domingo, 13 de marzo de 2011

INVITADOS A UNA BODA GRIEGA

En esta ocasión nos vamos a una boda griega de mano de Lluïsa, una de las autoras del blog Hortus Hesperidum. Pero no acudimos en calidad de invitados sino más bien de cocineros, pues nos ha solicitado que investiguemos cómo era un banquete nupcial digno de las mejores familias helenas.

Así pues pongámonos el delantal de cuero y acudamos a nuestra pequeña cocina para recopilar todos los ingredientes de un menú griego antiguo.


Antes de nada es importante saber un poco de cocina griega antigua, en este enlace hay una extensa explicación sobre la alimentación en la Antigua Grecia que servirá como entrante para nuestra misión.

Tras el entrante, qué mejor que el plato fuerte, es decir, indagar en las fuentes clásicas para descubrir qué nos cuentan sobre los banquetes nupciales. En los escritos antiguos griegos encontramos bastantes referencias sobre banquetes de bodas, así en Ateneo, IV, 131 donde Anaxándrides ridiculiza el banquete de bodas de Ifícrates con la hija del Cotis el rey de Tracia por lo que, aunque no podemos tomar como fidedigno el menú, sí que nos puede servir de referencia:

“Se extendieron por el ágora cobertores purpúreos hasta el norte. Los que cenaron eran unos comemantecas. [..] las calderas eran de bronce y el propio Cotis se puso el delantal, sirvió el caldo en congios de oro, y, probando de las crateras, se emborrachó antes que los invitados. Tocó la flauta para ellos Antigenidas, Argas cantó y tañó la cítara Cefisódoto. […] pues ¿qué es lo que falta a nuestra casa, qué clase de bienes? No son fragancias de mirra de Siria, visiones de tiernos panes de cebada, panes de trigo, de tortas de almidón, de pulpos, tripas, grasa, morcillas, caldo, acelgas, hojas de higuera rellenas, puré de legumbres, ajos, morralla, caballa, panes ensopados, gachas de cebada, puches, judías, garbanzos, yeros, habas, miel, queso, embutido de miel y leche, calostro, nueces, sémola, bogavantes asados, calamares asados, mújol hervido, sepias hervidas, morena hervida, gobios hervidos, atunes hembra asados, gallanos hervidos, rapes, serranos, dentones, merluza, rayas hembra, platijas, misola lisa, cucos, espadines, tembladeras, filetes de lija, panales, racimos de uva, higos, pasteles, manzanas, frutos de cornejo, granadas, serpol, adormidera, peras silvestres, alazor, aceitunas, orujos de oliva, tortas de leche, puerros, cebollas, cebolleta, phystê (tipo de pan de cebada), nazarenos, tallo y jugo de silfio, vinagre, hinojo, huevos, lentejas, cigarras, zumos, berros, semillas de sésamo, caracolas, sal, nácares, lapas, mejillones, ostras, vieiras, atunes rojos. Y, además de eso, una indecible cantidad de pajarillos, de patos, de pichones; gansos, gorriones, zorzales, alondras, arrendajos, cisnes, pelícano, somorgujo, grulla. […] Hay vinos también: blanco, dulce, del país, suave, ahumado”

También en Ateneo, IV, 160 a leemos:”Antífanes en la Boda dice: cazuelas, acelga, jugo de silfio, ollas, lámparas, cilantro, cebollas, sal, aceite, una escudilla”

A continuación detallemos más datos sobre las invitaciones nupciales para poder conocer cómo se llevaban a cabo:
Sabemos que se realizaban en casa del padre de la novia que corría con todos los gastos. Los banquetes de boda eran esplendidos y abundantes en platos. Así lo vemos en Homero, Odisea, II: “Seguro que los dioses no te han dado linaje sin nombre, puesto que Penélope te ha engendrado tal como eres. Conque, vamos, dime esto -e infórmame con verdad-: ¿qué banquete, qué reunión es ésta y qué necesidad tienes de ella? ¿Se trata de un convite o de una boda?, porque seguro que no es una comida a escote: ¡tan irrespetuosos me parece que comen en el palacio, más de lo conveniente! Se irritaría viendo tantas torpezas cualquier hombre con sentido común que viniera.”

“Mientras departían entre sí iban llegando los invitados al palacio del divino rey. Unos traían ovejas, otros llevaban confortante vino, y las esposas de lindos velos les enviaban el pan. Así preparaban comida en el palacio”
(Homero, Odisea, IV)


En Ateneo, I, 6 a nos comenta que Filóxeno acudió al mercado y lo encontró si mercancías ya que las habían comprado todas para una boda, hecho que nos reitera su exquisitez y abundancia. A su vez, nos describe un oficio curioso, “sazonador de alimentos:Filóxeno recorría las casa en compañía de sus esclavos, llevando aceite, vino, garo, vinagre y otros condimentos. A continuación entraba en las casas ajenas y sazonaba los alimentos que se cocinaban para los demás, añadiendo lo que les faltaba. En esta ocasión se daba un banquete, pues encontró el mercado de Éfeso vacío. Al saber que todo había sido comprado de golpe para una boda, se bañó y acudió sin estar invitado a casa del novio.”
En el mismo sentido leemos en Ateneo, III, 95 c:Axionico, en El Calcideo, dice: Estoy haciendo un caldo, recalentando pescado. Le añado restos medio comidos, que remojo en vino; lanzo dentro entrañas con sal y jugo de silfio; pico una morcilla; acerco un trozo de salchicha; exprimo un morro en vinagre. De modo que todos reconocen que las sobras del día siguiente son mejores que la comida de bodas”. Como podemos ver era frecuente la reutilización de las sobras del día anterior, de manera que, bien cocinadas, pueden ser equiparadas a los mejores manjares servidos en un banquete nupcial.
Eran muchos los familiares invitados al banquete, Homero, Odisea, IV, 3:

“Llegaron éstos a la cóncava y cavernosa Lacedemonia y se encaminaron al palacio del ilustre Menelao. Lo encontraron con numerosos allegados, celebrando con un banquete la boda de su hijo e ilustre hija. A su hija iba a enviarla al hijo de Aquiles, el que rompe las filas enemigas; que en Troya se la ofreció por vez primera y prometió entregarla, y los dioses iban a llevarles a término las bodas”.

