domingo, 19 de octubre de 2008

FRANCOLÍN, UN BOCADO EXQUISITO



Con el nombre científico de Tetrao francolinus L., se conoce al FRANCOLÍN, un ave que ocupaba un lugar por excelencia en el mundo clásico.

Se comentaba que “su carne era la más sabrosa para cocinar en la celebración de las victorias” (Aristófanes, Las cigüeñas, III, 2 fr. 448). No obstante, parece que la inclinación humana hacia este animal era compartida también por un cuadrúpedo: “¡Qué pasión la de los ciervos por el francolín! […] Es una maravilla cuando los alados francolines brincan en el moteado dorso del carnudo cervatillo” Opiano, Caza, 405-427.


Era considerado un artículo de lujo, junto con la liebre y el teganítes (dulce griego bañado en miel) por la delicadeza de su carne.


Sabemos de su bella presencia por Ateneo, Banquete de los eruditos, IX 387, F y ss que nos dice que Alejandro de Mindo (fr. 7) lo describe como “es un poco mayor que una perdiz y completamente manchado por la zona del dorso, del color de la arcilla, más bien tirando a rojizo […] Aficionado a revolcarse en el polvo, prolífico y granívoro”


Además de su apariencia cabe destacar su hermoso canto:

“Cuando los francolines fueron llevados de Lidia a Egipto, y soltados en los bosques, por un tiempo emitieron un canto semejante al de una codorniz, pero desde que se produjo una hambruna por bajar el río con poco agua, y murió mucha gente de la región, no han dejado de decir hasta hoy, más claro que los niños que mejor hablan: Tres veces males para los malvados” (Sócrates de Argos, Sobre los confines, los lugares, el fuego y las piedras, 310, 7). Sobre su silencio en cautividad hará mención también Plinio, Hª N, X, 133)

Con respecto a su procedencia, Aristófanes en Las Aves (249) afirma que “son abundantes en Mégara y en Las Acarnienses (875) que “son frecuentes en Beocia

También eran codiciados los de Maratón, Frigia, Lidia y la Jonia, “el célebre francolín, especialmente el jonio, que en otras circunstancias canta, pero en cautividad enmudece, fue considerado en otro tiempo una rara auis; actualmente existe hasta en la Galia y en Hispania. Se caza incluso en las cercanías de los Alpes (Plinio, Hª N, X, 133)

“De entre las aves sabrosas, la más gustosa es, según dicen, el francolín jónico” (Marcial, Epigramas, XIII, 61)

“No me agradara más […] ni el jonio francolín más me gustasen que la verde aceituna” (Horacio, Épodos, II, 54)

Pese al gusto a servir este pájaro en los banquetes romanos, no pudo ser domesticado según afirma Sócrates de Argos: “Si se les captura no sólo no se dejan domesticar, sino que tampoco vuelven ya a emitir su canto. En cambio, si se les deja en libertad, recobran de nuevo la voz”. Fue necesario su captura: “Es capturado por los cazadores gracias a su pesadez y al corto tamaño de sus alas” (Alejandro de Mindo, fr. 7)


Para entender bien la afición de los romanos por el francolín, leamos unas líneas de Marcial:

“Escamoteas a diestro y siniestro cuanto se pone a la mesa: un francolín para dos […]. Si te queda vergüenza, devuelve la cena”. (Marcial, Epigramas, II, 37)

RECETAS PARA ADEREZAR EL FRANCOLÍN COCIDO, Apicio, VI, 3


“Pimienta, ligústico, apio en grano, menta bayas de mirto o uva pasa, miel, vino, vinagre, garum y aceite. Usar como una salsa fría”

“Pimienta, ligústico, menta, ruda en grano, garum, vino puro y aceite. Calentar.”


“Rellenar la tripa de aceitunas verdes abiertas, cerrarlo y cocer. Cuando haya cocido, sacar las aceitunas”

Plurimam salutem!


*Imágenes propias


domingo, 12 de octubre de 2008

SITIO PARA SIETE EN MI TRICLINIO

De nuevo nos vamos a un banquete famoso con Estela, Nepos, Canio, Careal, Flaco, Lupo y Marcial.

