se les echa salmuera. Se simiente, con vino y miel, provoca menstruos y aplicada con untura auxilia contra la estranguria”


Teofrasto, VII, 6, 3-4 completa la información sobre este tipo de apio:”El apio caballar, el apio de los pantanos y el apio de montaña difieren entre sí y con la especie cultivada. El apio que crece a orillas de los canales de riego y en los pantanos tiene escasas hojas y no es basto, sino que se asemeja algo al apio cultivado en olor, gusto y aspecto. El apio caballar tiene la hoja parecida a la del apio de los pantanos, pero es basto, de gran tallo y tiene la raíz gruesa como el rábano, y negra; el fruto es también negro, de mayor tamaño que la simiente de la arveja. Dicen que las dos son útiles para la estranguria y para los que sufren del mal de piedra, sirviéndolo en vino blanco y dulce. El apio de montaña posee diferencias aún mayores. Su hoja es como la de la cicuta, la raíz es delicada y tiene el fruto como el del eneldo sólo que más pequeño. Se administra con vino seco para las enfermedades de la mujer”


Teofrasto, IX, 1, 3-4:”El apio caballar tiene un jugo parecido a la mirra, algunos piensan que proviene de la mirra”


También leemos en Plinio, XIX - XX, 116 y ss: “Higinio da el nombre de apiastrum al melissophyllum, pero por lo general la variedad Cerdeña es condenada por ser venenosa. Debo incluir en esta misma clase todas las plantas llamadas de tal manera por los escritores griegos”.


Por lo que respecta al CULTIVO las fuentes clásicas nos informan de lo siguiente:



Plutarco, 700 A:”Se creía que el apio y el comino crecía mejor, si al brotar lo pisoteaban y aplastaban


Teofrasto, II, 4,3:”Dicen que si se siembra la semilla pisoteada y apisonada, se torna más crespo”


Teofrasto, II, 2,1:”El apio se multiplica mediante simiente o raíz, aunque presenta una peculiaridad, la exudación lagrimosa”


Teofrasto, , VII, 1, 2-3:”Su periodo de siembra es después del solsticio de invierno, en el mes de Gamelión (enero), en el que se siembran también el puerro y la cebolla. Pero el apio es el que con mayor dificultad germina, porque los que hacen un cálculo más modesto dicen que tarda cuarenta días y otros cincuenta y también que se siembra en cualquier época, ya que algunos lo siembran como cosecha subsidiaria en todo tiempo”


Teofrasto, VII, 1, 6-7:”Prospera más rápidamente si procede de semilla vieja, al igual que la acelga, la ajedrea, el mastuerzo, el culantro y la mejorana. Produce fruto no en ese año, sino al año siguiente, pues no es anual


Teofrasto, VII, 3, 5:”Cuando se trasplanta el apio, aconsejan golpear con un martillo en una estaca del tamaño que se desea que alcance el apio; aconsejan además, envolver la semilla en un trozo de tela y llenar el hueco, después de golpear con un martillo en una estaca y de llenar el hoyo de estiércol y tierra. Soporta muy bien el trasplante


Paladio, Tratado de agricultura, V, 3:”Es buena época de sembrar el apio en lugares calurosos y en los fríos, en la tierra que quieras con tal de que en ella haya agua abundante, aunque no rechacen nacer incluso en un terreno seco, si fuera menester. Se sembrará prácticamente en todos los meses, desde el comienzo de la primavera hasta finales del otoño. De su misma especie es el apio caballar, un poco más duro y amargo, y el apio palustre, de hoja suave y cogollo tierno, que nace en las charcas. Los apios más altos se lograrán metiendo dentro de un paño finito los granos que puedan cogerse con tres dedos, enterrándolos en un hoyo pequeño. Así la semilla de todos quedará unida a una sola cabeza fuerte. Se consiguen rugosos si se machacan previamente las semillas o si cuando brotan, se hace rodar algún objeto pesado sobre los campos o si se pisan con los pies cuando ya están nacidos. Las semillas de apio más viejas salen antes; las que son tiernas, más tarde”

CARACTERÍSTICAS


Teofrasto, I, 2, 2:”El apio produce fruto bianualmente y su tallo estará en consonancia con la duración de la vida de la planta”


