domingo, 5 de julio de 2009

EL CAPRIFICUS ESCENARIO DE UN CUMPLEAÑOS

El día 7 de julio los antiguos romanos celebraban una fiesta en honor a Juno Caprotina llamada Nonae Caprotinae.
Se trataba de una festividad que celebraba la fertilidad y la sexualidad femenina, en la que mujeres libres y esclavas realizaban un sacrificio incruento debajo de un cabrahígo, además de un banquete. [Para tener un conocimiento más exhaustivo de estas conmemoraciones podéis acudir al blog Hortus Hesperidum]

Con motivo de esta festividad vamos a dedicar este artículo a la higuera silvestre o caprificus que es el higo del macho cabrío, llamado así por ser consumido sólo por las cabras.

En la antigüedad tenía un papel importante, como bien muestran las múltiples referencias que las fuentes clásicas nos proporcionan.

Sabemos que era considerado un árbol relacionado con el origen de la vida por la savia que recuerda a la leche materna. Además presentaba un alto componente sexual y de fertilidad por la citada savia que recorre su interior y que era consumida por las jóvenes para potenciar su poder reproductor.

Veamos qué nos cuentan los autores clásicos sobre el caprificus:

Se trata de una variedad del fucus carica o higuera europea que tiene como característica primordial generar un insecto que los antiguos utilizaban para la polinización y la obtención del fruto. Sobre este hecho podemos leer en Plinio, XI, 118: “La higuera silvestre genera el mosquito del higo y en Teofrasto, II, 8,2: “Los insectos salen del cabrahígo y nacen de sus granillas. Prueba de ello es que, una vez que han salido, no quedan granillas en el fruto. Salen dejándose la mayoría dentro una pata o ala”

De esta manera sabemos que ya los antiguos colgaban de las higueras cultivadas ristras de cabrahígos o plantaban próximos a estas higueras cultivadas los higos silvestres para que el mosquito del higo acudiera a las cultivadas y ayudara en la maduración del fruto. Este proceso toma la denominación de “cabrahigadura o caprificación” de la que hablan varios autores clásicos como Plinio XV 79-81, Columela, 12, 2, 56, Teofrasto II, 8, 1.

Veamos qué nos narra Teofrasto sobre este proceso:"La higuera es un árbol que se desprende del fruto antes de que madure. La gente trata de poner remedio a esto. Y de este intento surgió la caprificación: saliendo los insectos agallígenos de los cabrahígos colgados de la higuera, chupan el pezón de los higos y los inflan, madurándolos. Dicen que en Italia no se desprende en fruto inmaturo y que por ello, no cabrahígan las higueras. Tampoco se practica la caprificación en lugares orientados al Norte ni en suelos áridos.”
Teofrasto, II, 8,3 añade que:”Se conoce el higo caprificado porque es rojo, abigarrado y sólido, mientras que el que no lo ha sido es pálido y debilucho...Los higos silvestres son muy abundantes y muy vigorosos”

También Paladio, 4, 10, 28 comenta durante en qué fecha hay que realizar la cabrahigadura:”Hay algunos que en medio de los higuerales plantan árboles de higuera silvestre para que no haya necesidad de colgar en cada árbol sus frutos como medio curativo. En el mes de junio, hasta el solsticio, hay que cabrahigar los árboles, o sea, deben colgarse higos verdes de higuera silvestre ensartados con lino a modo de ristra”

Además de este sistema de maduración del fruto, muchos otros son los datos que nos aportan las fuentes literarias sobre el cabrahígo. Veamos algunas explicaciones curiosas:

Cómo diferenciar una higuera de un cabrahígo:

Teofrasto, I, 8,2 nos muestra la primera diferencia: Los árboles silvestres tienen más nudos que los cultivados, esto ocurre en árboles del mismo género como en el acebuche y el olivo, el cabrahígo y la higuera, el peral silvestre y cultivado. Todos son más nudosos en su género silvestre”.

Además nos describe otras diferencias, Teofrasto I, 14, 4: “Entre el cabrahígo y la higuera hay diferencias entre los frutos y las hojas, entre las demás formas y partes. Mas las plantas silvestres son casi todas innominadas: pocos las conocen...En el caso de las plantas silvestres es muy fácil apreciar y numerar sus formas, pues son machos o hembras y no tienen más diferencias”.

Más diferencias:

Teofrasto, IV, 2,3:”El sicómoro tiene un dulzor parecido al del higo y el interior del fruto es como el del cabrahígo” . IV, 13, 1:”Las plantas silvestres son de vida más larga que las cultivadas, así el cabrahígo vive más que la higuera. Porque las especies silvestres son más vigorosas y compactas y el fruto que producen es menos pulposo”

Sistemas para cambiar de higuera a cabrahígo y viceversa:

Teofrasto en II, 2, 12 afirma que no hay posibilidad: “Aunque hay árboles que se convierten de bravíos en cultivados y otros de cultivados a bravíos,...no es posible convertir un acebuche en olivo, ni a un cabrahígo en higuera”. No obstante, si se produce de manera fortuita, se trataría de un prodigio, Teofrasto, II, 3, 1: “Dicen que en las plantas hay un cierto cambio espontáneo...todo lo cual los adivinos llaman prodigios. ...El cambio a dulce se considera peor signo que lo contrario. Un cabrahígo puede transformarse en higuera y una higuera en cabrahígo, esto último es de peor augurio...También se considera augurio que una higuera de blanca se haga negra y de negra a blanca”.

Teofrasto IV, 14,4:” El cabrahígo no enferma de krádos, ni de podredumbre, ni de roña, ni sus raíces son atacadas por gusanos. Finalmente, algunos cabrahígos no pierden sus frutos originarios aunque se los injerte de una higuera.”

Cuándo brotan los cabrahígos y dónde abundan:

A la primera cuestión encontramos la respuesta en Teofrasto, III, 4,2: “Los árboles que brotan cuando la primavera está ya inaugurada son: el cabrahígo, el aladierno, el espino de fuego, el nogal y el castaño.”

Teofrasto, III, 3,1 responde a su ubicación: “He aquí los árboles propios de las montañas que se crían en la llanura. En Macedonia, por ejemplo,...el cabrahígo. Todos estos árboles que son comunes a los montes y llanos, son más corpulentos y de apariencia más hermosa cuando crecen en la llanura; pero son mejores porque producen madera y frutos los de la montaña”.


Otros datos de interés, su importancia en la vida cotidiana, su madera,...:

Plinio, XI, 40: “Los apicultores áticos establecieron como señal para la cosecha de la miel el inicio de la temporada de los higos silvestres”
V, 9,5: “Acérrimo es el humo de la higuera, del cabrahígo y de cualquier árbol rico en látex. Y la razón es la humedad. Estas maderas bañadas en agua corriente y, luego, secadas, producen menos humo y emiten una llama suavísima, pues han perdido la humedad que les es propia. La lejía y las cenizas de estas maderas son también acres.”
Se cree que su madera era utilizada para la elaboración de amuletos fálicos por su relación con la fertilidad.

Enlazando con el tema de la fertilidad, sabemos que en esta festividad de las Nonae Caprotinae se hacía uso de la savia de la higuera silvestre como comenta Macrobio, Saturnalia I, XI, 36-40 (...): ”Y el senado finalmente decretó que se celebrase en una fiesta anual, un sacrificio en el que se hace uso, en conmemoración del hecho anterior, de la leche que rezuma de las ramas de la cabrahígo.”

