domingo, 5 de mayo de 2019

ABONOS Y FERTILIZANTES II

Continuamos con el tema de los fertilizantes comentando los diferentes tipos que nos han transmitido las fuentes clásicas.



Tipos de abonos y fertilizantes

 El estiércol procedía de los desechos de los animales, de las plantas y de las personas.

Así pues, tenemos abono vegetal que podía ser cultivado, a destacar,  legumbres, rastrojos y forraje o silvestre como las  hojas de los bosques. También se utilizaba el abono animal procedente de las aves, de cuadrúpedos y el abono doméstico, procedente de los hombres y sus hogares.

No es de extrañar que Columela, en su libro VI recomiende pastar animales en los campos a estercolar:Pero, entre estas aspiraciones tan dispares hay, sin embargo, cierta alianza y un cierto vínculo común, ya que generalmente es más útil que ramonee el pasto de la finca el ganado propio que no el ajeno, y gracias a la profusión de estiércol, que procede del ganado, brotan con pujanza los frutos de la tierra

También conocemos el uso de las algas marinas, la harina de hueso, la lana, el pelo, la ceniza, el hollín, incluso, la orina.

Pero acudamos a las fuentes directamente, pues resulta interesante descubrir que algunos de los abonos que recomiendan los tratados de agricultura se siguen empleando en la actualidad como por ejemplo, en Normandía el excremento de paloma mezclado con otros abonos, los residuos de las comidas (compost) se está poniendo en valor en España, pero desde hace muchos años se ha utilizado en los campos españoles, igual que en los de Suiza o Francia, a veces sólo o unido a cenizas. O la orina, el estiércol llamado “urato” cuyo componente principal es la orina, muy empleado en los campos cercanos a París. También los altramuces en combinación con el trigo sarraceno, las arvejas, el trébol, los guisantes, la alfalfa, los frijoles son utilizados en el sur de Francia y en Inglaterra. Comentar que hacer que el ganado paste en los campos es muy beneficioso y se usa de manera habitual en muchos países pues no sólo es bueno su excremento, sino también su grasa y orina, pero volvamos a los clásicos.

Columela, 2, 15 nos habla de los tipos de abonos, enumerándolos según su efectividad:Tres, pues, son los principales géneros de estiércol: el que proviene de las aves, el que proviene de los hombres y el que proviene de los cuadrúpedos; El de las aves se tiene por el mejor, y en esta clase el primero es el que se saca de los palomares; en seguida el de las gallinas y demás aves, exceptuando, sin embargo, el de las acuáticas o nadadoras como los patos y gansos, porque éste no sólo no es útil; sino que también es dañoso, y el ser más de nuestra aprobación el de palomas es porque, esparcido moderadamente sobre la tierra la hace fermentar. El segundo, después de éste, es el que hacen los hombres, con tal que se mezcle con los otras inmundicias de la casa, porque él por sí es de una naturaleza muy cálida, y, por lo tanto, abrasa la tierra echándolo solo. Sin embargo, para los árboles es más a propósito la orina humana que hayas dejado añejar por seis meses; si la echares a las vides o a los frutales, con ninguna otra cosa producen fruto más abundante, y no sólo esto , sino que mejora el gusto y el olor del vino y de las frutas. Puede también el alpechín añejo, que no tiene sal, servir mezclado con esta orina para dar un riego útil a los árboles frutales, y a los olivos principalmente, aunque empleado sólo les es también muy provechoso. Pero el uso de estos dos líquidos es más conveniente que nunca por el invierno, y aun por la primavera antes de los calores del estío, con tal que las vides y los árboles estén también excavados.
El tercer lugar lo obtiene el estiércol de los cuadrúpedos, y en él también hay diferencia, porque se tiene el mejor el de los borricos; pues que estos animales mascan con muchísima lentitud, y de consiguiente digieren con más facilidad y echan un estiércol bien cocido y a propósito para emplearlo inmediatamente en la tierra. Después de estos estiércoles de que acabamos de hablar, es el de ovejas; en seguida el de cabras, y después el de las demás bestias de carga y el del ganado vacuno; pero el de los « cerdos pasa por el peor de todos. Y aun ha sido bastantemente provechoso para los sembrados el uso de la ceniza y del hollín. Pero el tallo del altramuz cortado tiene lugar igualmente de un estiércol excelente. Y no ignoro que hay también cierta clase de campo en que no se pueden tener ganados ni aves ; mas, sin embargo, sólo a un labrador desidioso podrá faltarle estiércol, aun en este paraje; pues
puede recoger toda clase de hojas, despojos de los setos y barreduras de las encrucijadas; puede cortar los helechos de la tierra del vecino (sin perjuicio de éste, antes bien haciéndole favor) y mezclarlos con la basura del corral; puede hacer una hoya honda, y en ella juntar en un montón la ceniza y el cieno de las cloacas, la paja de los rastrojos y las demás cosas que se barren; esta hoya ha de ser como la que dijimos en el primer volumen se había de hacer para recoger el estiércol, y en medio de ella se va de clavar un pedazo de madera de roble para evitar que se oculten en el estiércol las serpientes venenosas”



