
Nos vemos en Tarraco
Blog sobre cocina romana antigua y otros aspectos del mundo antiguo, principalmente su legado en la actualidad.

“Los enormes sacerdotes de Cibeles y la bizca sacerdotisa de Isis con su sistro te infundirán el temor de que los dioses te hinchen tu cuerpo, si por la mañana no comes tres veces la tradicional cabeza de ajo” (Persio, Sátira V)Con estas palabras y con la idea del papel mágico de los ajos como amuleto vamos a dedicar unas líneas a este bulbo con el nombre latino de allium sativum y en griego skórdon.
Se trata de un producto muy consumido en la cultura grecorromana, con un gran número de citas que mencionan sus virtudes alimenticias y medicinales.
Sabemos de la existencia de un “ajo cultivado y hortense” que en Egipto era de una sola cabeza y blanco, frente a un ajo silvestre llamado ophióskordon “ajo de serpiente”, como bien diferencia Dioscórides, II 152.
También Teofrasto, VII, 4 11 dice que “hay diferentes clases. El temprano y el tardío, porque hay un ajo que madura en sesenta días. También se distingue por el tamaño. Hay una variedad que destaca por su tamaño, concretamente la llamada “cipris”, la cual no se cuece, sino que se usa en ensaladas y, cuando se machaca, crece prodigiosamente formando una masa espumosa [de esto mismo habla Plinio, XIX; 6, 31]. Hay, además, otra diferencia, que hay algunos que no tienen dientes y, por eso no pueden dividirse”.
Si hablamos de su sabor, Teofrasto, VII, 4, 11 comenta que “las diferencias de gusto y de olor estriban en la situación y en el cultivo, como ocurre con otras hierbas.”
Con respecto a su forma Teofrasto, I, 9 nos comenta que “Todas las plantas que tienen “cabeza” echan raíces hacia abajo; estas raíces son como carnosos o corticales…Su raíz se hace más delgada y progresivamente más aguda al avanzar bajo tierra…Sus raíces son receptoras de sustancia alimenticia, es como un feto o fruto. De manera que no andan desencaminados los que llaman a estas plantas “plantas de reproducción subterránea…Las partes aéreas son cortas y débiles, mientras que las subterráneas son largas, numerosas y robustas”
“La cebolla, el ajo y el puerro, no presentan vástagos laterales, ni los cultivados , ni los silvestres… Todos las bulbos crecen juntos y en masa, porque echan retoños de la raíz” (Teofrasto, VII, 1,7- 8, 2- 13,4)
Sobre su cultivo Teofrasto, VII, 2,1, 3 afirma que “para plantar el ajo se utiliza la raíz".
“Se reproducen de tres maneras: por semilla, por el tallo y por la raíz. Germina si se les corta el tallo” (Teofrasto, VII, 4, 1). “El ajo se planta dividido en tres dientes, poco antes o después del solsticio” (Teofrasto, VII, 4,11)
Teofrasto, VII, 4,11 nos describe las fases de crecimiento de este bulbo: “el ajo completa su madurez a partir de la semilla, pero lentamente, ya que el primer año produce una cabeza parecida a la del puerro y, al año siguiente, echa dientes, adquiriendo en el tercer año, su completo desarrollo, y algunos dicen que no es inferior, sino que es superior al ajo plantado”. Su proceso de crecimiento lo diferencia de la cebolla pues “cuando el diente del ajo se hincha, todo él se comba, y luego, crece y se divide en otros dientes, formándose de uno muchas plantas, a causa de la maduración de la cabeza…Se multiplica, si en vez de removerlos, se les deja estar”
Presenta un gran número de propiedades:”es calorífico, expele ventosidades, es perturbador del vientre, desecativo del estómago, provocador de sed, ulcerante del cuerpo en las partes superficiales” (Dioscórides, II 152).
Beneficios según la forma de consumo, según Dioscórides, II 152:
COMIDO: expele la lombriz ancha y provoca la orina. Si se asa o se cuece, clarifica la voz y clama la tos antigua.
BEBIDO EN VINO: para mordeduras de serpientes y para los que padecen de flujo de sangre.
BEBIDO CON ORÉGANO: mata las liendres y los piojos.
