domingo, 21 de septiembre de 2008

EL OTOÑO Y LOS HÁBITOS DIETÉTICOS SEGÚN LOS CLÁSICOS



“En otoño, por la variabilidad del tiempo, se está expuesto a grandes peligros; por eso no debe salir nunca sin ir calzado y vestido, principalmente en los días en el que el tiempo haya refrescado. Tampoco se debe pasar la noche a la intemperie, y en el caso necesario se habrá de ir bien tapado”, con estas palabras describe Celso en Los ocho libros de la medicina, I la llegada de la época otoñal y qué se debe de hacer para prevenir las enfermedades producidas por los cambios estacionales.


En estas líneas vemos reflejada una de las características de la medicina en el mundo antiguo, la prevención de las enfermedades con buenos hábitos dietéticos, además de la curación.


Siguiendo este principio, Hipócrates comenta queEn cada estación hay que variar cada uno de los hábitos dietéticos poco a poco (Hipócrates. Sobre la dieta, 68).


Así pues, teniendo en cuenta que el próximo martes 23 de septiembre entramos en la época otoñal, veamos qué recomendaciones nos proporcionan los clásicos para llevar unos buenos hábitos dietéticos para esos días de transición de verano a otoño, pues estas costumbres se deben de llevar a cabo poco a poco:


“Continúese con este régimen de vida hasta el solsticio, de modo que durante este tiempo se suprimirá todo lo que es seco, cálido, negro y sin mezcla, y los panes; a no ser un poco de pan que se tome por placer. Y en el tiempo suficiente se nutrirá de alimentos suaves, húmedos, refrescantes, blancos y puros, hasta la aparición de Arcturo y el equinoccio, noventa y tres días” (Hipócrates. Sobre la dieta, 68)


Ya llegado el otoño se aconsejaba:

“Se puede empezar en esta época a comer con más abundancia: se beberá menos vino, pero no se necesitará aguarlo tanto. Se ha pretendido que las frutas eran nocivas, porque por lo general se come de ellas inmoderadamente durante todo el día, sin restringir en nada la alimentación ordinaria; pero no son las frutas las que dañan, sino, como en todo, el exceso, e incluso tiene menos inconvenientes el abuso de las frutas que el de otros alimentos, sin que esto sea una razón para entregarse más bien a éste que a otro cualquier exceso, y si tal sucediese habrá que disminuir la comida habitual. En verano y otoño los placeres de Venus son contrarios(Celso, Los ocho libros de la medicina, I)


El paso del otoño al invierno también precisa de una preparación, para ello Hipócrates, Sobre la dieta, 68 nos recomienda:

“A partir del equinoccio hay que llevar la dieta siguiente, acomodándola gradualmente en otoño para el invierno, previniéndose de los cambios de fríos y sol con un vestido grueso. Durante este tiempo, tras hacer vestido los ejercicios preliminares, practicar las fricciones y la lucha untados de aceite, adaptándose poco a poco. Y darse los paseos al sol. Tomar baños calientes, suprimir los sueños durante el día, y tomar alimentos más cálidos y menos húmedos y puros; y bebidas más oscuras, suaves y no aguadas, y hortalizas secas en menor medida, y continuar así en toda la dieta suprimiendo los alimentos de verano; y adoptar los de invierno, pero no en extremo, a fin de acercarse lo más posible a la dieta invernal en cuarenta y ocho días, desde el equinoccio hasta el ocaso de las Pléyades”


Tras la lectura de las fuentes clásicas hemos podido comprobar que en el equilibrio está la virtud.


Desde este blog deseamos a nuestros pacientes seguidores el mismo equilibrio para su salud que el que vamos a alcanzar dentro de tres días a nivel planetario con el equinoccio de otoño.


“El otoño enseguida se presenta:

viene en su compañía el dios de las viñas,

y detrás las tormentas

y borrascas,

Vulturno atronador, y el

Austro, fuerte en rayos”

(Lucrecio, De rerum naturam, V)


Plurimam salutem!

* Imágenes propias.



domingo, 14 de septiembre de 2008

¡POR NUEVAS ILUSIONES!



Con la llegada de septiembre siempre parece que comienza una etapa, nuevos proyectos, nuevas ilusiones,...

Todo ello bien merece un brindis a la manera clásica, “mezclemos el vino mientras elevamos una plegaria a los dioses, ya sea Dionisio, ya Hefesto, ya cualquier otro dios el que haya obtenido este honor de recibir la mezcla” (Platón, Filebo, 61, b-c)

Se trata de una costumbre muy vinculada a la antigüedad, aunque su etimología la encontramos en la palabra alemana ich bring dir'syo te lo traigo”, frase que los soldados germánicos del emperador Carlos V pronunciaron para conmemorar su triunfo en Roma.

