domingo, 24 de mayo de 2026

BRINDIS


Hace ya unas semanas hablamos sobre la
cantidad de agua y vino a mezclar en los banquetes.

En esta ocasión comentaremos cómo se ha de brindar, según nos indican las fuentes clásicas.

No vamos a encontrar un único autor que nos explique en concreto sobre cómo eran los brindis en los convivia romanos, pero la lectura de algunos de ellos nos ayudará a sacar conclusiones al respecto.

Antes de comenzar sería interesante saber qué papel tenían los brindis dentro de los banquetes.

Función social y festiva

En los banquetes romanos, el brindis no era solo una muestra de cortesía, tenía un sentido ritual y social, además de fortalecer las alianzas y las amistades. Era una manera de formar parte de la sociedad y reforzar vínculos.

Se alzaba la copa para honrar a los dioses y desear salud a los presentes, con la finalidad de materializar y compartir buenos deseos a través del vino.

A su vez, se mostraba respeto hacia el anfitrión o hacia los invitados, pues en una sociedad tan jerarquizada, quién brindaba y por quién indicaba el rol de cada uno de los presentes. 

También, el vino era un gran marcador de estatus y gracias a los brindis, se podía saber el estatus social del anfitrión según el vino servido - si el anfitrión te servía un vino de peor calidad, era señal clara de que te consideraba de una clase social inferior-, la cantidad, el espectáculo que acompañaba al momento de la comissatio, los juegos e incluso, los discursos, los poemas, etc....todo formaba parte del entretenimiento. 

Es importante tener en cuenta que, antes de comenzar la comissatio, se hacía un brindis sagrado, derramando unas gotas de vino puro sobre la mesa en honor a los Lares (dioses del hogar) o sobre el suelo a los Manes (antepasados). Era la forma de invitar a las divinidades al convivium y propiciar una velada perfecta.

Función ética

En la frase "en el equilibrio está la virtud"  encontraríamos el valor moral del brindis, éste también tenía una dimensión ética:

  • Beber moderadamente era signo de civilización (virtus)
  • Beber en exceso era signo de decadencia (hybris-soberbia)
Aunque había reglas a la hora de los brindis, los excesos eran frecuentes.  Algunos banquetes se convirtieron en verdaderas competiciones de bebida, cosa que fue duramente criticada por Séneca, que veía estos hábitos como señales de decadencia moral.

Séneca, Cartas a Lucilio, 83, 20: "Bibere certant et ebrietatem virtutem putant” (Compiten en beber y consideran la embriaguez una virtud)

Séneca, Cartas a Lucilio, 83, 18: “Ebrietas nihil aliud est quam voluntaria insania” (La embriaguez no es otra cosa que una locura voluntaria)

Ateneo, III, 120f hace una crítica velada a esta falta de virtud: "Los macedonios — según dice Efipo de Olinto, en su obra Sobre los funerales de Alejandro y Hefestión— no sabían beber con prudencia, sino que inmediatamente se entregaban a grandes brindis, de tal manera que se emborrachaban cuando todavía se estaban sirviendo los primeros platos, y no podían disfrutar de la comida".


Como ya sabemos,
el vino se mezclaba con agua fría o caliente como bien nos dice Ateneo,  III, 123 a y ss, pues el vino puro lo consumían los bárbaros, los incivilizados, ya que su consumo favorecía la embriaguez y la pérdida de la razón. Así pues, mezclar el vino con agua era símbolo de civilización y sólo se utilizaba el vino puro para realizar libaciones a los dioses, como hemos comentado antes: "Los antiguos conocen así mismo el uso de agua muy fría en los brindis, pero del agua fría no os citaré, si tú no me enseñas también si bebían agua caliente en los festines los hombres de otros tiempos. Pues si las crateras [obtuvieron el nombre a partir de la función correspondiente, y éstas, una vez mezcladas, se servían llenas], es que no ofrecían la bebida hirviendo, encendiendo un fuego debajo a la manera de las calderas.[...] Semo de Delos, en el libro segundo de su Historia de la isla464, cuenta que en la isla de Cimolos se preparan en verano unas neveras excavadas, donde, habiendo depositado unos cacharros llenos de agua tibia, la sacan en nada distinta de la nieve. Al agua tibia los atenienses la llaman «mezclada », como Sófilo en Androcles466. Alexis, por su parte, en Los locros [PCG II, fr. 141]: Las esclavas vertieron la una la caliente, y la otra, la mezclada. También Filemón, en La corintia. Anfis, en El baño público [PCG II, fr. 7]: Gritó que le llevaran agua caliente; otro, que mezclada. Cuando el cínico se disponía a acumular otros datos junto a éstos, comentó Pontiano: “Los antiguos, ¡vosotros, los más amados de los hombres!, sabían también beber agua muy fría"