Pero veamos qué otros usos medicinales que tenía esta savia:

Dioscórides, I, 128 y ss:”La lágrima de higuera silvestre y cultivada (leche de la higuera) es coagulante de leche, como el cuajo. Y disuelve lo cuajado, como también el vinagre. Es ulcerante de cuerpos y desopilativa, resolutiva del vientre y, bebida con almendra majada, es relajante de la matriz, aplicada con yema de huevo o con cera tirrénica. Y es útil en los emplastos contra la podagra, con harina de fenogreco y con vinagre.
Con harina de trigo limpia sarnas, empeines, efélides, manchas blancas, escamas del cuero. Instilada en la herida, socorre contra las punzadas de escorpión, venenos de otros animales, mordeduras de perros. Y es útil contra las odontalgias, metida en la caries con un poco de lana. Elimina las verrugas formiculares, aplicado en derredor de ellas, con grasa. El zumo de los ramos tiernos de la higuera silvestre produce los mismos efectos, cuando están llenos de leche y aún no ha germinado el botón; majados se exprimen y el licor, seco a la sombra, se guarda. La leche y el zumo se meten en las medicinas ulcerantes”



Además de la savia se hacía un uso medicinal de su fruto:

Los higos silvestres cocidos y aplicados como cataplasma ablandan los callos y los lamparones. Crudos, con nitro y con harina de trigo, en forma de emplasto, eliminan las verrugas forniculares y excreciones verrugosas. Las hojas tienen las mismas virtudes. Aplicadas como emplastos, con vinagre y sal, curan usagres, caspa, llagas. Se frota con ellos los tumores venéreos y las asperezas de los párpados. Con miel son eficaces contra las mordeduras de perro y llagas alveolares.
Los higos silvestres, con hojas de adormidera silvestre, restablecen los huesos y resuelve los diviesos. Aplicados como cataplasma, con yeros y vino, son convenientes contra la picadura de la musaraña y la escolopendra
(Dioscórides, I, 128 y ss)

También su ceniza servía para elaborar una lejía purificadora:
“Se hace también cierta lejía con la higuera silvestre y de la cultivada, después de quemar los ramos, a partir de su ceniza: se debe dejar en remojo muchas veces y envejecerla. Ésta es conveniente para la gangrena pues purifica y consume lo superfluo. Se aplica mojando una esponja en ella para purificar y cicatrizar. También con un cíato de agua y mezclado con aceite, se da a beber contra la coagulación de sangre, las contusiones, las roturas internas, los espasmos. Es conveniente con vino como ungüento para los afectados de contracción de tendones y espasmos, porque provoca sudor. Se da a beber contra las mordeduras de tarántulas (Dioscórides, I, 128 y ss)

Resulta sorprendente la cantidad de citas referidas al cabrahígo y su papel tan relevante en la antigüedad. Así pues, como dice un proverbio castellano: “Ni hombre sin ombligo ni higuera sin cabrahígo”

Para terminar comentar que el 3 de julio de 2009 este blog cumplió su tercer cumpleaños, muchas gracias por estar ahí y por vuestros amables comentarios, sin vosotros no sería posible....

Gratias maximas!

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Feliz verano a todos, descansad y nos vemos en septiembre


Plurimam salutem!!


*Imágenes propias



domingo, 28 de junio de 2009

CEJAS DE ORO



Con los nombres de Cantharus griseus o lineatus o Pagellus bogaraveo conocemos a un pescado que es muy utilizado en nuestras mesas y en lenguaje cotidiano, nos referimos al BESUGO.

Seguro que alguna vez habéis escuchado e incluso, utilizado expresiones del tipo: “es una conversación de besugos”, “diálogo de besugos*”, “eres un besugo”, “tiene ojos de besugo”, entre otras.
Así pues, vemos que la palabra besugo es sinónima, según podemos leer en RAE, de “persona necia”, quizás por su aspecto.

Su etimología no está clara, Joan Corominas, Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, comenta que quizás tenga su origen en el vocablo occitano besu(c) o besugue, “bizco”, hecho justificable por sus ojos abultados. A su vez, podría estar relacionada con “bisojo” término emparentado con el latín “bis oculus”.

Dejando a un lado su dudosa etimología centrémonos en otros temas.


Perteneciente a la familia de los espáridos, con unos ojos grandes y claros, que le otorgaron el apelativo de “ceja de oro”, un dorso rojizo, un vientre blanco o grisáceo y un cuerpo ovalado encontramos un hermoso pez que con la madurez adquiere unas manchas negras en sus costados.
Mas este pescado no sólo es hermoso por fuera, sino que su fidelidad es digna de mención: “Tal como los hombres disputan por mujeres hermosas, también lo hacen los animales con las hembras: machos cabríos contra machos cabríos, toros contra toros y los carneros luchan contra sus adversarios por la posesión de las ovejas. Los kántharoi combaten por sus hembras:, sienten celos y luchan con ardor por sus parejas. No traban batalla por muchas de ellas, como lo hacen los sargos, sino por la propia compañera, tal como por si mujer luchara Menelao contra Paris” (Eliano, Hª de animales, I, 26)

También Opiano, De la pesca, I, 512 habla al respecto: “Y algunos se recrean con varias esposas que comparten su lecho, como la raza de los sargos y el fusco merlo. Otros aman y se ocupan de una sola esposa, como los besugos y los erneos, y con una sola se solazan”

Conozcamos más cosas sobre este simpático pez:

Opiano, De la pesca, III, 340 y ss nos cuenta dónde habita: “Un buen pez será el besugo que se recrea en las ásperas rocas”.

Eliano, Hª de animales, I, 26 completa más datos sobre su hábitat: “Nacen en sitios poco llanos”.

Sabemos que viven en los suelos rocosos y arenosos del fondo del mar, se alimenta de otros peces, avanza en bancos pequeños y es hermafrodita, siendo de jóvenes machos y de mayores, hembras.
Otra característica es su modo de captura que nos describe con gran detalle Opiano, De la pesca, III, 340 y ss: “A otros, el pescador los captura con engaños de comida y festines...Fabrique el pescador una redindeada nasa tan grande como le sea posible, entramándola con esparto ibérico o de juncos, poniendo estacas alrededor; que tenga una ancha boca y el vientre amplio. En su interior ponga como cebo un rastrero pulpo o una langosta tostados con fuego*, porque el olor de la carne atrae a los peces hacia dentro. ...Inmediatamente el olor estimulará al besugo y entrará en la nasa, pero, todavía con enorme desconfianza en su primer viaje, a toda prisa toma su comida y se aleja rápido. A partir de entonces el pescador pone siempre en la nasa agradable comidafresca para ellos, y enseguida su perniciosa glotonería los reúne dentro y un pez atrae a otro camarada para compartir el banquete. Finalmente sin miedo todos se reunen en el interior de la nasa y allí permanecen todo el día como si hubieran adquirdo un cobijo, pero funesto nido es el que encuentran....Pues, cuando están agrupados en masa y bien cebados, el pescador pone una ajustada tapadera en la boca de la nasa y captura a los peces. Demasiado tarde se aperciben de su destino y se rebullen y se esfuerzan por salir, necios epces, para los cuales la nasa ha dejado de ser ya una grata morada”

Aunque nuestro conocido Apicio no le dedicó ninguna receta en especial, vamos a brindarle una al besugo adaptando alguna del gastrónomo romano. Para realizarla se puede hacer uso de una besuguera, cazuela que antiguamente se empleaba para asar al horno este pescado:

“Asar el besugo. Servir con una salsa hecha con pimienta, comino, tomillo, cilantro, cebolla, pasas, vinagre, miel, vino, garum y aceite. Poner a calentar y servir sobre el pescado”

Prosit!

