domingo, 28 de junio de 2009

CEJAS DE ORO



Con los nombres de Cantharus griseus o lineatus o Pagellus bogaraveo conocemos a un pescado que es muy utilizado en nuestras mesas y en lenguaje cotidiano, nos referimos al BESUGO.

Seguro que alguna vez habéis escuchado e incluso, utilizado expresiones del tipo: “es una conversación de besugos”, “diálogo de besugos*”, “eres un besugo”, “tiene ojos de besugo”, entre otras.
Así pues, vemos que la palabra besugo es sinónima, según podemos leer en RAE, de “persona necia”, quizás por su aspecto.

Su etimología no está clara, Joan Corominas, Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, comenta que quizás tenga su origen en el vocablo occitano besu(c) o besugue, “bizco”, hecho justificable por sus ojos abultados. A su vez, podría estar relacionada con “bisojo” término emparentado con el latín “bis oculus”.

Dejando a un lado su dudosa etimología centrémonos en otros temas.


Perteneciente a la familia de los espáridos, con unos ojos grandes y claros, que le otorgaron el apelativo de “ceja de oro”, un dorso rojizo, un vientre blanco o grisáceo y un cuerpo ovalado encontramos un hermoso pez que con la madurez adquiere unas manchas negras en sus costados.
Mas este pescado no sólo es hermoso por fuera, sino que su fidelidad es digna de mención: “Tal como los hombres disputan por mujeres hermosas, también lo hacen los animales con las hembras: machos cabríos contra machos cabríos, toros contra toros y los carneros luchan contra sus adversarios por la posesión de las ovejas. Los kántharoi combaten por sus hembras:, sienten celos y luchan con ardor por sus parejas. No traban batalla por muchas de ellas, como lo hacen los sargos, sino por la propia compañera, tal como por si mujer luchara Menelao contra Paris” (Eliano, Hª de animales, I, 26)

También Opiano, De la pesca, I, 512 habla al respecto: “Y algunos se recrean con varias esposas que comparten su lecho, como la raza de los sargos y el fusco merlo. Otros aman y se ocupan de una sola esposa, como los besugos y los erneos, y con una sola se solazan”

Conozcamos más cosas sobre este simpático pez:

Opiano, De la pesca, III, 340 y ss nos cuenta dónde habita: “Un buen pez será el besugo que se recrea en las ásperas rocas”.

Eliano, Hª de animales, I, 26 completa más datos sobre su hábitat: “Nacen en sitios poco llanos”.

Sabemos que viven en los suelos rocosos y arenosos del fondo del mar, se alimenta de otros peces, avanza en bancos pequeños y es hermafrodita, siendo de jóvenes machos y de mayores, hembras.
Otra característica es su modo de captura que nos describe con gran detalle Opiano, De la pesca, III, 340 y ss: “A otros, el pescador los captura con engaños de comida y festines...Fabrique el pescador una redindeada nasa tan grande como le sea posible, entramándola con esparto ibérico o de juncos, poniendo estacas alrededor; que tenga una ancha boca y el vientre amplio. En su interior ponga como cebo un rastrero pulpo o una langosta tostados con fuego*, porque el olor de la carne atrae a los peces hacia dentro. ...Inmediatamente el olor estimulará al besugo y entrará en la nasa, pero, todavía con enorme desconfianza en su primer viaje, a toda prisa toma su comida y se aleja rápido. A partir de entonces el pescador pone siempre en la nasa agradable comidafresca para ellos, y enseguida su perniciosa glotonería los reúne dentro y un pez atrae a otro camarada para compartir el banquete. Finalmente sin miedo todos se reunen en el interior de la nasa y allí permanecen todo el día como si hubieran adquirdo un cobijo, pero funesto nido es el que encuentran....Pues, cuando están agrupados en masa y bien cebados, el pescador pone una ajustada tapadera en la boca de la nasa y captura a los peces. Demasiado tarde se aperciben de su destino y se rebullen y se esfuerzan por salir, necios epces, para los cuales la nasa ha dejado de ser ya una grata morada”

Aunque nuestro conocido Apicio no le dedicó ninguna receta en especial, vamos a brindarle una al besugo adaptando alguna del gastrónomo romano. Para realizarla se puede hacer uso de una besuguera, cazuela que antiguamente se empleaba para asar al horno este pescado:

“Asar el besugo. Servir con una salsa hecha con pimienta, comino, tomillo, cilantro, cebolla, pasas, vinagre, miel, vino, garum y aceite. Poner a calentar y servir sobre el pescado”

Prosit!

Plurimam salutem!


* En los años 50, en España se publicaron los "Diálogos para Besugos" unas historietas humorísticas escritas por Armando Matías Guiu.

Imágenes propias

2 comentarios:

Isabel Romana dijo...

¡No tenía ni idea de que los besugos, - que tan buenas risas nos proporcionan con sus diálogos -fueran celosos de sus hembras y fieles. ¿No le habrán dado su nombre los machos ibéricos a quienes les parece que conformarse con una cuando pueden tener veinte es una tontería? Me ha encantado este post. Besitos.

Charo Marco dijo...

Isabel, gracias por tu comentario.
No te extrañe que sea pura envidia.

Gracias de nuevo
Besos