domingo, 7 de diciembre de 2008

ALIMENTACIÓN DE LOS BEBÉS ROMANOS


Quizá uno de los aspectos menos conocidos de la cocina romana antigua sea la alimentación de los bebés, de manera que dediquemos unas líneas a este tema.

Evidentemente como cualquier bebé de la historia, era alimentado con leche materna, aconsejada por los médicos como la alimentación más recomendable para la buena salud del bebé al transmitirle a través de su leche las mejores calidades físicas y morales: “Las mujeres que están razonablemente bien alimentadas, no se gastan ni enflaquecen amamantando” (Soranus, Sobre las enfermedades de mujeres, 2)

A su vez, la alimentación materna evitaba las muertes prematuras, pues a esta leche se le atribuían propiedades curativas: “La leche de mujer que ha parido una niña sólo vale para sanar los males del rostro. También las afecciones de los pulmones se curan con leche materna. Dicen que los perros no se hacen rabiosos si beben la leche de mujer que ha parido un varón.” (Plinio, HN, XXVIII, 123); “la leche de mujer es más dulce y muy nutritiva. Mamada, es beneficiosa contra la mordicación de estómago y la tisis” (Dioscórides II, 70, 6)

Es importante tener en mente la elevada mortalidad infantil, por lo que no sólo era necesario una leche materna nutritiva y sana, sino también que los dioses protegieran al recién nacido por ser el elemento más frágil de la unidad familiar. Así pues, son varias las diosas que se invocaban para cuidar de la nutrición del bebé, no sólo ya nacido, sino incluso antes de nacer. Veamos estas diosas:

DIOSA ALEMONA: alimenta al feto en el seno materno.

DIOSA RUMINA: provee de buena leche a su madre o su nodriza.

DIOSA OSSIPAGA: le asiste cuando le brotan los dientes de leche para que pueda alimentarse con comida sólida.

DIOSAS POTINA Y EDUCA: le enseñan a comer y beber, además de protegerle en su toma de papillas y biberones.

Aunque las divinidades ocupaban un lugar primordial en el destino del infans, eran las propias madres las que se hacían cargo de darles de mamar.


Se sabe que durante los dos o cuatro primeros días, el recién nacido no era alimentado, pues se creía que, perturbado por el traumatismo del nacimiento, debía descansar. A su vez, se pensaba que su cuerpo estaba aún lleno del alimento consumido en el interior del vientre materno y era necesario terminar de consumirlo y digerirlo. Su régimen alimenticio se reducía en esos primeros días a algunas gotas de agua tibia mezclada con miel, un alimento con altas propiedades terapéuticas y mágicas. A esta agua se le podían añadir unos granos molidos de zarzaparrilla para que las fieras venenosas no le dañasen en el futuro.

Además consideraban que la madre debía reposar y, que su primera leche, el calostro, era malo para la salud del bebé por ser demasiado espeso e indigesto.


En época imperial, se comenzó a contratar las amas de leche (NUTRIX) por creer que si se daba de mamar a un hijo, se tardaría más en recuperarse del parto y en tener más descendencia: “Así como la tierra está exhausta de la producción de semillas luego de la cosecha, y por lo tanto se vuelve árida si se le exige más, lo mismo sucede con la mujer que amamanta a su hijo; o ella envejece de forma prematura habiendo alimentado a un hijo o el desgaste de la nutrición de su cría necesariamente hace que su cuerpo se enflaquezca. Consecuentemente, la madre se recuperará más rápido del parto y podrá más pronto tener más hijos si se le brinda el alivio de no amamantar” (Soranus, Sobre las enfermedades de mujeres, 2)

También en este sentido afirma Plinio, HN, XXVIII, 123 y ss que “es perjudicial que las mujeres cuando amamantan se queden embarazadas; éstos son los niños que se les llama colostrati, porque la leche se cuaja en una especie de queso”

Cuáles eran los consejos para escoger una buena nutrix. Según Soranus, Sobre las enfermedades de mujeres, 2.8. era muy importante contratar un ama de leche que cumpliera ciertos requisitos, pues las propiedades de su leche influirían en el desarrollo físico y psíquico del niño. La nutrix ideal debería ser “griega para que el lactante se acostumbre con ella a una de las lenguas más bellas".

