domingo, 13 de noviembre de 2016

LUPINI I, LOS RICOS ALTRAMUCES



El altramuz pertenece a la familia de las leguminosas ‘Lupinus’,una planta que ha sido cultivada desde tiempos muy tempranos tanto para alimentar a los animales como a los hombres, aunque hay que tener presente que fue un alimento poco apreciado en el mundo grecorromano.

Era muy consumido por la gente que no disponía
de mucho dinero, como bien nos dicen varios autores clásicos como Columela, RR, II, 10: “Cocido y remojado alimenta bien a los bueyes en el invierno, y si acomete a los hombres alguna escasez de víveres, destierra, cómodamente el hambre”

Ateneo, II, 55 d la describe como: “se acercó bailando el vil y abundante altramuz, compañero de triclinio de los pobres

Teofrasto, Cartas, III, 24, De Cascobuces a Hipnotrapezo vemos lo mal considerada que estaba: “Pues bien, allí iban mirando atentamente el suelo, de manera que uno cogía los pellejos de los altramuces, otro examinaba las cáscaras de las nueces, para que no se le escapase algún resto comestible que hubiese en ella”

Teofrasto, Cartas, III, 31, De Dipsanapausilipo a Placuntomión: “Luego, una vez que recobré la sensatez, quise besar las huellas de sus pies, para, de esta forma, acercarme a ella. ¡Qué arrogancia la mía! Ahora ya no quiero altramuces, habas o gachas, sino que estoy harto en tal grado, que solo deseo lo inaccesible

Leemos en Petronio, Satiricón, 14,3 que menciona cuán económica era esta legumbre: “Pero no disponíamos más que de una moneda de dos ases y la reservábamos para comprar unos garbanzos y unos altramuces

Veamos qué nos han transmitido las fuentes clásicas sobre diferentes aspectos.

Por lo que respecta a su ETIMOLOGÍA, Dioscórides, 1,109 afirma: “Los Romanos lo llaman lupinum agreste”, término que sigue vigente en el inglés, francés e italiano.

Pero para los griegos según Ateneo II 55 f y ss su denominación es diferente: “Y es digno de destacar, comenta Ateneo, eso de vainas de altramuz (thermokyamoi), pues también hoy en día se dice así. Polemon afirma que los lacedemonios llaman a los altramuces lysilaides (rompe-piedras).

Para saber sobre SU PRODUCCIÓN acudiremos a Casiano Baso, cap. 30 que sobre los altramuces relata cuándo es el mejor momento de sembrarlos y cómo se debe hacer:

“Los altramuces hay que sembrarlos antes que los demás cultivos, después del equinoccio de otoño, sin aguardar a que llueva. Antes de que florezcan échales las vacas, pues se comerán el resto de las hierbas sin tocarlos porque saben amargos. Apuleyo dice diariamente van girando con el sol y que indican a los campesinos las horas del día, aunque el cielo esté nublado. ……Se deben sembrar los altramuces en una tierra agotada, no necesitando estiércol, porque ellos mismos sirven de abono: en efecto, fertilizan cualquier tierra desvitalizada y la hacen producir en lo sucesivo. Florecen tres veces; conviene segarlos después de que llueva, pues si están secos rebotan de las cajas y se echan a perder….Han de sembrarse no muy profundos y brotan aun sin recibir cuidados, igual que las alcaparras; pero se malogran si notan que alguien trabaja la tierra”

Columela, II, 10 también hace mención al cultivo de los altramuces para el que hace falta poco trabajo y resulta muy benéfico y barato: 

“Después de haber dado con bastante extensión preceptos acerca de los granos cereales, vamos a tratar en seguida de las legumbres. El primer lugar lo tiene el altramuz, porque se invierten muy pocos jornales en su cultivo, se compra muy barato, y de todas las legumbres que se siembran en el campo es la que más beneficia, porque da un excelente estiércol a las viñas cansadas y a las tierras de labor, acude bien aunque en un terreno desustanciado, y guardado en el granero dura eternamente. ….Se esparce cuanto sale de la era. Es la única entre todas las legumbres que no necesita estar encerrada en el granero, ya las siembres en eriales en el mes de Setiembre antes del equinoccio, o ya inmediatamente después de las calendas de Octubre, y de cualquier manera que lo siembres aguanta la negligencia del colono; pero apetece el calor moderado del otoño para tomar fuerzas prontamente, porque si no ha adquirido consistencia antes del invierno le perjudican los fríos. La semilla que queda sobrante se guarda muy bien en un sobrado donde entre el humo, porque si lo ha acometido la humedad cría gusanos, que luego que han roído el germen lo qué queda no puede nacer. Estos, como he dicho, quieren tierra endeble y principalmente la roja, pues temen la greda y no salen en tierra cenagosa. Una yugada se siembra con diez modios. …… El trigo y la escaña será bueno escardarlos cuando empiecen a tener cuatro hojas, la cebada cuando tenga cinco, el haba y las demás legumbres cuando estén cuatro dedos por encima de la tierra. De esta regla se exceptúa, sin embargo, el altramuz, al cual le es contraria esta escarda, porque tiene solamente una raíz, y si se corta o se hiere con el hierro muere toda la mata. Y aunque esto no sucediese, sería superflua la escarda, porque en vez de recibir esta legumbre perjuicio de las yerbas, las destruye todas”