A su vez se llevaban a cabo “diversiones” que incluso podrían durar más de un día. Para ellas era necesaria la presencia de “parásitos” como nos cuenta Teofrasto en sus Cartas, III, 13: “pero si se mantiene en las mismas, no pondré el nudo en mi cuello antes de que consiga disfrutar de una mesa lujosamente servida. En breve tendrá lugar la boda, ilustre y que atrae la atención de todos, de Cárito y Leócrates, justo después del fin del mes de Pianepsión. A ésta yo seré invitado, sin duda alguna, bien para el primer o para el siguiente día, pues en las celebraciones nupciales se requieren diversiones y la presencia de parásitos. Sin nosotros no hay fiesta en absoluto y el cortejo sería de cerdos en lugar de seres humanos”

También Ateneo, VI, 238 f afirma la superstición que había si no se aceptaba al parásito que se auto invitaba a una boda:” ¿Ignoras las consecuencias de las maldiciones si uno no indica correctamente el camino, o enciende fuego o corrompe el agua o, a alguien que se dispone a dar una cena, se lo impide?”

Ateneo, VI, 243 d: “dicen que un nuevo Querefonte ha entrado en las bodas en casa de Ofelas sin estar invitado. En efecto ha cogido una cesta y una corona, y asegurando, ya que estaba oscuro, que era el que venía de parte de la novia con los pájaros, al parecer se les ha echado encima y ha cenado

Sabemos por autores como Safo y Ateneo que después del banquete se cantaban himeneos o cantos nupciales, por lo que quizás cuando Teofrasto habla de “diversiones” se refiera a acompañamiento musical como podemos leer en Homero, Ilíada, XVIII, 495 en donde “menciona flautas durante una celebración de bodas” (Ateneo, I, 16, b).
Ateneo, IV, 179 a: “tras coger una flauta doble, me puse a tocar el himeneo”. También habrían cantos de aedos y danzas:”Celebraban un banquete en el palacio de Menelao, con vecinos y parientes, entre ellos cantaba el divino aedo, tocando la phórmix. Y dos volatineros entre ellos giraban preludiando la danza” (Ateneo, V, 180 d). O juegos como aparece detallado en la Odisea en los banquetes que llevaban a cabo los pretendientes de Penélope.

Conocemos también por las fuentes que en los banquetes existían unos
ginecónomos que controlaban el número de asistentes a los banquetes para que no sobrepasara de treinta y vigilaban la conducta de las mujeres, así pues, también en los comidas nupciales se recurría a sus servicios:”Querefonte acudió a una boda sin estar invitado y se recostó el último. Cuando los ginecónomos hicieron recuento de los invitados le mandaron irse, alegando que hacía que, contra la ley, sobrepasaran el número de treinta”

Para elaborar los platos se podía alquilar los servicios de un cocinero que deleitara los paladares de los convidados con los mejores y más caros productos del mercado. Así lo leemos en Aristófanes, La paz:


TRIGEO.-
¡Oh!, ¡Oh! ¡Cuánta gente para el banquete de boda!( Al Servidor) Limpia las mesas con este penacho; ya no sirve para otra cosa. Trae en seguida los pasteles y los tordos, liebre en abundancia y panes.


Ateneo, I, 9 b, hace mención a la boda de los hijos de Menelao: Menelao, igualmente, cuando celebra las bodas de sus hijos, aun estando Telémaco en su casa: sirvió un lomo de vaca asado (Od. IV, 65-66)”

Era necesario que los dioses fueran partícipes del evento y a su vez, favorables a la unión por lo que se les realizaban libaciones y sacrificios. En Aristófanes, Las aves observamos el tema del sacrificio:


EVÉLPIDES.-En una donde los negocios más importantes sean, por ejemplo, venir muy de mañana a mi puerta un amigo y decirme: "Te ruego por Zeus olímpico que al salir del baño vengáis a mi casa tú y tus hijos, pues voy a dar un banquete de bodas. ¡Cuidado con faltar¡ ¡Cómo no vengas, no tienes que poner los pies en mi casa hasta que me abandone la fortuna!

PISTETERO.- ¡He ahí unas aves sacrificadas con gran oportunidad para las bodas!
HERACLES.- ¿Queréis que entre tanto me quede yo a asarlas? Vamos, marchaos ya.

POSEIDÓN.- ¿Tú asarlas? ¿Cómo qué no vas a venir con nosotros, desvergonzado glotón?


HERACLES.- ¡Ya me relamía de gusto!


PISTETERO.- ¿Vamos, que me traigan un vestido nupcial?

También en Homero, Odisea, XI, podemos observar la mención a los sacrificios:


“Así perecí con la muerte más miserable, y en torno mío eran asesinados cruelmente otros compañeros, como los jabalíes albidenses que son sacrificados en las nupcias de un poderoso o en un banquete a escote o en un abundante festín”.



