domingo, 5 de julio de 2015

QUERCUS, BELLOTA USOS II

Hace unas semanas hablamos de las bellotas en general, sus características, su recolección y conservación. En esta ocasión nos centraremos en sus usos.

Uso culinario

Las bellotas fueron consumidas a lo largo de la historia, pese a que en la actualidad el consumo humano sea raro y esté destinada al ganado. No obstante, los seres humanos se han nutrido con bellotas de todos los quercus, salvo de la coscoja.
Su importancia en la alimentación de los hombres se entiende totalmente al leer a San Isidoro de Sevilla, Etimologías XVII, 7, 26 : el nombre latino de la encina, ilex, deriva de electus, escogido, “pues el fruto de este árbol fue el primero que los hombres escogieron para su manutención”, ya que “antes de que comenzasen a utilizar los cereales, los hombres primitivos se alimentaban de bellotas”.
 
Su uso culinario podía ser de dos maneras, en el caso de ser dulces,  se comían directamente en crudo, asadas y cocidas o en forma de harina para elaborar panes, gachas o tortas.



Antes de avanzar es importante enumerar la cantidad de propiedades nutricionales que su ingesta proporcionaría a los humanos. Se trata de un alimento altamente antioxidante que contiene grasa insaturada, está libre de gluten y presenta muchos minerales y vitaminas.

Según Ateneo II 55 a era considerada comida de pobres o reservada al ganado, pero no siempre se pensó así como podemos leer en Hesíodo, 232, 233: “En las montañas, la encina ostenta en su cima las bellotas, y en el centro las abejas”.

Herodoto (1977:140) habla de su uso en algunos lugares concretos de Grecia: “...¿Arcadia me pides? Mucho me pides. No te la daré. En Arcadia hay muchos hombres que comen bellotas que te detendrán”.

Gracias a Estrabón sabemos que alimento primordial para los pueblos prerromanos, así en su  libro III, 3, 7 leemos: "En las tres cuartas partes del año los montañeses no se nutren sino de bellotas, que secas y trituradas se muelen para hacer pan, el cual puede guardarse durante mucho tiempo”.

También Plinio, HN, XVI, 15 afirma: “Es cosa cierta que aún hoy día la bellota constituye una riqueza para muchos pueblos hasta en tiempos de paz. Habiendo escasez de cereales se secan las bellotas, se las monda, se amasa la harina en forma de pan. Actualmente incluso en las Hispanias la bellota figura entre los postres. Tostada entre cenizas es más dulce”.

Pero también Plinio HN, XVIII, 8, nos informa cómo el trigo arrinconó a las bellotas al afirmar que fue Numa Pompilio quien les “enseñó a tostar el trigo, abandonando así la tradición de comer bellotas que antiguamente se tomaba cuando había hambruna por las guerras”.

Su consumo en crudo no era muy recomendado, así Ateneo II 54 c nos dice que no se pueden consumir algunos frutos secos sin hervir o cocer pues sonduras y ásperas como las bellotas…que se ablandan si se ponen a fuego bajo y lento”

También Platón R 372c recomienda su ingesta como postre tras ser tostada al fuego, aunque no fuera una de sus recetas favoritas.

Aunque fuera soporte alimentario para los seres humanos durante mucho tiempo, como ya hemos comentado hoy en día sólo es utilizado para alimentar  a los cerdos ibéricos tan estimados en la cocina española.



Esto ya sucedía en la antigüedad. En Homero, Odisea, X, 242 podemos ver su uso como alimento de los cerdos cuando Circe transforma a los compañeros de Odiseo en puercos: Así fueron encerrados y todos lloraban; y Circe les echó, para comer, hayucos, bellotas y el fruto del cornejo, que es lo que comen los puercos, que se echan en la tierra.”

De nuevo leemos en Homero, Odisea, XIII, 409 que los puercos se alimentan de bellotas: Llégate primero al porquerizo, al guardián de tus puercos, que te quiere bien y adora a tu hijo y a la prudente Penelopea. Lo hallarás sentado entre los puercos, los cuales pacen junto a la roca del Cuervo, en la fuente de Aretusa, comiendo abundantes bellotas y bebiendo aguas turbias, cosas ambas que hacen crecer en ellos la floreciente grosura.”

Paladio, III, 26 comenta la importancia de alimentar a las puercas en invierno con: “Se alimentan de raíces de cañas o juncos y sobre todo en sitios de pradera. Pero cuando la alimentación es insuficiente, durante el invierno, hay que darles de vez en cuando bellotas, castañas y las sobras que no valgan de los demás frutos”

Columela VI, 3, nos comenta que también los bueyes podían ser alimentados por bellotas: Si no les damos grano, basta darles una espuerta de las que sirven para el forraje, de veinte modios de cabida, llena de hoja seca, o treinta libras de heno, o si no un modio de hoja verde de laurel o de carrasca; pero a estas cosas se añade bellota, si la abundancia con que la produce el país lo permite: la cual, si no se les da hasta que se harten, les causa sarna…En los meses de Noviembre y Diciembre, durante la sementera, se ha de dar al buey tanto como apetezca: sin embargo, basta para cada uno un modio de bellota con toda la paja que quiera, o un modio de altramuces remojados”