“Ya la turba de los sacerdotes de Isis anuncia la hora octava y vuelve una cohorte armada de jabalina mientras otra hace el relevo. Es la hora que templa las aguas del baño en tanto que la séptima exhala un aire bochornoso y la sexta calienta en demasía los baños de Nerón. Estela, Nepos, Canio, Careal, Flaco, amigos míos ¿Queréis venir? Cuenta mi triclinio con siete lechos; ya somos seis; añade a Lupo.

Mi hortelana me ha traído malvas que aligeran el vientre y una opulenta variedad de cuanto produce mi huerto: la pomposa lechuga y el puerro ya en sazón; no falta la pimienta que provoca el eructo ni la hierba salaz. Rodajas de huevo coronarán filetes de anchoas sazonadas con ruda; habrá ubres de cerda en salsa de atún. Esto como aperitivo. Mi humilde cena constará de un solo servicio: cabrito arrebatado de las fauces de un lobo carnicero; chuletitas que no precisan cuchillo, habas, alimento de menestral, y repollo tierno. A esto hay que añadir un pollo y un pernil que aún sobrevive a tres banquetes. Cuando estéis ya hartos agregaré frutas maduras, un cántaro de vino nomentano libre ya de sus heces y que cumplió seis años bajo el consulado Frontino. Sumad a esto bromas sin hiel, libertad que no os avergüence mañana y frases de que no quisierais arrepentiros. Que mis convidados hablen de los azules y de los verdes; mi vino no embriagará hasta hacer ninguno de vosotros un acusado.”
Marcial, Preparativos de convite, X, XLVIII



RECONSTRUCCIÓN DE LAS RECETAS SERVIDAS

GUSTATIO O APERITIVOS

Ensalada de malvas
"Hacer una ensalada de tallos tiernos de malvas frescas, aderezadas con garum, pimienta, aceite y vinagre"

Ensalada de lechuga y puerros
"Tras cocer en agua los puerros con aceite y sal, escurrir y servirlos sobre unas hojas de lechuga. Aderezar todo con aceite, pimienta, garum y dos cucharadas de vino puro"

Huevos duros con anchoas y ruda
"Hervir unos huevos y cortar en rodajas en una bandeja. Sobre ellos servir una salsa de anchoas, aceite, garum, vinagre, piñones, ruda y pimienta"

Ubres de cerda en salsa de atún

"Cocer las ubres en el horno o asarlas a la parrilla. Mezclar pimienta, alcaravea, pimienta, atún en salmuera, garum, mostaza, aceite y vino, espolvorear por encima y servir".

PRIMA MENSA

Cabrito
"Prepáralos con pimienta y garum. Servir con judías verdes cortadas, garum, pimienta, comino frito, trocitos de pan y un poco de aceite"

Chuletitas lechales
"Asar a la parrilla unas chuletitas tiernas de lechal con aceite, pimienta y sal. Servir con una mezcla de romero, tomillo, comino, garum, aceite y vinagre".


Habas
"Cocer unas habas. Machacar pimienta, bayas de enebro, comino, cilantro fresco y garum. Macerar con vino y garum, y echarlo en la cazuela con las habas. Añadir aceite. Hervir a fuego lento y servir".

Repollo
"Hervir un repollo en agua, picar cilantro fresco, cebolla, comino, pimienta, rociar con vino y un poco de aceite. Servir"

Pollo asado a horno y jamón
"Servir unas rodajas de pollo frío, asado el día anterior con aceite, pimienta y garum. Acompañar en el mismo plato con un poco de jamón cortado a mano"


SECUNDA MENSA

Fruta fresca y madura
"Servir una bandeja con fruta de temporada que esté madura para que perjudicar al vientre"

BEBIDAS

Vino de seis años purificado

Prosit!

Plurimam salutem!

*Imágenes propias


domingo, 5 de octubre de 2008

NAPUS. SEGUNDA PARTE




La semana pasada hicimos un recorrido por la etimología de la palabra "napus" en el mundo griego y romano. A su vez, vimos las variedades conocidad en la antigüedad.

En este artículo nos centraremos en las formas de cocinado y su uso medicinal.


FORMAS DE COCCIÓN


El nabo se consumía principalmente en la gustatio, es decir, se servía como aperitivo sazonado con vinagre, sal y mostaza. He aquí una receta:


“Pues de nabos y rábanos una doble raza,


grande y compacta, aparece en los arrietes.