En Ateneo, V, 192 c podemos descubrir: “toda reunión para celebrar un banquete atribuía su ocasión a la divinidad y se hacía uso de las coronas, himnos y cantos apropiados a los dioses. El que servía no era ningún esclavo, sino que los jóvenes libres escanciaban el vino, como hace el hijo de Menelao, a pesar de ser el novio y estar en su propia boda”


La novia al entrar en su nuevo hogar será obsequiada por parte de su suegra con un pastel nupcial de miel y sésamo. A la vez que arroja sobre la cabeza de la novia dátiles, nueces e higos, alimentos que simbolizan fertilidad, prosperidad y pertenencia al nuevo hogar.

Tras la lectura de las fuentes clásicas podemos deducir que seguro que en una “cena nupcial” se servirían los siguientes alimentos:


Como entrantes
: aceitunas, huevos de faisán o de oca duros, panes variados de trigo y de cebada (maza), ostras, sepia, pulpo, calamar, erizos de mar, langosta, anguilas, malvas, bulbo nazareno, acelgas, hojas de higuera rellenas, cebollas, ajos, morcillas, salazones de caballa y atún, alguna cigarra con miel, …


Como plato fuerte
: cerdo, jabalí, liebre, todo tipo de aves y pajaritos como palomas o tordos,…También pescados como atún, lubina, gobio, caballa, merluza,…


Todo aderezado con aceite, sal, garum, vinagre y especias como tomillo, ajo, romero, mostaza, silfio, menta, … y bañado con vinos de Quíos, Lesbos y Tasos, además de hidromiel.


Como postres
: queso, miel, dátiles, nueces, higos, granadas, manzanas, peras, uva, pasteles de leche y miel, habas y garbanzos fritos, sémola y como no, el pastel nupcial de miel y sésamo.


Para terminar unas recetas de pasteles que se servían en los banquetes de boda que nos han llegado a través de Ateneo:


Énchytos (Ateneo IV, 172 b y XIV 644 c-d) elaborado con queso, posteriormente fue recogida esta receta por Catón, Agr. 80: “Haz “encytum” de la misma manera que los buñuelos, pero deben freírse en aceite a través de un colador para que tenga forma de espiral. Se sirve con miel o vino melado.”


Kreríon
que sabemos que era ofrecido por la novia al novio entre los argivos, Ateneo, XIV 645 d: Se trata de un tipo de queso que, en Argos, se lleva al novio de parte de la novia, y es asado en las brasas, y los amigos del novio se invitan a comer, y se sirve con miel


Kribána
que presentaba la forma de un pecho femenino y era consumido por los Laconios, Ateneo, III 115 a y XIV 646 a: “Nombre dado por Alcmán a algunos pasteles de queso que tiene forma de pecho de mujer y que los Laconios daban en los banquetes nupciales y que portan las amigas de la novia”

En todos los casos la miel y el queso son los ingredientes principales.


¡Nuestros mejores augurios para los recién casados!


Plurimam salutem!

*Imágenes propias

domingo, 6 de marzo de 2011

CENAE SALIARES

En las Kalendas de marzo (día 1 de marzo) los romanos disfrutaban de una procesión por parte de los Salios (processio saliorum), sacerdotes del dios Marte que tenía un valor mágico, lidiar con los espíritus malignos de la ciudad y así despertar el vigor guerrero necesario ante las campañas militares que se iniciaban en el mes dedicado a la guerra.

A los Salios se les llamaba así porque “saltan y danzan en torno de los altares” (Servio, Ad Aen. 8, 663), eso nos muestra en qué consistía esta procesión: ataviados de un modo bastante peculiar, danzan “graciosamente haciendo giros y mudanzas con un compás vivo y frecuente, que hace muestren vigor y ligereza” (Plutarco, Numa, 13), golpean sus escudos con una daga o vara corta y cantaban, en un lenguaje arcaico “entendidos a duras penas por sus sacerdotes” (Quintiliano, 1, 6, 40), poemas en honor a Marte (carmen saliare).

Al acabar la procesión que duraba diez días, diariamente sus miembros realizaban unos banquetes de la cofradía o cenae saliares.

Este convite es mencionado en muchos autores clásicos, en todos se repite la misma idea de lo proverbial que era. Se trataba de una cena abundante en la que se servían los alimentos más caros y exquisitos del mercado. Acudamos a las fuentes clásicas para documentarnos al respecto.

Sobre la idea de cena abundante y deliciosa leemos en Suetonio, Claudio, 33: “Un día en que se hallaba juzgando en el Foro de Augusto y le llegó el olor de la comida que estaban preparando para los salios en el cercano templo de Marte, Claudio abandonó el tribunal, subió hasta donde estaban los sacerdotes y se sentó a la mesa con ellos” El hecho de que el propio Claudio abandonara el tribunal para unirse al banquete nos muestra esa exquisitez.

Pero hay más autores que reiteran ese pensamiento:

Festus, en el término Salii afirma: “Todos los días, realizan una gran cenae llamada saliares”.