A su vez, las copas debían servirse siguiendo unas reglas que en algunos casos viene del mundo griego como bien nos ha transmitido Ateneo, X, 432e que enumera las reglas para contraponerlas a los brindis de los lacedemonios: "En otro orden de cosas, los brindis que suelen producirse en los banquetes no era costumbre realizarlos entre los lacedemonios, ni tampoco llevar a cabo amistosos intercambios de bebida mediante ellos. Lo pone de manifiesto Critias, en sus Elegías [IEG II, fr. 6]: También esto es costumbre en Esparta y práctica establecida, beber de la misma copa, portadora de vino, y no ofrecer brindis llamando a nadie por su nombre, ni haciendo la ronda de la compañía de izquierda a derecha"

 Veamos estas reglas:

El brindis formaba parte de la comissatio o bacanal, la fase final del banquete, cuando el vino y la conversación ganaban protagonismo. 

En primer lugar, cuando los comensales tenían puestas sus coronas para evitar la embriaguez,  lanzaban los dados y el que obtenía la mayor puntuación era nombrado MAGISTER BIBENDI, ARBITER BIBENDI O REX CONVIVII, maestro del beber, que decidía:

- La proporción de agua y vino a mezclar
- El ritmo de las rondas o cómo brindar
- Cuánto debía beber cada invitado

El magister era el que indicaba el número de cyathus (0,045 litros), de ahí viene la palabra chato, que habían de beberse y había que escanciar en cada copa, que variaba desde uno a un máximo de once, es decir, medio litro.

Plauto, Estico V, 4:"Sagarino: Decide cuántos cazos nos bebemos.
Estico: Tantos como dedos hay en la mano. Como dice una canción griega, bebe tres o cinco, pero nunca cuatro.
Sagarino: a tu salud. ..A vuestra salud, a la nuestra, a la tuya, a la mía, y también a la de nuestra querida Estefanía. Bebe de una vez.
Estico: Cuando el flautista acabe de beber, respeta mi medida o fija otra. No quiero que nos lo bebemos todo de golpe.”


Sobre el número de copas, lo recomendable era que fuera impar, por ser considerado el impar un número perfecto.

El contenido se bebía de un trago, se llenaba de nuevo la copa y se pasaba al homenajeado para que bebiera a su vez.

Sobre la manera de brindar y por quién brindar, se podía nombrar a uno de los invitados, que vaciaba su copa, se volvía a llenar y se pasaba a los demás comensales que acababan de consumir la copa con un deseo de buen augurio para el nombrado (propinare)

Ateneo, X, 446 f: "siguiendo a Alexis, que en Los gemelos dice [PCG II, fr. 55]: Dedícale un brindis a ése, para que él se lo ofrezca a otro"

Otra opción era brindar a la salud de uno de los comensales con tantas copas como letras tenía en su tria nomina de ciudadano romano o en su nombre (bibere nomen, bibere ad litteras o ad numerum). Así lo leemos en Marcial, Epigramas 11, 26,5-8: “bebamos cinco y después seis y otras ocho copas más, para que se complete el nombre de Gaius Iulius Proculus” 

Marcial,I, Epigrama 71: “Sex mihi da cyathos: septem Justina bibatur”(Dame seis copas; que Justina sea bebida en siete)

También se podía brindar por el nombre de su amante: “Levia celébrese con seis ciatos, con siete Justina, con cinco Licas, Lide con cuatro, Ida con tres” (Marcial, Epigramas, I, 71)

Si se brindaba por alguien que estaba presente se alzaba la copa y se decía: bene tibi, (su nombre) feliciter!, bene te, (su nombre) feliciter!, bene vivas, multis annis vivas!