CATAPLASMA: para las mordeduras de perros rabiosos, para los efectos de las aguas desconocidas.
QUEMADO Y MEZCLADO CON MIEL: Si se aplica, cura las contusiones del rostro, en la parte inferior de los ojos y las alopecias. También es bueno para las pecas, empeines y usagres, sarnas pitiriasis.
CON ACEITE NARDINO: es muy útil para las alopecias.
CON SAL Y CON ACEITE: bueno para los exantemas.
COCIDO CON TEA E INCIENSO: alivia las odontalgias si se mantiene en la boca.
CON HOJAS DE HIGUERA Y CON COMINO: aplicado en cataplasma, para las picaduras de la musaraña.
DECOCCIÓN DE SU CABELLERA: como baños de asiento, provoca menstruos.
TRITURADO Y CON OLIVAS NEGRAS (myttôtón): comido, provoca orina y menstrúa. Es útil contra la hidropesía.
Estos los beneficios que nos muestra Dioscórides en su obra Plantas y remedios medicinales, pero Plinio XX, 50-57 completa la información con la enumeración que vamos a detallar:
“El ajo es muy enérgico y eficaz contra los trastornos originados por los cambios de agua y de resistencia”
AROMA: ahuyenta a las serpientes, los escorpiones y a todas las bestias en general.
BEBIDO O COMIDO: cura las heridas que las bestias producen, principalmente, contra la mordedura de serpiente hemorroide, pero se ha de beber en vino y arrojarlo en el vómito.
CON MIEL SOBRE LAS HERIDAS de musarañas, de mordeduras venenosas y mordiscos de perro.
ASADO CON LAS COLAS DE UNA SERPIENTE Y CON ACEITE: contra las picaduras de las serpientes dueñas de las colas.
CENIZA DE AJO CON ACEITE: contra las ulceraciones húmedas de la cabeza.
COCIDO O MACHACADO CON LECHE: contra el asma.
COCIDO Y MACHACADO CON MIEL: sobre las pústulas.
CRUDO: para los hidrópicos y para los locos.
HERVIDO: para los frenéticos y dolores de sienes.
MACHACADOS EN AGUA CON VINAGRE a modo de gárgaras, para las anginas.
CON VINO: para la ictericia.
EN ACEITE Y GACHAS: contra la oclusión intestinal.
DIENTE DE AJO: para aliviar el dolor de caries, colocando el ajo directamente en el diente.
CON GRASA DE GANSO, instilado su jugo, contra el mal de oídos.
CON VINAGRE Y BICARBONATO: para la tiña y la pitiriasis.
COCIDO CON LECHE O MACHACADO QUESO BLANCO: contra los catarros. Si se cuece con grasa rancia o leche, es bueno para la tos.
COCIDO SOBRE BRASAS CON MIEL: es bueno para la tos, si se escupe sangre o pus.
QUEMADO Y CON MIEL: vuelve el color natural a los cardenales y moratones.
CON SAL Y ACEITE: para las distensiones y desgarrones musculares.
CON UN BATIDO DE GUISANTES O HABAS: contra la ronquera.
COCIDO EN VINAGRE CON MIEL: expulsa las tenias y gusanos intestinales.
CON GRASA: cura los tumores sospechosos.
CON AZUFRE Y RESINA: extrae los tumores de las fístulas.
COMO ALIMENTO EN LA BEBIDA: cura la epilepsia.
CON PEZ: hace salir las astillas de caña.
CON ACEITE Y GARUM: contra la erisipela.
CON ORÉGANO: limpia la lepra, hongos y pecas.
COCIDO CON LASERPICIO: contra la fiebre cuartana
COCIDO EN HABAS MOLIDAS: hace dormir y da al cuerpo color más sonrojado.
MACHACADO CON CILANTRO VERDE: es afrodisíaco, aunque debilita la vista y causa flatulencias; si se toma en exceso, produce sed.
Los animales también se benefician de sus virtudes, así mezclado con trigo es bueno para la pepita de las gallinas y si se tocan los órganos genitales con ajo machacado, las bestias de carga orinan sin dolor.