En latín, el término para brindar es “propinare”, procedente del griego προπίνω, “beber antes, beber a la salud de alguien”, de donde, según Benito Jerónimo Feijoo, II, Carta 14, podría venir dicho verbo: Después de todo no hallo verosímil, que el verbo castellano Brindar se derivase del latino propinare, que propísimamente significa lo mismo. Así Paseracio explica el verbo propino propinas de este modo: Praebibo, poculum praegusto, & deinde alteri trado. Y no es menester mucha corrupción para que la voz Propino se haya formado el verbo Brindo, v.gr. propino, broino, brino, brindo

Varias son las teorías que intentan explicar el origen de la costumbre del brindis, destacar por ejemplo:

  • Su origen se encontraría en la Grecia antigua, como muestra de amistad. Se dice que, en caso de envenenamiento, todos los que bebían de una única copa corrían la misma suerte.
  • Se cree que en mundo antiguo, los comensales pedían más bebida a sus esclavos llamando su atención con el ruido que producían las copas al colisionar o al golpearlas.
  • O quizá fuera una manera de pedir protección a Dionisio, despertándolo de su sueño etílico con el choque de las copas.

Los brindis en el mundo grecorromano cerraban el simposium o la cena como símbolo de unión y celebración conjunta. Sólo podía participar el sexo masculino, se caracterizaba por utilizar una misma copa, iniciando la ronda de izquierda a derecha y bebiendo su contenido de un trago.

“Dedicar brindis de izquierda a derecha, e invitar, llamándolo por su nombre a
aquel a cuya salud quiere beb
er”

(Critias, Elegías, II, 6)

Jamás se consumía vino puro, sino que lo mezclaban con agua en una cratera:

“Y traía una resplandeciente cratera
el heraldo Ideo, así como copas de oro”

(Homero, Il, III, 247-48)

“Por otra parte, los nobles heraldos
reunieron las ofrendas para el juramento de lealtad a los dioses y en una cratera

mezclaron el vino”

(Homero, Il, III, 268-70)

Recordar las palabras de Paseracio: “Praebibo, poculum praegusto, & deinde alteri trado: brindará, probará de antemano la copa y después la pasará a otro

Podían ser patrióticos, galantes, religiosos, amistosos,...y se llevaban a cabo conjuntamente con una libación a los dioses:

“Cuando la noche aconseje el plácido sueño, tomad en la mano vino abundante, en el momento de rezar vuestras plegarias y decid derramando el vino con las palabras sagradas: Por vosotras, por ti, padre de la patria, César Óptimo

(Ovidio, Fastos, II, 635)

“¿Por qué te retrasas, muchacho, en escanciar el inmortal Falerno? Duplica tres copas de un cántaro más antiguo. Ahora dime: ¿Quién será el dios en cuyo honor te ruego, Cataniso, que me sirvas seis ciatos? “Será César

(Marcial, Epigramas, IX, 93)

“Escancia muchachito diez mil ciatos en honor de dioses y diosas; luego, en añadidura a todos ellos, una porción doble para la augusta diosa y el dulcísimo rey

(Ántífanes, Los Gemelos, II, 81)

“Ea, tráeme ya, muchacho,
una copa, para brindar
de un sorbo! Echa diez ciatos
de agua, y cinco de vino, que quiero con comedimiento

festejar de nuevo a Baco

(Anacreonte, 356)

Por Dioniso, al que tú sorbes mitad a mitad”

(Jenarco, VII, 9)

Los brindis había que ofrecerlos a alguien, pero era necesario desear a todos los presentes buena salud, teniendo en cuenta que el vino, con moderación y aguado, se consideraba beneficioso para la realizar la digestión:

“Yo decreto que beba una copa tras el lavamanos en honor a Salud, sirviéndose de un copero muy poco aguado”

(Antífantes, Melanión, II, 147)

“Tú Enómano, cinco y dos, salud. [Se refiere a las proporciones de vino y agua a mezclar]
¡Ojalá que nos hagamos tú y yo compañeros de bebida!”

(Nicócares, La irreprochable, VII, 2)

¡Salud, Dionisio!”

(Éupolis, Las cabras, V, 6)

“¡Yo bebo a vuestra salud tres copas
llenas, mezcladas mitad a mitad!”

(Alexis, Dorcis, II, 59)

Nos cuenta Ateneo en su libro X que los lacedemonios no tenían la tradición de brindar:

“También esto es costumbre en Esparta y práctica establecida,
beber de la misma copa portadora de vino,
y no ofrecer brindis llamando a nadie por su nombre,
ni haciendo ninguna ronda de la compañía de izquierda a derecha...

[...] En efecto, los brindis más allá de la medida de las copas aunque en el momento
agradan, proporcionan dolor para el resto del tiempo.
El régimen de vida lacedemonio, en cambio, está instituido de un modo regular:
comer y beber con moderación, para ser capaces
de pensar y afrontar las fatigas”

(Critias, Elegías, II, 6)

En el mundo romano existía la costumbre de beber por la salud de una persona tantas copas como letras tenía su nombre:

Lemniselene: Vamos, chaval, da comienzo la fiesta; sirve siete copas por cabeza, comenzando por la izquierda.

Tóxilo: Vamos, Pegnio, mueve las manos, date prisa. Estás tardando mucho en pasar las copas. Venga dámelas. ¡A mi salud, a la vuestra, a la de mi amada! [...] ¡A la salud de todos nosotros!

Lemniselene: ¡A la salud de los que envidian mi dicha y de los que se alegran de ella!

