domingo, 23 de junio de 2013

MEMENTO MORI EN LOS BANQUETES




Con la máxima: "Disfruta la vida mientras puedas, puesto que el mañana es incierto”, Epicuro resume a la perfección la idea del memento mori, “recuerda que morirás” que además de ser una filosofía de vida también solía formar parte de los banquetes romanos.

En los conuiuia se invitaba no sólo a magníficos manjares sino a disfrutar de los sentidos y a aprovechar al máximo el presente (carpe diem), recordando la fugacidad de la vida, como menciona Luciano, Diálogo de los muertos, I, 3: 

Y a los ricos, mi querido y pequeño Pólux, dales este recado de mi parte, ¿Por qué guardáis el oro, necios? ¿Por qué os atormentáis calculando intereses y amontonando talento sobre talento, cuando tendréis que ir en breve allá con un simple óbolo?”

En el mismo sentido leemos en muchos autores una invitación a beber y gozar de la brevedad de la vida, como por ejemplo, en el Apéndice Virgiliano, La tabernera, 35 y ss: 

¿Por qué guardas para la ingrata ceniza las perfumadas guirnaldas? ¿O prefieres que una lápida con corona cubra tus huesos? Trae vino y dados; que se muera quien se preocupa del mañana: La Muerte advierte agarrándote oreja: «¡Disfrutad, pronto vendré por vosotros!”.

Marcial, II, LIX: “Me llamo Mica aurea. Estás viendo lo que soy: un pequeño cenador. Fíjate que desde aquí ves el mausoleo del César. Rompe los lechos, pide vino, corónate de rosas, perfúmate con nardo: un dios en persona te invita a que te acuerdes de la muerte”

Marcial, V, LXIV: “Calisto, échame dos dobles de falerno y tú, Alcimo, derrite sobre ellos las nieves veraniegas. Que mi cabellera llegue a chorrear, empapada en amomo sin medida, y que las guirnaldas de rosas fatiguen mis sienes. Los mausoleos tan cercanos nos invitan a vivir, enseñándonos que hasta los dioses pueden morir”

En los banquetes se promovía el recuerdo de esta idea, de manera que se han encontrado diferentes elementos que tenían en común la presencia de un esqueleto que evocaba la fragilidad del hombre:

  • Bien en forma de mosaicos pavimentales, como el bien conocido de Pompeya que estaba en el suelo de un triclinium y que se encuentra en el museo de Nápoles. Representa al pocillator que servía en vino en los banquetes con dos jarras (askós) en sus manos. 


  • Bien con la exhibición de un esqueleto de plata o de madera que recibía el nombre de larua conuiuialis y de ella nos hablaba Petronio, Satiricón, 34: 
 Mientras bebíamos, pues, y nos extasiábamos ante tales magnificencias, un esclavo trajo un esqueleto de plata, tan bien armado, que sus articulaciones y vértebras móviles podían girar en cualquier dirección. Después de dejar caer este esqueleto varias veces sobre la mesa y hacerle tomar varias actitudes gracias a sus articulaciones movibles, Trimalción añadió: ¡Ay! ¡Pobres de nosotros! ¡Qué poquita cosa es el hombre! ¡He aquí en qué pararemos todos nosotros cuando el Orco se nos lleve! ¡A vivir, pues, mientras tengamos salud"


Esta costumbre fue tomada por los griegos y por los romanos de los egipcios según afirmaba  Heródoto,, II, 78:
Entre los egipcios, por lo menos en los banquetes de los ricos, al terminar la comida, un hombre da la vuelta con una figurita de madera en un ataúd, pintada y esculpida con mucho realismo […] muestra esta figura a cada uno de los comensales, diciéndoles:” tal has de verte tú después de muerto”.