Apuleyo, El asno de oro, IX, 22: “La casta esposa dispone en seguida un banquete de pontifical decanta vinos de marca, combina carnes frescas con embutidos, abastece copiosamente la mesa; en una palabra, espera la visita del amante como la de alguna divinidad. Además, muy oportunamente, su marido cenaba fuera de casa con un batanero vecino”

Apuleyo, El asno de oro, IV, 22: “Concluido este discurso, ofrecen en copas de oro libaciones de vino puro en memoria de sus camaradas fallecidos; luego, entonan algunos himnos en honor del dios Marte y se retiran a descansar un poco. En cuanto a nosotros, la vieja aquella nos distribuyó, sin medir, cebada fresca en abundancia; tanto es así, que mi caballo, ante tan copiosa raci6n -aunque él solo pudo con todo-, creía estar en un banquete de sacerdotes salios. Yo, en cambio, como nunca había comido la cebada cruda, sino bien triturada y en papilla cocida a fuego lento, al divisar un rincón donde se amontonaban los mendrugos de pan que habían sobrado a toda aquella gente, me retiro a probar allí resueltamente la destreza de mis mandíbulas entumecidas por un largo período de hambre y cubiertas ya de telas de araña”.

Apuleyo, El asno de oro, VII, 10: “El joven, volviendo a tomar la palabra, dice: « ¿Qué esperamos, pues? Vayamos a implorar la asistencia de Marte, 'el Socio', en la venta de la joven y en el reclutamiento de nuevos camaradas. Pero, por lo que veo, nos falta la víctima del sacrificio; ni siquiera tenemos vino para beber a discreción o al menos con tasa. Dadme diez hombres que me acompañen; me bastan diez para atacar castillo vecino y procurarnos un banquete de pontifical”

Ausonio, Epístolas, IX, 43: “Lo voy a intentar, aunque no son ésas las cosas que reclaman la atención de mis preocupaciones de anciano y no parecen dignas de un hombre frugal. Pues no hago yo esos banquetes de los Salios, ni una cena fastuosa cual tuvo la mesa de los infames pretendientes de Penélope y la ungida juventud de Alcínoo de 'piel brillante. Te las voy a enumerar, no obstante, de acuerdo con su fama y los testimonios siempre diferentes según los gustos de los que las han probado.”

Cicerón Ep. Ático, 39, 9: “Llegué a Accio el XVII de las Kalendas de junio, habiéndonos dado vida los Salienos en Corciro y Siboto, gracias a tu generosidad y a los cuidados de Areo y de mi amigo Eutiquides que nos habían provisto abundantemente.”

Marcial, Epigramas, XII, 48, 12: “Si me pones boletos y jabalí como si no valieran nada y crees que no es ése mi deseo, lo acepto; si crees hacerme feliz y pretendes ser inscrito como heredero gracias a cinco lucrinas, adiós. Espléndida, sin embargo, es tu cena, lo confieso, muy espléndida; pero no será nada mañana, más aún, hoy, más aún, en este mismo instante, nada que no conozca la desgraciada esponja de un palo asqueroso, o un perro cualquiera y un urinario al borde de la calle. De los salmonetes y de las liebres y de las tetas de cerda éste es el final: un color de azufre y un dolor insoportable de pies. No tenga yo a tan alto precio ni los festines albanos ni los banquetes del Capitolio y de los pontífices. Que un dios en persona me haga partícipe del néctar: se volverá vinagre y vino picado y aguado de una tinaja vaticana. Busca otros invitados, maestro en cenas, a los que conquiste la regia suntuosidad de tu mesa. A mí invíteme un amigo a unos filetillos improvisados: una a la que puedo corresponder es la cena que me gusta.”

Tertuliano, Apología, 39: «Los megarenses cenan como si hubiesen de morir mañana, y edifican como si nunca hubieran de morir.» Pero más fácilmente se ve una pajuela en los ojos ajenos, que en los propios una viga. Si cenan los tribunos, los curiones y decuriones en sus ranchos inundan tantos regüeldos que el aire mismo se aceda con el vaho de las crudas indigestiones: si han de cenar los salios es necesario que el acreedor que ha de prestar sea el arrendador de las décimas de Hércules: si cenan los adivinos que embalsaman los muertos, los aritméticos o contadores pueden sumar los gastos de la cena.”

Para conocer de primera mano el menú servido en las cenae saliares, acudimos a Macrobio, Saturnales, III, 13, 10 que nos detalla los platos:

“Entre los hombres de mayor prestigio, para que los sepáis, tampoco faltó el lujo fastuoso. Doy el relato de una comida pontifical, celebrada hace muchísimo tiempo, que se encuentra descrita en el cuarto registro de aquel Metelo que fue pontífice máximo, con estas palabras: “El día noveno antes de las calendas de septiembre, el día en que Léntulo fue consagrado flamen de Marte, la mansión fue engalanada, los salones se cubrieron de triclinios de marfil: en dos salones se acomodaron los pontífices Quinto Cátulo, Marco Emilio Lépida, Décimo Silano, Gayo César, rey de los sacrificios, Publio Escévola, Sexto (César flamen de Quirino), Quinto Cornelio, Publio Volumnio, Publio Albinovano y Lucio Julio César, augur que consagró a Léntulo; en el tercer salón, las vírgenes Vestales Popilia, Perpennia, Licinia y Arruncia, y la esposa del nuevo flamen, Publicia y Sempronia, suegra de Léntulo.

He aquí el menú:

Como entrantes: erizos de mar, ostras crudas a voluntad, ostiones, cañadillas, tordo sobre fondos de espárragos, pollo cebado, pastel de ostiones, mejillones negros y blancos

De nuevo; cañadillas, vieiras, ortiguillas de mar, becafigos, lomos de corzo y de jabalí, pollo cebado rebozado con harina, becafigos, múrices y pórfidos.