E incluso se podía alimentar a los patos como nos ha transmitido Columela, VIII, 15: Entre las semillas terrestres ningunas les son tan agradables como el panizo y el mijo, como también la cebada: asimismo, donde hay proporción, se les da bellota y orujo de uvas”

Uso médico

Como abortivo para las cabras:
Columela VII, 6 hablando sobre las cabras Y, sin embargo, no son solamente el calor y el frio- causa de los abortos, sino también la bellota, si no se les ha dado hasta que se harten: y así, a no podérsela dar con abundancia no se les ha de dejar que la coman”



Para la resaca:
En Ateneo I 34 e podemos leer el uso de las bellotas como tisana para aquellos que han abusado del vino: “Mañana…en lugar de berzas herviremos una tisana de bellotas para que se nos lleve a los dos la resaca

Contra los dolores de oídos, laxante intestinal, para la audición, contra zumbidos, contra hemorragias ginecológicas, expectorante de sangre o pus, para estreñir, contra la diarrea, para la disentería, para llagas malignas, invasivas, antídotos generales, contra el dolor de cabeza, contra las flatulencias del vientre, contra los tumores, diurético tomadas en decocción con agua, cataplasma, emplasto con sal  o ingeridas solo crudo: 
Dioscórides I, 106,1 habla del uso médico de las bellotas de roble: “También las bellotas son eficaces para lo mismo. Ingeridas provocan la orina, dolores de cabeza y flatulencias. Comidas van bien asimismo contra los venenos de alimañas. Su decocción y la de su cáscara, bebida tras mezclarla con leche de vaca, auxilia contra venenos.  Majadas crudas y aplicadas en forma de emplasto alivian las inflamaciones. Mezcladas con grasa de cerdo salada van bien contra las durezas de mal temple y las úlceras malignas. Por su virtud son más eficaces las bellotas de encina que las de roble”

Uso en cosmética
Contra el acné, contra pecas o efélides, para disimular las cicatrices, para manchas solares, aplicado en forma de aceite, directamente o por instilación

ACEITE DE BELLOTA, Dioscórides, 1, 34: De forma semejante se prepara también el aceite de bellota. Tiene virtud de limpiar manchas, pecas, acnés, o la negritud de las cicatrices, y de ablandar el vientre. Es malo para el estómago. Instilado tras mezclarlo con sebo de ganso, va bien a los dolores de oído, los ecos y zumbidos”
Valor mágico
La encina y el roble fueron considerados símbolo de fecundidad e inmortalidad. Era el árbol consagrado al dios Júpiter pues según la leyenda la divinidad descansó bajo la grandiosidad de sus ramas tras su nacimiento según nos transmitió Ovidio, Metamorfosis, 10, 91:
“De sombra el lugar carecía; parte en
la cual, después que se sentara,
el vate nacido de los dioses, y de que
sus hilos sonantes puso en movimiento,
sombra al lugar llegó: no faltó de Caón el árbol,
no bosque de las Helíades, no de frondas altas la encina/roble,
ni tilos mullidos, ni haya e innúbil láurea,
y avellanos frágiles y fresno útil para las astas,
y sin nudo el abeto, y curvada de bellotas la encina/roble

Recordar que en otras mitologías como la báltica o la céltica el roble tiene un papel sagrado y era empleado en sus rituales.
El fruto de estos árboles se puede encontrar muy vigente en la cultura romana, al ser utilizado a modo de amuleto como ahuyentador de los malos espíritus y estar vinculado a la fertilidad, prosperidad e inmortalidad. 

Plurimam salutem!


2 comentarios:

Viena dijo...

Estupendo artículo, como siempre Charo, lástima que tengo tan poco tiempo últimamente porque no me gusta perderme nada de lo que haces, que es siempre tan interesante.
Esta vez, he recordado las bellotas que no las tenía en la mente hace siglos. Recuerdo cuando era pequeña que se comían en navidades, en la cesta que se ponía con nueces, castañas y bellotas. Recuerdo todavía la sensación áspera en la boca y su peculiar textura y sabor. Ahora es imposible ver una, al menos por aquí. Imagino que ya han quedado definitivamente relegadas al consumo animal.
También muy interesante todos los usos médicos, algunos bien curiosos como los zumbidos de oídos, que más de uno probaría de darse esto a conocer, porque hay muchísima gente que padece este mal, no se sabe si debido a las posturas, las almohadas, el estrés, o qué cosa, o todas juntas, pero es cierto que merecería un estudio esto de las bellotas.
Gracias por el trabajo que te tomas para compartir con todos.
Un abrazo muy fuerte.

Charo Marco dijo...

Querida Viena, muchas gracias por tu comentario. Realmente las bellotas están olvidadas en nuestra cocina por ello la dificultad en encontrarlas. Sé que su harina es muy buena pero no la he usado nunca.

Un beso grande