Varrón RR, 1.38.1-3 nos describe también la tipología del estiércol: “1. Debe pensarse en qué lugares hay que estercolar en el campo, y cómo y con qué tipo debes hacerlo principalmente, pues hay algunas diferencias entre ellos. Casio escribe que el mejor estiércol es el de las aves voladoras antes que el de las palustres y que el de las que nadan. De entre ellos sobresale el de las palomas ya que es muy cálido y puede fermentar la tierra; conviene que éste se esparza en el campo como la semilla y no ponerlo en montones como el del ganado. 2. Yo creo que sobresale de entre los de pajarera el de tordos y mirlos, porque no sólo es útil para el campo, sino también como alimento tanto de bueyes como de cerdos para engordarlos. Por eso, los que alquilan pajareras, si el dueño estipula que el estiércol quede en la finca, lo alquilan en menos que aquellos a los que se les concede. Casio escribe que tras el de paloma está el humano. 3. en tercer lugar están los de cabra, oveja y asno y el peor, el de caballo, pero eso en los campos cultivados, pues en los prados es el mejor posible, al igual que el de otras bestias de carga que se alimentan de cebada, porque hace mucha hierba. Conviene hacer el estercolero cerca de la casa de campo para que se saque en muy pocas peonadas. Se dice que no nacen serpientes en él si se fija en medio una estaca de roble”. […] Conviene que haya dos estercoleros junto a la casa o uno dividido en dos partes. Pues en una parte es conveniente que se haga el estiércol nuevo, en la otra que se tome el viejo para el campo, ya que es mejor el que se pudre que el reciente. Y es mejor el estercolero cuyos lados y cimera se protejan del sol con ramas y hojas, pues no conviene que el jugo que la tierra necesita lo absorba antes el sol. Y así los expertos, si pueden, hacen que, por esa razón, fluya el agua hasta allí, pues así el jugo se retiene al máximo, y allí colocan algunos las letrinas de los esclavos”

Paladio, I, 23 comenta la importancia de las aves para la fertilización de los campos: el excremento de aves es absolutamente esencial para la agricultura, excepto el estiércol de ocas, que es muy nocivo para todo”