Los unos, lávalos y sécalos con los vientos del norte.


Son agradables en invierno, incluso para los ociosos que permanecen en casa;


Y remojados en agua caliente reviven.


Corta raíces de nabos picadas finas, limpia


suavemente la piel no desecada, y sécalas


un poco al sol. Ora sumérgelas en agua


hirviendo y mete una gran cantidad en acre salmuera,


ora pon en un mismo vaso vino blanco dulce con vinagre


a partes iguales, sécalas con sal, y deposítalas dentro.


Ponle quizás unas pasas, tras majarlas en un mortero,


y picantes semillas de mostaza. Y cuando en uno el poso


del vinagre rezuma, y es más fuerte por arriba,


retira la salmuera en sazón para los que están deseosos del festín”


(Nicandro, Geórgicas II, 70)


Cabe comentar que, pese a ser muy utilizado, no era un alimento que tuviera buena fama:


“ Entre los alimentos que no gozan de buena fama, las almejas monstruosas, las anchoas de las Líparas, el rábano de Mantinea, los nabos de Tebas y las acelgas de la zona de Ascra (Ateneo, Banquete de los eruditos, I, 4,d)


“Entre las plantas hortícolas, la remolacha, los nabos y todos los bulbos, entre los cuales incluyo la cebolla y el ajo, ofrecen una alimentación más floja que lo que se llama especialmente el rábano” (Celso, Ocho libros de la medicina, II, 18)


Los alimentos de jugos malos son: [...] el queso añejo, la chirivía, los rábanos, la remolacha, los nabos, los bulbos,...” (Celso, Ocho libros de la medicina, II, 21)





Nabas asadas:


“Traigo esta naba de aquí para asar” (Eubulo, Ancilión, V, 3)


“Parloteo mientras aso tajadas de naba” (Alexis, El inspirado, II, 92)


“La naba asada- afirma- se digiere con mayor facilidad, aunque adelgaza más” (Dífilo de Sifnos)


Nabas en salazón y hervida:


“La naba en salazón es más adelgazante que la hervida, y especialmente la que se aliña con mostaza” (Dífilo de Sifnos)


“La naba en salmuera, comida, es menos nutritiva; sin embargo, hace recobrar el apetito” (Dioscórides, Plantas y remedios medicinales, II, 110)


“La raíz de los nabos se conserva en salmuera” (Dioscórides, Plantas y remedios medicinales, II, 111)


Nabas cocidas:


“La raíz de la naba cocida es nutritiva” (Dioscórides, Plantas y remedios medicinales, II, 110)


Beber su caldo estimula los placeres afrodisíacos” (Dioscórides, Plantas y remedios medicinales, II, 110)


Cocerlos en agua y escurrirlos. A continuación, picar gran cantidad de comino, algo menos de ruda, benjuí De Partia, macerara con miel, vinagre, garum, defritum y un poco de aceite. Hervir y servir” (Apicio, II, 13, 1)


Hervirlos en agua y servir. Echar por encima unas gotas de aceite, y si se quiere, añadir vinagre” (Apicio, II, 13, 2)


PROPIEDADES CURATIVAS Y PREVENTIVAS


Dioscórides, Plantas y remedios medicinales, II, 110 y 111 comenta los beneficios que aporta esta raíz: “La raíz de la naba cocida es nutritiva, flatulenta, engendradora de carne fofa, estimulante de los placeres afrodisíacos. Su decocción es fomento contra la podagra y contra los sabañones, también la propia naba, majada es útil.

Su semilla es útil en antídotos y en las teríacas analgésicas. Auxilia, además contra los venenos mortíferos"



Celso en su libro V, 28 recomienda también la naba cocida para los sabañones.


El médico, Dífilo de Sifnos dice: “La naba es adelgazante, acre e indigesta, y además flatulenta. Es mejor- asegura- el nabo común, ya que es más dulce y digestivo, además de ser estomacal y alimenticio”


Dioscórides, Plantas y remedios medicinales, II, 111 no coincide con Dífilo con respecto al nabo pues considera su raíz cocida flatulenta y menos nutritiva. Su simiente, si se bebe, elimina la fuerza de los venenos mortíferos”


RECETA PARA CURAR LOS SABAÑONES


“Hacer un hueco en la raíz de una naba y meter en ella cerato rosado y derretirlo sobre ceniza caliente” (Dioscórides, Plantas y remedios medicinales, II, 110).