Plurimam salutem!


* En los años 50, en España se publicaron los "Diálogos para Besugos" unas historietas humorísticas escritas por Armando Matías Guiu.

Imágenes propias

domingo, 21 de junio de 2009

EL VERANO Y LOS ALIMENTOS RECOMENDADOS SEGÚN LOS CLÁSICOS

Para completar los ciclos estacionales nos faltaban las recomendaciones de Hipócrates, Sobre la dieta, para afrontar los calores estivales, recomendando una dieta muy curiosa. Veámosla:


"Entonces viene el verano, y conviene ya adaptar el régimen de vida a éste. Conque, una vez que se alcen las Pléyades, acudir a alimentos más suaves, y más puros, y en menor cantidad; luego a pan de cebada más que al de trigo, bien amasado y de harinas gruesas, y a bebidas suaves, blancas, acuosas; con un almuerzo frugal, y breves sueños tras el almuerzo; con hartazgo de comida en muy escasos momentos, y tomar abundante bebida durante la comida. A lo largo del día beber lo menos posible, a no ser que el cuerpo se vea afectado por una sequedad apremiante. Habituarse a legumbres hervidas, a excepción de las ardientes y secas, y tomarlas también crudas, a excepción de las que dan calor y son secas. No recurrir a los vómitos, a menos que se produzca un hartazgo. Muy poco de relaciones sexuales, y darse baños templados. La fruta de la estación es demasiado fuerte para la naturaleza humana; mejor, pues, es abstenerse de ella. Pero si uno la toma, tomándola después de las comidas se perjudicará menos.

En cuanto a los ejercicios, convienen entrenarse en carreras sencillas, pocos diaulos y durante corto tiempo, y paseos a la sombra, y lucha libre sobre el suelo a fin de recalentarse mínimamente. No salir de paseo después de la cena, a no ser lo justo para relajarse. Recurrir a los paseos matutinos. Y cuidarse del sol."


Con estas recomendaciones clásicas, buen comienzo de verano a todos y todas.

Plurimam salutem!







domingo, 14 de junio de 2009

EL ÚLTIMO BANQUETE DE CECILIANO

De nuevo podemos disfrutar de la mano de Marcial de un menú famoso, en este caso con una crítica directa a la actitud de uno de los comensales, con el que podemos recordar perfectamente el uso de la mappa.

"Barres a diestro y siniestro cuanto se pone a la mesa: la teta de cerda y las costillas de cerdo; un francolín para dos, medio salmonete y una lubina entera, un filete de morena y un muslo de pollo, y un pichón goteando su propia salsa. Una vez envuelto todo esto en una servilleta que escurre, la entregas a tu siervo para que la lleve a casa: nosotros estamos a la mesa de brazos cruzados en masa. Si te queda vergüenza, devuelve la cena: Ceciliano, no te he invitado para mañana" ( Marcial, XXXVII, Un grosero aprovechado)





Reconstruyamos virtualmente la cena en casa de Marcial, aunque nos pensaremos si debemos invitar a Ceciliano.
Suponemos que de gustatio o entremeses serviría las típicas verduras acompañadas de huevos, al igual que de secunda mensa se sacarían a la mesa las frutas frescas y las secas.

Nuestro menú se centra principalmente en la prima mensa, plato principal con carnes y pescados:

TETA DE CERDA RELLENA

"Machacar pimienta, alcaravea, erizo salado, ligarlo todo y cocerlo así. Se come con salmuera y mostaza"

COSTILLAS DE CERDO

"Machacar pimienta, ruda, ajedrea, cebolla, yema de huevos cocidos, garum, vino, aceite y vino aromático. Dejar hervir. Cubrir las costillas con esta salsa y servir"

FRANCOLÍN COCIDO

“Pimienta, ligústico, apio en grano, menta, bayas de mirto o uva pasa, miel, vino, vinagre, garum y aceite. Usar como una salsa fría”


“Pimienta, ligústico, menta, ruda en grano, garum, vino puro y aceite. Calentar.”


“Rellenar la tripa de aceitunas verdes abiertas, cerrarlo y cocer. Cuando haya cocido, sacar las aceitunas”




SALMONETE


"Tras asar el salmonete, servirlo con una salsa de pimienta, ligústico, alcaravea, serpol, apio en grano, cebolla, seca, vino, vino de pasas, vinagre, garum y aceite. Envolver con almidón"


MORENA ASADA

"Pimienta, ligústico, ciruelas, vino, vino con miel, vinagre, garum, defrito y aceite. Poner a cocer"

LUBINA


"Picar pimienta, comino, perejil, ruda, cebolla, miel, garum, vino de pasas y unas gotas de aceite"



POLLO CON SALSA PICANTE


"50 gr. de aceite, algo menos de garum, mucho menos de vinagre, 5 gr. de pimienta, una ramita de perejil y un manojo de puerros"


PICHÓN


"Cocer con agua el pichón sin quitarle las plumas, y cuando esté reblandecida, pelarla. Añadir una salsa hecha con pimienta, ligústico, menta, ruda en grano, garum, vino puro y aceite. Calentar"


Nos vemos en casa de Marcial, pero esta vez, sin Ceciliano.



Plurimam salutem!



*Imágenes propias


domingo, 7 de junio de 2009

UN PASEO CULINARIO DE LA MANO DE KUANUM


Un año más hemos tenido el placer de disfrutar de una gran programación en TARRACO VIVA, con recreaciones históricas, actividades y talleres, exposiciones, etc.
Entre todas estas actividades destacar la labor de KuanUm! con quien año tras año tenemos una cita obligada en Tárraco.
Como siempre es un placer estar con ellos, escuchar sus excelentes explicaciones, sentir el amor que transmiten por el mundo culinario y su amabilidad.
Desde De Re coquinaria queremos agradecer los presentes que nos entregaron para los talleres de Sagunt, su cariño y su labor.


Esperemos que os guste

Plurimam Salutem!

viernes, 29 de mayo de 2009

DE RE COQUINARIA POR TARRACO VIVA



Un año más tenemos una cita en Tarraco Viva 2009 que este año presenta muchas novedades: Captio, Veneralia, Teules romanes, papyrus, Sacra Privata,....y muchas actividades más.
Pero hay una visita institucionalizada por este blog, disfrutar en el taller de cocina romana con nuestros amigos de Kuanum , este año el domingo a las 10 h.
Nos vemos en Tarraco Viva
Plurimam Salutem!

domingo, 24 de mayo de 2009

DOLIA



Retomando el apartado UTENSILIA, vamos a centrarnos en los DOLIA, recipientes de barro de gran tamaño utilizados para el almacenaje de alimentos sólidos (legumbres, harina, grano, frutas...) y líquidos (aceite, vino, vinagre, agua...).

