domingo, 5 de julio de 2009

EL CAPRIFICUS ESCENARIO DE UN CUMPLEAÑOS

El día 7 de julio los antiguos romanos celebraban una fiesta en honor a Juno Caprotina llamada Nonae Caprotinae.
Se trataba de una festividad que celebraba la fertilidad y la sexualidad femenina, en la que mujeres libres y esclavas realizaban un sacrificio incruento debajo de un cabrahígo, además de un banquete. [Para tener un conocimiento más exhaustivo de estas conmemoraciones podéis acudir al blog Hortus Hesperidum]

Con motivo de esta festividad vamos a dedicar este artículo a la higuera silvestre o caprificus que es el higo del macho cabrío, llamado así por ser consumido sólo por las cabras.

En la antigüedad tenía un papel importante, como bien muestran las múltiples referencias que las fuentes clásicas nos proporcionan.

Sabemos que era considerado un árbol relacionado con el origen de la vida por la savia que recuerda a la leche materna. Además presentaba un alto componente sexual y de fertilidad por la citada savia que recorre su interior y que era consumida por las jóvenes para potenciar su poder reproductor.

Veamos qué nos cuentan los autores clásicos sobre el caprificus:

Se trata de una variedad del fucus carica o higuera europea que tiene como característica primordial generar un insecto que los antiguos utilizaban para la polinización y la obtención del fruto. Sobre este hecho podemos leer en Plinio, XI, 118: “La higuera silvestre genera el mosquito del higo y en Teofrasto, II, 8,2: “Los insectos salen del cabrahígo y nacen de sus granillas. Prueba de ello es que, una vez que han salido, no quedan granillas en el fruto. Salen dejándose la mayoría dentro una pata o ala”

De esta manera sabemos que ya los antiguos colgaban de las higueras cultivadas ristras de cabrahígos o plantaban próximos a estas higueras cultivadas los higos silvestres para que el mosquito del higo acudiera a las cultivadas y ayudara en la maduración del fruto. Este proceso toma la denominación de “cabrahigadura o caprificación” de la que hablan varios autores clásicos como Plinio XV 79-81, Columela, 12, 2, 56, Teofrasto II, 8, 1.

Veamos qué nos narra Teofrasto sobre este proceso:"La higuera es un árbol que se desprende del fruto antes de que madure. La gente trata de poner remedio a esto. Y de este intento surgió la caprificación: saliendo los insectos agallígenos de los cabrahígos colgados de la higuera, chupan el pezón de los higos y los inflan, madurándolos. Dicen que en Italia no se desprende en fruto inmaturo y que por ello, no cabrahígan las higueras. Tampoco se practica la caprificación en lugares orientados al Norte ni en suelos áridos.”
Teofrasto, II, 8,3 añade que:”Se conoce el higo caprificado porque es rojo, abigarrado y sólido, mientras que el que no lo ha sido es pálido y debilucho...Los higos silvestres son muy abundantes y muy vigorosos”

También Paladio, 4, 10, 28 comenta durante en qué fecha hay que realizar la cabrahigadura:”Hay algunos que en medio de los higuerales plantan árboles de higuera silvestre para que no haya necesidad de colgar en cada árbol sus frutos como medio curativo. En el mes de junio, hasta el solsticio, hay que cabrahigar los árboles, o sea, deben colgarse higos verdes de higuera silvestre ensartados con lino a modo de ristra”

Además de este sistema de maduración del fruto, muchos otros son los datos que nos aportan las fuentes literarias sobre el cabrahígo. Veamos algunas explicaciones curiosas:

Cómo diferenciar una higuera de un cabrahígo:

Teofrasto, I, 8,2 nos muestra la primera diferencia: Los árboles silvestres tienen más nudos que los cultivados, esto ocurre en árboles del mismo género como en el acebuche y el olivo, el cabrahígo y la higuera, el peral silvestre y cultivado. Todos son más nudosos en su género silvestre”.