Como platos: ubres de cerda, sesos de jabalí, pastel de pescado, pastel de ubre de cerda, patos, cercetas hervidas, liebres, pollos asado, crema y pan de Piceno”

¿Dónde se podía ya denunciar entonces el lujo excesivo, cuando una cena pontifical estuvo atiborrada de tantos platos? “

Las palabras de Macrobio lujo excesivo” resumen perfectamente la característica primordial de estos banquetes. En ellos se servían principalmente carnes y pescados, alimentos cuyos destinatarios eran las personas de categoría social elevada, dejando al margen verduras, legumbres y frutas.

A su vez, vemos que los platos presentados son en su mayoría mariscos, aves, animales de caza y partes íntimas, considerados alimentos afrodisiacos y vigorosos.

La materia prima de la mayoría de estos productos presenta un precio elevado en el edicto de Diocleciano, hecho que corrobora la exquisitez del menú que se servía en esas cenae saliares.

Acabar con los célebres versos de Horacio, Odas, I, 37, 1-5 en los que menciona a los salios y sus divinos manjares:

“Ya es momento de beber, ya es momento de golpear el suelo

con ritmo sin cadenas. Ya era hora de poder adornar

el lecho de los dioses con los manjares

salios, compañeros.”

Para impresionar no es necesario servir alimentos muy caros,

sino más bien, elaborados con amor.

Para saber más sobre la processio saliorum podéis acudir al blog Hortus Hesperidum.


Plurimam salutem!

