domingo, 25 de septiembre de 2011

BIENVENIDA AL OTOÑO CON UN PASTEL DE ORIGEN CLÁSICO


Una manera diferente de celebrar la llegada del otoño es cocinando para nuestros seres queridos y qué mejor receta que una procedente del mundo clásico.

Desde aquí os proponemos unos dulces con historia, se trata pasteles de harina, algunos de ellos acompañados de queso y miel que se consagraban a diferentes dioses en el mundo antiguo.

Los dulces en el mundo clásico tenían un papel importante pues formaban parte de rituales religiosos, de iniciación, de boda, etc. Estaban vinculados al mundo sagrado quizás por los ingredientes que lo caracterizaban como el trigo, la leche, la miel, el vino, el queso y los frutos secos.

Entre las diferentes recetas que nos han legado los autores clásicos, destacar el amphiphon, que se consagraba a la diosa Ártemis (Diana), en su templo y se cree que también en los altares de los cruces de las calles. Lo curioso de esta tarta era su presentación pues se acompañaba de pequeñas antorchas o velas a su alrededor, al modo de nuestras tartas de cumpleaños. O el  creium entregado al novio en las bodas en Argos, para conocer algunos otros dulces podemos acudir a Ateneo, XIV, 645 b:

“Ferécrates dice: “Él estaba tan ávido que comió  todo  el diaconium, además de un amphiphon”. El amphiphon era una especie de pastel de queso consagrado a Ártemis, que tenía antorchas encendidas a su alrededor. Filemón, en su obra el Mendigo, o Mujer de Rodas, dice - Artemis, estimada señora, yo os traigo ahora este amphiphon, y estas sagradas libaciones.
 Dífilos también lo menciona en su Hécate.  Filocoro [Fr_86] también se menciona el hecho de que sea llamado amphiphon, y de su ser llevado a los templos de Ártemis, y también a las travesías, en el día cuándo la luna es alcanzada por la salida del sol, y por cuando el cielo presenta doble luz (ἀμφίφως).
Existe también el llamado basynias. Semo, en el segundo libro de su Historia de Delos, dice:" En la isla de Hécate, los Delianos sacrifican a Iris, ofreciéndole los pasteles de queso llamados basyniae; es un pastel de harina trigo, grasa y miel, hervidos  juntos: y lo que se llama κόκκωρα consta de un higo y tres nueces"

Hay también unos pasteles de queso llamados strepti y neêlata. Ambos tipos son mencionados por Demóstenes el orador, en su Discurso en la defensa de Ctesiphon acerca de la Corona [260, hechos con harina de cebada, mojada en miel y cubierta con pasas y garbanzos. Empleado en sacrificios].

Existe también epichyta. Nicochares, en su Artesanía, dice que los hombres hacen panes de cebada,  salvado y harina. Unos bollos tostados y unos pasteles de queso melosos. Además unas tortas moldeadas (ἐπιχύτοι), unas gachas de cebada, pasteles de queso y comunes,   pasteles de cebada (δενδαλίδες), y pan frito.
  
Sin embargo, Pánfilo dice que el epichyton es el mismo tipo de pastel de queso como el que se llama attanites. Hiponacte menciona el attanites en las siguientes líneas:
Tampoco mezclar pequeñas panes fritos con tortas de sésamo,
ni inclinadas tortas fritas (ἀττανίται) en panales.

También existe el creium. Este es un tipo de pastel de queso que, en Argos, se lleva al novio de la novia, y es asado en las brasas, y se invita a los amigos del novio a comérselo, y se sirve con miel, como Filetas nos dice en su Misceláneas.

Además existe el glycinas: se trata de un pastel de queso de moda entre los cretenses, hecho con vino dulce y grasa, como Seleuco nos dice en su Dialectos.

Asimismo existe el empéptas. El mismo autor habla de esto como un pastel de queso a base de trigo, hueco y bien formado, como los que se llaman crepides, siendo más bien una especie de caja en la que se ponen los pasteles de queso, que son hechos, realmente, con el queso”.