Por lo que hace a su consumo, sabemos que era alimento muy apreciado, consumido en el ientaculum o desayuno, untado con pan y aceite, "mejor cocido que crudo, y aún mejor, hervido que tostado" (Plinio, XX, 54)
El valor mágico que se daba a los ajos en la antigüedad se ve claramente en la afirmación de Teofrasto, IX, 8, 6 que comenta que "los recolectores de heléboro comían ajos regados con vino puro antes de recogerlo para que la cabeza adquiera pesantez pues no se puede arrancar durante mucho tiempo”
Así pues, “A quien ajo come, y vino bebe, ni la víbora le puede”.
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También fueron de gran prestigio quesos como el moretum, atestiguado por Virgilio en su Appendix Vergiliana o los citados por Apicio como el Hipotrima hecho con “pimienta, ligústico, menta seca, piñones, uva pasa, dátiles, queso sin sal, miel, vinagre, garum, aceite, vino, defritum o careno”. La salsa Cattabia un queso cremoso que podía elaborarse de diferentes maneras:
A) “Pimienta, menta, apio, poleo seco, queso, piñones, miel, vinagre, garum, yema de huevo y agua fresca. Escurrir pan macerado en agua y vinagre. Poner en una marmita queso de vaca y cohombros, añadiendo unos piñones. Echar unas alcaparras trituradas y unos higaditos de pollo. Cubrir con la salsa y servir"
B) ”Picar semilla de apio, poleo seco, menta seca, coliandro fresco, jengibre, uva pasa, miel, vinagre, aceite y vino. Poner en una marmita pan con carne de pollo, mollejas, queso, piñones, cohombros, cebollas secas. Cubrir con la salsa, recubrir de nieve y servir”
C) “Sacar la miga de un pan y macerarla en agua con vinagre. Machacar pimienta, miel, menta, ajo, coliandro fresco, queso de vaca salado, agua y aceite. Recubrir de nieve y servir”.
Veamos el proceso de producción según nos indica Paladio: ”El queso fabricado será el resultado de unir leche entera con diferentes ingredientes como cuajo de cabrito o cordero, con flores de cardo silvestre, con el jugo lechoso de la higuera o con la película que se adhiere a la molleja de los pollos.
Eran tan apreciados que es frecuente encontrar en boca de amantes de la comedia plautina la utilización de la palabra latina “caseus” para ridiculizar el lenguaje amoroso de los enamorados como: “meus molliculus caseus”, “dulce quesito mío”(Poen. 367)
Acabemos con las palabras de Plutarco, Moralia, 656 A que nos anima a consumir “queso, dulce miel y agradable vino”.
Plurimam salutem!
HUEVOS REVUELTOS (in ovis apalis)
Mezclar los huevos con pimienta, ligústico y piñones. Rociar con miel, vinagre, garum y amalgamar.
ANCHOAS FRITAS (Patina de apua fricta)
Lavar la anchoa, romper unos huevos y mezclar con la anchoa. Añadir garum, aceite, vino y ponerlo a hervir. Cuando hierva, echar la anchoa y, una vez mezclado todo, remover cuidadosamente. Dejar que coja color, rociar con vino, espolvorear con pimienta y servir.



Con respecto al mundo culinario las almendras estaban vinculadas a la secunda mensa o postres, además se consumían en la comissatio o bacanal para estimular las ganas de beber y acompañar al vino, como nos indica Ateneo II 52 d: “las almendras tomadas como aperitivo estimulan mucho a beber”
Además se creía que era un buen remedio contra la borrachera.
Así Dioscórides, I, 123, dice que: “Tomadas, previamente, unas cinco almendras amargas, impiden la embriaguez”. Lo mismo afirma Ateneo II, 52 d: “Plutarco de Queronea, Moralia 624 c dice que en casa de Druso, el hijo del césar Tiberio, un médico que superaba a todo el mundo bebiendo, fue sorprendido cuando comía antes de beber cinco o seis almendras amargas y que cuando se le prohibió tomarlas no pudo resistrir lo más mínimo la bebida. El efecto era el amargor de la almendra que es desecativo y consume los líquidos”
Es importante conocer que se recomienda la cocción de las almendras y no consumirlas crudas, de este modo afirma Ateneo, II 53 c que:”En general lo mejor es no comer las almendras sin cocer, a excepción de las almendras verdes, sino que hay que hervirlas y otras que asarlas.La cocción elimina la grasa de las oleosas, pues éste es el componente peor. A su vez, las duras y ásperas se ablandan si se ponen al fuego bajo y lento”
Se utilizaba muchas veces como acompañamiento de salsas de aves o carnes, como nos indica Apicio:
SALSA PARA LAS AVES
Mezclar pimienta, perejil, levístico, apio picado, menta seca y azafrán con vino. Consecutivamente tostar avellanas o almendras y añadirles vino, miel, vinagre y caldo. Hervir todo junto y añadir aceite de oliva. En último lugar poner una ralladura de apio o menta. Servir el ave con la salsa por encima.
