domingo, 14 de febrero de 2016

MEMBRILLOS, LAS MANZANAS DE INVIERNO I

Confundidos muchas veces por las fuentes clásicas con las manzanas, encontramos a los MEMBRILLOS, también llamados “las manzanas de invierno”, aunque algún autor las confunde con las manzanas de Cidonia”, una variedad asilvestrada del membrillo cultivado (en griego strouthíon), que nace de la pepita de este fruto, y no de un pie injertado, según nos ha transmitido Ateneo, III, 81 c y ss: 
manzanas de Cidonia, algunas de las cuales también se llaman membrillos, son en general las más digestivas de todas las pomas, y especialmente las maduras. Gláucidas dice que las mejores de las frutas son las manzanas de Cidonia, las bastas, y los membrillos. Filótimo, en el libro décimo tercero de su tratado Sobre la alimentación [fr. 10 St.], dice: «…”Entre las pomas invernales, las manzanas de Cidonia producen jugos más acres, mientras que los membrillos producen menos jugos, y menos acres, y se pueden digerir mejor. Nicandro de Tiatira afirma que las manzanas de Cidonia se llaman membrillos, pero se equivoca. En efecto, Gláucidas lo deja claro cuando dice que las mejores frutas son las manzanas de Cidonia, las manzanas bastas y los membrillos….También Filemón, en El campesino, llama membrillos a las manzanas de Cidonia….Que son distintos la manzana de Cidonia y el membrillo lo dice claramente Teofrasto en el libro II [2, 5] 82ª de su Historia (de las plantas)”




Las fuentes nos proporcionan ideas diferentes sobre ellos, desde frutas pequeñas, con un gran aroma según Plinio, hasta grandes y no muy bien consideradas según Dioscórides, pero, como siempre, acudamos a las fuentes para descubrir qué más cosas nos cuentan.

Empecemos por la etimología: en griego, Kydónion y en latín encontramos dos términos: malum cotoneum (de ahí codoñer o cotogno) y Cydonia oblonga, utilizado sólo por Paladio en sus textos. 

Los mismos griegos consideraban que se les llamaba así por proceder de Cidonia, una antigua ciudad de Creta, según Plinio H.N, 15,10,37: “el fruto llamado por nosotros "Cotonea,", por los griegos "Cydonia", introdujo por primera vez desde la isla de Creta”. 

En la actualidad está siendo discutida esta vinculación con la isla pues se cree que procedía de Armenia, de donde pasó a Grecia algo después del siglo VII a. C., y a finales de s. IV a. C. a Italia. 

Sobre sus cuidados agrícolas Paladio dice lo siguiente:


Sobre el cultivo, II, 15: ”En enero se injertan los frutales como el membrillero”


Sobre su injerto, II, 25, 6:”En el mes de febrero o marzo se injerta el peral de la manera que se indicó cuando tratamos del injerto: en la corteza y en el tronco. Se injerta con el peral silvestre y el manzano; según algunos, con el almendro y el espino; para Virgilio, con el olmo, el fresno y el membrillero la incisión en el tronco”

Formas de plantarlo, III, 25, 20 y ss:” Para plantar membrilleros, la mayor parte de la gente recomienda una época distinta; por lo que a mí respecta, he comprendido por propia experiencia que Italia, en las cercanías de Roma, durante el mes de febrero o a comienzos de marzo, los vástagos de membrillero con sus raíces, en terreno cavado, arraigan tan bien que normalmente fructifican al año siguiente, a condición de que se hubieran plantado de cierta dimensión. En lugares secos y calurosos, plántense a finales de octubre o comienzos de noviembre. Los membrilleros requieren un lugar frío y húmedo. Si se ponen en uno caluroso, es necesario ayudarlos con riegos. También se dan en climas suaves de tipo medio, entre fríos y calurosos. Prosperan también en llanuras y declives, pero prefieren las pendientes y las depresiones. Hay gente que los planta con sus copas o por estaca, pero en uno y otro caso tardan en salir. Los árboles de membrillo deben ponerse distanciados de forma que cuando bata el viento no gotee uno sobre otro. Mientras son pequeños o cuando se plantan deben ayudarse con estiércol, en cambio a los que son mayores se les echa a las raíces una vez al año ceniza o greda en polvo”