(Plauto, Persa, V, 1)

“Escancia el inmortal Falerno; tales votos reclaman un cántaro de vino viejo. Bebamos cinco, seis y ocho vasos para que sea completo el nombre de Cayo Julio Próculo

(Marcial, Epigramas, XI, 36)

Sagarino: ¡A tu salud.[...] A vuestra salud, a la tuya, a la mía y también a la de la nuestra querida Estefanía! Bebe de una vez.

(Plauto, Estico, IV, 4)

“Esta copa colmada, tras nombraros a todos a una, al beberé yo a la salud de mis parientes, como prueba de amistad

(Brindis de Ulpiano)

Se sabe que para los antiguos el brindis jugaba un papel importante, pues todos los sentidos se veían reflejados en él. El gusto, al saborear el vino mezclado con agua, algunas veces de nieve, de mar o de lluvia, con miel, con especias o perfumados con aromas de flores, reducidos mediante su cocción para que se consumiera el alcohol o clarificados con harina de habas o claras de huevo muy batidas. El olfato, al descubrir los aromas proporcionados por las mezclas.

La vista, al percibir los colores del vino en sus diferentes formas: negros, blancos, rancios, dulces, especiados, resinosos, perfumados (de rosas, de violetas), ahumados, hidromiel (agua de lluvia y miel), añejo, mulsum,...

El tacto, al sostener las copas destinadas a brindar. Con el choque de los portadores del divino caldo, el sentido del oído podía acceder también a la sensualidad del brindis.

Alcemos nuestras copas al cielo y hagamos que todos nuestros sentidos participen de esta nueva etapa:

“Ya es momento de beber, ya es momento de golpear el suelo
con ritmo sin cadenas. Ya era hora de poder adornar
el lecho de los dioses con los manjares
salios, compañeros.”

(Horacio. Odas. XXXVII. 1-5)

Prosit!

Plurimam salutem!

N.B: En particular desde DE RE COQUINARIA queremos brindar por la puesta en marcha de un nuevo proyecto la CREACIÓN DE UN AULA DIDÁCTICA PERMANENTE DEL MUNDO CLÁSICO EN SAGUNT.
Proyecto en el que van a trabajar conjuntamente la Consellería de Educación de Valencia, el ayuntamiento de Sagunt y los talleres de cultura clásica de Sagunt.


ALCEMOS NUESTRAS COPAS PARA DESEAR UN FUTURO COMPARABLE AL PASADO CLÁSICO.

FELICIDADES A TOD@S

N.B: Amparo, muchas gracias por tu información sobre Benito Jerónimo Feijoo.

*Imágenes propias

sábado, 5 de julio de 2008

MENÚ ESTIVAL


Ya ha llegado el verano y con él, las deseadas vacaciones.

También De Re Coquinaria va a tomarse un periodo de descanso, confiando en que hayáis disfrutado de la información proporcionada a lo largo de estos meses.
Para enfrentarnos a los largos días de verano y al tiempo libre, he aquí unas recetas que podéis hacer en familia.

RECETA PARA CONVERTIR EN BLANCO EL VINO TINTO (Oleum liburnicum sic facies)

Echar en la botella harina de haba, o bien la clara de tres huevos, y agitar durante mucho tiempo: al día siguiente el vino será blanco.


CHAMPIÑONES CON MIEL (Fungi cum melle)

Se cuecen unos champiñones con miel y después se aderezan con aceite, sal y pimienta molida.



ALBÓNDIGAS DE ALMEJAS (Isicia ex spondylis)

Cocer en agua almejas, picarlas y sacarles el nervio. A continuación añadir espelta triturada, que habrá cocido con caldo de las almejas, huevos cocidos, piñones, garum y pimienta. Preparar las albóndigas, y ponerle piñones con un poco de pimienta.


POLLO VARDANO (Pullum)

Sofreír el pollo troceado. Añadir un litro de vino tinto, puerros troceados, coriandro, y ajedrea. Mientras esto se cuece, se machaca en el mortero pimienta negra, piñones, mezclados con ¼ l de leche y un poco de salsa del pollo. Se vierte el contenido del mortero en el pollo y se lleva a ebullición. Cuando ya ha hervido, se retira el pollo. Se mezcla la salsa con 2 huevos duros picados hasta conseguir una salsa homogénea y se vierte sobre el pollo antes de servir.

TORTILLA DE LECHE (Ova spongia ex lacte)

Batir 4 huevos, mezclar bien con ¼ l de leche y 25 gr de aceite hasta que quede disuelto. Poner aceite (en muy poca cantidad) en una sartén pequeña y echar el preparado cuando esté caliente. En el momento que esté cocido por una parte, darle la vuelta, untar con miel, espolvorear con pimienta y servir.


En septiembre, volveremos a estar aquí.
Buen verano a tod@s
Plurimam salutem!

*Imágenes propias

jueves, 3 de julio de 2008

SEGUNDO CUMPLEAÑOS



Hoy 3 de julio de 2008
cumplimos dos años de existencia.


Un año de aprendizaje para la que suscribe los artículos.
Un año de compartir experiencias e información.

Gracias por estar ahí.

