viernes, 1 de febrero de 2008

¡CULTIVA, OH LABRADOR, EL OLIVO QUE ES GRATO A LA PAZ!

Al conmemorar el día de la PAZ y desde un blog vinculado al mundo clásico no podemos dejar de referirnos a la rama de olivo y su ancestral significado.

El olivo, un árbol en un principio silvestre y de hoja perenne, tuvo un papel importante en el mundo clásico. Muestra de este valor es el número de leyendas en las que el olivo era el protagonista.

Junto al roble era considerado un árbol sagrado, al pensar que fue la diosa Atenea quien creó el primer olivo. A su vez, un árbol inmortal, con una longevidad asombrosa y un símbolo de regeneración, pues ante la sequía, las inclemencias de tiempo, posibles enfermedades, etc., el olivo podía sufrir o caer en decadencia, pero, como el ave Fénix, renacía de sus cenizas, perpetuándose en un nuevo brote.

Su fruto era muy apreciado, no sólo en su forma original, las olivas (fáciles de conservar, consumibles durante todo el año, ricas en grasas y calorías,…), sino también el jugo dorado que se extrae de ellas, el aceite.

Así pues, todas estas características elevan al olivo como un árbol que indica prosperidad, fecundidad, perpetuidad, es decir, paz y armonía para una sociedad.

De ahí que la rama de olivo fuera utilizada por los antiguos griegos como símbolo de paz, en diversas ocasiones: los vencedores de los juegos Olímpicos eran coronados con hojas de olivo cortadas del árbol que crecía en la Acrópolis; se celebraban fiestas para solicitar buenas cosechas en las que ofrendaban a los dioses ramas de olivo, frutas y figuras elaboradas con madera de olivo; al finalizar una batalla, los vencidos entregaban a los vencedores una rama de este árbol como símbolo de tregua, aceptación de la derrota y paz.

El uso del olivo en la antigüedad estaba vinculado a la religión, por lo que sabemos que sólo se podía utilizar la madera de este árbol para quemarla en los altares. En los hogares se colgaban ramas de olivo para ahuyentar los malos espíritus y las pitonisas dormían sobre hojas de olivo para que la madre tierra les infundiera poderes de predicción.

Como ya hemos comentado, en un principio que era un árbol silvestre, pero gracias a los griegos aprendieron a cultivarlo. Fue extendido su conocimiento en todas las regiones de Grecia por Heracles gracias a sus viajes para realizar sus trabajos. Por consiguiente, el olivo, junto a la vid y los cereales, llegó a formar parte de la “tríada” de los antiguos agricultores.

Este árbol predilecto de los dioses, albergaba un gran número de leyendas y creencias, veamos algunas:

Se creía que aquellos nacidos bajo un olivo tenían antepasados divinos, pues, según algunas versiones, tanto los gemelos Apolo y Artemisa como Rómulo y Remo fueron cobijados por las ramas de este árbol cuando vieron la luz del día por primera vez.

Nos cuenta Homero en la Odisea que su protagonista construyó su cama nupcial con madera de olivo por lo que su unión con Penélope tenía el beneplácito de los dioses y sería infinita, pese a la adversidad.

En la lucha por el patronazgo de la ciudad de Atenas, la diosa Atenea hizo brotar un olivo, símbolo de paz para los atenienses, frente al caballo o a la fuente de agua salada, según versiones, que ofreció Posidón. Las fuentes clásicas narran que el dios del mar, ofendido por no poder dar su nombre a la ciudad griega, envió a uno de sus hijos para cortar el árbol que Atenea regaló, pero no pudo conseguirlo.

Este olivo continúa siendo el emblema de la ciudad de Atenas y podemos encontrar un ejemplar en la Acrópolis, detrás del Erecteion como estuvo siglos atrás. Venerado y protegido por los atenienses, pues aquel que osara dañar al olivo podría morir víctima de la cólera de los dioses o ser castigado con el destierro.

El amor, respeto y veneración por el olivo fue legado a la civilización romana que transmitió al mundo esa idea de paz y prosperidad aprendida de los griegos.

Para finalizar unos versos de las Geórgicas de Virgilio:

Contrariamente a la vid, el olivo no exige cultivo, una vez que se adhiere a la tierra y soporta sin desfallecer los soplos del cielo.

Por sí misma la tierra, abierta con el arado, ofrece ya suficiente humedad a las diversas plantas y da buenos frutos cuando se utiliza debidamente la reja.

Cultiva, pues, ¡oh labrador!, el olivo,

que es grato a la paz.

N.B: Como muestra de concordia y paz en muchos centros educativos se llevaron a cabo actividades en ese día, pero resulta más interesante si esas actividades se realizan "intercentros" y alumnos de diferentes institutos trabajan conjuntamente temas relativos a la paz.

Podréis encontrar la aplicación didáctica llevada a cabo por los IES nº de 3 de Cheste (La Llama de Vesta) y Ausiàs March de Manises (Calíope).


Para más tener información sobre el día de la Paz y el ARA PACIS podéis acudir a la página Hortus Hesperidum.


Plurimam salutem!

* Fotografías propias


6 comentarios:

mahaya dijo...

Efectivamente, pilar de nuestra cultura y ultimo bosque que queda en el mediterráneo. Y luego vienen los mundundis del mercado comun diciéndonos que hay que cortarlo y como aquel alemanito inculto que se quedo pasmado porque creía que el olivo era un arbustito. Y luego el tío detentaba un alto cargo en el mercado común.
Efectivamente como bien dices y hasta hace muy poco, cuando alguien tenia un campo de trigo, un olivar y vides, entonces... era rico.

Charo Marco dijo...

Mahaya, muchas gracias por tu comentario.
Tienes muchísima razón.

Si se leyera a los clásicos un poquito más, se aprenderían cosas muy interesantes e importantes para el ser humano.
El olivo es pilar de nuestra cultura y debemos respetarlo.

Saludos

GRAN ZEUS dijo...

Hola, en primer lugar quieros agradeceros el que hayais creado un blog tan completo y fantastico como éste. Para mi es un inmerso placer el poder compartir experiencias, sabores y aromas con vosotros. Os recomiendo que visiteis www.recetascenapagana.blogspot.com , pues aunque acabo de empezar, estoy esforzandome al máximo por aportar informaciones y nuevas ideas al amplio mundo de la gastronomia antigua. Necesito de vuestra opinion y consejo con el fin de mejorar o rectificar algo.

Un saludo enorme desde La Cena Pagana. Francisco.

Charo Marco dijo...

Francisco, gracias por tu comentario.

Bienvenido a esta aventura de la gastronomía clásica.

Felicidades por tu blog.

Saludos

Isabel Romana dijo...

Me ha encantado la explicaci�n sobre el olivo. A m� me resulta muy querido. Y me ha gustado que colgaras esa foto del altar de la paz, un monumento impresionante. Besos, querida amiga.

Charo Marco dijo...

Isabel, gracias por tu comentario.

El olivo es uno de mis árboles favoritos y me sentía en la obligación de rendirle un pequeño y humilde homenaje. Así pues, qué mejor que en el día de la Paz.

Como ves por las fotos, Amparo y yo pudimos llevar a cabo en nuestros institutos las ideas que te comentamos para el día de la PAZ y nuestra maqueta del Ara Pacis se hizo realidad.

besos