También Columela, Libro de los Árboles, 24 habla sobre época de plantación: “Los manzanos de estío, los membrillos, los serbales y los ciruelos deben plantarse mediado ya el invierno, hasta los idus de febrero”

Cuidados, III, 25, 20 y ss: “El riego permanente propicia que maduren pronto sus frutos y los hace crecer más. Deben regarse cuando no llueve y cavar a su alrededor un foso en el mes de octubre y noviembre en sitios calurosos, en febrero o marzo en los fríos; si no se cavan con frecuencia, se vuelven estériles o empeoran sus frutos. Hay que podarlos, según he comprobado, y quitarles todo lo perjudicial. Si el árbol está enfermo debe verterse en las raíces alpechín mezclado con agua a partes iguales, o cal viva rebajada con greda, o untar el tronco del árbol con resina conservada en pipa mezclada con pez líquida, o también se restablecen poniendo según su tamaño membrillos en número impar junto a las raíces enterrándolos después de haber excavado el árbol. Esta operación hecha cada año los protegerá de daños, pero impedirá una duración prolongada del árbol”


Injertos, III, 25, 20 y ss: “En el mes de febrero se injertan los membrilleros, en el tronco mejor que en la corteza. Admiten injertos de casi todas las especies: del granado, del serbal, y de todos los manzanos que den buenos frutos. Se injertarán los árboles jóvenes que tengan savia, en la corteza. Si son mayores, se injertarán preferiblemente cerca de la raíz donde la corteza y la madera están humedecidas gracias a la tierra que tienen pegada”

Recolección y conservación, III, 25, 20 y ss: “Los membrillos deben cogerse maduros y conservarse del siguiente modo: o bien metiéndolos entre dos tejas cerradas con barro por todas partes, o cocidos en arrope o vino de pasas. Hay quienes los conservan envolviendo los que son más grandes en hojas de higuera. Hay otros que los ponen simplemente en sitios secos en los que no haya viento. Otros los cortan en cuatro partes con una caña u objeto de marfil, les quitan todo el carozo y los introducen en miel en un recipiente de barro. Hay gente que los mete enteros en miel, escogiéndolos bastante maduros para conservarlos mediante este procedimiento. Otra fórmula es cubrirlos con mijo o meterlos por separado en pajas. Hay otros que los ponen en recipientes llenos de vino de muy buena clase o bien hacen una mezcla uniforme de vino y arrope a fin de conservar los membrillos. Otros los introducen en tinajas de mosto y luego las cierran, operación que, además, da aroma al vino. Y otros, poniendo por separado los membrillos en tarteras nuevas, los cubren de yeso seco

Para su conservación también Apicio I, 12, nos dice lo siguiente: “Escoger unos membrillos sin ningún defecto, con el tallo y las hojas; colocarlos en un recipiente, cubrirlos con miel y defritum. Así se conservarán mucho tiempo”

Variedades, Plinio, H.N XV, 10, ss: “Esta fruta dobla las ramas con su peso, y por lo tanto tienden a impedir el crecimiento del árbol principal. Las variedades son numerosas: el chrysomelum está marcado con muescas hacia abajo, y tiene un color de parecido al oro; la que se conoce como el membrillo "italiano", es de tez más pálida, y tiene un olor más exquisito: los membrillos de Neapolis, también, son tenidos en gran estima. Las variedades más pequeñas del membrillo que se conocen son "struthea", tienen un olor más picante, pero maduran más tarde que los otros; otro es el llamado "musteum," que madura más pronto de todos. Al injertar el cotoneum con el strutheum, se ha producido una variedad peculiar, conocida como la "Mulvianum," el único de todos ellos que se come crudo. En la actualidad todas estas variedades se mantienen encerrados en las antecámaras de los grandes hombres, en el que reciben las visitas de sus amigos; se cuelgan, también, sobre las estatuas que están durante la noche con nosotros en nuestras cámaras.
Hay un pequeño membrillo silvestre cuyo aroma, junto a la del strutheum, es el más potente; crece en los setos”

Columela, Libro sobre los árboles, 25 distingue estas variedades:” Cydonea (de los que hay tres clases —(eydonea) struthia, chrysomelina, mustia— y las tres proporcionan no solo placer sino ademas salud)”

Tras indagar sobre su etimología y cuidados, cerramos esta entrada, anunciando que dedicaremos otra a sus usos culinarios, médicos y cosméticos.


Feliz día San Valentín


Plurimam salutem!