Además nos describe otras diferencias, Teofrasto I, 14, 4: “Entre el cabrahígo y la higuera hay diferencias entre los frutos y las hojas, entre las demás formas y partes. Mas las plantas silvestres son casi todas innominadas: pocos las conocen...En el caso de las plantas silvestres es muy fácil apreciar y numerar sus formas, pues son machos o hembras y no tienen más diferencias”.

Más diferencias:

Teofrasto, IV, 2,3:”El sicómoro tiene un dulzor parecido al del higo y el interior del fruto es como el del cabrahígo” . IV, 13, 1:”Las plantas silvestres son de vida más larga que las cultivadas, así el cabrahígo vive más que la higuera. Porque las especies silvestres son más vigorosas y compactas y el fruto que producen es menos pulposo”

Sistemas para cambiar de higuera a cabrahígo y viceversa:

Teofrasto en II, 2, 12 afirma que no hay posibilidad: “Aunque hay árboles que se convierten de bravíos en cultivados y otros de cultivados a bravíos,...no es posible convertir un acebuche en olivo, ni a un cabrahígo en higuera”. No obstante, si se produce de manera fortuita, se trataría de un prodigio, Teofrasto, II, 3, 1: “Dicen que en las plantas hay un cierto cambio espontáneo...todo lo cual los adivinos llaman prodigios. ...El cambio a dulce se considera peor signo que lo contrario. Un cabrahígo puede transformarse en higuera y una higuera en cabrahígo, esto último es de peor augurio...También se considera augurio que una higuera de blanca se haga negra y de negra a blanca”.

Teofrasto IV, 14,4:” El cabrahígo no enferma de krádos, ni de podredumbre, ni de roña, ni sus raíces son atacadas por gusanos. Finalmente, algunos cabrahígos no pierden sus frutos originarios aunque se los injerte de una higuera.”

Cuándo brotan los cabrahígos y dónde abundan:

A la primera cuestión encontramos la respuesta en Teofrasto, III, 4,2: “Los árboles que brotan cuando la primavera está ya inaugurada son: el cabrahígo, el aladierno, el espino de fuego, el nogal y el castaño.”

Teofrasto, III, 3,1 responde a su ubicación: “He aquí los árboles propios de las montañas que se crían en la llanura. En Macedonia, por ejemplo,...el cabrahígo. Todos estos árboles que son comunes a los montes y llanos, son más corpulentos y de apariencia más hermosa cuando crecen en la llanura; pero son mejores porque producen madera y frutos los de la montaña”.


Otros datos de interés, su importancia en la vida cotidiana, su madera,...:

Plinio, XI, 40: “Los apicultores áticos establecieron como señal para la cosecha de la miel el inicio de la temporada de los higos silvestres”
V, 9,5: “Acérrimo es el humo de la higuera, del cabrahígo y de cualquier árbol rico en látex. Y la razón es la humedad. Estas maderas bañadas en agua corriente y, luego, secadas, producen menos humo y emiten una llama suavísima, pues han perdido la humedad que les es propia. La lejía y las cenizas de estas maderas son también acres.”
Se cree que su madera era utilizada para la elaboración de amuletos fálicos por su relación con la fertilidad.

Enlazando con el tema de la fertilidad, sabemos que en esta festividad de las Nonae Caprotinae se hacía uso de la savia de la higuera silvestre como comenta Macrobio, Saturnalia I, XI, 36-40 (...): ”Y el senado finalmente decretó que se celebrase en una fiesta anual, un sacrificio en el que se hace uso, en conmemoración del hecho anterior, de la leche que rezuma de las ramas de la cabrahígo.”