Tenemos conocimiento de su existencia no sólo en el mundo romano, sino también en el griego con el nombre de "píthos", prueba de ello encontramos en las fuentes literarias mención de este recipiente principalmente para contener vino.

Así pues, leemos en Homero: Ilíada, IX, 469: "y se bebía abundante vino de las tinajas que el viejo tenía"; Ilíada, XXIV, 527: "porque hay asentados a la entrada del palacio de Zeus, dos toneles que los dones contienen que él reparte"; Odisea, II, 340:"Unas grandes tinajas de vino exquisito y añejo en su seno encerraban, un mosto sin mezcla, bebida de inmortales"; Odisea, XXIII, 305:" Mataban las recias ovejas y las vacas sin duelo y vaciaban las tinas de vino"; Trabajos y días de Hesíodo, 368: "Sáciate cuando comiences y cuando termines la tinaja, ahorra cuando está a mitad, pues el ahorro, cuando se llega al fondo, es despreciable"

Ateneo, V, 207 D nos comenta otro uso de estas piezas de cerámica. Está describiendo la nave de Hierón de Siracusa construida por Arquímedes: "En la parte del corredor superior había un gimnasio con paseos (...) En ellos había varios jardines que desbordaban maravillosamente de verdura, regados por medio de unas tuberías de plomo sólidamente cubiertas; también había pérgolas de hiedra blanca y vides, cuyas raíces encontraban su alimento en unas tinajas llenas de tierra, que recibían el mismo riego que los vergeles"

Además de las fuentes literarias, es conocido por todos el uso de un píthos como vivienda por parte de Diógenes. Pero también es conocida la cobardía de Euristeo que al ver llegar al jabalí de Erimanto se esconde en una tinaja.

Volviendo al tema, solían estar enterrados y dispuestos en hiladas en el suelo de villas de explotación agrícola, vinícola y aceitera, hecho que proporcionaba una conservación perfecta de su contenido, ya que la tierra mantiene una temperatura constante. A su vez, para que la conservación fuera mayor, se podían tratar las paredes interiores de los dolia con resinas, cal e incluso, en el caso del grano, dejar fermentar una parte de él en las paredes para conseguir un aislamiento perfecto.

Presentaban una forma globular, con boca ancha y una capacidad variada, aunque sabemos por los restos arqueológicos como los de Ostia y Boscoreale, que solían ser de grandes dimensiones, por ejemplo, con un diámetro entre 70-90 cm. a 140-170 cm, una alzada hasta de 2 mts y entre 200-300 ó 1500- 2000 litros de capacidad. Tenemos conocimiento de la existencia de recipientes de tamaño más reducido que tomaron el nombre de "pithískos" , en la cultura griega y de "doliolum", en el mundo romano.
Su base era plana para poder ser enterrados en el suelo y podían presentar unas asas (dos o cuatro, aunque no era necesario) que ayudaban en su manipulación. Su contenido era protegido por una tapa (opercula) de pizarra, caliza o cerámica.

Según su contenido, recibían diferentes nombres:
  • dolium vinarium (para vino nuevo) – dolium amphorarium (para vino ya viejo)
  • dolium olearium (para aceite)
  • dolium frumentarium (para cereales)
  • dolium acinarium (para uvas pasas)
  • dolium amurcarium (para higos)


Sus grandes dimensiones nos hacen pensar que su uso era principalmente de almacenaje, más que transporte, aunque el grosor de sus paredes avalaba la resistencia a los posibles golpes originados en el desplazamiento. También se han encontrado dolia con grapas de hierro tras sufrir una rotura o grieta. La necesidad de reparación nos muestra lo costoso que debería ser su elaboración.¿Cómo debería de ser su fabricación?. Al tratarse de un recipiente muy grande, no se podría utilizar el torno, por lo que su construcción directamente en el suelo. Se elaboraban en los OPUS DOLIRE, oficinas o talleres que trabajaban el barro dirigido principalmente a la construcción.
Al igual que otros recipientes de barro solían llevar sus tituli picti o inscripciones que indicaban la procedencia y el contenido. Además podían llevar unos cuños bajo el borde que mostraban el nombre del taller que lo había construido.

Como ya hemos visto, fuentes clásicas nos indican que además del uso doméstico y culinario se podían hacer otras utilizaciones. En el mundo romano encontramos una muy curiosa: en la construcción de los teatros se colocaban unos vasos de bronce que servían para dar más resonancia a las voces de los actores. Su dimensión estaba en consonancia con la magnitud del teatro. Estos vasos se ubicaban entre los asientos del teatro o en el escenario, en pequeñas celdillas. Nos cuenta Vitruvio, en Los 10 libros de la arquitectura V, 5,8: “también añadiré que muchos hábiles arquitectos, constructores de teatros en pequeñas ciudades, que por limitación de sus recursos no podían hacer grandes gastos, utilizaron vasijas de barro cocido (dolia) que, sonando como las de bronce y dispuestas del modo que hemos dicho, daban efectos provechosos”.

Con esta utilización tan interesante, nos despedimos hasta dentro de dos semanas.

El fin de semana próximo nos vemos en Tarraco Viva 09

Plurimam salutem!

*Imágenes propias

domingo, 17 de mayo de 2009

LIGUSTICUM


Si acudimos al recetario De Re Coquinaria de Apicius encontraremos con bastante frecuencia la mención del aligustre en la elaboración de sus platos.

Con el nombre de Kýpros en griego y ligusticum vulgare o ligustrum en latín tenemos un arbusto de varios metros de altura cuya etimología es tratada por Isidoro, Etimología, 11 en el apartado De odoratis oleribus. 5: "Ligusticum a regione nomen accepit. Nascitur enim plurimum in Liguria, odore aromatico et gustu acri".
En el mismo sentido habla Plinio, H.N, 19, 165: "Ligusticum silvestre est in Liguriae suae montibus". Así pues, vemos que toma el nombre latino de ligusticum por la región en la que existe en gran medida, Liguria, y presenta un olor aromático y un sabor agrio.
Pese a su existencia en Liguria, Dioscórides, I, 95 hace mención de otras procedencias como: “Nace excelente en Ascalón (*ciudad de Siria) y en Canope (*ciudad ya destruida que se encontraba en Egipto)”

De sus características nos comenta Dioscórides, I, 95 que se trata de un: “Árbol que produce unas hojas alrededor de sus ramos, parecidas a las del olivo, pero más anchas, más tiernas y más verdes, flores blancas, arracimadas, olorosas, simiente negra, semejante a la del saúco”

También encontramos referencias al ligusticum en Teofrasto, I, 14, 2: “Pero es más corriente la producción de fruto en la cima en otras plantas, por ejemplo, entre los arbustos, el brezo, el aligustre y algunos otros más”

Muchos son los beneficios que presenta el aligustre como bien enumera Dioscórides, I, 95: “Sus hojas tienen virtud estíptica, mascadas curan las úlceras y, como cataplasma, son útiles para el ántrax y demás inflamaciones. Su decocción es buena para las llagas causadas por el fuego. Majadas las hojas, remojadas con el zumo de la saponaria y aplicadas como unción vuelven rubios los cabellos. La flor majada y puesta con vinagre en la frente alivia las cefalalgias. El ungüento ligustrino, hecho del aligustre, es calorífico y molificativo de los nervios, oloroso, si se añade a las mezclas ardientes”

También Plinio, XX, 168 comenta los beneficios de esta planta: “El ligustico- llamado por otros panacea- es útil para el estómago, también para las convulsiones e inflamaciones”.
Plinio, XXIII, 90: “Cypros...suaviza los nervios, las hojas licuadas son buenas para el estómago,...para las úlceras. La decocción de sus hojas es buena para las quemaduras y luxaciones”
Plinio, XXIV, 74: "El ligústico, que en Oriente se llama cypros, tiene en Europa muchos usos. Su zumo suaviza los nervios y las articulaciones; las hojas son buenas con un grano de sal para las viejas úlceras y las llagas de la boca, sus bayas se emplean contra la pitiriasis y la soriasis. Las hojas hervidas en agua son un remedio para los tumores

En la antigüedad se tomaba principalmente su raíz molida. En la actualidad se utilizan sus hojas y su consumo excesivo es tóxico, produciendo vómitos y diarreas.