Los nabos en la actualidad no ocupan en nuestras cocinas un lugar muy privilegiado, pero sabemos de la existencia de una fiesta de los nabos el 17 de enero en La Foz de Morcín en Asturias, declarado fiesta de interés gastronómico regional.



Todavía nos queda tiempo para ir organizando una visita en nuestra agenda



Plurimam salutem!


*Imágenes propias

domingo, 28 de septiembre de 2008

NAPUS. PRIMERA PARTE


Cuenta una leyenda de los algonquinos (indios americanos) que una muchacha llamada “Mujer de la Pluma” se enamoró del hijo del sol y la luna, Estrella de la Mañana. Una noche contemplando el cielo estrellado, fue raptada por su él, que también estaba enamorado de ella.

Vivían muy felices hasta que la Luna entregó a la muchacha una pala para que recogiera raíces, dejándole claro que no podía arrancar la raíz del nabo gigante que tapaba el agujero para ir al País del cielo, pues traería una gran desgracia al mundo.

Pasado un tiempo y muerta de curiosidad, desenterró la raíz de nabo ayudada por dos grullas, dejando al aire el gran agujero.
Estrella de la Mañana, decepcionado por su actitud, devolvió a la tierra a su amada por haber cometido el pecado de desenterrar la raíz sagrada.

Mujer de Pluma esperó toda su vida a su amado, sin lograr que regresara junto a ella.


En esta leyenda el nabo simboliza la felicidad y nos puede resultar curioso tomar como protagonista de una historia a un nabo, pues se trata de una hortaliza poco valorada en nuestros días.

Evidentemente la concepción actual de estas raíces no es la misma que la que se tenía en otros tiempos, pues a lo largo de la historia ha sido fuente de alimentación para muchos pueblos y, hasta la llegada de la patata, ocupó un puesto muy importante en las cocinas.
Sabemos que era frecuentemente consumida por los antiguos griegos y romanos, aunque veremos que no gozaba de gran fama. Esta raíz bulbosa tiene como característica principal su fácil conservación después de ser cosechada, factor muy importante en aquella época. No obstante, hoy en día, los países muy fríos siguen los pasos de los clásicos, siendo sus principales consumidores.


Para los griegos y romanos presentaba otras características que la colocaban entre las hortalizas favoritas:
  • El número de variedades era muy amplio e incluso, crecía de forma silvestre, por lo que siempre podían recurrir a ellos.
  • Gracias a ellos se podían alimentar tanto los hombres, como los animales, pues a las mesas se servían las variedades más tiernas, frescas y dulces, frente a los nabos de mayor tamaño que eran empleados como forraje.
  • Sus propiedades curativas y preventivas eran bien conocidas.
  • Las posibilidades de cocinado eran muy amplias, por lo que jugaban un papel importantísimo.
Veamos esta semana las variedades y los nombres que les daban los antiguos griegos y romanos utilizando para su desarrollo las fuentes clásicas:

VARIEDADES CONOCIDAS

Sabemos que el nabo presenta en la actualidad unas 400 variedades, muchas de ellas conocidas ya por los antiguos.


Al leer el libro IX de Ateneo, Banquete de los eruditos, encontramos diferentes denominaciones para estas hortalizas:

“Los lacedemonios las llaman gástrai (panzas) […] los beocios dan el nombre zekeltídes a las nabas. […] En cuanto a la palabra rháphus (nabo), Glauco, en su tratado culinario, la escribe rhápys, con –p-, si aspiración. No se les asemeja ningún otro vegetal, salvo el que ahora llamamos bouniás (nabo común). Teofrasto no menciona el término bouniás aunque habla de una “naba macho” (árrên gongylís: nabo redondo) y quizás se trate del bouniás”