Plutarco, Banquete de los siete sabios, 148 B justifica el por qué de su uso convivial: 

La momia, que los egipcios solían, con buen juicio, colocar y mostrar a los comensales en los banquetes para recordarles que pronto ellos serían como ella, a pesar de que llega como un invitado desagradable e intempestivo, sin embargo aporta alguna ventaja, si impulsa a los comensales no a la bebida y al placer, sino a la amistad y al afecto mutuo y los exhorta a no hacer una vida, que es muy corta por el tiempo, larga por sus malas acciones”



  • Bien en forma de copas talladas con relieves de las que hablaremos con más detenimiento la semana próxima. 
 Estas copas llamadas modioli por recordar en su forma a un tipo de recipiente que servía para medir el trigo (modius), se utilizaban en los brindis, seguramente en la comissatio o bacanal. Estaban hechas de plata o de cerámica.
La mayoría de ellas presentaban tallados en sus relieves diferentes elementos que hacían referencia al banquete:

Guirnaldas de flores principalmente rosas, que solían decorar todo el diámetro de la copa, recordando a los ornamentos festivos de un convite.

Alimentos y ánforas de vino, se trataba primordialmente de carnes y pescados por ser los productos consumidos por la élite. El vino no podía faltar en estos banquetes por lo que es frecuente la imagen de ánforas, copas, …

Instrumentos musicales, que recuerdan el papel tan importante de la música en los banquetes.

Mesa circular con tres patas. Según su función recibía el nombre de cilliba, si en ella se colocaba el servicio de alimentos y ocupaba la posición central en el triclinium, o cilibantum, si se ubicaba el vino, en ese caso se trataba de una mesa auxiliar.

Leyendas, que invitan a beber y olvidar del tipo “cógeme y úsame” o "dame de beber"

La semana próxima nos centraremos en las famosas copas de Boscoreale.



Plurimam salutem!


*Imágenes propias, excepto  esqueleto
 

domingo, 16 de junio de 2013

DE RE COQUINARIA, MATERIAL DIDÁCTICO EN LATÍN

De nuevo De Re Coquinaria quiere compartir con vosotros una nueva colaboración con Ángel Luís Gallego.

En la anterior ocasión con el material didáctico, AD TABERNAS ADIMUS! nos centramos en un mercado romano, sus alimentos, precios, monedas,...con el objetivo primordial de estimular el uso de la lengua latina en el aula.

En esta ocasión el trabajo titulado DE RE COQUINARIA, versa sobre el mundo culinario, recetas clásicas y adaptadas para poder realizar en el aula un taller de cocina romana antigua, fácil y divertido.


 Entre el material podréis encontrar los siguientes bloques:
  •  Un colloquium, IN CULINA, en el que los miembros de la familia de LLPSI se ponen delante de los pucheros para preparar diferentes platos. Con este diálogo se trabajan principalmente los imperativos de presente. 
         Desde aquí agradecer a la hija de Jerry por el dibujo que hizo para este apartado.

Gratias Plurimas!

  • Auxilia, algunas frases de ayuda para potenciar el diálogo entre los alumnos.
  • Relación de ejercicios sobre el coloquio In Culina, siguiendo la metodología de los Pensa de LLPSI. En el pensum A se completan las desinencias de algunas palabras, en el B se ha de descubrir la palabra que falta para completar el significado de la frase y en el C son cuestiones para responder en latín.
  • Fichas con imágenes de alimentos clasificadas por tipología (holera, fructus, carnes, pisces, alia, condimenta, potationes, utensilia, actiones et adjectivi) con su enunciado latino. 
La mayoría de las fotos de las fichas pertenecen al taller de cocina cocina antigua de Sagunto.
                                                
        
  • Officina Culinaria, recopilación de recetas clásicas y su adaptación para poder realizar un taller de cocina romana con los alumnos sin utilizar fuego. 
Las recetas  están distribuidas según eran servidas en un banquete romano (gustatio, prima mensa y secunda mensa). 

Las recetas clásicas y originales van acompañadas de una imagen romana con el alimento protagonista y la adaptación de las mismas con la foto del plato hecho en el taller de cocina de Sagunto.