Plurimam salutem!

*Imágenes propias

ACTUALIZACIÓN, 24 de mayo de 2009

Es muy importante recordar que, como bien nos han comentado nuestros amigos de Kuanum, hay que tener mucho cuidado con esta hierba, pues es altamente tóxica y su uso culinario en la antigüedad es tema de discusión. Muchas gracias, por vuestra aportación.


domingo, 10 de mayo de 2009

PERNARUM SALSURA


Una de las preguntas que más realizan el alumnado que visita el taller de cocina romana antigua de Ludere et Discere en la Domus Baebia Saguntina es si los antiguos romanos conocían el jamón serrano. La respuesta siempre es afirmativa, pero a estas alturas toca una pequeña parada para completar y razonar la contestación.


Como siempre las fuentes clásicas son las verdaderas protagonistas de los artículos, por lo que, de nuevo, acudimos a ellas para que nos ayuden a contestar a la mencionada cuestión. También los restos arqueológicos nos ayudarán a conocer la existencia del jamón en la época romana.

En Marcial encontramos, XIII 54 esta afirmación: “Es jugoso; date prisa y no hagas retrasarse a tus queridos amigos, pues nada tengo yo que ver con un pernil curado”

No obstante, evidencia de su existencia es la RECETA PARA ELABORAR SALADURA DE JAMONES que nos ha legado Catón, Agr. 162, cuyo proceso no difiere mucho al sistema empleado en la actualidad: Saladura de jamones y guiso de Puzzoli. Se debe salar los jamones dentro de una jarra o tina. Cuando los compres, deberás cortar sus patas. Para cada pata un semodio de sal romana fina; ponla al fondo de la jarra y coloca un jamón con la corteza hacia abajo. Cúbrelo todo de sal. Pon después otro encima y cúbrelo de la misma manera, cuidando que se toquen las carnes. Así cúbrelo todo. Cuando estén todos los jamones, pon una última capa de sal, vigilando que la carne no asome. Tras cinco días en sal, sácalos todos sin quitarles la sal adherida. Los que estaban arriba en la tina, colócalos abajo y cúbrelos de sal. A continuación, coloca el resto siguiendo las pautas de la primera vez. Pasados doce días, saca los jamones, límpialos de sal y cuélgalos al viento dos días: al tercer día lávalos con una esponja, úntalos de aceite, cuélgalos al humo otros dos días y al tercero, descuélgalos y vuelve a untarlos de aceite y vinagre mezclado y cuélgalos en la despensa. A ellos no se acercarán ni gusanos ni polillas”

Conocemos que los romanos eran grandes partidarios del jamón, pernarum salsura, “jamones en salazón”, como aparece en Pólux, VI 52, aunque era consumido principalmente por la gente pudiente en los banquetes, al principio como gustatio para abrir el apetito, también sabemos que lo podían consumir al final, en la secunda mensa, para estimular la ingesta de bebida. Intuimos que era servido en las mesas de la gente con dinero, ya que si nos fijamos en el precio que se da a la pierna de cerdo Menápico o cerritano en el Edicto de Diocleciano (301 d.C.), una libra, veinte denarios es un coste elevado para la época.
Los jamones más apreciados eran los procedentes de la Gallia según afirma Varrón RR II, 4 11: “De este animal, los Galos acostumbraron hacer buenas y grandes tocinos. Signo de grandeza es que todavía se traen de la Galia a Roma jamones Comatinos y Narboneses y perniles”. El éxito de sus jamones se basaba en la alimentación de los cerdos de la Gallia, según narra Polibio II 15,3: “La cantidad de bellotas producidas por las encinas esparcidas por las llanuras se puede calcular principalmente a base de lo que sigue: del ganado de cerda sacrificado en Italia para el consumo doméstico y para el avituallamiento de tropas, de mayor parte procedente de estas llanuras”. Aunque Estrabón III, 4, 11 hace referencia a los elaborados en Hispania por los íberos: “La vertiente ibérica del Pyréne tiene hermosos bosques de árboles de todas las especies, singularmente de hoja perenne. La vertiente céltica está desnuda; pero las zonas centrales contienen valles perfectamente habitables. La mayoría de ellos están ocupados por los kerretanoí, pueblo de estirpe ibérica, entre los que se hacen excelentes jamones, comparables a los cantábricos, lo que proporciona ingresos no pequeños a sus habitantes”. De ellos habla también Marcial, XIII 54: “Que me la sirvan del país de los Cerritanos o que me lo envíen de los Menapios; los elegantes que devoren pernil.”

Veamos otras maneras de elaborar la pata de los cerdos en lugar de salar, Apicio, VII, 9: “Poner a cocer la pata de cerdo con muchos higos y tres hojas de laurel. Una vez cocida sacarle la piel y trazar unos cuadraditos que se rellenarán con miel. A continuación, envolverla con harina y aceite, de manera que quede recubierta por una capa protectora. Meterla al horno y cuando esté bien cocida, sacarla y servir”
“Cocerla simplemente en agua y unos higos secos. Servir con unos trozos de pan y careno o vino aromático. Es mejor que sea pan de mosto”
“Poner a cocer con agua una pata de cerdo con 600 gr. de cebada y veinticinco higos secos. Cuando esté separar la carne y quemar la grasa sobre una parrilla caliente; luego untarla con miel o mejor será meterla en el horno ya con la miel. Cuando haya cocido color, preparar una cazuela en la que se echará vino de pasas, pimienta, un manojo de ruda, vino puro y amalgamar. Seguidamente, echar la mitad del preparado encima de la pata de cerdo y la otra mitad por encima de unos trozos de pan de mosto. Esperar a que éste absorba bien el líquido y lo que quedare sin absorber, derramarlo sobre la carne”

Si acudimos a la arqueología, tenemos conocimiento, entre otros, del descubrimiento en Conesa (Tarraco) de un jamón fosilizado, de relojes y monedas con forma de jamón, del menú presentado en una taberna pompeyana que servía también como tablero de juego con sus fallos ortográficos incluidos:



ABEMUS IN CENA
PULLUM, PISCEM, PERNAM, PAONEM ET BENATORES

“Tenemos comida. Pollo, pescado, jamón, pavo y caza”

Queda claro que “todo lo bueno perdura en el tiempo”

Plurimam salutem!