*Imágenes propias


domingo, 27 de febrero de 2011

CURIOSIDADES DE LAS AVES

Tras introducirnos en el papel de las aves dentro del mundo funerario, veamos esta semana otra faceta de estos animales.
Es mucha la información que encontramos sobre estos animales en los autores clásicos, comenzaremos por su morfología. Aristóteles en la H A 503 a 562 nos comenta muchas características de las aves en general.
Gracias a él sabemos que “todas tienen cabeza, cuello, espalda, el bajo vientre y la parte que corresponde al pecho y también dos miembros como el hombre, en esto, son las que se les aproximan más, salvo que flexionan las patas hacia detrás. No tienen manos, sino dos alas en vez de patas anteriores, dos patas posteriores y las que gozan de largas alas poseen un gran hueso en el pecho”. “Carecen de nariz, orejas y pestañas”
Otras peculiaridades son:
Boca, según dice Aristóteles: “las aves la tienen pero particular, no tienen ni labios ni dientes, sino pico”
Pico, los emplean como mano y diente, pues “con él aprecian los sabores”. Sus tamaños y formas dependen de la cada ave: “recto para comer; curvo, las aves carnívoras; ancho y plano, las herbívoras”
Orejas y nariz: No tienen ni orejas ni narices sino los conductos de los referidos órganos”, aunque sí que tienen oídos.
Cresta, su formación procede “de sus propias plumas” o como el gallo “la sustancia de su cresta ni es carne ni dista mucho de serlo”
Ojos, tienen dos, pero sin pestañas. Las aves de vuelo pesado cierran el ojo con el párpado inferior, guiñan todas con una piel que, partiendo del ángulo del ojo, se extiende sobre él. Algunas lo hacen también con el párpado superior”
Lengua, “tienen lengua, unas larga y otras corta. Algunas pronuncian letras, principalmente las de lengua ancha”
Patas, son “de tamaño y forma variable y en su mayoría con dedos separados”. El número de dedos varía: unas tienen cuatro dedos, tres delante y uno detrás, otras poseen espolones, excepto las que disfrutan de garras. Otras tienen patas palmeadas, si son nadadoras. Su cuello está en proporción a las patas
Plumas, a diferencia de otros animales no tienen si escamas, ni pelos. Las plumas son con cálamo y en su cola tienen “plumas caudales”
Alas, diferencia entre las aves que son grandes voladoras cuyas alas son magnas y fuertes, frente a las que vuelan de manera más discreta cuyas alas son más pequeñas.
Estómago, la mayoría lo tienen “carnoso y duro”.
Eliano, XVII, 38 completa la información sobre las aves con esta afirmación: “Dicen que en el Mar Caspio hay unas islas en las que se crían aves de diferentes especies, pero que hay una que ofrece las siguientes peculiaridades. Su tamaño es, según afirman, comparable al de los patos y tiene patas parecidas a las de la grulla. El dorso es de un rojo subido y el vientre verde. Tiene el cuello blanco con salpicaduras de motas azafranadas. Tiene una longitud de dos codos por lo menos. Su cabeza es estrecha y larga, el pico negro. Emite un sonido parecido al croar de las ranas”
Con respecto a su alimentación ésta varía según la especie a la que pertenecen: unas son carnívoras y otras herbívoras: insectos, frutos, larvas, gusanos,…
Por lo que hace a la reproducción, Aristóteles con indica que lo hacen por huevos y crían en primavera. Las aves salvajes ponen huevos una o dos veces al año, las domésticas, más veces.
Algunas ponen sus huevos en nidos, otras en el suelo y los recubren con ramas”. Incuban un tiempo diferente según la especie, por ejemplo, unos diez días la gallina. También Aristóteles nos cuenta que “las aves con garras expulsan del nido a las crías en el momento que pueden volar, salvo la corneja”.
Para proteger sus nidos y huevos Eliano, I, 37 nos cuenta que:”Las cigüeñas rechazan con mucha astucia a los murciélagos que pretenden estropear los huevos, pues un simple toque de murciélagos hueros e infecundos. He aquí el remedio que emplean contra esto: llevan de plátano a los nidos y cuando los murciélagos se acercan a ellos, se quedan paralizados e imposibilitados de hacer ningún daño.
La Naturaleza ha dado, asimismo, a las golondrinas un don parecido. También las cucarachas '' dañan a sus huevos; por eso las madres protegen a sus polluelos con hojas de apio y, de esta manera, resultan inaccesibles a aquéllas.”
Plinio en su HN, X hace un repaso de las aves comentando procedencia, características, curiosidades, etc. Sería interminable narrar toda información que nos transmite el naturalista aunque podemos relatar cosas asombrosas como que "algunos gallos se crían únicamente para las peleas y combates que se suceden contínuamente, de modo que los cónsules romanos conceden tan alto honor a un ave absolutamente merecedora" . Sobre las ocas nos comenta el autor que reconocen la sabiduría y "acompañaban contínuamente al filósofo Lácides, nunca se apartaban de él, ni de día ni de noche". Las aves imitan la voz humana "pero las que lo hacen tienen la lengua más larga que todos sus congéneres"
Para terminar encontramos en Eliano muchas curiosidades sobre las aves. Según este autor son capaces de ahuyentar los hechizos picoteando diferentes plantas: “he oído decir que las palomas torcaces, para prevenirse contra la hechicería, picotean los tiernos brotes del laurel y los ponen luego en sus nidos para proteger a sus polluelos; los milanos llevan codeso: los halcones, picrís; mientras que las tórtolas llevan el fruto del iris; los cuervos, el agnocasto; pero las abubillas, “el cabello de Venus”, que algunos llaman “cabello lindo”; la corneja coge verbena; la pardela ", hiedra; la garza real, un cangrejo; la perdiz, el penacho de una caña; los zorzales, un tallo de mirto. La alondra se protege con grama. Las águilas cogen la piedra que se llama, de acuerdo con el nombre de ellas, “piedra aguileña” (aetítes). (Eliano, I, 35)
Se las puede entrenar como ocurre en la actualidad con la cetrería, así leemos en Eliano, IV, 26: “Las aves las persiguen a toda velocidad, capturan a una a otra y reciben, como trofeo de la captura, el pedazo de carne. Y esto es para las aves un cebo, pero que muy atractivo. Cuando, por lo tanto, han adquirido gran destreza venatoria, les llevan a las liebres montaraces y a las zorras salvajes. Y las aves, con la esperanza de la presa habitual, cuando aparece alguna de ellas corren detrás, las capturan rapidísimamente y se las llevan a sus amos, como dice Ctesias. Sabemos, también, por él que, en lugar del pedazo de carne colgado para ellas, entonces obtienen como comida las entrañas de los animales capturados”
También podía servir para combatir las plagas de langostas: “Eudoxo dice que cuando se abate una nube de langostas sobre los campos y destruye los frutos, los gálatas elevan súplicas y ofrecen sacrificios con el propósito de atraer con hechizos a las aves; éstas prestan atento oído, acuden en compacto escuadrón y eliminan a las langostas. Y si un gálata caza a alguna de estas aves, el castigo asignado por las leyes del país es la muerte. Pero si obtiene el perdón y queda libre, un sentimiento de cólera invade a las aves y, para vengar al ave capturada, no se dignan prestar oído a las súplicas, cuando las invocan de nuevo”. (Eliano, XVII 19)
Sabemos que anunciaban los cambios meteorológicos muy útiles para campesinos y marineros, como leemos en Virgilio, Geórg, I, 388 y ss:"la corneja impertinente invoca la lluvia a su voz en cuello", Horacio, Carm. III, 12-13: "la corneja anuncia la próxima llegada de la lluvia" y Eliano, H A, VII, 7 que afirma que "las grullas si vuelan a tierra desde el mar anuncian a las personas observadoras la amenza de una tempestad muy fuerte. Si vuelan con calma, es buen tiempo y vientos suaves. Si se desplazan en silencio, el tiempo se mantendrá calmo. [...] La garza real si emite un grito por la noche señala mal tiempo. [...] Si es mucha la alharaca de los cuervos y baten las alas con estrépito es que llega una tempestad. [...] Una gran cantidad de aves blancas indica fuertes tormentas. También los gallos y aves de corral pronostican tormentas cuando baten las alas, cacarean y cloquean"
Como se puede apreciar son muchos los datos que se pueden leer sobre las aves, por lo que en la siguiente entrega y última, hablaremos de las aves en los banquetes.
Unas líneas para agradecer a Rosa, Sabor a galletas, su amabilidad al otorgar al blog De Re Coquinaria este premio. Como hay que corresponder le entregamos el premio al blog Sabores de Viena por los platos tan exquisitos que nos presenta y por la profundidad de sus artículos.
Plurimam salutem!
*Imágenes propias

domingo, 20 de febrero de 2011

LAS AVES Y EL MUNDO FUNERARIO

Durante estos días se llevaban a cabo diferentes celebraciones relacionadas con el mundo funerario, los Parentalia, los Caristia y los Feralia.

