"Y éste vuestro flamen, pontífice y todo
ignora tanto qué se inmola como qué se liba, y para que no se equivoque en
todas partes con el mismo error sobre la libación, en VIII dijo: en la mesa
liban alegres y ruegan a los dioses, cuando no en la mesa, sino en el altar, de
acuerdo con la costumbre, debieron realizar la libación».
[4] Pretextato contestó: «Para responderte
primero a la segunda pregunta, digo que tú no has preguntado sin razón sobre la
libación practicada en la mesa; y habrías aumentado más el tipo de dificultad,
si hubieses apuntado más: que Dido también estaba realizando la libación en la
mesa: dijo y realizó en la mesa una libación con el
licor de honor"
Descubramos estos utensilios de la mano de las fuentes clásicas.
Comenzaremos por los UTENSILIOS SAGRADOS PARA LA LVSTRATIO
O PURIFICACIÓN necesaria para ganarse la voluntad de los dioses y realizada por la
persona capacitada y especialista.
Para purificar se hacía uso de dos elementos
básicos: el agua y el fuego.
Con respecto al agua lustral (aquae)
debía de proceder de alguna fuente considerada pura o de algún
riachuelo, Ovidio, Fasti, II, 45: "¡Ah, demasiado cómodos los que creéis que los tristes crímenes de homicidio
pueden lavarse en el agua de un río!”. A veces podía contener sal.
Se colocaba en las puertas de los templos para purificar las manos, al
igual que hoy en día en la entrada a las iglesias.
El vaso contenedor
de agua lustral se llamaba labrum
o labellum, por el borde que la caracterizaba, parecido al labio: “los labios derivan su nombre de lambere
(lamer), al superior le llamamos labium y al inferior, por ser más grueso,
labrum” (Isidoro, XI, 1, 50). Podía estar hecho de diferentes materiales como arcilla, madera,...
Para
la purificación también se podía emplear un tipo de aspersor (aspergillum) que solía ser una rama
de laurel u olivo para la ablución de los asistentes y las víctimas.
En dos
fragmentos de los Fasti de Ovidio
hace mención a las ramas de laurel que tenían por si solas un valor lustral: “El laurel
mojado me ha salpicado de agua” (IV, 728)
“Humedece
con el agua una rama de laurel y con el
laurel mojado salpica todas las mercancías que pronto han de tener otros
dueños. Él también se moja el pelo con el laurel chorreando y pronuncia una
plegaria con su voz acostumbrada a engañar: “lava los perjurios del tiempo
pasado” (V, 677-679)
También
podemos leer en Juvenal, Sátiras. II,
158, una referencia a las ramas de laurel: “Desearían purificarse si les dieran un poco de azufre y antorchas y si
hubiera laurel húmedo”
Sabemos
por Virgilio, Eneida, VI, 230 que
también se empleaba el olivo y que se debía esparcir tres veces sobre los
presentes, principalmente en ceremonias funerarias: "y recorriendo la asistencia esparce con un gajo de olivo tres veces sobre ella agua lustral en leves gotas”
Sin embargo, en algunas monedas se puede
apreciar un instrumento especial parecido a una escobilla, distintivo de los
pontífices y las Vestales, así nos lo ha transmitido Tácito, en sus Historias, 4, 53: “Los soldados, que llevaban nombres con buen augurio, entraron en el recinto sagrado con ramas. A
continuación, las vírgenes Vestales,
con niños y niñas, cuyos padres y madres aún estaban vivos, salpicaban todo el espacio con agua
extraída de las fuentes y los ríos”
Al
igual que el vaso lustral, también encontramos en el mundo religioso actual el aspersorium.
Otro
elemento utilizado en la purificación era el fuego sagrado (foculus), sobre un trípode, que
limpiaba como nos dice Ovidio y servía para quemar las vísceras de los animales sacrificados, Fasti, IV, 785: "todo los purifica el fuego devastador”.
En la lustratio el fuego se empleaba a través de la quema de incienso,
resinas, azufre, mirra, etc. en sahumerios
(suffimenta),
en braseros o en antorchas (taedae), utilizadas también para encender el fuego sagrado. El uso de estas resinas se debía a su poder curativo y purificador.
En Ovidio, Fasti,
II, 561 leemos el uso de las antorchas: “que la tea de pino aguarde días puros.
Guarda tus antorchas, Himeneo, y retíralas de los negros fuegos. Los llorados
sepulcros disponen de otras antorchas.”
A su vez, el
fuego purificaba a los animales y a las ofrendas, por lo que sus cenizas constituían un
sistema de lustración.