Entre los romanos encontramos la palabra napus o la más frecuente, rapa. Varrón, Lingua Latina, V, 108 explica la etimología de la palabra rapa con estas palabras: “El nabo, dado que se arranca (eruitur) de la tierra para cocerlo, tuvo la denominación de ruapa, de donde ha procedido rapa”
Estas nomenclaturas latinas forman parte de los nombres científicos de algunas de las especies, Brassica napus el nabo común y el de Brassica rapa el nabo redondo o naba. Con respecto a las especies, Teofrasto, Hª de las plantas, VII 4,3, afirma que “hay dos especies de naba, macho y hembra; nacen ambas de la misma semilla”.
Se podían cultivar, para ello Catón, De agricultura, VI da recomendaciones sobre el tipo de tierra que potencia su cultivo: “si el lugar es neblinoso se debe sembrar principalmente, nabos, rábanos, mijo,...” En los mismos términos habla Catón , Rerum rusticarum, I, 24, 7. El mismo autor en I, 40,1, afirma que “la simiente vieja vale en algunos vegetales, e incluso, cambia de especie; así la simiente vieja de la col, sembrada, dicen que de ella nacen nabos, y al contrario, de la de los nabos, col”

También podían ser silvestres, así Posidonio en sus Historias, 26 comenta la existencia de nabas silvestres: “en Dalmacia se producen nabas sin cultivar y zanahorias silvestres”

Dioscórides, Plantas y remedios medicinales, II, 110 habla de la naba silvestre, “nace en las tierras de labor. Es una mata de un codo de altura, muy ramosa, lisa en la extremidad y con hojas lisas, la raíz de un dedo de grosos e incluso mayor, con un fruto en hollejos caliciformes, dentro de cuyos pericarpios abiertos hay otros a modo de cabezuelas, donde están unos granillos negros, aunque si se rompen por dentro son blancos”


La semana próxima las fuentes clásicas nos descubrirán las formas de servir los nabos y todas sus propiedades curativas.


Plurimam salutem!



*Imágenes propias



domingo, 21 de septiembre de 2008

EL OTOÑO Y LOS HÁBITOS DIETÉTICOS SEGÚN LOS CLÁSICOS



“En otoño, por la variabilidad del tiempo, se está expuesto a grandes peligros; por eso no debe salir nunca sin ir calzado y vestido, principalmente en los días en el que el tiempo haya refrescado. Tampoco se debe pasar la noche a la intemperie, y en el caso necesario se habrá de ir bien tapado”, con estas palabras describe Celso en Los ocho libros de la medicina, I la llegada de la época otoñal y qué se debe de hacer para prevenir las enfermedades producidas por los cambios estacionales.


En estas líneas vemos reflejada una de las características de la medicina en el mundo antiguo, la prevención de las enfermedades con buenos hábitos dietéticos, además de la curación.


Siguiendo este principio, Hipócrates comenta queEn cada estación hay que variar cada uno de los hábitos dietéticos poco a poco (Hipócrates. Sobre la dieta, 68).


Así pues, teniendo en cuenta que el próximo martes 23 de septiembre entramos en la época otoñal, veamos qué recomendaciones nos proporcionan los clásicos para llevar unos buenos hábitos dietéticos para esos días de transición de verano a otoño, pues estas costumbres se deben de llevar a cabo poco a poco:


“Continúese con este régimen de vida hasta el solsticio, de modo que durante este tiempo se suprimirá todo lo que es seco, cálido, negro y sin mezcla, y los panes; a no ser un poco de pan que se tome por placer. Y en el tiempo suficiente se nutrirá de alimentos suaves, húmedos, refrescantes, blancos y puros, hasta la aparición de Arcturo y el equinoccio, noventa y tres días” (Hipócrates. Sobre la dieta, 68)


Ya llegado el otoño se aconsejaba:

“Se puede empezar en esta época a comer con más abundancia: se beberá menos vino, pero no se necesitará aguarlo tanto. Se ha pretendido que las frutas eran nocivas, porque por lo general se come de ellas inmoderadamente durante todo el día, sin restringir en nada la alimentación ordinaria; pero no son las frutas las que dañan, sino, como en todo, el exceso, e incluso tiene menos inconvenientes el abuso de las frutas que el de otros alimentos, sin que esto sea una razón para entregarse más bien a éste que a otro cualquier exceso, y si tal sucediese habrá que disminuir la comida habitual. En verano y otoño los placeres de Venus son contrarios(Celso, Los ocho libros de la medicina, I)


El paso del otoño al invierno también precisa de una preparación, para ello Hipócrates, Sobre la dieta, 68 nos recomienda:

“A partir del equinoccio hay que llevar la dieta siguiente, acomodándola gradualmente en otoño para el invierno, previniéndose de los cambios de fríos y sol con un vestido grueso. Durante este tiempo, tras hacer vestido los ejercicios preliminares, practicar las fricciones y la lucha untados de aceite, adaptándose poco a poco. Y darse los paseos al sol. Tomar baños calientes, suprimir los sueños durante el día, y tomar alimentos más cálidos y menos húmedos y puros; y bebidas más oscuras, suaves y no aguadas, y hortalizas secas en menor medida, y continuar así en toda la dieta suprimiendo los alimentos de verano; y adoptar los de invierno, pero no en extremo, a fin de acercarse lo más posible a la dieta invernal en cuarenta y ocho días, desde el equinoccio hasta el ocaso de las Pléyades”


Tras la lectura de las fuentes clásicas hemos podido comprobar que en el equilibrio está la virtud.


Desde este blog deseamos a nuestros pacientes seguidores el mismo equilibrio para su salud que el que vamos a alcanzar dentro de tres días a nivel planetario con el equinoccio de otoño.


“El otoño enseguida se presenta:

viene en su compañía el dios de las viñas,

y detrás las tormentas

y borrascas,

Vulturno atronador, y el

Austro, fuerte en rayos”

(Lucrecio, De rerum naturam, V)


Plurimam salutem!

* Imágenes propias.



domingo, 14 de septiembre de 2008

¡POR NUEVAS ILUSIONES!



Con la llegada de septiembre siempre parece que comienza una etapa, nuevos proyectos, nuevas ilusiones,...

Todo ello bien merece un brindis a la manera clásica, “mezclemos el vino mientras elevamos una plegaria a los dioses, ya sea Dionisio, ya Hefesto, ya cualquier otro dios el que haya obtenido este honor de recibir la mezcla” (Platón, Filebo, 61, b-c)

Se trata de una costumbre muy vinculada a la antigüedad, aunque su etimología la encontramos en la palabra alemana ich bring dir'syo te lo traigo”, frase que los soldados germánicos del emperador Carlos V pronunciaron para conmemorar su triunfo en Roma.

En latín, el término para brindar es “propinare”, procedente del griego προπίνω, “beber antes, beber a la salud de alguien”, de donde, según Benito Jerónimo Feijoo, II, Carta 14, podría venir dicho verbo: Después de todo no hallo verosímil, que el verbo castellano Brindar se derivase del latino propinare, que propísimamente significa lo mismo. Así Paseracio explica el verbo propino propinas de este modo: Praebibo, poculum praegusto, & deinde alteri trado. Y no es menester mucha corrupción para que la voz Propino se haya formado el verbo Brindo, v.gr. propino, broino, brino, brindo

Varias son las teorías que intentan explicar el origen de la costumbre del brindis, destacar por ejemplo:

  • Su origen se encontraría en la Grecia antigua, como muestra de amistad. Se dice que, en caso de envenenamiento, todos los que bebían de una única copa corrían la misma suerte.
  • Se cree que en mundo antiguo, los comensales pedían más bebida a sus esclavos llamando su atención con el ruido que producían las copas al colisionar o al golpearlas.
  • O quizá fuera una manera de pedir protección a Dionisio, despertándolo de su sueño etílico con el choque de las copas.

Los brindis en el mundo grecorromano cerraban el simposium o la cena como símbolo de unión y celebración conjunta. Sólo podía participar el sexo masculino, se caracterizaba por utilizar una misma copa, iniciando la ronda de izquierda a derecha y bebiendo su contenido de un trago.

“Dedicar brindis de izquierda a derecha, e invitar, llamándolo por su nombre a
aquel a cuya salud quiere beb
er”

(Critias, Elegías, II, 6)

Jamás se consumía vino puro, sino que lo mezclaban con agua en una cratera:

“Y traía una resplandeciente cratera
el heraldo Ideo, así como copas de oro”

(Homero, Il, III, 247-48)

“Por otra parte, los nobles heraldos
reunieron las ofrendas para el juramento de lealtad a los dioses y en una cratera

mezclaron el vino”

(Homero, Il, III, 268-70)

Recordar las palabras de Paseracio: “Praebibo, poculum praegusto, & deinde alteri trado: brindará, probará de antemano la copa y después la pasará a otro