Plurimam salutem!

sábado, 28 de junio de 2008

VIDEO: CIBUS CASTRENSIS

En este video italiano se puede visualizar cómo era la alimentación en el ejército romano, con lo que podremos completar mucho mejor la información sobre el CIBUS CASTRENSIS





Prosit!

Plurimam salutem!

sábado, 21 de junio de 2008

DE BANQUETE CON PLINIO, EL JOVEN


En esta ocasión vamos de banquete a casa de Plinio, el joven, aunque uno de los invitados ha decidido no acudir, pero nosotros sí que iremos

“¿Pero qué te ocurre? ¡Me prometiste acudir a una cena en mi casa y no te presentas! Ésta es mi sentencia: has de pagarme una multa equivalente al dinero que me ha costado la cena hasta el último as, y no es una cifra pequeña. Había preparado una lechuga por persona, tres caracoles y dos huevos; había además gachas de espelta aderezadas con vino mulsum y nieve (pues también este gasto lo añadirás a tu lista, y es más, lo incluirás entre los primeros, pues se echó completamente a perder sobre tu plato), aceitunas, acelgas, calabazas, cebollas y muchos otros manjares, no menos de mil ni menos deliciosos. Habrías visto además actuar a un cómico o quizá habrías escuchado a un recitador, o puede que hubieses asistido a un recital de lira o incluso habrías disfrutado de los tres espectáculos, pues a tanto alcanza mi magnificencia. Y sin embargo, preferiste ostras, vientre de cerda, erizos de mar y bailarinas gaditanas en casa de algún otro. Me las pagarás, no te digo cómo de momento. Tu comportamiento no tiene excusa. Te has portado muy mal, no sé si también contigo mismo, pero desde luego conmigo, y si también contigo. ¡Cuánto nos habríamos divertido juntos, ¡cómo nos habríamos reído! ¡Qué conversaciones más interesantes habríamos mantenido! Puedes cenar suntuosamente en casa de muchos otros, pero en ninguna de ellas disfrutarás de tanta alegría ni cordialidad, ni te sentirás tan libre de preocupaciones como en la mía. En fin, te ruego que hagas la prueba y si a continuación sigues prefiriendo aceptar las invitaciones de los demás antes que las mías, lo mejor es que me hagas llegar tu renuncia definitiva a asistir a mis convites. Cuídate.”

L. I-15. DESCRIPCIÓN DEL MENÚ DE UN BANQUETE. Plinio, el joven

RECONSTRUCCIÓN MENÚ

INVITACIÓN EN CASA DE PLINIO
Lechuga
Caracoles
Huevos
Gachas
Mulsum
Aceitunas
Acelgas
Calabazas
Cebollas

INVITACIÓN DE LA OTRA CASA
Ostras
Vientre de cerda
Erizos de mar

VEAMOS ALGUNAS DE LAS RECETAS

ACELGAS (Betas elixas)
"Hervir y servir con mostaza, un poco de aceite y vinagre"

PURÉ DE LECHUGA CON CEBOLLA (Olus molle ex foliis lactucarum cum cepis) "Cocer en agua con bicarbonato unas hojas de lechuga; una vez escurridas, cortarlas en pequeños trozos. Picar en un mortero pimienta, ligústico (sustituir por bayas de enebro), semilla de apio, menta seca, cebolla y, macerar con garum, aceite y vino tinto"

CALABAZAS A LA ALEJANDRINA (cucúrbitas more Alexandrino)
"Hervir unas calabazas en agua, escurrirlas, echarles sal. Moler pimienta, comino, coriandro en grano, menta fresca y raíz de benjuí (sustituir por vainilla); echar vinagre. Luego añadir dátiles y piñones, picarlo todo. Mezclar con miel, vinagre, garum, defritum (vino reducido) y aceite, y todo ello se echará por encima de las calabazas. Cuando haya hervido espolvorear con pimienta y servir"

HUEVOS REVUELTOS (in ovis apalis)
"Mezclar los huevos con pimienta, ligústico y piñones. Rociar con miel, vinagre, garum y amalgamar"

SOPA DE CEBOLLAS (Patellam Lucretianam)
"Limpiar unas cebollas (1/2 k.), quitando la parte verde. En una cazuela poner garum, aceite y agua. Poner a calentar la cazuela y en el momento que esté caliente, añadir las cebollas. A mitad de cocción añade, como decoración, un pescado ahumado. Antes de terminar su cocción añade una cucharada de miel, un poco de vinagre y mosto cocido. Espolvorear tomillo hervir un poco y servir caliente"

SOPA DE CARACOLES (Coclear)
"Utilizar unos ocho o nueve caracoles por persona. Sacar los caracoles del caparazón, mientras poner a hervir un buen caldo con unas pocas verduras con un poco de vinagre, sal, cilantro, vino blanco, comino y un poco de mostaza. Introducir los caracoles y cocinar unos cinco minutos, luego extraerlos y seguir cocinando el caldo hasta reducir. Retirar del fuego y espesar con harina. Poner en último instante de nuevo los caracoles y sin hervir, servir con mucha pimienta y perejil"

TRIPAS DE CERDO( Ventrem porcinum)
INGREDIENTES: tripas de cerdo, vinagre, sal, sesos, huevos, garum, ruda, pimienta, ligústico, aceite, láser (sustituir por ajo y perejil), anís, jengibre y piñones.