*Imágenes propias

domingo, 3 de mayo de 2009

FELIX DIES MATRIS


Como madre “no hay más que una”, qué mejor que dedicar un menú romano a todas las madres anónimas que día a día se cuidan de sus hijos, tengan la edad que tengan.

PRIMER PLATO

FONDOS DE ALCACHOFA CON SALSA (cinarae cum cuminato)

Hervir unas alcachofas y después servir por encima una salsa realizada con aceite, sal, pimienta negra, cilantro y vino.

SALA CATTABIA (salsa Cattabia)

Mezclar pimienta, menta, apio, poleo seco, queso rallado, piñones, miel, vinagre, garum, yema de huevo y agua. Escurrir pan macerado en agua y vinagre, poner en un recipiente junto con queso fresco, pepino cortado y piñones. Añadir unas alcaparras trituradas y si se quiere unos higaditos de pollo cocidos y picados. Cubrir con la salsa anteriormente hecha y servir.


SEGUNDO PLATO

POLLO VARDANO (pullum)

Sofreír el pollo troceado. Añadir un litro de vino tinto, puerros troceados, cilantro, y ajedrea. Mientras esto se cuece, se machaca en el mortero pimienta negra, piñones, mezclados con ¼ l de leche y un poco de salsa del pollo. Se vierte el contenido del mortero en el pollo y se lleva a ebullición. Cuando ya ha hervido, se retira el pollo. Se mezcla la salsa con 2 huevos duros picados hasta conseguir una salsa homogénea y se vierte sobre el pollo antes de servir.

LENGUADO (patina solearum)

Cocer el lenguado en aceite, vino, garum, puerros y culantro. Picar pimienta, orégano, añadir caldo de la cocción y unos huevos crudos batidos .Poner esta mezcla a fuego lento para que ligue completamente. Una vez alcance el punto de cocción, espolvorear pimienta y servir.


POSTRES

DULCES CASEROS (dulcia domestica)


Sacar el hueso de unos dátiles, rellenar de nueces, piñones o de pimienta molida. Envolver con sal y freírlos con miel cocida.

FLAN (tyropatinam)


Poner leche en un plato en la cantidad proporcionada para el tamaño de éste. Amalgamar con miel. Echar 5 huevos para ½ l de leche y batirlos con la leche hasta que quede bien disuelto. Cuando haya cuajado, espolvorear pimienta y servir.

¡Por todas las maravillosas madres del mundo!

Prosit!

Plurimam salutem!


* Imágenes propias

domingo, 26 de abril de 2009

LA HIERBA DE MERCURIO, EL HINOJO

El hinojo (en griego, márathos, en latín foeniculum vulgare), considerado la "hierba de Mercurio" junto a la lavanda, la valeriana y la verónica, era una de las plantas medicinales más utilizada en la antigüedad para mejorar la visión. Además era considerado el alimento de los dioses por adquirir conocimiento gracias a su consumo.



Sabemos por las fuentes que el conocimiento de sus virtudes para la vista procede de la contemplación de la naturaleza, al ver que las serpientes utilizan esta hierba para frotarse los ojos. En este sentido nos cuenta Plinio, VIII, 99: “La serpiente, cubierta con una membrana durante su letargo invernal, se desprende de ésta cuando se hace un estorbo con jugo de hinojo y aparece brillante en primavera. Comienza a desprenderse de ella por la cabeza y tarda por lo menos un día y unan noche, dándole la vuelta de forma que la parte de la membrana que había estado hacia dentro esté ahora hacia fuera. El mismo animal, al nublarse su vista en el escondite de invierno, se aplica como ungüento, frotándose con los ojos con ella, la hierba marathum y recupera la visión.”

Así pues, esta hierba era utilizada por los hombres para remediar sus problemas visuales: “El zumo exprimido de los tallos y de las hojas, secado al sol, se usa útilmente en los fármacos oftálmicos que sirven para la agudeza visual.

Se exprime, también con el mismo uso, el zumo de la simiente verde aún, con las hojas y con los retoños, y también, la raíz en su primer brote”.

“En la parte occidental de Iberia, el hinojo destila un zumo semejante a la goma. Los lugareños lo cortan por el medio del tallo en la floración y lo acercan al fuego, para que por medio del calentamiento, como una exudación, secrete la goma. Ésta es más eficaz que el zumo para las medicinas oftálmicas.” Dioscórides, III, 70.


Sabemos que en algunas civilizaciones las madres tras masticar flores de hinojo, escupen sobre los ojos de sus bebés para alejarles problemas visuales. Esta idea estaría vinculada a su utilización mágica y para ahuyentar el “mal de ojo” elaborando, durante la época medieval, el agua de San Juan (llamada así por aplicarle también el nombre de hierba de S. Juan). También se trenzaban coronas que se colgaban en las puertas durante el solsticio de verano para alejar los malos espíritus.

A su vez, tenía un uso vigorizante entre los soldados romanos, utilización que podemos leer en el libro del Kamasutra para dar vigor sexual al mezclar su jugo en partes iguales con miel, regaliz, mateca, azúcar y leche.


Aunque sus principales cualidades eran la oftálmica y la mágica, también presentaba otros beneficios para la salud:

“Comida, tiene virtud de acrecentar la leche; también la simiente cocida en tisana o bebida”

“La decocción de su cima, bebida es conveniente para los dolores de riñones y para la vejiga, por ser diurética”

“Con vino se administra para las mordeduras de serpientes. […] Sus raíces, majadas y aplicadas como cataplasma con miel, curan las mordeduras caninas

“Provoca los menstruos y bebida con agua fría, aleja la náusea y el ardor de estómago en los procesos febriles” Dioscórides, III, 70

Como cualquier otra planta estaba vinculada a fiestas y divinidades; en el caso del hinojo aparece en la civilización griega unida a la fiesta de las Adonías, en honor a Adonis y cuyo objetivo primordial era la petición de lluvia durante el equinoccio de primavera. En esta celebración se plantaban semillas de hinojo en tiestos de barro que se colocaban alrededor de la efigie de Adonis. La fiesta daba su fin con el lanzamiento de las macetas al río. Su rápida germinación y envejecimiento por el calor estaba unida al fallecimiento y resurrección de Adonis.


También sabemos que esta planta simbolizaba la victoria y prosperidad por dos acontecimientos importantes. En primer lugar, Prometeo, protector de la humanidad que entregó el fuego a los hombres, se lo robó a los dioses en un tallo de hinojo, por lo que simboliza el triunfo del ingenio y del progreso.

En segundo lugar, nos cuenta la historia que los griegos vencieron a los Persas en Maratón sobre un campo de hinojos (de ahí su nombre en griego). Desde entonces, los vencedores coronaban sus cabezas con guirnaldas de hinojo.

Su uso culinario en la antigüedad era variado. Sus brotes y hojas se empleaban como verdura en ensaladas. Sus semillas como condimento, como por ejemplo, las aceitunas que se solían curtir en salmuera con hinojo, para aderezar con hinojo, perejil y semillas de adormidera los panes o para condimentar el vino tinto.

VINO DE HINOJO

Macerar 40 gr, de semillas de hinojo durante 15 días en un vino tinto. Colar y servir. El resultado es un vino aperitivo excelente.

Es muy aconsejable el consumo del hinojo por creerla transmisora de valentía y por prolongar la vida al ser muy diurética, antimicrobiana y antiséptica.


Plurimam salutem!