Teofrasto, I, 6,6.”En general, la mayoría de las verduras, como la acelga, la berza, el apio y la romaza, tienen una única raíz, sólo que algunas tienen largas raíces laterales, como el apio y la acelga”


Teofrasto, I, 9,4:”El apio es un subarbusto o planta herbácea, como el rosal, la artemisa, el orégano, la amapola, etc. Algunas de estas plantas, algunas conservan sus hojas, otras las pierden, como le sucede al orégano y al apio


Teofrasto, I, 10,7:”Al apio, cuando surge el tallo, se le originan hojas, como en la lechuga silvestre, la albahaca y en los cereales”


Teofrasto, I, 12, 2:”El apio presenta un jugo aromático como el eneldo y el hinojo.”


Teofrasto, IV, 8,3:”Se llama herbáceas a plantas como el apio de las marismas y otras por el estilo”


Teofrasto, VII, 2, 2 y ss:”Algunas plantas que no son bulbosas, pero que son de larga vida, echan vástagos o tallos, como el apio; echan también raíces de las que nacen hojas y tallos. […] La mayoría de las verduras tienen una sola raíz gruesa y muy hundida en la tierra, porque, incluso en aquellas que emiten raíces adventicias de igual grosor, el brote lateral procede de la mitad de la raíz y no del punto de donde aquella tiene si comienzo. […] Su raíz es carnosa o leñosa, ni siquiera cuando se las pone a secar, se endurecen”


Plinio, XIX - XX, 112 y ss: “El apio es muy apreciado, tanto es así que en el campo sus tallos se sumergen en la leche y su salsa es muy apreciada como condimento. A su vez aplicada con miel en los ojos, tras una decocción. También es beneficiosa para otro tipo de flujos en los miembros cuando se aplica machacado, él solo o aplicado con pan o cebada. También los peces son revividos con apio fresco, si están enfermos en su estanque. Ninguna otra planta, extraída del suelo ha dado tanto que hablar entre los estudiosos. El apio tiene diferentes sexos. Crisipo afirma que el apio femenino tiene hojas y rizadas, un tallo grueso y un sabor fuerte. Dionisio dice que es más oscuro, tiene una raíz más corta. Ambos coinciden en que no debe ser clasificado entre los alimentos prohibidos porque está dedicado a los banquetes funerarios en honor a los muertos y es bueno para el mal de ojo. Dicen que el tallo del apio femenino cría larvas, por lo que aquellos que lo han comido, hombre o mujer acaban siendo estériles, y los niños que lo succionan si sus nodrizas se lo dan, acaban siendo epilépticos. Sin embargo, el apio masculino es menos perjudicial, porque este no es considerado tabú. La aplicación de las hojas de apio suaviza las durezas de los senos. Hervir el apio en agua dulce la hace todavía más dulce. Su jugo, extraído de la raíz, unido con vino, atenúa el dolor de lumbago y también es bueno para los problemas de audición si se introduce en los oídos. Su semilla es diurética, ayuda a la menstruación y después del parto, también restaura el color natural tras una contusión si se aplica una decocción de sus semillas. Aplicada con la clara de los huevos o hervida en agua y bebido, el apio cura las piedras del riñón y las úlceras de la boca cuando se machaca en agua fría. Las semillas con vino o la raíz con vino viejo, destruye las piedras de la vejiga. Las semillas también tomadas con vino blanco ayudan a los pacientes de ictericia”.

Esta semana nos hemos centrado en sus características y cultivo, en un siguiente artículo hablaremos de las propiedades, uso culinario y medicinal.

Plurimam salutem!

*Imágenes propias

domingo, 7 de noviembre de 2010

PARA LA GENS CLASSICA


Este sábado han tenido lugar en Sagunt las VIII Jornadas de Cultura Clásica organizadas por el CEFIRE saguntino.

Como todos los años, las comunicaciones y los talleres han sido de gran interés, pero no menos placentero ha sido el reencuentro con amigos que comparten el amor por el mundo antiguo.



Entre esos numerosos collegae, cabe destacar a nuestra amiga DIDO, a la que Sofonisba, su mayor servidora, lleva siempre en su corazón. Así pues, nuestra cocinera no quiere perder esta oportunidad para prepararle tres dulces virtuales dignos de la reina de Cartago.