En todos ellos se ofrendaban alimentos a los seres queridos además de realizar banquetes funerarios en su honor. A su vez, sabemos por las fuentes clásicas la costumbre de regalar aves durante los Caristia :

"El día de los parientes, en el que se envía gran número de aves, mientras preparo unos tordos para Estela, mientras los preparo para tí, Flaco, me viene a la memoria la multitud ingente y gravosa en la que cada uno se considera el primero e íntimo amigo mío. Mi deseo es complacer a dos; ofender a más es poco prudente; enviar regalos a muchos es caro: me haré merecedor del perdón de la única forma que puedo: no regalaré tordos a Estela ni a tí, Flaco" (Marcial IX, 55)


Del mismo tema habla Marcial IX, 54:
"Si a mí se me pusieran lustrosos los tordos con las olivas del Piceno, o el bosque sabino tuviera tendidas mis redes, o una caña de las que se alarga me trajera una ligera presa y mi varilla pringosa retuviera pegados a los pájaros, nuestro cariñoso parentesco te haría el regalo de ritual y ni hermanos ni abuelos tendrían preferencia para mí. Ahora el campo oye a los estorninos escuálidos y los lamentos de los pinzones y anuncia la primavera con los trinos de los gorriones. De un lado allí responde el labrador al saludo de la picaza, de este otro el milano rapazvuela casi hasta las más altas estrellas. Te envío, en consecuencia, unos regalillos de mi pequeño corral; si los aceptas como tales, serás mi pariente muchas veces".
Virgilio, Bucol. III, 68 y ss nos muestra que era frecuente obsequiar con aves a los hijos de las familias patricias, no sólo en fiestas funerarias, sino también en cualquier momento para expresar sentimientos amorosos o como regalo de cumpleaños:
"Para la niña que es mi Venus tengo/ mi regalo en sazón: ya vi la rama/ donde han hecho su nido las palomas"

Resulta difícil poder interpretar el origen y el por qué de esta costumbre, pues ningún autor clásico hace referencia concreta a este hecho, pero sí podemos realizar conjeturas y comentar el papel de las aves respaldándonos en diferentes citas del mundo antiguo.
Sabemos del gusto de los antiguos por las aves como animales de compañía en los jardines de sus villae y ciudades, tanto por su belleza como por su canto. Muchas de estas aves eran exóticas y procedentes de otros países, por lo que se originó un mercado de importación de aves que movió la economía y generó nuevas profesiones como la de criador de aves en el aviarium - volaria o cazador profesional (auceps).
No obstante, en época de Augusto, muchas de esas aves además de adornar y alegrar la vida a sus dueños, también adornaban las mesas en los banquetes y alegraban el estómago de muchos comensales. De manera que cambió la concepción clásica de no consumir aves por tener una connotación religiosa, salvo las de corral:"En otro tiempo habíais sido respetadas vosotras, aves, sosiego del campo, raza inofensiva que habitáis en los bosques, que construís nidos y bajo las alas incubáis huevos" (Ovidio, Fasti, I 449 y ss)
Sólo se pedía a los dioses que las alejaran de los campos y colmenas para que no los dañaran: "Hay que alejar las colmenas de lomos pintados y demás pájaros, pues llevan la devastación por todas partes y se llevan en el pico a las abejas" (Virgilio, Georg. IV 13 y ss). También Ovidio, Fasti, I, 683 y ss nos ha transmitido la plegaria que se pronunciaba a finales de enero en las Sementivae: "Impedid que los pájaros, ruina de los cultivos, devasten los campos de Ceres en destructoras bandadas" . Un buen método para alejar y espantar a los temibles pájaros era el dios Príapo que con su "miembro espanta a los asustadizos pájaros" (Ov. Fasti, I, 400)
Esa connotación religiosa venía por considerar a las aves transmisoras de los deseos de los dioses a través de sus acciones: vuelo, canto, alimentación,..., es decir, la predicción del destino, los auspicia.
Además su estatus era sagrado, pues desde el antiguo Egipto, las aves simbolizaron las almas humanas, la elevación del espíritu, de ahí su vinculación con el mundo funerario.

Son varios los datos que nos indican esa relación con la eternidad del alma:

- La paz que transmitían su canto y su vuelo, recuerdaba a la tranquilidad de la muerte.
- Creían que el cisne emitía un canto más armonioso y delicado cuando presientía su muerte: "Al parecer el cisne prefiere habitar en fuentes, lagos y lagunas, es decir, en cualquier sitio en que abunde el agua. Quienes saben de estas cosas afirman que en esos lugares los cisnes ensayan su canto, (Eliano, X, 36)
[...] A la muerte de los cisnes, según cuentan, se escucha un canto lastimero; En mi opinión, después de realizar algunas comprobaciones, es falso. Estos animales se comen unos a otros.” (Plinio, HN X, 63)

- Existía la costumbre de lanzar los cadáveres en algunos momentos de la historia de Roma al Esquilino para que fueran pasto de "perros y pájaros" (D.H, XX, 6). Es frecuente leer en los textos el miedo de ser "pasto de las aves" si no son enterrados los cuerpos.
- Las aves eran el plato principal servido en las cenae augurales.
- En las Metamorfosis de Ovidio encontramos muchos ejemplos en los que personas o dioses son transformadas en pájaros en el momento de enfrentarse a la muerte.
-También las aves indicaban el renacer del alma como era el caso del Ave Fénix.
-Las aves anunciaban la llegada de la muerte, de manera que su personificación podía representarse como un ser alado. También en el mundo subterráneo las aves tenían un lugar, así en los Campos Elíseos podían encontrarse pájaros cantores frente a las aves carroñeras que habitaban allí donde las almas no tenían descanso.
Junto a ese papel sagrado que se les otorgó a lo largo de la historia, las aves adquirieron un puesto de honor en la sociedad romana, puesto que fueron protagonistas del día a día de los antiguos romanos. A continuación enumeraremos las diferentes facetas en las que se podía ver a las aves como punto de atención:
  • Embellecían la vida de aquellos que estaban rodeados por ellas en los jardines, casas, campo, etc.
  • Consumían su carne, su hígado y sus huevos con la consecuente creación de criaderos de aves domésticas y exóticas.
  • Empleaban su estiércol para fertilizar los campos.
  • Sus plumas servían para la elaboración de hermosos complementos.
  • Esculturas y pinturas en las que ellas eran el modelo formaban parte de la decoración de sus villae y peristilos.
  • Anunciaban los cambios metereológicos muy útiles para campesinos y marineros.