Hemos comentado que era frecuente la quema de
incienso o resinas que se guardaban en un cofre denominado acerra que durante el sacrificio
permanecía abierto y era portado por el
camillus en la mano izquierda.
Las citas sobre el uso de incienso son muy usuales,
así leemos en varias obras de Suetonio, Tiberio,
VI: “mas no tomó otra cosa que un
poco de incienso, porque usaba de él
para los sacrificios públicos, y con esto se retiró”
Suetonio, Galba, 8: “Al llegar a esta provincia sucedía que
estando sacrificando en un templo, a un
niño que tenía el incienso se le blanquearon de pronto los cabellos, este
prodigio fue interpretado como presagio de un gran cambio, en el que se vería a
un anciano suceder a un joven, es decir Galba a Nerón. Poco después cayó un
rayo en un lago en el país de los cántabros, encontrándose luego en él doce
hachas, signo manifiesto del poder soberano”
Suetonio, Tiberio Nerón, 44: "Se afirma también que cierto día, durante
un sacrificio, enamorado de la belleza del
que llevaba el incienso, apenas esperó a que terminase la ceremonia para
satisfacer secretamente su nefanda pasión”
También Ovidio, Fasti. IV, 933 al describir la
festividad de los Robigalia comenta
el empleo de “un mantel desflecado y una
tinaja de vino y un incensario. El incienso y el vino y las tiras del añojo
y las entrañas repulsivas”
Ovidio, Pont. II, 1: “como insignia esclarecida, ofreció el
incienso en las santas aras”
Ovidio, Pont. III: “Recuerda
bien que esto era lo primero que solías demandar a los dioses cuando quemabas
los granos del incienso en sus altares”.
Ovidio, Pont. III, 1: “Pero antes enciende el fuego en los sacros altares, y ofrece incienso y vino puro a los grandes
dioses”
Ovidio,
Pont. III, 3: “En todas las aras de la ciudad se quema
el odorífero incienso”
Ovidio, Pont. IV, 8: “Entonces quemaré el solemne
incienso en las rápidas llamas y daré testimonio del poderío de tus dioses”
Horacio, Od.
III, 8, 2: “En las calendas de marzo qué
quieren decir estas flores, este cofre lleno de incienso”
Persio, Sat.
II, 5: “En cambio, una
buena parte de los grandes señores hará
su ofrenda con incensario sigiloso”
Con el fin de encender el fuego sagrado y el incienso se empleaba el carbón o madera, todas salvo la procedente del roble ya que se extingue con rapidez según nos indica Plinio, HN, XVI, 8, 24: "Sin embargo, la peor especie de todas, tanto para madera como para hacer carbón, es el roble conocido como "halifloeo", cuya corteza es notablemente gruesa, y el tronco de tamaño considerable, pero en su mayor parte hueco y esponjoso: es el único de esta especie que se pudre mientras el árbol aún está vivo. Además de esto, es muy frecuente que le caiga un rayo, aunque no tiene una altura tan notable, por lo que no se considera lícito emplear su madera para los sacrificios"
Como hemos mencionado, se hacía uso de un trípode para quemar los sacrificios, tanto cruentos como incruentos.
Para
purificar las manos los camillii llevaban
en su hombro izquierdo una especie de toalla de lino, mantele, con flecos e
incluso, con algún tipo de decoración como una franja púrpura que recuerda a la
sangre purificadora. Ovidio, Fasti. IV, 933: “un mantel desflecado y una tinaja de vino y un incensario”
De nuevo, recordamos la existencia de paños de lino en los
altares de las iglesias actuales.
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que hay más elementos que se utilizaban como purificadores, como por ejemplo, el viento,
de ahí el uso de los oscilla o los aiora que se balanceaban con el aire: Servio, Ad Georg. 2, 389: “Así la lustratio se hace bien por agua, por
fuego o por aire a través de los oscilla”.
También la sangre de los animales expiaba a una persona al tocarla: Suetonio, Calígula. LVI: “Durante un sacrificio fue rociado con la sangre de un flamenco”
En otra entrada hablaremos de otros utensilios muy interesantes.
Plurimam salutem!
3 comentarios:
S.P.T.D.Profe, no me extraña que no haya comentarios a esta entrada. Ahora, como yo, muchos estaremos ocupados leyendo todo el blog y entrenándonos para ser nuevos Apicios ya que no podemos concursar en ciertos programas de televisión.
Perdón por mi atrevimiento, Profe, pero si no es mucho pedir, quizá se podían referenciar las imágenes como se hace con los textos; esto le daría más valor al blog. Gracias por su trabajo altruista y enhorabuena por su calidad
Muchas gracias por la sugerencia
Un saludo
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