Para empezar quiere agasajar a su soberana con una Puls Punica, unas gachas que le transportarán a la niñez y le harán recordar los momentos más hermosos.

PULS PUNICA (Catón, De Agr. 85)

Poner a remojo una libra de espelta. Amasar bien. A continuación colocarlo en un recipiente al que añadiremos tres libras de queso fresco, media libra de miel y un huevo. Mezclar todo muy bien y servir en un nuevo recipiente.

ACTUALIZACIÓN DE LA RECETA

Mezclar unos 100 gr. de copos de trigo o avena con 300 gr. de queso rallado (preferiblemente cheddar). A continuación añadir unos 60 gr. de miel. Mezclar bien. Batir un huevo ya añadir a la mezcla. Amasar y unificar la mezcla. Hornear unos 30 minutos al horno previamente precalentado a unos 180 º. Se puede servir con un poco de miel y pimienta por encima.

Después, Sofonisba le servirá con unos pastelitos de sésamo que le proporcionarán la energía necesaria para enfrentarse a sus viajes.

PASTELES DE SÉSAMO (Ateneo, 14, 646 d)

Pastel realizado con semillas de sésamo y miel. Anacreonte nos dice esto: “almorcé un pedazo de itrion y un poco de vino”

ACTUALIZACIÓN DE LA RECETA

Calentar a fuego lento 2 cucharadas de miel hasta que tome una textura más diluida. Añadir unos 100 gr de sésamo y cocinar esta masa unos 5 minutos, removiendo continuamente. Colocar en una bandeja engrasada ligeramente con aceite de oliva o mantequilla y aplanar la masa. Dejar enfriar unas horas y cortar en pedazos para servir.

Para terminar le ofrecerá unos dulces de adormidera, sésamo y nueces para que su dulzura no decaiga nunca.

PASTELES DE SEMILLAS DE AMAPOLA, SÉSAMO Y NUECES (Plauto, Poenulus, 329)

Son puros pastelillos sésamo, adormidera, harina de trigo y nueces tostadas.

ACTUALIZACIÓN DE LA RECETA

Prepararemos unos moldes para contener los pastelillos.
Los moldes los haremos con unos 200 gr de harina de trigo, un huevo, dos cucharadas de aceite y un vaso de agua. Mezclar bien todos los ingredientes y amasar con un rodillo. A continuación, colocar la masa resultante en unos moldes para hacer madalenas y hornear durante unos 20 minutos a 180 º. Cuando estén fríos, se dejan en una bandeja preparados para rellenar con la masa resultante de unir las semillas de sésamo (unos 50 gr.), las semillas de amapola (unos 20 gr.), las nueces tostadas (unos 200 gr.) y miel (unos 50 gr. aproximadamente). Los pastelitos se pueden acompañar de algún tipo de mermelada.

Prosit, cara Dido!, aunque seguro que nuestra reina, sumamente generosa, compartirá con toda la GENS CLASSICA estas delicias.

Plurimam salutem!

domingo, 31 de octubre de 2010

MENÚ DE TODOS SANTOS


Mañana es 1 de noviembre, día de la festividad de Todos Santos, celebrada de diferente manera por todo el mundo. Desde el punto de vista culinario, también son muchas las formas de festejar este día: huesos de mazapán, buñuelos rellenos, panellets, pasteles de boniato, frutos secos tostados, pestiños, etc. No obstante, es difícil conocer qué menús servirían los antiguos romanos en las fiestas en las que recordaban a sus seres queridos que, como ya comentamos, eran muchas.
En el ámbito público, el Estado marcaba las siguientes festividades:

  • Las PARENTALIA, desde el 13 al 21 de febrero. Los templos estaban cerrados y estaba prohibido celebrar bodas, pues lo importante era conmemorar a los muertos de los parientes más cercanos ofreciendo ante sus tumbas vino puro, agua, miel, leche y ofrendas florales.
  • Las FERALIA, el día 21 de febrero. Con esta fiesta se cerraban las Parentalia.
  • Las CARISTIA o CARA COGNATIO, “Querido Pariente”, el día 22 de febrero. Se llevaban ofrendas a los difuntos para agradecer a los dioses tutelares el estar todavía vivos y cenaban todos en familia.
  • Las VIOLARIA, el día 22 de marzo. En esta festividad se ofrendaban violetas a los muertos para garantizar su bienestar.
  • Las LEMURIA, días 9, 11 y 13 de mayo. Celebradas en honor a los espíritus de todos los muertos. Se trataba de un festividad pública con rituales de los que no nos hay mucha información, salvo la celebración privada que llevaba a cabo el pater familias, al levantarse a media noche, con los pies descalzos y las manos limpias, va escupiendo a sus espaldas nueve habas negras. Tras escupir y mirando a otro lado, repetía en voz alta: “con éstas me rescato a mí y a los míos”. Se creía que los espíritus se comían las legumbres, arrastrándose detrás de él. Sin girarse, se lavaba de nuevo las manos y realizaba un estruendo ruido. Después, pronunciaba nueve veces “espíritus ancestrales, alejaos”, con esto, los espíritus dejaban de vagar por la casa y desaparecían.
  • Las LARIBIUS, el día 1 de mayo. Fiesta en honor de las almas de los antepasados.
  • Las ROSARIA, el día 23 de mayo. Como bien indica su nombre, se ofrendaban rosas a los difuntos.
Además de estas fiestas fijadas en el calendario romano, sabemos que eran frecuentes, los sacrificios, los repartos de carne para el pueblo (visceratio), los banquetes públicos y la celebración de Ludi Scaenici (principalmente, Gladiatorii) en honor a los difunto de elevado estatus social.

Paralelamente a las fiestas públicas, también comentamos que en el ámbito privado el pater familias actuaba como “sacerdos” de la casa, con un banquete fúnebre tras la muerte de un familiar, llamado silicernium, donde se servían huevos, apio, habas, legumbres, lentejas, sal y aves de corral.

Pasados nueve días del entierro, los familiares y amigos se reunían en una Cena Novendialis narrada por Petronio, Satiricón, 65 y 66: “Bueno, pero ¿qué es lo que habéis cenado?-pregunta Trimalción: Recuerdo que empezamos por un cerdo coronado con salchichas; a su alrededor había morcillas y además butifarras, y también mollejas muy bien preparadas; todavía había alrededor acelgas y pan casero, de harina integral, que, para mí, es mejor que el blanco. […] el plato siguiente fue una tarta fría cubierta de exquisita miel caliente de España. […] a su alrededor había garbanzos y altramuces, nueces a discreción y una manzana por persona. […] Como plato fuerte tuvimos un trozo de oso. […] si el oso puede comerse a la humana criatura con mayor razón el hombre puede comerse al oso. Por último tuvimos queso tierno, mistela, un caracol por persona y unos trozos de tripa, y unos higadillos al plato, y huevos con caperuza y nabos, y mostaza y un plato de mierda: ¡Basta ya Palamedes! (* frase que se empleaba para finalizar las enumeraciones). También pasaron una bandeja con aceitunas aliñadas. […]En cuanto al jamón se lo perdonamos”.
Como vemos en todas estas fiestas hay una presencia de flores (como ocurre en la actualidad) y ciertos alimentos básicos (legumbres, leche, miel, frutos secos, huevos, apio, aves de corral, dulces,…)


Si os apetece vamos a recrear un menú de Todos Santos partiendo de los platos que nos ha transmitido Petronio adaptándolos a la actualidad. Como hemos dicho, se trata de una recreación por lo que le vamos a dar forma de “cena romana”.

Siguiendo la costumbre romana empezaremos por los huevos y acabaremos por la manzana (ab ovo usque ad mala). Sin olvidar, en ningún momento, las libaciones y las ofrendas a nuestros seres queridos de cualquiera de estos alimentos: unos granos de cereales, lentejas, habas, vino puro, miel, leche, agua, unas gotas de aceite de oliva, queso, sal, huevos, frutas rojas como la granada, pasteles de miel, gachas, uva, etc.

Tras ofrendar a los muertos, podemos empezar nuestro banquete de TODOS SANTOS.
Como GUSTATIO o entrantes, serviremos alimentos que nos estimulen el apetito, por lo que vamos a presentar:

Para acompañar a los platos un buen pan casero de harina integral, aceitunas aliñadas, altramuces y jamón.

BANDEJA DE HUEVOS DUROS

Tras hervir los huevos, los serviremos con una salsa de aceite, garum y pimienta.