Todas las adaptaciones proceden del taller De Re Coquinaria de Saguntum y todas han sido probadas con alumnos en el aula. 


  • Scriptum Complementarium, IN THERMOPOLIO. Con este diálogo cuyo protagonista es Iulius de LLPSI, se trabajan varios aspectos: de nuevo los imperativos, las características de un thermopolium y los alimentos servidos en él.
  • El trabajo  finaliza con un Index Verborum donde está recopilado todo el vocabulario culinario necesario para la comprensión de los diálogos y palabras de uso frecuente en el mundo de la alimentación. Se trata de un vocabulario bilingüe, latín- castellano y castellano-latín.

¡Jerry, muchas gracias por contar 
con De Re Coquinaria para este proyecto!
Confiamos en que sea de vuestro agrado y que os sea útil 
en el día a día en el aula.

Plurimam salutem!
 


domingo, 9 de junio de 2013

CENA TRIUMPHALIS II



 
La semana pasada vimos cuáles eran las características del triunfo y de los banquetes que se celebraban en su conmemoración. 

En esta ocasión nos centraremos en cada uno de los dos tipos de banquetes en particular:

BANQUETE PARA LOS SOLDADOS Y EL PUEBLO

Como ya comentamos, era normal invitar a los soldados de ello nos habla Josefo, Guerra de los judíos, 7, 25:

”Vespasiano habló con todos comúnmente; envió los soldados al banquete que el emperador acostumbraba darles y partióse él hacia la puerta, la cual, por entrar siempre por ella toda la pompa de los triunfos, tiene por ello nombre”

Para conocer cuál fue la primera celebración del triunfo atestiguada en las fuentes  hemos de acudir a Dionisio de Halicarnaso, II, 34 que nos narra la realizada por Rómulo para festejar su triunfo:
“Tras tomar la ciudad de este ordenó a los capturados entregar sus armas, y, después de tomar como rehenes a los niños que le pareció, marchó contra los antemnates. Y como sus fuerzas estaban todavía dispersas recogiendo forraje, con un ataque inesperado, como en la anterior, se hizo dueño de ellas; estableció las mismas condiciones para los prisioneros y retiró su ejército a casa, llevándose despojos de los caídos en combate y el botín más escogido para los dioses, y realizó numerosos sacrificios con todo ello. Rómulo marchaba al final de la comitiva llevando un vestido de púrpura, una corona de laurel sobre sus cabellos y, para mantener la dignidad real, iba montado en un carro conducido por cuatro caballos. El resto del ejército, infantes y jinetes, lo acompañaba en formación, alabando a los dioses con cantos tradicionales y glorificando a su general con versos improvisados. Los que estaban en la ciudad les salieron al encuentro por ambos lados del camino junto con mujeres y niños, felicitándolos por la victoria y dándoles de todas las formas posibles la bienvenida. Cuando el ejército entró en la ciudad se encontró con crateras de vino mezclado y con mesas rebosantes de todo tipo de alimento, situadas delante de las casas más distinguidas, para que cogiesen quienes quisieran. Tal era la procesión de victoria con trofeos y sacrificio, que los romanos llaman triunfo, establecida por vez primera por Rómulo”

Como hemos leído era normal que los soldados encontraran a su disposición en las puertas de las casas importantes diferentes alimentos acompañados de vino.

En el mismo sentido habla Tito Livio, III, 29, 4-5: En Roma el senado, reunido por el prefectode la ciudad Quinto Fabio, dispuso que Quincio entrase triunfalmente en la ciudad con las tropas en columna tal como venían. Desfilaron delante de su carro los jefes enemigos, precedidos por sus enseñas militares; detrás el ejército cargado con el botín. Dicen que había un festín preparado delante de cada casa y que los comensales, entonando el canto de triunfo con las chanzas rituales, a modo de alegre cortejo marchaban detrás del carro”

Esa misma costumbre nos la relata Dionisio de Halicarnaso, V, 17, 1-2  en los funerales de Bruto tras su entrada triunfal en Roma:  