Plinio, HN, XVII, 6 nos habla sobre el estiércol y su historia: “Hay varios tipos de estiércol, cuyo uso es muy antiguo. Incluso en los tiempos de Homero, se representa al anciano rey como enriqueciendo así la tierra con el trabajo de sus propias manos. La tradición informa que el rey Augeas fue el primero en Grecia en usarlo, y que Hércules introdujo la práctica en Italia; Sin embargo, ese país ha inmortalizado el nombre de su rey, Estero, el hijo de Fauno, por reclamar el honor de esta invención. M. Varrón asigna el primer rango de excelencia al estiércol de zorzales guardados en pajareras, y lo alaba como no solo bueno para la tierra, sino también excelente comida para bueyes y cerdos; de hecho, va tan lejos como para afirmar que no hay ningún alimento con el que puedan engordar más rápidamente. Realmente tenemos algunas razones para augurar los modales actuales, si es verdad que en los días de nuestros antepasados ​​había aviarios de tal magnitud que podían suministrar estiércol para los campos. Columela otorga el segundo rango al estiércol de paloma, y el próximo al del corral, pero condena el de las aves acuáticas. Algunos autores, nuevamente, están de acuerdo en considerar que el residuo de la comida humana es el mejor de todos los abonos; mientras que otros solo emplearían la porción superflua de nuestra bebida, mezclando con ella el cabello que se encuentra en los talleres de los curtidores. Algunos, sin embargo, emplean este líquido por sí solo, aunque mezclarían agua con él una vez más, y en cantidades más grandes incluso que cuando se mezclaban originalmente con el vino en nuestras comidas, {…} Tales son los diversos métodos por los cuales competimos entre nosotros para impartir nutrientes a la tierra, incluso. Junto a los estiércoles mencionados anteriormente, el estiércol de los cerdos es muy apreciado, siendo Columela el único escritor que lo condena. Algunos, de nuevo, hablan muy bien del estiércol de todos los cuadrúpedos que se han alimentado de cito, mientras que otros prefieren el de las palomas. Junto a estos está el estiércol de las cabras, y luego de las ovejasdespués de lo cual viene el de los bueyes y, por último, de las bestias de la carga. Tales fueron las distinciones que se establecieron entre los diversos abonos entre los antiguos, tales como los preceptos que nos han dejado, y estos que he presentado aquí no son los meros inventos del genio, sino porque su utilidad se ha demostrado en el curso de una larga serie de años. También en algunas provincias, que abunda más el ganado, por razones de su prolífico suelo, de todo mal olor o aspecto repulsivo, siendo cambiado en su apariencia a algo más agradable que lo contrario. En tiempos más recientes se ha encontrado que la aceituna prospera más particularmente en el suelo que se ha depurado con las cenizas del horno de cal. A las antiguas reglas, Varrón ha agregado, que la tierra de maíz debe estar cubierta con estiércol de caballo, que es el estiércol más ligero de todos, mientras que la tierra de los prados, dice, prospera mejor con un estiércol de una naturaleza más pesada, y suministrada por bestias que tienen sido alimentado con cebada; Este último tiende más particularmente al mejor crecimiento del pasto. Algunas personas, de hecho, prefieren el estiércol de las bestias de carga a la de los bueyes, el estiércol de las ovejas a la de la cabra, y el estiércol del asno a todos los demás, la razón es que ese animal se mastica lentamente. La experiencia, sin embargo, se ha pronunciado contra estos dictámenes de Varrón y Columela; pero está universalmente acordado por todos los escritores que no hay nada más beneficioso que un cultivo de altramuces, antes de que hayan removido, ya sea con el arado o el rastrillo, o bien para cortarlos y enterrarlos en montones a las raíces de árboles y viñas. Se piensa, también, que en lugares donde no se cría ganado, es ventajoso abono de la tierra con rastrojo o incluso helecho. "Puedes hacer estiércol", Catón dice, "de hojarasca, o bien de lupinos, paja, tallos de frijoles, o las hojas de encinas y quercus. Arranca el mosquetón de entre los cultivos de maíz, como también la cicuta que crece allí, junto con la hierba gruesa y la juncia que se encuentra cada vez mayor sobre los sauces parcelas; de todo esto, mezclado con hojas podridas, se puede hacer una camada de ovejas y bueyes…”