"Vaciarla completamente, lavarla con vinagre y sal y después aclarar con agua, rellenarlo de la siguiente manera: mezclar la carne de cerdo sin piel y macharla con tres sesos limpios y unos huevos crudos; a esto se le añaden piñones y pimienta en grano y se trabaja con la siguiente salsa: moler pimienta, ligústico, láser, anises, jengibre, un poco de ruda, garum y un poco de aceite. Rellenar la tripa, pero no completamente, para que se reviente durante la cocción. Atar los dos extremos y sumergirla en una olla de agua hirviendo. Retirar y perforar con una aguja para que no estalle. Cuando esté medio cocido retirar y ahumar para que coja color, después sumergir de nuevo en el agua para siga cociendo con garum, vino y un poco de aceite. Abrir con un cuchillo y servir con garum y aligustre"

ERIZO DE MAR (Aliter in echino)

"Poner unos erizos pequeños en agua y hervir. Una vez cocinados durante 10 minutos, extraer y poner en un recipiente pequeño con laurel, pimienta, miel y un poco de caldo de pescado. Servir con una salsa elaborada con yema de huevos y mucha pimienta"

Recital de lira o bailarinas gaditanas,...
en vuestras manos está la elección.

Plurimam salutem!
*Imágenes propias

domingo, 15 de junio de 2008

VESTALIA


RITUALES PARA CELEBRAR LAS VESTALIA







Con la llegada del final de curso siempre es interesante hacer cosas diferentes en el aula, así pues, acudamos al mundo romano.

Del 7 al 9 de junio los antiguos romanos entraban en unos días “atri”, es decir, días desfavorables para los negocios, los viajes, las bodas, las actividades de culto, políticas y militares. A su vez, del 7 al 15 de junio celebraban unas festividades en honor a la diosa Vesta, LAS VESTALIA.


Se llevaban a cabo en el templo circular de la divinidad y en ellas sólo participaban las mujeres casadas y las seis Vestales que se cuidaban del templo, sólo un varón podía pisar el lugar consagrado a la diosa virgen, el PONTIFEX MAXIMUS.

Para poder llevar a cabo una recreación histórica de la celebración de las Vestalia, será necesario dar al alumnado información previa sobre la fiesta. Para saber más información sobre los rituales de las Vestalia y sobre las Vestales, podéis acudir al blog HORTUS HESPERIDUM, en el que Amparo nos explica cosas muy interesantes sobre esta celebración.

RITUALES DE LAS VESTALIA
SUGERENCIAS PARA UN TALLER DIDÁCTICO
PRELIMINARES -MATERIAL NECESARIO
MATRONAS: Vestidas con sábanas de color blanco (símbolo de pureza y vinculación con la diosa virgen Vesta). Para elaborar los trajes de los asistentes serán necesarios imperdibles y cinturones. Deberán ir descalzas y el cabello suelto. Portarán unas cestas o bandejas con ofrendas.

SEIS VESTALES: Vestidas con una túnica blanca (símbolo de castidad y honestidad) y con la cabeza cubierta con un velo también de color blanco. El pelo recogido con seis trenzas que se colocaban alrededor de la cabeza a modo de diadema. Las trenzas se sujetarán con una lana blanca y roja que se anudará con una cinta. En sus manos portarán antorchas.


DIOSA VESTA: Vestida con una túnica blanca, el cabello recogido y la cabeza cubierta con un velo blanco. Una antorcha en la mano, que representa el fuego del hogar.
PONTIFEX MAXIMUS: Vestido con una túnica y una toga de color blanco. Cubierta la cabeza con la misma toga.
OTROS MATERIALES

Escobas y recogedores para purificar el templo.

Saco para dejar la basura del templo de Vesta.


Imagen de un ternero para sacrificar a la diosa.

Imagen de los Penates para el templo de Vesta.

Un calendario romano en el que se pueda indicar que han pasado los días desfavorables, en él habrá que escribir las siglas: Q. S. T. D. F
Música ambiental y adornos para decorar el aula.

OFRENDAS A LA DIOSA DEL HOGAR: En unas cestas se colocarán las ofrendas:


- Huevos, miel, cereales, frutas, flores, leche, sal e incienso.

En unas jarras o ánforas de barro:

- Agua (que simulará el agua pura procedente de la fuente de las Carmenas).

TEMPLO DE VESTA

Recrear un lugar que simbolice el templo de Vesta, deberá presentar forma circular (por ejemplo circundar con sillas el espacio).
El altar se colocará en su interior.
También se ubicará allí el Fascinus (falo), el Penus y los Penates.



ALTAR
Con unas cajas y una tela hacer un altar para poder poner el fuego sagrado.
El fuego se puede recrear con una vela o con esas lámparas de luz que simulan fuego ardiendo.

PENUS VESTAE

Se trataba de una cavidad trapezoidal que se encontraba en el podio del templo en la que se guardaban objetos sagrados y tesoros. A su vez, estaban los Penates, protectores del Estado.
En su interior había siete objetos:

  1. El alfiler madre de los dioses.


  2. Las cenizas de Orestes.



  3. Unas cuadrigas de barro de los Veyenses.


  4. El cetro de Príamo


  5. Escudos sagrados de Marte.


  6. El velo de Iliona.


  7. El Palladium (estatua de Palas)


Para poder recrear este tesoro, se puede colocar en un cofre un alfiler, un velo, unas estatuas de hechas de barro (Palas, cuadrigas), un escudo de cartulina y un saquito con cenizas.