SALSA BLANCA PARA LAS AVES COCIDAS
Mezclar pimienta, ligústico, comino, apio en grano, avellanas o almendras tostadas o bien nueces peladas, un poco de miel, garum, vinagre y aceite.
SALSA DE ALMENDRAS Y NUECES O APORTHERMUM
Pelar las nueces y las almendras (sin piel). Hervir con agua salada. Hacer puré y cocinar con vino de pasas o simplemente vino. Servir con un poco de pimienta. Se puede tomar como un dulce o como salsa acompañando a carnes o pescados.
CARDOS REALES
Cocer los cardos en agua. Llevar a ebullición durante unos minutos, con un poco de agua y aceite, la pizca de cilantro, de menta fresca, de hinojo, de pimienta, de bayas de enebro y garum. En una fuente poner en el fondo los cardos y aderezar con los huevos picados, las almendras fritas y la salsa.
PASTELITOS DE HIGOS CON ALMENDRAS
Cortar unos higos secos. Unirlos a unas almendras fileteadas y hacer una masa. Cuando estén bien mezclados los ingredientes, hacer unos pastelitos. Servir con miel y pimienta por encima.
También se empleaba en el mundo de la cosmética para elaborar cremas y aceites perfumados.
A continuación podemos leer la RECETA PARA HACER ACEITE DE ALMENDRAS que nos ha legado Dioscórides, I, 34: “Algunos lo llaman metopio. Después de limpiar cuatro quénices de almendras amargas y de secarlas, májalas ligeramente en el mortero con una mano de madera, hasta que se haga pasta y, vertiendo en ello dos cotilas de agua que hierva, déjalo impregnarse media hora, a partir de ese momento macéralo de nuevo con más vehemencia. Luego, presionándolo contra una tabla, exprímelo, y lo que salga de entre los dedos recógelo en una concha. Después, de nuevo, echando una cotila de agua en lo estrujado y dejándolo embeberse, haz lo mismo. Cuatro quénices dan una cotila de aceite.”Este aceite es útil para los dolores de matriz, cefalalgias, zumbidos de oídos, mal de riñón, asma, mal de bazo y litiasis. Elimina las manchas del rostro y las arrugas mezclado con miel, con raíz de lirio y con cerato de alheña o de rosa. Con vino, limpia usagres y caspas"
Reconfortados por la llegada de la primavera, recordemos los versos de Virgilio, Geórg. 1, 187-188:
“Cuando en el bosque el almendro se viste de flores,…es que se cubre de flores antes que el resto de los árboles y
se adelanta a ellos en sus frutos”
Nos vemos después de Semana Santa.
Felices fiestas a todos
Plurimam salutem!
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Las flores del almendro anuncian la llegada de la primavera, una primavera muy esperada tras un invierno tan frío.
En el mundo clásico es la flor que simboliza la esperanza, así nos lo indica Ovidio, Heroides, II, en el que narra la aventura de la princesa de Tracia, Filis, hija de Licurgo, que casada con uno de los hijos de Teseo (Demofonte o Acamante, no se sabe cierto) ante la separación de su marido, le entregó una arquita con el compromiso de no abrirla salvo que perdiera la esperanza de volver a verla. Llegada la fecha de su reencuentro, Filis buscaba en vano el regreso del barco con su esposo, pero este encuentro no se produjo y la princesa, al no poder soportar el dolor, se ahorcó. En el lugar en el que fue enterrada nació un almendro sin flores que floreció al ser abrazado por su esposo solicitando su perdón por no haber regresado antes.