Como vemos todos estos pasteles se caracterizan por los ingredientes que hemos mencionado y nos recuerden a una receta de Apicio, VII, 13, 6 que vamos a adaptar para recibir al otoño.

“Cocer en agua caliente o en leche flor de harina, de manera que quede una masa espesa que se extenderá en una sartén. Cuando se haya enfriado, cortar en trozos y freír con aceite de la mejor calidad. Sacar de la sartén, untar con miel, espolvorear pimienta y servir”.

POSIBLE ADAPTACIÓN DE LA RECETA

Ingredientes:

-          60 gr. de harina
-          150 ml de agua o leche
-          Aceite para freír
-          Miel
-          Pimienta negra

Elaboración:

Poner a hervir el agua o la leche y cuando empiece a hervir añadir la harina. No dejar de remover para que no se pegue. Cocer durante unos minutos hasta que espese. Sacar la masa y dejarla enfriar sobre una tabla o el mármol de la cocina. Ya frío, cortar en bastoncitos, cuadros o dar la forma que se desee. Estos pasteles se freirán cuando el  aceite esté en su punto en una freidora. Según estén dorados los colocaremos en una fuente con papel que absorba el aceite sobrante. Mientras estén calientes los espolvorearemos con pimienta negra recién molida y miel.
Este dulce se puede acompañar con nueces, con piñones tostados, son semillas de sésamo, con queso fresco, etc.

Prosit!, por un hermoso otoño para todos.

Gracias a todos, por considerar este blog digno de lectura.
Ya tenemos 150 seguidores en De Re Coquinaria.

Gratias plurimas!!

Plurimam salutem!


ACTUALIZACIÓN DEL 29 DE SEPTIEMBRE: Nuestra estimada Viena ha cocinado para todos nosotros estas "bolitas otoñales". No dudéis en visitarla, el resultado es exquisito.

MUCHAS GRACIAS VIENA

*Imágenes propias

14 comentarios:

Viena dijo...

Charo, feliz otoño para ti. Me encanta la cocina que celebra las estaciones, es de las cosas que creo que no deberíamos perder, porque celebrfar es percatarnos de todo eso que sucede a nuestro alrededor, cuando las flores se abren o como ahora, empiezan a dormir, cuando la luz del día se recibe más tarde, cuando los animales se recogen o se muestran laboriosos preparando el invierno. Eso es la vida, no la vida como un periodo de tiempo en el que nos movemos, sino la vida que es, más allá de nosotros, que es y se transforma de instante en instante ante nuestros ojos.
¿Sabes? La receta que das, se parece mucho a las pellas, una receta que rescaté en el blog, de los conventos de Orihuela y que se hace con flor de almidón y mitad agua y mitad leche, vamos, que a excepción de la fritura, es el mismo preparado. Me pregunto si estarán conectadas ambas recetas, si las pellas, vienen de este plato y si se perdió lo de freirlas.
Las voy a hacer, voy a elaborar esta adaptación que nos facilitas y te contaré. O mejor todavía, la publicaré, después de todo con los Libum abrí una sección de cocina romana, que está deseando crecer.
Un beso.

Charo Marco dijo...

Hola Viena, me encanta la reflexión que has hecho. Estoy totalmente de acuerdo contigo, hay que celebrar los momentos y saborear lo que nos proporciona la vida.
Me parece una idea fabulosa, el completar esa sección de cocina romana. En el momento que hagas la receta, actualizaré la entrada y pondré un enlace a tu blog.
Realmente no sé si las pellas podrían tener un origen en esta receta. Tendremos que investigar.

Besos

Isabel Romana dijo...

Esta receta me recuerda las tortas de harina que se hacen en mi pueblo, también fritas, aunque allí no hay tanta costumbre de ponerles encima miel, sino un poco de azúcar.
Me ha encantado esta colección de pasteles, charo. Aunque no soy excesivamente golosa, debo reconocer que los dulces tienen algo especial, será esa función sacra...
Un abrazo muy fuerte y feliz otoño.