Pero veamos qué otros usos medicinales que tenía esta savia:

Dioscórides, I, 128 y ss:”La lágrima de higuera silvestre y cultivada (leche de la higuera) es coagulante de leche, como el cuajo. Y disuelve lo cuajado, como también el vinagre. Es ulcerante de cuerpos y desopilativa, resolutiva del vientre y, bebida con almendra majada, es relajante de la matriz, aplicada con yema de huevo o con cera tirrénica. Y es útil en los emplastos contra la podagra, con harina de fenogreco y con vinagre.
Con harina de trigo limpia sarnas, empeines, efélides, manchas blancas, escamas del cuero. Instilada en la herida, socorre contra las punzadas de escorpión, venenos de otros animales, mordeduras de perros. Y es útil contra las odontalgias, metida en la caries con un poco de lana. Elimina las verrugas formiculares, aplicado en derredor de ellas, con grasa. El zumo de los ramos tiernos de la higuera silvestre produce los mismos efectos, cuando están llenos de leche y aún no ha germinado el botón; majados se exprimen y el licor, seco a la sombra, se guarda. La leche y el zumo se meten en las medicinas ulcerantes”



Además de la savia se hacía un uso medicinal de su fruto:

Los higos silvestres cocidos y aplicados como cataplasma ablandan los callos y los lamparones. Crudos, con nitro y con harina de trigo, en forma de emplasto, eliminan las verrugas forniculares y excreciones verrugosas. Las hojas tienen las mismas virtudes. Aplicadas como emplastos, con vinagre y sal, curan usagres, caspa, llagas. Se frota con ellos los tumores venéreos y las asperezas de los párpados. Con miel son eficaces contra las mordeduras de perro y llagas alveolares.
Los higos silvestres, con hojas de adormidera silvestre, restablecen los huesos y resuelve los diviesos. Aplicados como cataplasma, con yeros y vino, son convenientes contra la picadura de la musaraña y la escolopendra
(Dioscórides, I, 128 y ss)

También su ceniza servía para elaborar una lejía purificadora:
“Se hace también cierta lejía con la higuera silvestre y de la cultivada, después de quemar los ramos, a partir de su ceniza: se debe dejar en remojo muchas veces y envejecerla. Ésta es conveniente para la gangrena pues purifica y consume lo superfluo. Se aplica mojando una esponja en ella para purificar y cicatrizar. También con un cíato de agua y mezclado con aceite, se da a beber contra la coagulación de sangre, las contusiones, las roturas internas, los espasmos. Es conveniente con vino como ungüento para los afectados de contracción de tendones y espasmos, porque provoca sudor. Se da a beber contra las mordeduras de tarántulas (Dioscórides, I, 128 y ss)

Resulta sorprendente la cantidad de citas referidas al cabrahígo y su papel tan relevante en la antigüedad. Así pues, como dice un proverbio castellano: “Ni hombre sin ombligo ni higuera sin cabrahígo”

Para terminar comentar que el 3 de julio de 2009 este blog cumplió su tercer cumpleaños, muchas gracias por estar ahí y por vuestros amables comentarios, sin vosotros no sería posible....

Gratias maximas!

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Feliz verano a todos, descansad y nos vemos en septiembre


Plurimam salutem!!


*Imágenes propias



8 comentarios:

Isabel dijo...

Charo: felicidades por el tercer cumpleaños de este magnífico blog!
De verdad que es un placer leerlo.

Charo Marco dijo...

Gracias por tu comentario. Este blog no tendría sentido sin vosotros.

Saludos

Amparo Moreno dijo...

Feliz aniversario y feliz verano!
Besos

El llano Galvín dijo...

Hola Charo!!
Mi más sincera enhorabuena por tu tercer aniversario. No has perdido frescura y continuamente nos regalas montones de información. Muchas gracias!!
Un beso!!

Charo Marco dijo...

Amparo, muchas gracias por tus felicitaciones. Te deseo a ti también un buen verano.

Descansa y cuídate.

Un besito gigante

Charo Marco dijo...

Estimado Llano Galvín, muchas gracias por tus palabras, eres muy amable.

Te deseo un buen verano.

Saludos

Isabel Romana dijo...

Felicidades por este tercer cumpleaños, Charo. Hay que ver cómo pasa el tiempo y cuánto esfuerzo hay invertido aquí. La entrada es muy instructiva y diría que casi alimenticia (al menos del espíritu) como todas las tuyas. Un abrazo muy fuerte y feliz verano.

Charo Marco dijo...

Querida Isabel, muchas gracias por tus hermosas palabras.
Te deseo un feliz verano.

Un besazo