domingo, 18 de mayo de 2014

CONDITVM PARADOXVM - VINA CONDITA


Bajo el nombre de VINA CONDITA se conocen los vinos romanos cocidos que eran edulcorados con miel y aromatizados con especias, flores o frutos secos.

Isidoro de Sevilla, Etimologías, 20, 3, 9 decía que “Se califica de conditum (fabricado) al vino que no es puro, sino que está elaborado con la mezcla de colorantes”

Quizás nos preguntemos el por qué de esta práctica.

Uno de los motivos era la necesidad de conservar estos vinos durante más tiempo,  pues plantas aromáticas como el lentisco, el nardo, el junco, el lirio, el mirto, el hinojo, la ajedrea, los pétalos de flores, el azafrán..., especias como la pimienta,... frutas como peras, granadas, membrillos, dátiles, moras, nísperos,… o resinas como mirra, además de dar sabor, los preservaban muy bien.

Paladio XI, 14: “Y si se advierte que se pueden echar a perder se añadirá a la mezcla áloe, mirra, residuos de azafrán, machacados uno por uno a partes iguales hasta reducirlos a polvo, y miel, cuidando echar un ánfora por ciato”.

Otra explicación de su uso eran los beneficios que aportaban a la salud como bien nos dicen los siguientes autores clásicos:

Plinio, 14, 18, 98: “No me sorprenden… ", un número casi infinito de vinos artificiales, que ahora voy a hablar: todos ellos son empleados de usos médicos”

Paladio XI, 14:Algunos añaden tres onzas de resina seca triturada por cuba y la revuelven, confiando en que con este procedimiento pueden lograrse vinos diuréticos”

Dioscórides, 5, 6:   “No obstante, los añejos y dulces son más apropiados para las dolencias que afectan a la vejiga y a los riñones, y se aplican con torundas de lana engrasadas en heridas recientes e inflamaciones; se administran también con provecho en forma de loción contra úlceras malignas, cancerosas y supurantes”



Este gusto por los vinos aromatizados y cocidos hizo que su precio se disparara, así en el Edicto de Diocleciano vemos que su coste para un sextarius (medio litro) era de 24 denarios frente a los 8 que valía el vino ordinario.

Se consumían a temperatura ambiente o tibios, principalmente durante la gustatio o entremeses.  

Muchos de estos vinos eran purificados introduciendo en ellos un trozo de carbón ardiendo al creer que así se eliminaba el mal olor y era beneficioso para la garganta.

En esta ocasión vamos a intentar adaptar la receta de Apicio, I, 1, EPIMELES

 CONDITVM PARADOXVM 

“Conditi paradoxi compositio: mellis pondo XV in aeneum vas mittuntur, praemissis vini sextariis duobus, ut in coctura mellis vinum decoquas. quod igni lento et aridis lignis calefactum, commotum ferula dum coquitur, si effervere coeperit, vini rore compescitur , praeter quod subtracto igni in se redit. cum perfrixerit, rursus accenditur. hoc secundo ac tertio fiet, ac tum demum remotum a foco post pridie despumatur. tum ‹mittes› piperis uncias IV iam triti, masticis scripulos III, folii et croci dragmae singulae, dactilorum ossibus torridis quinque, isdemque dactilis vino mollitis, intercedente prius suffusione vini de suo modo ac numero, ut tritura lenis habeatur. his omnibus paratis supermittis vini lenis sextaria XVIII. carbones perfecto aderunt [duo milia].”


TRADUCCIÓN

Echar en un recipiente de bronce 5 kg. de miel aproximadamente, habiendo vertido previamente un litro de vino. Cocerlo hasta que hierva y se  evapore la mitad del líquido. Se hará a fuego lento, utilizando leña seca  y removiendo con una espátula. Si empieza a hervir, rociar con un poco de vino para que baje, o simplemente retirar del fuego.

Cuando haya empezado a enfriarse, poner de nuevo al fuego. Esto se hará tres veces, y se retirará definitivamente. Al día siguiente, sacar la espuma.

A continuación, echar 110 gr. de pimienta molida, 5 gr. de almáciga de lentisco, 4 gr. de hoja de nardo e igual cantidad de azafrán, 5 huesos tostados de dátiles, y los dátiles macerados en vino. Todo se rociará con vino en cantidad suficiente para endulzar la mezcla. Cuando ya esté, echar 10 litros, aproximadamente, de vino dulce. Una vez realizado todo esto, introducir carbón.



POSIBLE ADAPTACIÓN DE LA RECETA

Ingredientes

1 copa de vino blanco
3 l ½ de vino blanco
400 gr de miel
1 cucharada de pimienta negra molida
Una pizca de azafrán
1 cucharada de canela
Unas hojas de nardo o en su defecto, laurel
2 dátiles

Preparación

Verter en una cazuela una copa de vino blanco con la miel. Poner a calentar el vino hasta que se disuelva la miel (es importante no dejar de remover).

A continuación, verter el vino mielado en una cazuela más profunda, a la que añadiremos la pimienta, el azafrán, las hojas de nardo o laurel machacadas, la canela y los dátiles cortados en varios trozos.

Después añadiremos los 3 litros y medio de vino blanco a la cazuela más profunda. Pondremos a hervir el contenido durante una hora a fuego muy lento,  removiendo con una cuchara de madera.

Se puede servir caliente al estilo romano o si se prefiere, se puede servir muy frío a modo de refresco.

 Si no os animáis a hacerlo, no hay problema, hoy en día se puede comprar en muchas tiendas, sólo hay que buscar en la red.
  
“Hasta tal punto fueron variados sus usos  y sus bondades tan buenas que parece que no se confundió al considerar que estos vinos especiados eran verdaderos prodigios (Plinio, 14, 22, 116)

In vino prodigia!

Plurimam salutem!



8 comentarios:

Sofía Serra Giráldez dijo...

¡Genial! Y muchas gracias. Suelo añadirle a mi tinto con casera clavo y trocitos de melocotón (cuando es temporada) acordándome de estos vinos romanos, pero claro, ¡nada qué ver! :)
Gracias de nuevo. Un saludo.

Charo Marco dijo...

Sofía, muchas gracias por tu comentario.
Ese vino que nos dices bien fresco, debe de ser un gusto en verano

Un saludo

Viena dijo...

Estupendo artículo Charo. Me llama la atención la cantidad de pimienta que llevaba este vino ¡Más de cien gramos!Debía saber fuerte. Y por otra parte, no es extraño que fuera auténtica pócima curativa, porque en realidad estos vinos llevaban hierbas y sustancias suficientes y variadas como para tratar alguno de los males comunes de la época.
Como siempre un placer leerte.
Gracias

Charo Marco dijo...

Estimada Viena, es un vino fortísimo que hace resucitar a cualquiera y muy curativo.

Un beso grande

Teresa dijo...

Muchas gracias, me ayudo para un trabajo de latín en la universidad.
gracias de verdad, un muy buen aporte

Charo Marco dijo...

Hola Teresa, me alegra mucho haber sido de utilidad.
Muchas gracias por tu comentario

Un saludo

Marina Gurruchaga dijo...

¿Y què tal dejar macerar en un buen vino tinto de la Ribera del Duero o de Navarra (por lo tánicos que son ambos) un puñado de uvas pasas y después reducir al fuego? No me atrevo a proponeros el lambrusco... su contenido carbónico puede ser considerado una herejía. Un saludo a todos

Charo Marco dijo...

La idea de macerar uvas pasas en un buen tinto, no está nada mal.

Hay que probarlo

Gracias por tu comentario

Saludos