Charo Marco dijo...

Hola Isabel, es curioso pero estos dulces recuerdan a otros de nuestra cultura popular; evidencia clara de nuestros orígenes

Gracias por el comentario
Besitos

Viena dijo...

Charo, ya está la receta en mi blog, me ha encantado el sabor de estos pastelitos, que no sé si tienen un nombre o hemos de buscárselo. Deliciosos y se hicieron en un momento. Gracias.
Un beso.

Charo Marco dijo...

Hola Viena, ya he visitado tu blog.
El resultado es exquisito.

Muchas gracias por el respaldo e ilusión que otorgas a las recetas antiguas.

Besos

Miquel dijo...

Fantástico,

Habitualmente en casa, recién independizado con mi querida Anna, realizamos postres y experimentamos con libros de cocina. Esta vez experimentaré con la cocina clásica... a ver si gusta??? JeJeJe!!! a mi seguro que me encanta: lleva miel... pero esperemos que a los comensales que vienen también guste. Os informaré del resultado muy pronto!!!

Muchas gracias por mantener viva el recetario clásico romano!!!

Charo Marco dijo...

Hola Miguel, gracias por tu comentario.
Te ruego que nos cuentes cómo ha ido el "experimento", será un placer saber de él.

Gracias de nuevo
Saludos

nullapu dijo...

Y a mí que me ha recordado a las "torrijas". Me encanta tu blog, además, me resulta muy útil para las clases de cultura clásica. Voy a utilizar la última entrada sobre el pan. Gracias por enseñar como lo haces, un saludo: Núria

Charo Marco dijo...

Hola Núria, gracias por tu comentario, con esas hermosas palabras.
Realmente podría tratarse de unas torrijas, lo que está claro es que en nuestra gastronomía encontramos muchas reminiscencias clásicas.
Saludos

Catalina dijo...

HOLA CHARO ACABO DE CONOCER TU BLOG Y ME HA ENCANTADO tanto tus recetas como todo lo que nos cuentas .
Este pastel de origen clásico me recuerda mucho a lo que conocemos hoy en dia como leche frita , con unas ligeras modificaciones por el paso del tiempo. Me tomo nota y si la hago te lo diré, besitos

Charo Marco dijo...

Hola Catalina, gracias por tu comentario.

Si te animas a hacer la receta no dudes en comentárnoslo, será un placer saberlo.

Saludos

Miquel dijo...

Buenos días a tod@s,

Ya he realizado el experimento culinario... no hay foto del evento, pero acto seguido resumo cuales han estado las reacciones!!! Desde un: me recuerda a un postre chileno hasta un, sí me recuerdan a las torrijas. Cabe decir que ha habido gente que las ha preferido sin miel y pimienta... . Solamente un par de dudas. Como hacer para que la base de leche y harina quede bien espesa sin que se acabe apelmazando (a parte de remover... que lo hice insistentemente). Veréis tengo la sensación de que si lo hubiera dejado espesar más para luego poder hacer las formas se me hubiera enganchado... y claro está me quedaron como buñuelos, JeJeJe!!! Y otra, la pimienta y la miel van a libre gusto del consumidor, pero por lo que vengo viendo, por entendid@s como tú, la cocina romana era un pelín más fuerte que la nuestra... cuanto de pimienta respecto a miel debieramos echarle???

A parte de todo esto, para se la primera vez, a mi me encantaron y a algunos de mis comensales también... . Encontre fantástico la mezcla de textura crujiente y torrado por fuera, y blandito por dentro. Y con miel fántastico... como buen goloso que soy!!!

Felicidades por la receta y el maravilloso blog,
Esperos a la siguiente,
Prosit!!!

Charo Marco dijo...

Hola Miguel, gracias por contarnos la experiencia. Es muy satisfactorio recibir vuestras opiniones.
Felicidades por el resultado

Tienes una cita en la siguiente receta

Saludos