Teofrasto, I, 7 nos habla sobre esta legumbre: “Porque es menos sorprendente la propiedad de los altramuces que consiste en que si se siembran sobre un lecho de hojas y hierbas, la raíz crece hacia arriba, hacia la tierra, y germina gracias a su vigor”

En el libro VIII, 2, nos vuelve a comentar este aspecto: “En algunas semillas se aprecia una especie de pene, por ejemplo, en las habas, los garbanzos y, sobre todo, en los altramuces: de éste brota la raíz hacia abajo, y las hojas y el tallo hacia arriba”

Plinio HN XVIII 136 explica su sencillo cultivo: “El altramuz es la planta leguminosa que tiene un uso extenso, ya que sirve de alimento para el hombre y para los cuadrúpedos ungulados. Para evitar que salte fuera de la vaina cuando se recolecta, y el mejor plan es recogerla inmediatamente después mojarla. De todas las semillas que se siembran, no hay ninguna de carácter más maravillosa que esta, o más favorecida por la tierra. En primer lugar, se gira cada día con el sol, y muestra la hora para el labrador, aunque el tiempo sea nublado. Florece no menos de tres veces,…  no requiere ser cubierta con la tierra; de hecho, esta es la única semilla que no requiere la tierra para ser preparada  para la siembra. Se desarrolla más particularmente en un terreno arenoso, seco, e incluso en el suelo de grava; y no requiere más cuidado. Hasta tal punto es fácil de cultivar que si en un terreno cubierto de zarzas, se tirará una raíz en medio de las hojas y frenos, y se las ingeniaría para llegar al suelo. Ya hemos dicho que el suelo de un campo o una viña se enriquecen por el crecimiento de un cultivo de altramuces; de hecho, cuando hay necesidad de estiércol, los altramuces actuarán sobre ella, así como los mejores. Es la única semilla que no requiere ningún desembolso en absoluto, tanto es así que no hay necesidad de llevarlo hasta el lugar donde se siembra; ya que puede ser sembrado en el momento en que se lleva desde la trilla, y como se cae de la vaina por su propia voluntad, nadie tiene la necesidad de dispersarla. El primer grano sembrado y el último que se recolecta, ambas operaciones en general, tienen lugar en el mes de septiembre; de hecho, si esto no se hace antes del invierno, es susceptible de recibir lesiones por el frío. …”


En Paladio vamos a encontrar muchas referencias sobre su SIEMBRA Y RECOLECCIÓN. Así en el libro, VI, 4, dedicado al mes de mayo leemos: “También ahora se cavan a menudo los planteles; en lugares muy fríos y lluviosos se podan los olivos y se les raspa el musgo. Además, si alguien por causa de abonar el campo sembró altramuz, deberá voltearlo ahora con la reja del arado”

 Paladio, VII, 3, en junio: “En este mes se recoge el altramuz y, si se quiere, se siembra inmediatamente después de cogerlo del campo. Debe ponerse en hórreos, lejos de la humedad, porque así se conserva durante mucho tiempo, sobre todo si el granero donde está se ahúma asiduamente.

 Paladio, X, 5:”Ahora, o incluso un poco antes, se  siembra el altramuz en cualquier tipo de tierra, aunque sea en suelo sin labrar. Le conviene ser sembrado antes de que comience el frío. En un terreno fangoso no nace, rechaza la greda y quiere tierra magra y rojiza. Con diez modios se llena la extensión de una yugada”
                                                                                        
Paladio,  X, 10:”Durante este mes de septiembre, hacia mediados, se sembrará el altramuz para fertilizar las tierras magras, y, en cuanto esté crecido se volteará con la reja y se dejará pudrir cortado”


Paladio, XI, 1:”En octubre también ahora sembraremos el yero, el altramuz, el guisante y el sésamo, según indiqué; el sésamo hasta mediados de octubre, así como la alubia, si bien en tierra grasa o en un campo de cultivo anual. Con cuatro modios se colmará una yugada”

Como hemos podido ver, resultaba un cultivo económico y sencillo de producir, eso sí con pocas ganancias posteriores pues su comercialización estaba principalmente dirigida al consumo animal.

En próximas entradas hablaremos de otros aspectos interesantes de esta legumbre.


Plurimam salutem!

*Imágenes extraídas de este enlace y este