Con esta hermosa leyenda de esperanza, fidelidad e ilusión, conozcamos a lo largo de dos semanas que nos cuentan los clásicos sobre el almendro, AMYGDALUS, uno de los frutos secos más importante en la dieta de los antiguos.
Con respecto a su ETIMOLOGÍA, encontramos que muchas veces es llamada con el genérico de “nuez”, cualquier fruto con corteza dura, así leemos en Ateneo, II, 52 a:”Se llama kárya también a las almendras y a las que denominamos castañas”
Por su parte, Isidoro de Sevilla, Etimologías, XVII, 7, 23 dice que “amígdala es denominación griega; su nombre latino es nux longa. Hay quienes la llaman nucicla como si fuera una nuez pequeña”.
También se dice que “a las almendras se les llama mýkêros (Ateneo, II, 52 d), de manera que llaman al cascanueces moukêrabagón por casca-almendras pues los lacedemonios llaman a las almendras moúkêroi” (Ateneo, II, 53, a)
De nuevo, Ateneo II 52, e afirma que “la palabra amygdálê (almendra) procede, según Herodiano de Alejandría, del hecho de que en la parte que está a continuación de lo verde es como si tuviera muchos arañazos (amychaí)”
Sabemos por las fuentes que los antiguos debatían sobre la colocación del acento en esta palabra, pues “hay autores como Aristarco que pronuncia el fruto y el árbol con acento agudo en la última sílaba, mientras que Filóxeno pone a ambos acento circunflejo en la última. No obstante, se concluye que el fruto lleva el acento lo más atrás posible (amýgdalon) mientras que el árbol requiere de circunflejo en la última sílaba (amygdalê)” (Ateneo, II, 53, a)
Dejando a parte, dónde colocamos el acento a la hora de pronunciarlo, veamos los diferentes tipos de almendras que se mencionan en las fuentes clásicas:
Sabemos que “las almendras de Naxos eran famosas entre los antiguos, además de las de la isla de Chipre; comparadas con las de otras partes son alargadas y curvadas en el extremo” (Ateneo, II, 52 c). A su vez, conocemos que las de Naxos se caracterizaban por su dureza: “Las muelas todas me las saltó, así que no podría cascar una almendra de Naxos” (Ateneo II, 52, c)
Macrobio, Saturnales, III, 8: “Ahora hay que explicar qué es una nuez griega. Y mientras decía eso, cogió una almendra de la bandeja y la mostró. Esto es la nuez griega, también llamada almendra; pero también recibe el nombre de nuez de Tasos”
Dioscórides, I, 123 habla de “la almendra dulce es también comestible, inferior en mucho a la amarga; es adelgazante y diurética. “Las almendras verdes, comidas con cáscara, corrigen el exceso de humores del estómago”.
También sabemos que era utilizada la almendra amarga y cuáles eran sus beneficios medicinales.
En general, los autores clásicos hablan de los grandes beneficios del consumo de almendras, eso sí, diferencian perfectamente cuál de ellas es más recomendable.
Así leemos en Ateneo, II 53 d y ss que: “Diocles afirma que son alimenticias y buenas para los intestinos, además de calofíricas por tener un componente semejante al mijo. Perjudican menos las verdes que las secas, las remojadas que las sin remojar y las tostadas que las crudas […] Además las almendras son diuréticas, adelgazantes, purgativas y poco nutritivas, con todo las secas son mucho más flatulentas y se depositan menos en el estómago que las verdes, que tienen un jugo desagradable y menos nutrituvas. Las que son tiernas, llenas y han blanquedo, al ser lechosas tienen un jugo mejor. De entre las secas las de Tasos y Chipre son tiernas, son fáciles de evacuar”. “Una almendra, buen remedio contra la tos” (Ateneo, II 53 a)
También podemos encontrar en Dioscórides, I, 123 una mención a todos los beneficios que aporta el almendro y en concreto, la almendra amarga:“En forma de cala provoca menstruos, además como cataplasma en la frente, con vinagre y aceite rosado aleja las cefaleas. Con miel, es buena contra los abscesos purulentos, herpes y mordeduras de perros. Comidas son analgésicas, molificativas del vientre, hipnóticas y diuréticas. Tomadas con almidón y menta verde contra la expectoración de sangre. Bebidas con agua son buenas para los que padecen del riñón; con vino dulce, para los que rienen disuria y piedra; con miel y leche, en la cantidad de una avellana, para los hepéticos, contra la tos y contra las flatulencias del colon. Si se echa en la comida de las zorras, las matan. La resina es buena para la expectoración de sangre, contra la tos crónica y para la litiasis”
Teofrasto a lo largo de su Historia de las plantas nos describe sus características. Así podemos leer sobre su raíz: “es larga y se hunde profundamente” (I, 6, 3).