Los Penates pueden ser dos imágenes en cartulina. (ver imagen en este enlace)

RECETAS DE LAS VESTALIA
RECETA DE MURIES


“La muries es según dice Veranio una salmuera hecha con sal no purificada, picada en un mortero y echada luego en una olla de tierra y después cubierta de yeso y cocida al horno. Las vírgenes Vestales la cortaban después con una sierra de hierro y la depositaban en una tinaja saladera que hay en la Aedes Vestae, en la parte exterior del penus (despensa). Ellas echan allí agua viva o cualquier otra agua con tal no venga conducida por tubos, y se sirven de ella para los sacrificios” (Festus, 158 L)

RECETA DE LA MOLA SALSA

“Mezclar la misma cantidad de harina y sal [para salar la harina, se utiliza la muries realizada]”.

ADAPTACIÓN DE LAS RECETAS


Para la mola salsa, bastará con mezclar sal y harina en proporciones iguales.
Esta mezcla se puede utilizar para elaborar unas tortas saladas. Para hacerlas será necesario mezclar harina para hacer pan (ya salada) con masa madre. Amasar bien y hacer unas tortitas finas para poder cocer en una asadora.

Estas tortitas se pueden servir con miel y frutos secos o con algún queso o mermeladas o patés de aceitunas o garbanzos, etc.


Para la muries, utilizar sal gruesa picada en un mortero y cocerla en una sartén. A continuación se coloca en una bandeja de barro.


Al coincidir esta celebración con la fiesta de los panaderos se puede hacer pan con harinas varias (de trigo, de habas, de garbanzos,…) y con masa madre. Se pueden adornar con semillas como sésamo, amapola, anís,…
Los panes hechos se pueden servir sobre unas bandejas decoradas con violetas que recuerden las guirnaldas con las que decoraban a los asnos y a los molinos en ese día.
Fuentes clásicas para la fiesta del pan:

“He aquí que cuelgan hogazas de pan en asnillos adornados con coronas, y floridas guirnaldas recubren las ásperas muelas de molino. Antes los granjeros cocían en los hornos sólo espelta (y existe también el rito de la diosa de los Hornos). El fuego del propio hogar proporcionaba el pan que habían puesto bajo la ceniza y en el suelo caliente colocaban una teja partida. Desde entonces el panadero honra el hogar y a la dueña del hogar y a la borriquilla que hace girar las muelas de pómez.” (Ov. Fast. VI, 311 y ss)


RITUALES
Llega el día festivo en el que realizaremos el taller
En primer lugar será necesario decorar el aula para el evento:
Ubicar en el centro del aula el templo circular de Vesta con su altar, con el fascinus, con los Penates, con el fuego sagrado y con el Penus.

A continuación, distinguir quiénes son los personajes que llevan a cabo los papeles de Vestales, diosa Vesta, Pontifex Maximus y matronas.

Como la fiesta se desarrolla en varios días, vamos a empezar con la apertura del templo de la divinidad por parte de las Vestales. En su interior se verá el altar con el fuego sagrado, los Penates y los tesoros sagrados del Penus Vestae colocados cerca del altar.

Las mujeres casadas, vestidas de matronas, descalzas y el cabello suelto, se dirigen en procesión hacia el templo de la diosa ante el que harán entrega de las ofrendas llevadas en cestas o bandejas.
A la entrega de las ofrendas incruentas invocarán a la diosa Vesta, que pese a que no tenía imagen alguna en su templo, nosotros la personalizaremos a modo de estatua y será ella la que reciba las ofrendas, pues se cree que frente al templo había una imagen de ella.

A su vez, se realizaba el sacrificio de un ternero que se puede recrear con una imagen. Este sacrificio deberá ser practicado siguiendo los rituales oportunos, es decir, habrá que rociar la imagen del ternero con la mola salsa o harina ritual.


Las Vestales previamente habrán preparado la mola salsa y la muries que guardarán en el templo para ser utilizados cuando se inmolen víctimas. En nuestro caso se empleará para el sacrificio del ternero. A continuación les ofrecerán a las matronas la mola salsa.


El Pontifex Maximus y las seis Vestales serán testigos de la procesión y de la ceremonia ante la estatua de Vesta.

INVOCACIÓN A VESTA 1:


“Vesta, tú que atiendes el fuego sagrado y proteges nuestros hogares. De continuo destila de tus bucles húmedo óleo. Entra, pues, en nuestras casas, penetra con ánimo, cuida junto al prudente Júpiter y a un tiempo de nuestros lares y favorécenos”

INVOCACIÓN A VESTA 2:


“Oh diosa Vesta, cuídate de que parezca que sobra el trigo que falta y no abandones a tu propia patria”


Invocaciones creadas a partir de estas fuentes clásicas:

Himno Homérico a Hestía.