NABOS CON MOSTAZA
Hervir unos nabos con piel. Ya cocidos quitar la piel y cortarlos en rodajas. Ya fríos se sirven con una salsa hecha con mostaza, aceite, comino, eneldo y pimienta.

CARACOLES
Sofreír unos caracoles en aceite de oliva. Ya sofritos, servir con una salsa hecha de piñones tostados y picados, ajos fritos y pimienta.

GARBANZOS ALIÑADOS
Tras cocer unos garbanzos los serviremos con sal, aceite, comino y un poco de vino puro.

LENTEJAS CON CASTAÑAS
Cocer con agua y un poco de bicarbonato sódico unas castañas peladas. En un mortero picar pimienta, comino, cilantro, menta, apio y poleo; machacar bien y empapar con vinagre, miel y garum. Verter sobre las castañas cocidas. Añadir aceite y poner a hervir. Cuando esté todo bien cocido machacar en el mortero y aderezar con esta salsa las lentejas ya cocidas. Servir y aliñar con aceite verde.

Todos estos entrantes se remojarán con un MULSUM tibio basado en vino cocido con miel.

Durante la PRIMA MENSA o plato central serviremos carnes, en este caso, cochinillo y pollo.

COCHINILLO CON VERDURAS

Rellenar un cochinillo con carne picada de pollo y de cerdo, salchichas ahumadas, dátiles picados, apio picado, puerros, cilantro, pimienta, nueces picadas, huevos para poder amasar bien. Cocinar el cochinillo al horno y servir con pimienta y miel.

POLLO EN SU SALSA

Cocinar un pollo con una salsa de pimienta, comino, romero, eneldo, menta, y jengibre. Añadir a las especias molidas vinagre, dátiles machacados y un poco de miel. Mezclar bien y poner a hervir hasta que reduzca.

ACELGAS como acompañamiento

Cocinar unas acelgas con poco agua. Ya cocinadas se sirven con una salsa de cilantro, comino, uvas pasas en remojo, aceite y vinagre.

Terminaremos con los postres o SECUNDA MENSA que tomaremos con un vasito de mistela Nueces con mielServir unas nueces caramelizadas con miel.

TARTA FRÍA CON MIEL CALIENTE

Sobre una base de hojaldre colocar diferentes frutos secos tostados, pasas y dátiles. Servir con miel caliente por encima.

QUESO ENDULZADO CON MIEL

Contar tiras gruesas de queso, Servir combinar con miel y pimienta.


Acabaremos nuestro menú de Todos Santos con unas MANZANAS CON FRUTOS SECOS


Servir unas manzanas asadas con nueces, piñones, orejones y miel. Espolvorear con pimienta

Prosit!!
Plurimam salutem!
*Imágenes propias

domingo, 24 de octubre de 2010

LA TRUFA, MARAVILLA DE LA NATURALEZA


Llamada en griego hýdnon y en latín Tuber cibarium encontramos a la estimada y perseguida trufa. Al igual que en la actualidad, ya despertaba un gran interés entre los clásicos no sólo por su valor culinario (se pensaba que eran más sabrosos que los hongos [Plutarco, mor.664b], sino también por considerarlo un hongo diferente al resto pues nace sin raíz y, según ellos, presentaba propiedades afrodisíacas.

CARACTERÍSTICAS

Con respecto a su forma y uso Dioscórides, II, 145 nos comenta que:”La trufa es una raíz redonda, sin hojas, ácaule, amarillenta, se extrae en primavera. Es comestible y puede comerse cruda y cocida”.

Muy curiosa es la creencia de que las trufas nacen con el trueno como afirma Plutarco, 664 b: “Cuando cenábamos en Élide nos puso unas trufas muy grandes y, como se admiraran los presentes, dijo uno sonriendo: Desde luego son dignas de los truenos que han sonado hace poco; como mofándose por supuesto de los que dicen que las trufas nacen con los truenos. Había en efecto quienes decían que la tierra, utilizando al aire como una cuña, se abre con el trueno; luego, los que van a buscar trufas las descubren por las grietas, y que de esto había surgido en la gente la creencia de que los truenos producen la trufa, no que la muestran, como se alguien creyera que la lluvia produce los caracoles y no, en cambio, que los empuja y saca a la luz”