*Imágenes propias

jueves, 9 de abril de 2009

LECTISTERNIA





Durante estos días en la antigua Roma daban comienzo los Ludi Megalenses, una fiesta en honor a la diosa Cibeles, la madre de todos los dioses.


Esta festividad se realizó a partir del año 204 a.C, tras la Segunda Guerra Púnica, cuando el pueblo romano trajo desde Tracia, por indicación de los Libros Sibilinos, la estatua de la divinidad Mater Magna al tempo de la Victoria en el Palatino.


Muchas eran las celebraciones que se llevaban a cabo como procesiones, juegos escénicos, en el circo carreras de carros, ofrendas a la diosa, banquetes de diferentes tipos,... En nuestro caso nos vamos a centrar en el tema culinario de las Megalesia.


Sabemos por las fuentes clásicas que se practicaban intercambios de comidas entre plebeyos y patricios (mutationes). El gasto en estas comidas era tan elevado que fue necesario promulgar un decreto para fijar una cantidad máxima a gastar en este convite: "Hace poco leí en las Conjeturas de Ateyo Capitón un antiguo decreto del senado en el cual los principales de la ciudad que en los Juegos Megalenses conforme a un antiguo rito mutitarent (esto es, se invitaran mutuamente a banquetes), se les ordenaba que juraran ante los cónsules, con las palabras prescritas, que en una cena no harían gasto mayor de ciento veinte ases, exceptuados las legumbres, la harina y el vino; que no usarían vino extranjero, sino patrio y que en el convivio servirían la mesa con un peso de plata mayor a cien libras. Pero después de este senadoconsulto fue promulgada la ley Fania, la cual concedió gastar en los Juegos Romanos, así como en los Juegos de la Plebe, en las Saturnales y en ciertos otros días, cien ases cada día; treinta en otros diez días de cada mes y diez, en todos los demás días”. (Gelio, II, 24)

Se sabe también que el plato más servido era el queso mezclado con hierbas (¿moretum?) en recuerdo de la simplicidad con la que se alimentaban los antiguos romanos: "No consideran vergonzoso servir un plato de hierbas en la mesa de la diosa. ¿Hay alguna razón para ello? Se dice que los antiguos consumían leche pura y hierbas que la tierra producía espontáneamente- dijo. Se mezcla queso blanco con hierba majada para que la diosa primitiva conozca los alimentos primitivos" (Ov. fast. IV, 368)


No obstante, lo más especial de esta conmemoración era la realización de un lectisternio, pero veamos en qué consistía un LECTISTERNIUM.


Se trataba de un rito propiciatorio en honor a los dioses que estaban presentes en el banquete de manera simbólica con sus imágenes, reclinados en los lechos (lecti pulvinaria), de ahí su etimología, lectum sternere. En el caso de estar sentados, en lugar de recostados, se llamaba SELLISTERNIUM de la palabra latina sellae.


Es bien conocida la costumbre entre los antiguos griegos y romanos de ofrendar a los dioses antes y después de las comidas, como vemos reflejado en Catón. CXXXII. [I] “La ofrenda de comida hay que hacerla de esta manera: ofrenda a Júpiter Dapal una vasija de vino de cualquier tamaño. Aquel día, fiesta para toros y bueyes y para los que harán la ofrenda.

Cuando sea necesario ofrendar dirás así: “Júpiter Dapal, lo que hay que ofrendarte en casa y familia mía: una vasija de vino en copa pequeña. Seas, pues, magnificado por esta vianda de sacrificio”.

Lávate las manos, después toma el vino: [2] “Júpiter Dapal, seas magnificado por esta vianda de sacrificio, seas magnificado por vino de ofrenda”. Dale, si te parece, a Vesta.

Vianda a Júpiter: asado, moneda, urna de vino. Conságrala a Júpiter castamente, con sus contactos <rituales>. Después, completa la ofrenda de comida, siembra mijo, panizo, ajo, lenteja”

Comprobada la costumbre de ofrendar a los dioses, por qué esta celebración religiosa en la que los dioses están presentes simbólicamente en el banquete. Se cree que el origen de esta práctica se encontraba en elmundo griego que intentaba congraciarse con los dioses por medio de ofrendas, sacrificios y banquetes honoríficos para que abandonasen su ira, aunque hay autores que consideran que esta tradición era paleo-itálica pues se han encontrado vestigios de diferentes rituales que podrían considerarse el origen de los lectisternios, como por ejemplo, la colocación de alimentos en unos lechos de madera ubicados en el atrio para Pilumnus y Picumnus guardianes de las parturientas.


Sea cual sea su origen, Tito Livio en V, 13, nos relata que la primera vez que llevó a cabo un lectisternium en Roma fue en el año 399 a.C. para aplacar una peste. Fueron los duúnviros los que tomaron la decisión tras consultar los Libros Sibilinos: Como no se encontraba ni la raíz ni el final de aquel azote irremediable, un senadoconsulto dispuso que se acudiese a los libros sibilinos. Los duúnviros encargados de las celebraciones religiosas hicieron un lectisternio, el primero en la ciudad de Roma; durante ocho días aplacaron a Apolo y Latona y a Diana, Hércules. Mercurio y Neptuno, tendiendo tres lechos con la mayor suntuosidad que por entonces era posible”.
En la colocación de los dioses se sigue la costumbre griega de ubicar en los lechos ceremoniales a los dioses siguiendo estas uniones: a Apolo con Latona, Hércules con Diana, Mercurio con Neptuno. También se sigue a los helenos en la concepción de dichos banquetes sagrados para calmar la cólera de los dioses que envían calamidades o fenómenos inexplicables, por lo que era necesario llevar a cabo procurationes.
Muchos fueron los lectisternia realizados para congraciarse con los dioses, aunque uno de los más famosos se celebró en el año 217 a.C, citado por las fuentes por tener como invitados a todos los Olímpicos; de este modo nos lo narra Livio, XXII, 9
:”Había que consultar a los propios dioses sobre qué expiaciones aplacarían la cólera divina y logró que se ordenase a los decénviros consultar los libros sibilinos, cosa que no suele decretarse a no ser cuando se tiene noticia de prodigios tenebrosos. Los decénviros, consultados los libros del destino, informaron a los senadores que el voto que se había hecho a Marte con motivo de aquella guerra no se había realizado en debida forma y había que hacerlo de nuevo desde el principio y con mayor solemnidad; además, había que prometerle con voto a Júpiter unos grandes juegos, y a Venus Ericina y a la Inteligencia, un templo, y celebrar una rogativa y un banquete sagrado […] Se celebró luego un banquete sagrado durante tres días, encargándose de su organización los decénviros de los sacrificios; a la vista de todos había seis lechos sagrados, dedicados uno a Júpiter y Juno, otro a Neptuno y Minerva, un tercero a Marte y Venus, el cuarto a Apolo y Diana, a Vulcano y Vetsa el quinto, el sexto a Mercurio y Ceres”

Esta celebración, única en Roma, fue recreada por Augusto al llevar a cabo un banquete (“la cena de los doce dioses”) en el que los invitados vestidos de dioses, imitaban a las deidades. Este convite fue criticado por el pueblo por considerarlo un perjurio, así nos lo transmite Suetonio, Aug. 70, 1: “Se habló mucho también de una cena secreta que dio, y que todo el mundo llamaba “de los doces dioses”; en ella los invitados disfrazados de dioses y diosas y el propio Augusto ataviado como Apolo, como le reprochan no sólo las cartas de Antonio, que enumera con la mayor mordacidad los nombres de todos ellos, sino también los versos anónimos y muy conocidos:

Tan pronto como la mesa de esos desaprensivos contrató a un director escénico


y Malia vio a seis dioses y a seis diosas,


mientras César representaba si impía imitación de Febo,


mientras se banqueteaba con nuevos adulterios de los dioses,


todas las divinidades se alejaron de la tierra


y el mismo Júpiter abandonó su dorado trono.