Ovidio, Fasti, VI, 249, 379 y ss

Como ya hemos comentado, otra de las características de esta festividad es que coincidía con la fiesta de los molineros y panaderos, ambos vinculados al fuego por ser necesaria su utilización para la elaboración del pan. En este momento, se pueden elaborar y servir los panes decorados con flores.

La fiesta acababa unos días después con la limpieza del templo de la diosa (delatio stercoris). Para ello, las Vestales recogerán las cenizas del templo con sus escobas, las sacarán de la ciudad y las lanzarán al río Tíber.
Ya purificado el templo, acaban los tiempos desfavorables y en el calendario el Pontifex marcaba las siglas Q. S. T. D. F:


“Quando stertus delatum fas”

“Cuando la inmundicia se ha bajado, permiso de los dioses”


Con esta acción se cerrará de nuevo el templo de la diosa Vesta.

Bona Vestalia!

Plurimam salutem!



*Imagen reconstrucción Vestales:http://eternallycool.net/?p=1346



domingo, 8 de junio de 2008

CIBUS CASTRENSIS



Hace unas semanas, De Re Coquinaria recibió un correo muy interesante de Ion Urrestarzu en el que enviaba la receta del buccellatum, una especie de galleta tomada por los soldados romanos.

Aprovechando esta colaboración y para contextualizar la receta tan amablemente remitida (de la que podréis disfrutar a continuación), veamos cuál era la dieta de un legionario romano.

La dieta de un soldado romano era muy importante para asegurar la salud, el bienestar y el ánimo en el campo de batalla, para corroborar esta afirmación es muy significativa la frase de Vegecio, Compendio de técnica militar, III, 1:

“La carestía acaba con el ejército más a menudo que la propia lucha y el hambre es más despiada que la espada”.[…] cuando escasea el abastecimiento de forraje y de provisiones no hay remedio, si antes no se ha hecho acopio. En toda campaña existe un arma definitiva, que a ti te sobre el alimento y su escasez doblegue a los enemigos”.

Las fuentes literarias, los papiros, los ostraca, la contabilidad de los campamentos y las leyes romanas nos proporcionan información sobre la dieta militar (cibaria o cibus castrensis).

Hemos de partir de la idea que la alimentación de un soldado asentado en un campamento sería diferente de aquel que fuera siempre itinerante; a su vez, la dieta variaría según el lugar en el que se encontrara y los diversos momentos de la historia.

Así pues, para un soldado itinerante, su alimentación se basaría en alimentos de fácil conservación y transporte como frumentum (cereales: trigo, cebada, avena y, principalmente, y también escanda y el centeno. De ellos hacían harina para elaborar galletas y pan, el panis militaris, pan integral, a la vez, que realizaban cerveza); laridum (carne y tocino de cerdo salado) y en algunas ocasiones, carne fresca procedente de la caza o de los sacrificios; caseus (queso); vegetales y legumbres (principalmente, lentejas y habas); acetum (vino agrio. Con el vinagre elaboraban una bebida llamada posca, que consistía en agua mezclada con vinagre. Plinio, comenta en su Historia Natural que podía estar compuesta también de huevos); oleum (aceite de oliva); aqua; vinum; cervisia y sal.



Un soldado romano consumía alrededor de 1 ó 1/5 k de alimentos al día y en su mayoría era el trigo, en forma de buccellatum o pan, el que sacia su apetito. Estos alimentos se repartían en dos comidas al día, el desayuno-almuerzo (prandium) y la cena.

Acudamos a las fuentes para descubrir cuál era la dieta básica de un soldado:

Apiano, Historia Romana, I, Iberia, 54:


“Por lo cual un extraño temor invadió a los romanos. A ello se unía el cansancio por la falta de sueño sueño de la guardia y la falta de costumbre de la comida del país. No tenían ni vino, sal, vinagre, ni aceite y, al comer trigo, cebada, gran cantidad de carne de venado y de liebre cocida y sin sal, enfermaban del vientre y muchos incluso morían”

“Por este motivo le aconsejaron algunos que se retirara antes del intento. [...] Así que Lúculo, al estar falto de víveres, se replegó con el ejército formado en cuadro.”

Plutarco, Crassus, XIX, 6:

“Además quiso la casualidad que al repartir a los soldados sus raciones, después de haber pasado el río, lo primero que se les dio fueron lentejas y tortas, cosas que son entre los romanos de luto y están prescritas para las ofrendas de los muertos.

Vegecio, Compendio de técnica militar, III, 6:

“Además de todo aquello de lo que forma de ganado, cereales o vino pudieran apropiarse los enemigos para su manutención durante el combate se debe trasladar”

Vegecio, Compendio de técnica militar, III, 10:

“En invierno hay que evitar quedarse si leña y sin pasto, en verano quedarse sin agua. En cambio la escasez de grano, de vinagre o vino y de sal debe ser prevenida en cualquier estación”

La ración de día era descontada de su estipendio y era distribuída por una persona llamada cibariator, que la entregaba sin cocinar para que los soldados la cocinaran en su contubernium o barracón formado por ocho hombres.