Teofrasto VII, 5 también nos comenta algunos tipos de estiércol: “Todas las verduras son amantes del agua y del estiércol, excepto la ruda, que no es, en manera alguna, coprófila. Esto es aplicable lo mismo a las verduras de invierno que a las de verano, y a las tiernas como a las robustas. El estiércol más estimado es el que está mezclado con la cama del ganado, mientras que el de las caballerías se tiene por malo, porque es el más propenso a perder humedad.
Así que se busca preferentemente estiércol mezclado con la semilla. Mas algunos echan la basura mientras siembran, y usan también el excremento humano fresco y diluido, como abono. Las plantas de invierno son más apetentes de agua que las del verano, y las flojas que las robustas, así como las que necesitan de alimento especialísimo.
Apetecen la humedad, también, la cebolla corriente y la alargada, aunque se dice que no la necesitan, si, desde el principio, la han recibido dos o tres veces….
Parece que el agua, en términos generales, es muy provechosa especialmente si tiene estiércol, ya que, según se dice, las verduras a menudo están hambrientas y los jardineros experimentados lo saben”


Su procedencia también la concretan las fuentes clásicas

Catón, Tratado de agricultura, 37, 1-5 [XLII]: “Cultivos que abonan la tierra: altramuz, haba y arveja.
De dónde hacer abono: forraje, altramuz, pajas, tallos de haba, granzas de trigo, hoja de carrasca y de encina”

Catón, Tratado de agricultura, 36 [XLI]: “Productos para abonar los cultivos: es conveniente esparcir estiércol de paloma en la pradera, en el huerto y en el sembrado. Guarda cuidadosamente el estiércol de cabra, oveja, buey y asimismo cualquier otro. Esparce alpechín junto a los árboles o riégalos con alpechín: echa un ánfora en torno al pie de los grandes, y una urna con la mitad de agua en torno al pie de los pequeños; cava  previamente un alcorque no profundo”

Varrón RR, 1.2. 21 comenta los beneficios e inconvenientes de tener ganado pastando en el campo para aprovechar su estiércol: “Si eso es así”, dijo Agrasio, “¿cómo puede excluirse del campo el ganado, dado que los rebaños proporcionan el estiércol que sirve para tantas cosas?”. “Entonces”, respondió Agrio, “diríamos que las partidas de esclavos pertenecen a la agricultura, si decidimos tenerlas con este propósito. Es que hay un error en ello, porque que el ganado pueda estar en el campo y aportarle un provecho no demuestra nada, pues en ese caso también habrían de asumirse otras cosas extrañas al campo, como si en la finca hay muchos tejedores y telares establecidos, y de manera semejante otros artesanos”.

Sabemos que las leguminosas eran muy apreciadas como abono,  como las habas, los tréboles y la alfalfa.  Columela, 2, 14: Que el altramuz, el haba, el yero, la lenteja, la guija y el alverjon la estercolan. Del altramuz ninguna duda tengo, como ni de la veza que se siembra para forraje, con tal que desde que se haya cortado verde se le eche inmediatamente”

 Una de las más apreciadas era el altramuz. Columela, 2, 1: El primer lugar lo tiene el altramuz, porque se invierten muy pocos jornales en su cultivo, se compra muy barato, y de todas las legumbres que se siembran en el campo es la que más beneficia, porque da un excelente estiércol a las viñas cansadas y a las tierras de labor, acude bien aunque en un terreno desustanciado, y guardado en el granero dura eternamente”

Varrón, RR, 1.19.3 también habla sobre el uso del atramuz o las habas: “Así, si el campo es muy magro se suelen enterrar arando, en lugar de estiércol, el altramuz, cuando apenas ha formado sus vainas, y a veces los tallos de habas si no llegan a cuajar las vainas de tal modo que valga la pena recoger las habas”

También utilizaban el lupino para las viñas, según nos indica Paladio IX, 2: se siembran a voleo tres o cuatro modios de lupino por yugada, y, en estas condiciones, se enterrará con el rastrillo. Cuando haya echado brotes, se voltea y da un magnífico abono a los viñedos, ya que no conviene introducir en las viñas estiércol para no estropear el vino”

Algunos de estos abonos se siguen empleando en nuestros días.

Plurimam salutem!


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