“Los más bravos jinetes levantaron el cuerpo de Bruto y, adornado con coronas como premio a su valor, lo llevaron a Roma en medio de muchas lágrimas y alabanzas. Salió a su encuentro el Senado, que había decretado honrar al general con una entrada triunfal, y todo el pueblo, que acogió al ejército con vino y comida”

Para conocer qué alimentos se servían podemos acudir a Ateneo que en su libro IV, 153 c nos habla de los banquetes públicos para celebrar el triunfo:  

“En efecto, se escancia vino mezclado con miel y la comida consiste en grandes panes, carne ahumada hervida y abundante carne asada de las víctimas recién muertas”

Varios son los banquetes triunfales que nos han transmitido las fuentes clásicas, pero algunos de ellos excepcionales como el que leemos en Plutarco, Vida de César, LV donde nos cuenta dos hechos interesantes:  el número de comensales participantes pues, además de acudir los soldados a la celebración, también estaba invitado todo el pueblo y la posterior lucha de gladiadores con la que deleitó a los comensales:

-  El festín que ofreció César al pueblo para celebrar su triunfo colocando veintidós mil triclinia, un hecho realmente espectacular teniendo en cuenta que en cada triclinio cabían tres personas y que la palabra triclinium supone un grupo de tres lechos alrededor de una mesa. 

Así pues, se podrían contabilizar unos 198.000 invitados: Enseguida de los triunfos hizo grandes donativos a los soldados, y captó la benevolencia del pueblo con banquetes y espectáculos, dando de comer a todos en veintidós mil mesas

- El banquete acabó con espectáculos en el anfiteatro : "y por lo que hace a espectáculos, los dio de gladiadores y de combates navales en honor de su hija Julia, que había muerto mucho antes”

Buen ejemplo de la conocida frase de Juvenal, X, 81 "panem et circenses".

Parece ser que no sólo era frecuente la celebración de espectáculos sino también el reparto de regalos, como bien nos cuenta Suetonio, Vida de César, XXXVIII que describe las actuaciones del general tras la celebración del triunfo: 

“Además de los dos sestercios dobles que, al comienzo de la guerra civil, había otorgado a cada infante de las legiones de veteranos a título de botín, dióles veinte mil ordinarios, asignándoles también terrenos, aunque no inmediatos para no despojar a los propietarios. Repartió al pueblo diez modios de trigo por cabeza y otras tantas libras de aceite, con trescientos sestercios que había ofrecido antes, añadiendo otros cien en compensación de la tardanza. Perdonó los alquileres de un año en Roma hasta la cantidad de dos mil sestercios, y hasta la de quinientos en el resto de Italia. Agregó a todo esto distribución de carnes, y después del triunfo sobre España, dos festines públicos, y no considerando el primero bastante digno de su magnificencia, ofreció cinco días después otro más abundante”

Sobre este reparto de comida podemos leer en Plutarco, Craso, 12, 2 : “Sin otra cosa notable que haber hecho Craso un gran sacrificio a Hércules, dando con ocasión de él un banquete al pueblo en diez mil mesas, y repartiendo trigo para tres meses a los ciudadanos”
Para terminar hacer mención a otro banquete del que tenemos conocimiento. Se trata del celebrado por Lúculo ofrecido no sólo a los habitantes de Roma sino también a todos los de las aldeas: Últimamente hubo banquete público y abundante para la ciudad y para los pueblos del contorno”. (Plutarco, Lúculo, 37, 2)

BANQUETE PARA SENADORES Y CABALLEROS

Además de la celebración a los soldados y el pueblo era normal invitar a un banquete para la élite. Para saber de sus características acudimos a Suetonio, Calígula, 17, 2 que nos comenta que era invitada toda la familia e incluso nos relata los presentes que entregó: 