Polibio, Historias, VI, 39, 12 y ss

“El estipendio diario de un soldado de infantería es de dos óbolos; el de los centuriones es el doble, y el de los jinetes, un dracma. La ración de víveres de un soldado de infantería es de dos terceras partes de un medimno ático, y el de un jinete, de siete medimnos mensuales de cebada y dos de trigo. La ración de la infantería aliada es la misma, la de los jinetes, de un medimno y un tercio de trigo y cinco de cebada. Los aliados reciben sus raciones gratuitamente, pero a los romanos es cuestor les deduce la suma establecida para comer y vestir, y eventualmente para la reparación de alguna arma”

Por las ostraca encontradas en Wadi Fawakir, en Egipto, y en tablillas de Vindolandia sabemos que los soldados pedían a sus familiares o incluso, la deducción de una parte de su paga para recibir de cantidades de comida extra como pan, cebada, aceite, pescado en salazón, vino, carne y vegetales (cebollas, rábanos y repollo).

Todos los alimentos se preparaban con hornos portátiles, en los que se cocinaban las gachas o sopas de verduras, cereales y tocino. Sabemos de la existencia de molinos de piedra para hacer harina, muy necesaria para elaborar las grandes cantidades de pan que se consumían.

Para preservar la existencia de provisiones y la buena conservación de los alimentos era necesario “almacenarlos siempre en cantidades superiores a las necesarias en lugares apropiados para este fin y perfectamente fortificados” (Vegecio, Compendio de técnica militar, III, 3)

Además de cereales consumían proteínas procedentes de la pesca, de la caza y de las carnes sacrificiales. Evidentemente, todo ello estaba en función de la región en la que se encontraran asentados.

Con respecto a las carnes que consumían se han encontrado restos orgánicos (huesos) de cerdo, oveja, cabra, vaca y ternera.

Era muy frecuente realizar sacrificios para ganar la benevolencia de los dioses en los combates, así pues, se solían sacrificar bueyes, toros y terneras por lo que el aporte proteínico está asegurado de manera casi regular.

Plutarco, Brutus, 39, 1:

“César hizo dentro del campamento la purificación de su ejército, repartiendo una pequeña cantidad de trigo y cinco dracmas por hombre para un sacrificio; pero Bruto, condenando su mezquindad y apocamiento, en primer lugar hizo la purificación en campo raso, como es costumbre, y después suministrando para gran número de sacrificios por centurias, y dando cincuenta dracmas a cada soldado, en amor y denuedo del ejército se aventajó mucho a sus contrarios”.

Destacar el papel de la sal en la dieta del soldado romano, no sólo como condimento y sazonador de los alimentos, sino también como sistema de conservación de la carne y los pescados, pero más importante todavía como remedio contra la deshidratación que podía ocasionar largas marchas bajo temperaturas elevadas. A su vez, la sal era muy útil para curar infecciones oculares, bucales y epidérmicas; prevenía la disentería (infecciones intestinales), recordad las palabras de Apiano: “al comer trigo, cebada, gran cantidad de carne de venado y de liebre cocida y sin sal, enfermaban del vientre y muchos incluso morían”

Podemos afirmar que se trataba de una dieta equilibrada, saludable y adecuada para las necesidades físicas que iba a realizar.

Tras esta explicación, acudamos a la receta del BUCCELLATUM enviada por Ion Urrestarzu. Bajo la nomenclatura de buccellatum encontramos una galleta aplastada consumida por los soldados romanos, era el pan de la tropa. Su etimología es muy curiosa pues es el diminutivo de “bucca”: boca, bocado”, de ahí “bocadillo, bizcocho, galleta”.

RECETA DEL BUCCELLATUM

Ingredientes:

- Dos tazas de harina de trigo integral.

- Una cucharada de aceite virgen extra.

- Una cucharada de sal fina.

- Agua necesaria para hacer la masa.


Mezclar los tres ingredientes, añadiendo agua poco a poco hasta conseguir una masa homogénea. Estirar la masa y hacer galletas. Meter en el horno hasta que se doren, durante 10- 15 m., a 250º, sobre una rejilla para que se cocine por ambas caras.


A esta receta se le pueden añadir otros ingredientes como aceitunas, hierbas aromáticas, frutos secos, etc. También se le puede hacer una inscripción latina.


RECETA DE LA POSCA

Mezclar agua con unas gotas de vinagre y se obtendrá una bebida muy refrescante que calmaba la sed y previene contra la disentería al eliminar los gérmenes.

Desde De Re Coquinaria agradecer la colaboración de Ion Urrestarazu al enviarnos la receta del buccellatum y comentar que el blog está abierto a vuestras sugerencias y participaciones.

Gratias tibi ago!
Plurimam salutem!


* Imágenes propias


lunes, 2 de junio de 2008

ONDA- TALLERES DIDÁCTICOS DE SAGUNT


Durante este fin de semana y coincidiendo con la Feria del Libro, se han llevado a cabo los Talleres Didácticos de Sagunt en el polideportivo de Onda.

Han sido muchas las familias que han querido compartir con nosotros una parte de su tiempo.

Desde De Re Coquinaria, agradecer a tod@s los participantes su atención, respeto e interés por el mundo clásico y por nuestro trabajo.



En este enlace podréis ver una noticia publicada en un periódico local.

Gratias vobis ago!


Plurimam salutem!