Podían ser patrióticos, galantes, religiosos, amistosos,...y se llevaban a cabo conjuntamente con una libación a los dioses:

“Cuando la noche aconseje el plácido sueño, tomad en la mano vino abundante, en el momento de rezar vuestras plegarias y decid derramando el vino con las palabras sagradas: Por vosotras, por ti, padre de la patria, César Óptimo

(Ovidio, Fastos, II, 635)

“¿Por qué te retrasas, muchacho, en escanciar el inmortal Falerno? Duplica tres copas de un cántaro más antiguo. Ahora dime: ¿Quién será el dios en cuyo honor te ruego, Cataniso, que me sirvas seis ciatos? “Será César

(Marcial, Epigramas, IX, 93)

“Escancia muchachito diez mil ciatos en honor de dioses y diosas; luego, en añadidura a todos ellos, una porción doble para la augusta diosa y el dulcísimo rey

(Ántífanes, Los Gemelos, II, 81)

“Ea, tráeme ya, muchacho,
una copa, para brindar
de un sorbo! Echa diez ciatos
de agua, y cinco de vino, que quiero con comedimiento

festejar de nuevo a Baco

(Anacreonte, 356)

Por Dioniso, al que tú sorbes mitad a mitad”

(Jenarco, VII, 9)

Los brindis había que ofrecerlos a alguien, pero era necesario desear a todos los presentes buena salud, teniendo en cuenta que el vino, con moderación y aguado, se consideraba beneficioso para la realizar la digestión:

“Yo decreto que beba una copa tras el lavamanos en honor a Salud, sirviéndose de un copero muy poco aguado”

(Antífantes, Melanión, II, 147)

“Tú Enómano, cinco y dos, salud. [Se refiere a las proporciones de vino y agua a mezclar]
¡Ojalá que nos hagamos tú y yo compañeros de bebida!”

(Nicócares, La irreprochable, VII, 2)

¡Salud, Dionisio!”

(Éupolis, Las cabras, V, 6)

“¡Yo bebo a vuestra salud tres copas
llenas, mezcladas mitad a mitad!”

(Alexis, Dorcis, II, 59)

Nos cuenta Ateneo en su libro X que los lacedemonios no tenían la tradición de brindar:

“También esto es costumbre en Esparta y práctica establecida,
beber de la misma copa portadora de vino,
y no ofrecer brindis llamando a nadie por su nombre,
ni haciendo ninguna ronda de la compañía de izquierda a derecha...

[...] En efecto, los brindis más allá de la medida de las copas aunque en el momento
agradan, proporcionan dolor para el resto del tiempo.
El régimen de vida lacedemonio, en cambio, está instituido de un modo regular:
comer y beber con moderación, para ser capaces
de pensar y afrontar las fatigas”

(Critias, Elegías, II, 6)

En el mundo romano existía la costumbre de beber por la salud de una persona tantas copas como letras tenía su nombre:

Lemniselene: Vamos, chaval, da comienzo la fiesta; sirve siete copas por cabeza, comenzando por la izquierda.

Tóxilo: Vamos, Pegnio, mueve las manos, date prisa. Estás tardando mucho en pasar las copas. Venga dámelas. ¡A mi salud, a la vuestra, a la de mi amada! [...] ¡A la salud de todos nosotros!

Lemniselene: ¡A la salud de los que envidian mi dicha y de los que se alegran de ella!

(Plauto, Persa, V, 1)

“Escancia el inmortal Falerno; tales votos reclaman un cántaro de vino viejo. Bebamos cinco, seis y ocho vasos para que sea completo el nombre de Cayo Julio Próculo

(Marcial, Epigramas, XI, 36)

Sagarino: ¡A tu salud.[...] A vuestra salud, a la tuya, a la mía y también a la de la nuestra querida Estefanía! Bebe de una vez.

(Plauto, Estico, IV, 4)

“Esta copa colmada, tras nombraros a todos a una, al beberé yo a la salud de mis parientes, como prueba de amistad

(Brindis de Ulpiano)

Se sabe que para los antiguos el brindis jugaba un papel importante, pues todos los sentidos se veían reflejados en él. El gusto, al saborear el vino mezclado con agua, algunas veces de nieve, de mar o de lluvia, con miel, con especias o perfumados con aromas de flores, reducidos mediante su cocción para que se consumiera el alcohol o clarificados con harina de habas o claras de huevo muy batidas. El olfato, al descubrir los aromas proporcionados por las mezclas.