Ya hemos mencionado el interés que despertaba por ser diferente al resto. Sobre este aspecto Teofrasto, I 1, 11 nos cuenta más curiosidades sobre ella: “hay plantas que tienen caracteres análogos y, en este sentido, puede decirse que son idénticas a otras. Pero hay plantas que difieren entre sí por sus características, pues no todas tienen raíces ni tallo ni ramas principales, ni ramas secundarias, ni hojas, ni flor, ni fruto ni tampoco corteza o corazón, fibras o venas, como por ejemplo, el hongo o la criadilla de tierra (la trufa) que, sin embargo, tienen la naturaleza de las plantas”

En el mismo sentido continúa afirmando Teofrasto, I, 6, 5, 9: “Algunas plantas carecen de raíces, como la criadilla de tierra, la seta, el pedo de lobo y la trufa de verano. […] Algunas plantas se llaman “plantas de reproducción subterránea”. En otras plantas no se da nada parecido, puesto que el carácter de la raíz presenta la dificultad de no armonizar con la idea corriente de raíz. Porque no es correcto llamar raíz a todo lo que es subterráneo, pues el tallo de la cebolla y, en general, cuanto está subterráneo, serían raíz y, en consecuencia, lo sería la trufa o criadilla de tierra y todas las demás plantas subterráneas. Ninguna de las cuales es raíz. Pues es necesario definir a ésta atendiendo no a su posición, sino a su función natural”.

Sobre las trufas Ateneo, II, 62 a-c nos comenta que “son plantas de corteza lisa, que nacen espontáneamente de la tierra, especialmente en los lugares arenosos. Al mismo tiempo, la génesis y la naturaleza de estos vegetales subterráneos, como la trufa. Parece que es muy sabrosa y con un olor semejante al de la carne. A propósito de ellas, se dice algo curioso. Se asegura que brotan cuando tienen lugar lluvias otoñales y truenos violentos, y sobre todo cuando hay truenos, de manera que ésta parece ser la causa principal de su aparición. No viven más de un año, sino que son anuales; son aprovechables y tienen su mejor momento en primavera. Sin embargo, hay quien considera que tienen origen seminal. Por ejemplo, en la costa de Mitilene aseguran que no las hay hasta que, habiéndose producido abundantes lluvias, la semilla baja desde las Tiaras; ésta es una zona en la que crecen en abundancia. Además nacen preferentemente en las playas y allí donde el terreno es arenoso, tal como son las Tiaras”.


Sobre sus propiedades Ateneo, II, 62 a-c afirma que Dífilo dice que “son indigestas, pero suculentas, lenitivas y además laxantes, algunas de ellas, lo mismo que las setas, son asfixiantes”

También Plinio XIX, 33. 34 nos proporciona mucha información sobre este tipo de hongos:”Ahora que hemos comenzado a tratar una de las maravillas de la naturaleza, nos centraremos en las trufas una planta que nace y vive sin tener raíces. Se encuentran enterradas en la tierra y no están reforzadas ni con unas fibras ni pequeños filamentos ni tampoco el lugar de crecimiento muestra ninguna protuberancia ni grieta. Ellos mismos no están pegados en la tierra sino que están envueltos en una piel, por lo que realmente no podemos afirmar categóricamente que están compuestos de tierra ni podemos llamarlos de cualquier manera salvo una callosidad de la tierra. Nacen normalmente en lugares secos y arenosos, cubiertos con arbustos. A menudo sobrepasan el tamaño de un membrillo, incluso su peso puede ser mayor a una libra. Hay de dos clases, una arenosa con respecto a la textura y perjudicial para los dientes; la otra carece de impurezas; también difieren en su color, que es rojo o negro, y su interior es blanco. La variedad de África es la más nombrada. No sé si se puede determinar fácilmente si aumentan de tamaño o si la imperfección de la tierra- pues no se puede comprender como otra cosa- forma a su vez una bola del tamaño que después llegará a ser; ni se puede determinar si están vivos o no, pues su descomposición es la misma que la madera. Sabemos un hecho curioso, que cuando Larcio Licinio, un oficial del rango pretoriano, estaba sirviendo como ministro de justicia en Cartagena (Hispania) durante unos años, le ocurrió que al morder una trufa, contenía un denario en su interior que le dobló los dientes incisivos. Esto demuestra que la trufa es una bola de materia terrosa. Una cosa cierta es que las trufas nacen de manera espontánea y no crecen de semillas. Otras peculiaridades sobre las trufas son que nacen cuando llueve mucho en otoño, con tormentas y truenos. Además no duran más de un año y los de primavera son los más delicados para comer. Las trufas sólo nacen en lugares pantanosos, de manera que en Mitilene se dice que nacen en los lugares inundados por los ríos, cuando las inundaciones han removido las semillas de las Tiaras que es un lugar donde nacen muchas. Las famosas trufas asiáticas nacen alrededor de Lámpsaco y Alopeconeso y las famosas griegas in el distrito de Élide”