La semana próxima nos acercaremos de nuevo a las aves desde otra perspectiva.

Podréis conocer más datos sobre estas festividades funerarias en el blog HORTUS HESPERIDUM.

Plurimam salutem!

*Imágenes propias

domingo, 13 de febrero de 2011

TRIADA MEDITERRÁNEA

Protegidos por los mismos dioses encontramos tres alimentos que caracterizaban a la cocina romana antigua, nos referimos a la TRIADA MEDITERRÁNEA, es decir, al olivo, bajo la custodia de la diosa Minerva, a la vid, consagrada al dios Baco y a los cereales, en concreto al trigo, relacionados con la diosa Ceres.
Sin estos tres productos no se concebirían muchos de los platos que nos han legado los autores clásicos. De ellos se extraen el oro líquido, los famosos caldos y el exquisito pan, alimento por excelencia desde la antigüedad. Estos alimentos se relacionan con la llamada dieta mediterránea, pues están vinculados a un lugar geográfico y a un clima específico.

A su vez, evidencian la pertenencia a la civilización, al ser capaz de crear a partir de unos productos básicos, es decir, de aquello que proporciona la naturaleza, unos recursos propios como son el aceite, el pan y el vino. Con esta acción se forma parte del "estatus del ser humano", al conocer las técnicas de la agricultura, símbolo de civilización y de vida sencilla.

La importancia de la Tríada Agrícola para los antiguos se ve reflejada en los escritos que nos hay llegado, así pues, para Homero la frase "comedores de pan" es igual a "hombre civilizado", en autores romanos de época imperial es frecuente encontrar referencias a "la sencillez y a los buenos viejos tiempos", en Ovidio, Metam. XIII, el relato de Anio que todo aquello que era tocado por sus hijas se transformaba en vino, trigo y aceite, hecho que muestra la relevancia de estos frutos de la naturaleza:

“Había otorgado otros Líber a mi estirpe femenina, que el voto mayores y que la fe, otros presentes: pues al contacto de mis hijas todas las cosas en sembrado y en humor de vino y de la cana Minerva se transformaban, y rica era su utilidad en ellas”


De estos alimentos se crean diferentes recursos:
  • Cereales: grano hervido y tostado, harina, pan, puls, pulmentum, levadura, pasteles, bebidas, etc
  • Olivo: aceitunas, patés, aceite para usos diversos como el doméstico (lucernas), el alimentario, el higiénico (masajes, baño y deporte) y el medicinal.
  • Viña: Vinos, vinagre, uvas, mermeladas, pasas,...
A su vez formaban parte de las ofrendas incruentas a los dioses como alimentos primarios y bajo su protección.

Desde DE RE COQUINARIA queremos brindarles unas líneas a la famosa Tríada Mediterránea por el papel tan importante que tuvieron en las mesas romanas y el que tienen en la actualidad. Os mostramos tres recetas clásicas dedicadas a los mismos dioses Olímpicos.

A la diosa Minerva le ofrendamos un exquisito paté de olivas, de sencilla elaboración:

EPITYRUM,
Catón, D A, CXIX.


"Epityrum» [aceitunas conservadas en aceite y vinagre] blanco, negro, variado, hazlo así. Saca los huesos a las aceitunas verdes, añádeles aceites. Adereza así: pícalas, añade aceite, vinagre, coliandro, comino, hinojo, ruda, menta. Ponlo todo dentro de una jarra con un techo de aceite encima. Así empléalo. "


Al dios del vino Baco le hacemos una libación de diferentes vinos romanos:

DEFRITUM, CARENUM ET SAPA, Paladio, XI, XVIII

"Se preparará ahora el "defrito", "careno" y "sapa". Dado que todos se hacen d emosto, de igual guisa, el método será el que hará variar sus propiedades y se denominación. En efecto, el defrito, derivado de "deferveo", se obtiene después de despumarlo mucho, en cuanto espesa; el careno, cuando se haya evaporado un tercio y queden los otros dos; el sapa, cuando queda reducido a un tercio. No obstante, éste mejora cociendo a la vez membrillos y poniendo a arder leña de higuera"

A la diosa de la agricultura, Ceres queremos hacerle entrega de un sencillo plato de cebada:

CREMA DE CEBADA, Apicio, VI, 4, 1

"Limpiar bien la cebada, que se habrá dejado en remojo el día anterior. Cocerla a fuego máximo. Después de su ebullición, añadir aceite en cantidad abundante, un pequeño manojo de eneldo, cebolla seca, ajedrea y un codillo de jamón,dejándolo cocer hasta que haga una crema. Echar coliandro fresco y sal, picada conjuntamente, y dejar hervir. Cuando esté, sacar el manojo de eneldo y trasladar la crema a otra cacerola procurando que no se queme. Quitar los grumos y seguidamente colar la crema encima del codillo de jamón. Picar pimienta, ligústico, un poco de poleo seco, comino y séseli frito, macerar con miel, vinagre, defrito, garum y echarlo todo en la cacerola de manera que cubra bien el jamón. Dejar hervir a fuego lento".

Para terminar otra famosa Tríada: Lavinium, Alba Longa y Roma que nuestra querida Isabel Barceló en su blog MUJERES DE ROMA está recreando con su habitual maestría y a la que queremos ofrendar estos tres alimentos considerados sagrados desde los tiempos más remotos.

Plurimam salutem!