“Concedió dos veces al pueblo congiarios de trescientos sestercios por ciudadano, y a los senadores como a los caballeros una comida suntuosa, a la que fueron también invitados sus esposas e hijos. En el último de estos festines, hizo distribuir a los hombres trajes para el Foro y cintas de púrpura a los niños y a las mujeres”

Con la lectura de Valerio Máximo, 2, 8, 6 deducimos que este banquete podía producirse la víspera del triunfo para no eclipsar el protagonismo del triunfador: 

”Era costumbre que, en la víspera de la celebración del triunfo, el general victorioso invitara a los cónsules a cenar; mas luego les rogaba que se abstuvieran de acudir para evitar que, en el día de su triunfo, participaran en un mismo festín personas con más categoría y poder que él”

La misma idea leemos en Plutarco, Moralia, 283 A:”De este modo, el día en que triunfa, nadie de mayor imperium que él ha de hallarse presente en el mismo banquete

“En otra ocasión él invitó a los hombres más destacados entre los senadores y los caballeros de la siguiente manera. Preparó una habitación que estaba completamente decorada en negro por todos lados, el techo, las paredes y el suelo. Había hecho preparar unos divanes desnudos del mismo color descansando sobre el suelo sin cubrir, y luego invitó a sus huéspedes por la noche sin sus asistentes.
Primero sentó a cada uno de ellos sobre una losa con forma de lápida, que llevaba el nombre del huésped y también una pequeña lámpara, como la que cuelga en las tumbas.
  A continuación, entraron unos hermosos niños desnudos, asimismo pintados de negro, como fantasmas, y después de rodear a los huéspedes en una danza impresionante, ocuparon sus puestos a sus pies. Después de esto, todas las cosas que normalmente son ofrecidas en los sacrificios a los espíritus de los difuntos eran igualmente presentadas ante los invitados, todas ellas negras y servidas en platos de un color similar. En consecuencia, cada uno de los invitados temía y temblaba pensando que su garganta sería cortada en cualquier momento. Domiciano hizo un silencio mortal como si ya estuvieran en los reinos de los muertos, pues hasta el momento, el propio emperador conversaba solamente sobre temas relacionados con la muerte y la masacre.
 Por último, los despidió, pero había retirado previamente a sus esclavos, que habían estado en el vestíbulo, y ahora dejó a sus huéspedes a cargo de otros esclavos, que ellos no conocían para que los transportaran en carros o literas, y por este procedimiento él les infundió un mayor miedo. Y apenas había llegado cada invitado a su casa y empezaba a recobrar el aliento de nuevo, si se puede decir, cuando un mensajero de Augusto llega a traerles un mensaje.
Mientras estaban esperando perecer esta vez en cualquier momento, una persona trajo la losa, que era de plata, y luego otros esclavos a su vez trajeron varios artículos, incluyendo los platos que se habían colocado delante de ellos en la cena, que fueron construidos con materiales muy costosos. Y lo último de todo fue la llegada del niño en concreto que había actuado como su asistente en el banquete, ahora lavado y bien vestido. Por lo tanto, después de haber pasado toda la noche en el terror, recibieron los regalos.
Así fue la celebración de triunfo, o como la mayor parte del público pensó, tal era el banquete fúnebre que Domiciano celebró por los que habían muerto en Dacia y en Roma”

Resulta impresionante la lectura de la cena triunfal de Domiciano, donde la muerte está presente en todo momento, eso sí, con un velo de esperanza y simpatía al final con la entrega de presentes. 

Esta puesta en escena sería la representación de la vida misma, el triunfo igual que viene se va, nada es eterno, hay que disfrutar del momento sin olvidarnos de la pequeñez del género humano, ya sea uno emperador, general,…A su vez, resume y justifica a la perfección una de las acciones que se producían durante la procesión de la Pompa truinfal, cuando el esclavo que sostenía la corona de laurel repetía la famosa frase:

Respice post te, hominem te esse memento 

“Mira hacia atrás y recuerda que sólo eres un hombre”

Plurimam salutem!