domingo, 9 de septiembre de 2007

LOS HIGOS, NO SÓLO UN ALIMENTO SINO UN REMEDIO MEDICINAL





Nada más interesante que dedicar unas líneas a la higuera y sus frutos, aprovechando que en estas fechas se lleva a cabo su recolección y consumo.

La higuera, especie mediterránea, es un árbol legendario, no sólo por su gran antigüedad, sino también por el origen vinculado a la mitología que los antiguos griegos le otorgaron.

Diversas eran las leyendas que tenían como protagonista a la higuera. En primer lugar, Trifón de Alejandría en su libro Historia de las plantas, cuenta que el titán Siceo fue protegido por su madre Gea, al ser perseguido por Zeus, haciendo brotar este árbol para deleite de su hijo. En segundo lugar, el poeta Ferenico (FGrH 324, fr.75) nos habla de Óxilo que, tras unirse con su hermana, engendró a las ninfas Hamadríades, que se caracterizan por representar a diferentes árboles, entre los que destaca, Sike (la higuera).


También los romanos consideraban este árbol como legendario, uniéndolo a la leyenda de la fundación de Roma, al creer que la cesta que transportaba a los gemelos Rómulo y Remo quedó sujeta por una higuera, por lo que fue considerada “sagrada” por los antiguos romanos.

Los frutos de este árbol, los higos, presenta raíces etimológicas muy diferentes en griego y en latín:
Ficus en latín, de donde proceden términos como fig (en inglés), figue (en francés), fico (en italiano), feige (en alemán) y figo (en portugués).


Sýkon en griego, con derivados como sicómoro (árbol parecido a la morera y a la higuera) y sicofanta (en el mundo griego un delator profesional, aunque en un principio era que el denunciaba a los ladrones de higos).

Muchas son las variedades de higos que los antiguos conocían, con la denominación de la ciudad de procedencia e, incluso, de los pájaros que los consumían, entre las que podemos citar: los higos de Paros, de Rodas,de Frigia, de Laconia, de la Caria, de Libia, de Atenas, de Quíos, de golondrina, de gorrión, los cabrahígos,...



“Cultivo toda clase de higueras, salva las de Laconia,
pues este higo es malo y despótico”

(Aristófanes, Los campesinos III 2,110)


“Después viene,
al poco rato, una copiosa fuentecilla
de higos secos de golondrina”

(Epígenes, Baco, V,1)


“Y el objeto de los desvelos, a mí revelado por los dioses,
de la Diosa Madre, el higo paso,
invento de la higuera de Frigia”

(Alexis, El Olintio, II, 167,14-16)


En la antigüedad, los higos eran considerados un alimento excepcional, por lo que su consumo era frecuente: frescos, cocidos, majados, secos, su jugo,... pero también, destacaba uso medicinal, al creer que eran muy beneficiosos para los hombres, como bien muestran estos versos:


“Si alguien encierra en su casa mucho oro,
Unos pocos higos, y a dos o tres hombres,
Sabrá cuánto más poderosos son los higos que el oro”

(Ananio, IEG II, 3)
Acudamos a las fuentes clásicas para enumerar las propiedades que le atribuían los antiguos a los higos:

  • LAXANTE: “El higo posee unos componentes viscosos, dulces y ligeramente nitrosos, propios de los líquidos, y procura una deposición de un tirón floja, rápida y sin mucho dolor”(Filótimo, Sobre la alimentación, III, 11)

  • EXPECTORANTE Y MUCOLÍTICO: “Los higos secos son nutritivos, caloríficos, provocan sed, son laxantes del vientre, adecuados para la garganta, la tráquea,…para los asmáticos. Son convenientes para la tos antigua y contra las enfermedades crónicas de los pulmones,… maduran las hinchazones de los ganglios” (Dioscórides, Plantas y remedios medicinales, I, 128,1 y ss)
  • DERMATOLÓGICO: “Sanan las llagas de difícil curación en las piernas,…curan los sabañones,…purifica las excrecencias de la carúncula lagrimal,...es ulcerante de cuerpos,…ablandan los callos,…elimina las verrugas,…curan la caspa, las llagas” (Dioscórides, Plantas y remedios medicinales, I, 128, 2 y ss)
  • ANTICOAGULANTE: “Se da a beber contra la coagulación de la sangre, contusiones, roturas internas y espasmos” (Dioscórides, Plantas y remedios medicinales, I, 128,7)
  • OTROS USOS: “Sanan los zumbidos de oídos y cosquilleo,…, relajante de la matriz,…muy útil para las caries,…convenientes para mordeduras,…restablecer los huesos, para los afectados de gangrena, para fístulas cavernosas y grandes” (Dioscórides, Plantas y remedios medicinales, I, 128, 3 y ss)
Como ya se ha dicho, se solían consumir frescos, principalmente maduros o “tiernos”, término que aparece en las fuentes, por creerlos más digestivos y jugosos; secos, considerados “nutritivos y caloríficos”, cocidos con diferentes elementos como hisopo o vino (mezclado con ajenjo y harina de cebada), con almendra majada, etc. No obstante, como ya hemos visto, su uso era también medicinal, en este caso, se podía utilizar tanto el fruto como las ramas o la savia lechosa. Presentaban un uso interno (del que ya hemos hablado) o externo, en cataplasma, crudos o cocidos, solos o acompañados con nitro, con cal, con cáscara de granada, con simiente de mostaza, con yema de huevo, con cera, con vinagre y harina, con vinagre y sal, con miel o con agua y un poco de aceite.
Su empleo estaba tan generalizado que nos han llegado citas en las que se planteaba cómo era mejor la ingestión de los higos, algunas de estas reflexiones resultan curiosas, como por ejemplo, el debate sobre si era más conveniente consumir agua caliente o fría, después de tomar unos higos. Lo cierto es que sólo se pusieron de acuerdo en que la cantidad de agua debía ser abundante y con frecuencia, para que “sean impulsados a las partes inferiores de los intestinos”. Cabe también decir que si el objetivo era que los higos “bajaran”, surgieron aquellos que consideraron que con el consumo de vino puro “el contenido del vientre baja así mismo con presteza”.
Otro de los debates anecdóticos sería la conveniencia o no de comer higos al mediodía, pues se creía que eran nocivos:

“¡Sí, por Zeus!, pues estaba yo enferma, tú, querido amigo,
por haber comido anteayer higos al mediodía”
(Eubulo, El cario esfinge, V, 105)

“Y si alguno de nosotros, después de comer al mediodía
higos verdes, se duerme, al punto viene corriendo
la fiebre…y a continuación, nos asalta y nos hace vomitar bilis”

(Nicofonte, Las sirenas, VII, 20)


Ciertamente, acompañados de agua fría o caliente, vino puro u otro elemento líquido, como almuerzo o al mediodía, son cuestiones al margen, ya que lo importante es destacar el papel tan relevante de esta fruta a lo largo de la historia.
Símbolo de fertilidad, de erotismo y de abundancia,
plantado junto a las casas para atraer la buena suerte al hogar, considerada la fruta de los filósofos por ser la favorita de Platón, consumida por los atletas por su aporte de energía y para combatir la fiebre, utilizado en el mundo griego como premio en certámenes literarios, lanzados sobre la cabeza de las novias en las bodas como símbolo de llegada y pertenencia al nuevo hogar, consagrados a Dionisio, regalados como aguinaldo en el mundo romano para festejar la llegada de un nuevo año y por creerlos portadores de buena salud al ser uno de los pocos árboles que no atraen a los rayos, etc. La importancia de la higuera y sus frutos no se acaba en el mundo clásico, sino que será recogida por otras culturas.

Para más información sobre la historia de la higuera en esta dirección: aquí.

En esta dirección podréis encontrar recetas cuyo elemento básico es el higo: aquí.
Así pues, como dice una cita anónima:
¡Años de higos, años de amigos!

Plurimam salutem, amici et amicae!
Fotos propias, detalles del Monasterio de Piedra y del Museo de Calatayud.

Fotos propias del Museo de Boscoreale

8 comentarios:

Amparo dijo...

Con lo sencillos que parecen los higos, y encieran un mundo!
Enhorabuena por tu artículo, Charo

Charo Marco dijo...

Es sorprendente lo de los higos.

Gracias

Besos

enric dijo...

Magnífico este blog que acabo de descubrir, y que voy a visitar con asiduidad.

Mientras iba leyendo la interesantísima entrada correspondiente a los higos, me ha venido a la memoria uno de los artículos que el valenciano Martí Domínguez escribió para la revista “El Temps” y que posteriormente fueron publicados en forma de libro por la Editorial 3 i 4 bajo el título de “Bestiari”.

En dicho artículo, Martí Domínguez hace notar que en las distintas representaciones de Adán i Eva que pintaron Rafael (en la Stanza della Segnatura), Miguel Àngel (en la Capilla Sixtina), Paolo Ucello (en Santa Maria Novella), así como Masolino (en Santa Maria del Carmine), la fruta prohibida que entregaba Eva a Adán no era una manzana, sino un higo, y aunque nada tenga que ver con el mundo de la cocina romana, me ha parecido interesante, simplemente, comentártelo.

Saludos cordiales.

Charo Marco dijo...

Enric, muchas gracias por tu comentario.
Yo también había leído esa idea de que la fruta prohibida era un higo y no una manzana.
Es cierto que en la Biblia las referencias a la higuera son muy amplias, por lo que no sería imposible esa teoría.

Gracias de nuevo

Saludos

Isabel Romana dijo...

¡Con razón la señora Imilce tiene plantada una higuera en su patio...! Besos, querida amiga.

Charo Marco dijo...

Isabel, es un placer leerte de nuevo.

Yo pensé en lo mismo.

Besos y bienvenida

mimama10 dijo...

buen articulo. que has escuchado sobre que en alguna parte de portugal se comen los higos totalmente crudos como si fueran manzanas. ???

Charo Marco dijo...

Lo cierto es que no conocía que en Portugal se comían higos como manzanas. Gracias por tu comentario y aportación.

Saludos