“Su raíz nace un poco antes que el tallo” (VIII, 2, 2)
Con respecto a sus hojas, flores, frutos y semillas: “Se desnuda de sus hojas en otoño o después de él, hasta tal punto que el fenómeno se prolonga hasta el invierno. Se cubre de hojas primero y no precede a las demás en la pérdida de hojas” (I, 9, 6)
"La flor del almendro es petaloidea e insignificante” (I, 13,1). “Sus frutos nacen en las ramas del año anterior” (I, 14, 1).
“Su semilla está inmediatamente después de la envoltura […] Su semilla es de naturaleza coriácea” (I, 11, 1)
Por lo que respecta al sabor:”La almendra es oleácea como el sabor del olivo, el laurel y el avellano” (I, 12,1)
Sobre su producción nos comenta que “de su hueso se obtiene un almendro de calidad inferior en el gusto, y en lugar de ser blando, es más duro que la planta madre; por esto los amos mandas injertarlos, aunque ya estén talluditos, si no trasplantan frecuentemente las plantitas” (II, 2,5). A su vez nos narra que “el almendro sufre modificaciones debidas a la nutrición y puede ocurrir que a silvestre se haga cultivada y algunas de las cultivadas se hagan bravías” (II, 2,9). “El almendro se modifica con el cultivo, si se introduce en él una clavija y se quita durante bastante tiempo la resina que exuda y se le dispensa las atenciones restantes” (II, 2, 11).
Sobre el mismo tema nos habla en II, 7, 6 y 7:” En el almendro se introduce un clavo de hierro, con lo cual se practica un agujero, dentro del cual, se mete una cuña de madera de roble y, luego, se introduce en la tierra. Lo cual llaman algunos “castigar” al árbol, porque es como el castigo a su excesiva frondosidad […] Se dice que también la almendra amarga se hace dulce, si, cavanda alrededor del tronco, se hace una herida como de un palmo y se recoge en ella la resina exuda y que fluye de todas partes. La finalidad de esto es conseguir que el árbol fructifique bien”
El almendro presenta una resina que según Teofrasto, IX, 1,2 comenta que “no aporta ninguna utilidad al hombre, por lo que no se le sangra”
Teofrasto aconseja “el cultivo del almendro a intervalos grandes para que eche buenas raíces” (II, 5,6). También Columela propone en su libro Sobre los árboles, 22:”Plantar la almendra bajo el signo de Arturo o en torno a las calendas de febrero, porque es el primer árbol en despuntar. Requiere un terreno cálido, duro y seco, si se pone en otras condiciones se pudrirá. Antes de enterrarla dejala macerar en agua con miel, no demasiado dulce, de este modo se le atribuirá al árbol de un sabor más agradable cuando haya crecido y se irá criando mejor y más rápido. Dispón las almendras de tres en tres, en triángulo y con la punta hacia abajo porque de ahí sacan las raíces, y entre una y otra que hay como mínimo un palmo y que miren hacia el céfiro con sus dos caras. Cada almendra echa una sóla raíz y crece con un único tallo”
Apiano, Sobre los injertos, 149 y ss dice: “El almendro cubre las ramas de aroma con flores tempranas en la corteza hendida del ciruelo con que se injertó; cambia al melocotón dotándole de su propia corteza y le enseña a tener cáscara en lugar de piel. Al algarrobo henchido, lo vuelve de mediano tamaño y enriquece su agreste hojarasca con grato olor. Fuerza, suprimiéndole sus pinchos, al rudo castaño a ver, atónito, lisos los frutos de su producción”
Esta semana nos hemos adentrado en los beneficios y las características del almendro, dejaremos para la semana próxima su uso culinario.
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