Por las fuentes clásicas conocemos la existencia de diferentes tipos de trufas como tuber aestivum o trufa de verano, también llamada geráneion, mísy (que como afirma Plinio es exquisita y procede de Libia) y oitón en griego, que es de color negra pardusca por fuera y blanca por dentro. También se conoce la trufa de arena o del desierto (terfez – Terfezia leonis) procedente de Grecia continental o tuber melanosporum (trufa violeta) o tuber magnatum (trufa blanca o piamontesa) o tuber rufum que es roja que es la denominada “nariz de perro” muy frecuente en Italia o tuber brumale que es negra.

Para su recolección no se sabe si se empleaban los mismos métodos que en la actualidad, perros y cerdos, aunque si sabemos por las fuentes que había una pista que proporcionaba la misma naturaleza y que nos cuenta Ateneo II 62 d:”existe la llamada “planta de trufa” o hydnóphyllon que crece por encima de ellas, gracias a la cual se detecta”

La predilección por las trufas también la encontramos en Juvenal, V, 116-8 nos muestra que las trufas se sirvieron en un menú suculento en el que “tras el hígado de un ganso grande, un capón y un jabalí se sirvieron trufas, si es primavera y las anheladas tormentas permiten alargar el menú. “Guárdate el trigo para ti, Libia- dice Aledio- desunce los bueyes con tal de que nos envíes trufas”. También nos habla de la glotonería que transmiten los padres a los hijos:”…bajo el magisterio del bribón de su padre y su canosa gula, a limpiar las trufas de tierra, a sazonar las setas y a cubrir con la misma salsa los papafigos" (Juvenal, XIV, 6)

La manera de consumirlas solía ser asadas sobre el fuego y acompañadas por salsas como podemos ver en Apicio que las asa ensartadas en un pincho. También nos muestra un sistema de conservación de las mismas para poder ser consumidas fuera de temporada por medio de serrín seco, alternando una capa de trufas con otra de serrín. Para finalizar se tapan con yeso y se guardan en un lugar fresco. (Apicio I, XII, 10)


RECETAS DE APICIO, VII, XVI, 1-6

Limpiar las trufas, cocerlas en agua, sazonarlas con sal y atravesarlas con un pincho. Asarlas ligeramente y poner en una cazuela con aceite, garum, carenum, vino, pimienta y miel. Cuando haya hervido espesar con fécula. Desenganchar las trufas del pincho y servir.

Otras recetas

Cocerlas en agua y salar. Ponerlas en un pincho y asar. Poner en una cazuela garum, aceite verde, carenum, un poco de vino, pimienta molida y un poco de miel. Poner a hervir. Tras hervir, espesar con fécula. Pinchar las trufas para que empapen bien con la salsa y desengancharlas del pincho. Cuando estén bien empapadas, se sirven. También se puede envolver la trufa en un redaño de cerdo, asarla y servirla así.

SALSAS

- Trufas al enogaro: Pimienta, aligustre, cilantro, ruda, garum, miel, vino y un poco de aceite. Poner a calentar.

- Pimienta, menta, ruda, miel, aceite y un poco de vino. Poner a calentar y servir.

- Ponerlas a hervir con puerros, echar sal, pimienta, cilantro picado, vino puro, aceite y un poco de garum.

- Pimienta, comino, laserpicio, menta, apio, ruda, miel, vinagre o vino, sal o garum y un poco de aceite.

Para acabar unas líneas de Marcial sobre las deliciosas trufas:

“Rompemos con nuestras tiernas cabezas la madre tierra: somos el segundo fruto después de los hongos.” (Marcial, 13, 50, 2)

Plurimam salutem!

Imágenes propias