domingo, 21 de septiembre de 2008

EL OTOÑO Y LOS HÁBITOS DIETÉTICOS SEGÚN LOS CLÁSICOS



“En otoño, por la variabilidad del tiempo, se está expuesto a grandes peligros; por eso no debe salir nunca sin ir calzado y vestido, principalmente en los días en el que el tiempo haya refrescado. Tampoco se debe pasar la noche a la intemperie, y en el caso necesario se habrá de ir bien tapado”, con estas palabras describe Celso en Los ocho libros de la medicina, I la llegada de la época otoñal y qué se debe de hacer para prevenir las enfermedades producidas por los cambios estacionales.


En estas líneas vemos reflejada una de las características de la medicina en el mundo antiguo, la prevención de las enfermedades con buenos hábitos dietéticos, además de la curación.


Siguiendo este principio, Hipócrates comenta queEn cada estación hay que variar cada uno de los hábitos dietéticos poco a poco (Hipócrates. Sobre la dieta, 68).


Así pues, teniendo en cuenta que el próximo martes 23 de septiembre entramos en la época otoñal, veamos qué recomendaciones nos proporcionan los clásicos para llevar unos buenos hábitos dietéticos para esos días de transición de verano a otoño, pues estas costumbres se deben de llevar a cabo poco a poco:


“Continúese con este régimen de vida hasta el solsticio, de modo que durante este tiempo se suprimirá todo lo que es seco, cálido, negro y sin mezcla, y los panes; a no ser un poco de pan que se tome por placer. Y en el tiempo suficiente se nutrirá de alimentos suaves, húmedos, refrescantes, blancos y puros, hasta la aparición de Arcturo y el equinoccio, noventa y tres días” (Hipócrates. Sobre la dieta, 68)


Ya llegado el otoño se aconsejaba:

“Se puede empezar en esta época a comer con más abundancia: se beberá menos vino, pero no se necesitará aguarlo tanto. Se ha pretendido que las frutas eran nocivas, porque por lo general se come de ellas inmoderadamente durante todo el día, sin restringir en nada la alimentación ordinaria; pero no son las frutas las que dañan, sino, como en todo, el exceso, e incluso tiene menos inconvenientes el abuso de las frutas que el de otros alimentos, sin que esto sea una razón para entregarse más bien a éste que a otro cualquier exceso, y si tal sucediese habrá que disminuir la comida habitual. En verano y otoño los placeres de Venus son contrarios(Celso, Los ocho libros de la medicina, I)


El paso del otoño al invierno también precisa de una preparación, para ello Hipócrates, Sobre la dieta, 68 nos recomienda:

“A partir del equinoccio hay que llevar la dieta siguiente, acomodándola gradualmente en otoño para el invierno, previniéndose de los cambios de fríos y sol con un vestido grueso. Durante este tiempo, tras hacer vestido los ejercicios preliminares, practicar las fricciones y la lucha untados de aceite, adaptándose poco a poco. Y darse los paseos al sol. Tomar baños calientes, suprimir los sueños durante el día, y tomar alimentos más cálidos y menos húmedos y puros; y bebidas más oscuras, suaves y no aguadas, y hortalizas secas en menor medida, y continuar así en toda la dieta suprimiendo los alimentos de verano; y adoptar los de invierno, pero no en extremo, a fin de acercarse lo más posible a la dieta invernal en cuarenta y ocho días, desde el equinoccio hasta el ocaso de las Pléyades”


Tras la lectura de las fuentes clásicas hemos podido comprobar que en el equilibrio está la virtud.


Desde este blog deseamos a nuestros pacientes seguidores el mismo equilibrio para su salud que el que vamos a alcanzar dentro de tres días a nivel planetario con el equinoccio de otoño.


“El otoño enseguida se presenta:

viene en su compañía el dios de las viñas,

y detrás las tormentas

y borrascas,

Vulturno atronador, y el

Austro, fuerte en rayos”

(Lucrecio, De rerum naturam, V)


Plurimam salutem!

* Imágenes propias.



6 comentarios:

Isabel Romana dijo...

No acabamos nunca de aprender de los clásicos. El equilibrio, como muy bien señalas, es la clave de una vida sana física y psicológicamente. Este año me he propuesto conseguirlo. Besitos, querida Charo, y enhorabuena por haber conseguido la permanencia de los talleres clásicos.

Charo Marco dijo...

Efectivamente, los clásicos son una gran fuente de sabiduría.
Esperemos que ese equilibrio forme parte de nuestras vidas.

Gracias por tus palabras de ánimo.

Besos

El llano Galvín dijo...

Ya veo que el descanso estival te ha servido para coger fuerzas y escribir cosas muy interesantes.
Me ha encantado la idea de no comer cosas negras por ser nocivas y sí blancas; creo que todos en cierto modo hacemos eso, hay cosas que nos parecen que son más sanas que otras sin ninguna base aparente.
Un saludo y buen curso!!!

Charo Marco dijo...

Muchas gracias por tu comentario, eres muy amable.
Tienes mucha razón con respecto a las comidas, es cierto ese dicho que comenta que "la comida entra por lo ojos"

Gracias de nuevo

Saludos

Isra dijo...

Es que ese lema délfico de "nada en exceso" les corría por la sangre a nuestros clásicos.
Afortunadamente, parece que en esto tiempos cada vez se escucha más.
Parece que aprendemos.

Charo Marco dijo...

Isra, qué razón tienes.

Un besito