La extrema escasez y el hambre que por entonces padecía Roma aumentaron las murmuraciones sobre esta cena, y al día siguiente se elevaron gritos de protesta de que los dioses se habían comido todo el trigo y de que César era realmente Apolo, pero Apolo el Verdugo


Con el tiempo los lectisternia fueron muy frecuentes y son abundantes las citas clásicas al respecto:

Livio, VIII, 22:“Vino a continuación un año no señalado por ningún acontecimiento en el exterior ni en el interior […] si exceptuamos el reparto de carne al pueblo efectuado por Marco Flavio en los funerales de su madre”


Livio, XXI, 62: “En Roma ocurrieron aquel invierno muchos prodigios. […] Por estos prodigios se ordenó a los decénviros que consultasen los libros sibilinos. […] Así pues se ordenó hacer un lectisternio en Cere, donde se habían roto las tablillas de la suerte; también se decretó un lectisternio a la Juventud en Roma”


Livio, XXII, 1: “Las noticias de los prodigios, llegadas de muchos sitios incrementaron los temores. […] A continuación se dio crédito también a prodigios menores. […] después de consultar los decénviros los libros sibilinos, en la forma que a través de los oráculos manifestasen los dioses que era de su agrado. Se acordó que se celebrase un lectisternio- cuyos lechos además habilitaron los senadores- y un banquete público”


Livio, VII, 27: “Para que le felicidad no fuese completa una epidemia atacó a la población y obligó al Senado a ordenar a los decénviros que consultasen los libros sibilinos; siguiendo una indicación suya tuvo lugar un lectisternio”


Livio, XXIX, 14:”Para expiar estos portentos hubo un día de rogativas y un novenario sacro porque habían llovido lluvias”


Livio, XLI, 28: “Se ofrecieron aquel año bastantes espectáculos de gladiadores de poco importancia los demás, destacando sólo uno entre ellos, el que ofreció Tito Flaminino con ocasión de la muerte de si padre, con distribución de carne al pueblo, banquete sagrado y espectáculos teatrales durante cuatro días.”


Livio, XXXIX, 46: “A comienzos de este año falleció el Pontífice Máximo P. Licinio Craso […] con motivo del funeral se hizo una distribución de carne, combatieron 120 gladiadores y se celebraron 3 días de juegos funerarios y un banquete a continuación de los juegos. Durante éste, cuando estaban colocados por todo el foro los triclinios, se desencadenó una tempestad con grandes aguaceros que obligó a la mayoría a plantar tiendas en el foro”

Con el tiempo en los templos se crearon unos lecti pulvinaria permanentes en los que los dioses estaban presentes simbolizados por sus estatuas de bronce, cera o mármol. También se podían emplear efigies de madera o ramas de hierbas sagradas atadas (verbena, laurel, olivo,…) que con máscaras de cera adquirían la semblanza del dios al ir provisto de su atributo o símbolo correspondiente.


Las fuentes clásicas nos hablan en todo momento de las cabezas de los dioses (capita deorum) que podían ser de bronce, cera, madera o mármol, así nos lo indicaLivio, XL, 59:“Recomenzaron los Juegos Romanos a causa de los prodigios que habían ocurrido. La Tierra tembló, en los templos públicos donde tenían lugar el lectisternio las cabezas de los dioses que estaban sobre los lechos se dieron la vuelta, y el plato con cubierto que estaba colocado delante de Júpiter se cayó de la mesa. También se interpretó como un prodigio que los ratones habían probado antes las aceitunas. Para expiar estos prodigios la única medida que se adoptó fue la reinauguración de los juegos”


Sus efigies, e incluso, a veces, sólo sus símbolos, estaban recostadas sobre un lectus o pulvinar (diván), cubierto con telas. Podían recostar su brazo izquierdo sobre un pulvinus o almohadón, Livio, XXIV, 10: “Estos portentos fueron conjurados, por indicación de los arúspices, con víctimas mayores, y se decretó una rogativa pública a todos los dioses que tenían cojines sagrados en Roma”

Ante ellos, sobre una mensa repositoria se colocaban las viandas sagradas.


A partir de Augusto los lectisternios fueron sustituidos por selisternios en los que los dioses estaban sentados en lugar de recostados.


Para acabar tomar las hermosas palabras de Horacio, Odas, I, 37:


“Nunc est bibendum, nunc pede libero


pulsanda tellus, nunc Salioribus


ornare pulvinar deorum


tempus erat dapibus, sodales”


“Ya es momento de beber, ya es momento de golpear el suelo

con ritmo si cadenas. Ya era hora de poder adornar

el lecho de los dioses con los manjares

salios, compañeros”


N.B: Para más tener información sobre las celebraciones de los LUDI MEGALENSES podéis acudir al blog HORTUS HESPERIDUM, en el que Amparo os contará más curiosidades sobre esta festividad.

A su vez, recomendaros la lectura del post de Isabel Barceló, Mujeres de Roma, en el que describe la Pompa Megalense que se intentó recrear el pasado viernes 3 de abril con motivo de los Ludi Saguntini y la Mostellaria en lengua latina.

FELIZ SEMANA SANTA A TOD@S

NOS VEMOS DESPUÉS DE LAS FIESTAS

Plurimam salutem!


domingo, 5 de abril de 2009

UN AÑO MÁS...



Tras una semana intensa los LUDI SAGUNTINI cierran su XIII edición.



La semana ha pasado como un suspiro y, pese al cansancio, la satisfacción es grande. Este año habían algunas novedades, entre ellas la Domus Baebia Saguntina como sede permanente de los Talleres de Ludere et Discere.

Es cierto que el tiempo no nos ha acompañado algunos días, pero al final, con la ayuda de Hermes, se ha ido solucionando.

El broche de honor de esta edición ha sido la puesta en escena de la obra de Plauto Mostellaria representada íntegramente en latín, con una Pompa en honor a la diosa Cibeles (Ludi Megalenses) . No sólo se representó en latín, sino que todo el teatro retrocedió en el tiempo. Las caveas atestadas de cientos de personas ataviadas a la romana, vendedores proclamando sus mercancías, tema musical compuesto para la ocasión: Pergraecamini, ...

Aunque el comienzo de la edición número trece hacía presagiar ciertos problemas: ubicación de los talleres, lluvias, resbalones, dolencias, etc, los dioses Olímpicos nos dieron una tregua.

Desde De Re Coquinaria agraceder la paciencia, la colaboración y la comprensión de los participantes, el respaldo de las instituciones y dar las gracias de todo corazón a mis compañer@s y alumn@s del IES Ausiàs March de Manises que pese a la distancia, siempre están presentes en el corazón (muchas gracias por el detalle de las flores, son muy hermosas).
Gratias plurimas!
Salutem!