La vista, al percibir los colores del vino en sus diferentes formas: negros, blancos, rancios, dulces, especiados, resinosos, perfumados (de rosas, de violetas), ahumados, hidromiel (agua de lluvia y miel), añejo, mulsum,...

El tacto, al sostener las copas destinadas a brindar. Con el choque de los portadores del divino caldo, el sentido del oído podía acceder también a la sensualidad del brindis.

Alcemos nuestras copas al cielo y hagamos que todos nuestros sentidos participen de esta nueva etapa:

“Ya es momento de beber, ya es momento de golpear el suelo
con ritmo sin cadenas. Ya era hora de poder adornar
el lecho de los dioses con los manjares
salios, compañeros.”

(Horacio. Odas. XXXVII. 1-5)

Prosit!

Plurimam salutem!

N.B: En particular desde DE RE COQUINARIA queremos brindar por la puesta en marcha de un nuevo proyecto la CREACIÓN DE UN AULA DIDÁCTICA PERMANENTE DEL MUNDO CLÁSICO EN SAGUNT.
Proyecto en el que van a trabajar conjuntamente la Consellería de Educación de Valencia, el ayuntamiento de Sagunt y los talleres de cultura clásica de Sagunt.


ALCEMOS NUESTRAS COPAS PARA DESEAR UN FUTURO COMPARABLE AL PASADO CLÁSICO.

FELICIDADES A TOD@S

N.B: Amparo, muchas gracias por tu información sobre Benito Jerónimo Feijoo.

*Imágenes propias

sábado, 5 de julio de 2008

MENÚ ESTIVAL


Ya ha llegado el verano y con él, las deseadas vacaciones.

También De Re Coquinaria va a tomarse un periodo de descanso, confiando en que hayáis disfrutado de la información proporcionada a lo largo de estos meses.
Para enfrentarnos a los largos días de verano y al tiempo libre, he aquí unas recetas que podéis hacer en familia.

RECETA PARA CONVERTIR EN BLANCO EL VINO TINTO (Oleum liburnicum sic facies)

Echar en la botella harina de haba, o bien la clara de tres huevos, y agitar durante mucho tiempo: al día siguiente el vino será blanco.


CHAMPIÑONES CON MIEL (Fungi cum melle)

Se cuecen unos champiñones con miel y después se aderezan con aceite, sal y pimienta molida.



ALBÓNDIGAS DE ALMEJAS (Isicia ex spondylis)

Cocer en agua almejas, picarlas y sacarles el nervio. A continuación añadir espelta triturada, que habrá cocido con caldo de las almejas, huevos cocidos, piñones, garum y pimienta. Preparar las albóndigas, y ponerle piñones con un poco de pimienta.


POLLO VARDANO (Pullum)

Sofreír el pollo troceado. Añadir un litro de vino tinto, puerros troceados, coriandro, y ajedrea. Mientras esto se cuece, se machaca en el mortero pimienta negra, piñones, mezclados con ¼ l de leche y un poco de salsa del pollo. Se vierte el contenido del mortero en el pollo y se lleva a ebullición. Cuando ya ha hervido, se retira el pollo. Se mezcla la salsa con 2 huevos duros picados hasta conseguir una salsa homogénea y se vierte sobre el pollo antes de servir.

TORTILLA DE LECHE (Ova spongia ex lacte)

Batir 4 huevos, mezclar bien con ¼ l de leche y 25 gr de aceite hasta que quede disuelto. Poner aceite (en muy poca cantidad) en una sartén pequeña y echar el preparado cuando esté caliente. En el momento que esté cocido por una parte, darle la vuelta, untar con miel, espolvorear con pimienta y servir.


En septiembre, volveremos a estar aquí.
Buen verano a tod@s
Plurimam salutem!

*Imágenes propias

jueves, 3 de julio de 2008

SEGUNDO CUMPLEAÑOS



Hoy 3 de julio de 2008
cumplimos dos años de existencia.


Un año de aprendizaje para la que suscribe los artículos.
Un año de compartir experiencias e información.

Gracias por estar ahí.

Plurimam salutem!