Sus cualidades deben ser: “Es necesario elegir a una nodriza que no tenga ni menos de veinte años ni más de cuarenta años; habrá tenido dos o tres niños, estará libre de enfermedades, buena apariencia y color; tendrá senos de volumen medio, flexibles, sin durezas ni arrugas, los pezones ni demasiado pequeños, ni demasiado gruesos, ni demasiado porosos, dejando pasar excesivamente la leche; será cálida, sensible, de carácter pacífico; mejor griega y que le guste la limpieza”.


Pero qué ocurría si una familia no podía alimentar al recién nacido por falta de leche o por no tener recursos para contratar a una nutrix. Columela nos proporcionó una receta contra la agalactia (falta de leche tras el parto), usando la hierba llamada “citiso”:

“Si las mujeres que crían tienen falta de leche, conviene echar en agua citiso seco, y así que haya estado en ella toda la noche. Al día siguiente se exprimirá el jugo y se mezclará tres heminas de él con un poco de vino y se le dará a beber. De este modo ellas estarán buenas y los niños se pondrán robustos con la abundancia de la leche”.

En el peor de los casos es sabido que conocían el biberón y los sacaleches, es decir, la lactancia artificial. Algunos bebés eran destetados antes de tiempo y alimentados a partir de los 40 días con papillas de cereales o pan mojado en leche de vaca o agua que tomaban en biberones. Galeno recomendaba que el destete completo no se llevara a cabo hasta que el bebé tuviera 3 años y según Soranus hasta que el bebé tuviera todos sus dientes y se lamentaba de que las mujeres que estaban "demasiado apuradas" o que pensaban que la lactancia era "una carga" dieran cereales a partir de los 40 días.

La consecuencia de este destete prematuro era el raquitismo, enfermedad encontrada en los cadáveres de los niños romanos estudiados

La leche que sustituía a la materna era la de vaca. Plinio, HN, XXVII, 135 habla sobre los tipos de leches: “la más útil para cada uno es la materna. La leche que más alimenta es la humana, cualquiera que sea, después la de cabra, por lo que las leyendas han contado que Júpiter fue alimentado con ella. La más dulce después de la humana es la de camella, la más eficaz la de las burras; la de vaca es más medicinal; la de oveja más dulce y más nutritiva (...) la más laxante es la de vaca.”


Hoy en día son muchos los pediatras que siguen las indicaciones de los clásicos al recomendar la lactancia materna por ser beneficiosa tanto para los bebés como para las madres.


Plurimam salutem!


* Imágenes de los biberones propias

10 comentarios:

El llano Galvín dijo...

Enhorabuena por tu post!!! Es francamente interesante y muy, pero que muy instructivo.
Un saludo!!!

Charo Marco dijo...

El llano Galvín, muchas gracias por tus palabras de ánimo, con lectores como tú da gusto investigar.

Gracias de nuevo

Saludos

Sandra Ramos dijo...

Precioso comentario, Charo, y muy documentado.
Te envío un enlace a una costumbre pastoril ya documentada en Virgilio sobre dar sal o hierbas saladas a las vacas para hinchar más sus ubres y aportar a la leche un punto sabroso de sal.

Sandra te ualere optime iubet.

Charo Marco dijo...

Sandra, muchas gracias por tu comentario.
Un enlace muy interesante.

Gratias tibi ago

Salutem!

M@riel dijo...

La verdad es que desconocía esta faceta del mundo de la alimentación romana, aún pese a que siempre me ha intrigado. Muy instructivo.

Un abrazo.

Charo Marco dijo...

M@riel, gracias por tu comentario.
Ciertamente es un aspecto poco conocido, pero muy interesante.
Saludos

Isabel Romana dijo...

Me ha gustado mucho esa recomendación de buscar a una nodriza griega, para acostumbrar al bebé a una lengua tan dulce... Es de recordar la relación tan estrecha que se establecía, a veces, entre la nodriza y su hijo de leche. Por ejemplo las dos nodrizas de Nerón, junto con una liberta, se encargaron de arreglar el cadáver del emperador y darle sepultura, algo que ni siquiera los esclavos encargados de los difuntos habían querido hacer. Besos, querida charo.

Charo Marco dijo...

Isabel, muchas gracias por tu comentario.
He de confesarte que este tema de la infancia y su alimentación es muy hermoso y ha sido muy gratificante trabajar en él.

Besos

Isabel dijo...

Charo: que post tan original y tan bonito, me ha encantado. Te vas superando cada día, a ver que nos ofreces en el próximo...ya estoy impaciente!
Un beso.

Charo Marco dijo...

Isabel, gracias por tu comentario. Espero que los próximos artículos sean de tu interés.

Besos