Si se brindaba por todos los presentes se decía: feliciter, bene omnibus nobis!, bene nos!, ¡Vivamus et bibamus!” (¡Vivamos y bebamos!)

Ateneo, X, 426 a: "Mientras apuraba su vaso tras estas palabras, Ulpiano continuó: “Esta
copa colmada, tras nombraros a todos a una, la beberé yo a la salud de mis parientes, como prueba de amistad’'

 Ateneo, X, 434 c-d. "Nicobule, o quien le ha atribuido a ella su obra, cuenta [FGrH 127, fr. 1] que, cierta vez que Alejandro cenaba en casa de Medeo de Tesalia, propuso brindis en honor a todos los asistentes a la celebración, que eran veinte, y recibió el mismo homenaje de cada uno de ellos"

Es interesante conocer que en época de Augusto se impuso la obligación de beber a la salud del emperador, por los dioses y por el ejército. No hacerlo podía interpretarse como una falta de lealtad o incluso traición. Se solía decir: "Bene te, bene me, bene te, patriae pater" (Bien por ti, bien por mí, bien por ti, padre de la patria) o pro salute imperatoris, pro salute exercituum.

Sobre quién empieza a brindar, se podía escoger una de estas opciones: 

a) Brindar todos a la vez por los presentes y por los ausentes. 

b) Comenzar brindando por el invitado de honor o por el anfitrión, haciendo rondas, de izquierda a derecha.

c) Lanzar los dados y que la diosa Fortuna establezca qué comensal ha de iniciar el brindis.

En definitiva, el brindis en la Roma Antigua no puede entenderse como un gesto meramente festivo, sino como una práctica que presenta un significado social, simbólico y moral. 

A través del acto de beber, los romanos mostraban jerarquías, afectos y valores culturales profundamente arraigados.

La oposición entre el vino mezclado y el merum (sin mezclar), así como las críticas de autores como Séneca, indican que incluso en el placer del banquete operaban ideales de moderación y autocontrol. Así, el brindis se revela como un espacio donde convivencia, poder, placer y norma se entrelazaban, y cuya huella, transformada pero reconocible, pervive aún en nuestras formas contemporáneas de celebrar.

Para terminar alcemos nuestras copas siguiendo las indicaciones de Horacio en el libro I de sus Odas, XXXVII, 1,4:
" Nunc est bibendum, nunc pede libero
pulsanda tellus, nunc Saliaribus
ornare puluinar deorum
tempus erat dapibus, sodales"


"Ahora, amigos, debemos beber y danzar alegremente; 
ahora es tiempo de colmar las mesas de los dioses 
con los exquisitos manjares de los Salios"

Plurimam salutem!

domingo, 10 de mayo de 2026

PATINA ZOMOTEGANON




Gracias a Apicio podemos cocinar un delicioso pastel de pescado.

Veamos el texto en latín:  

A crudo quoslibet pisces in patina compones. Adicies oleum, liquamen, vinum, fasciculum
porri, coriandri. Dum coquitur, teres piper, ligusticum, origanum, fasciculum coctum, de
suo sibi fricabis, suffundes ius de suo sibi, ova cruda dissolves, temperas, exinanies in patinam, facies ut obligetur. Cum tenuerit, piper asparges et inferes.(Apicius, 4, 2, 27)


Colocar en una tartera pescado, del gusto de cada uno, crudo. Añadir aceite, garum, vino, un
manojo de puerros y de coliandro. Durante su cocción, picar pimienta, ligústico, orégano, con el tallo cocido, triturarlo todo, rociar con su propio jugo; batir unos huevos, echarlos en la tartera hasta que liguen. Cuando haya espesado, espolvorear pimienta y servir.


ADAPTACIÓN DE LA RECETA



Ingredientes

4 filetes de lenguado, gallo o panga
2 cucharada de aceite de oliva
3 cucharadas de salsa de pescado o garum
200 ml de vino blanco
1 puerro
1 ramillete de cilantro fresco
1/2 cucharadita de pimienta negra
1 cucharadita de orégano fresco picado
1 ramita de apio seco
3 huevos


Elaboración

Comenzaremos colocando en una fuente de hornear los filetes del pescado escogidos. Los aderezamos con el aceite, el garum, el vino, los puerros y el cilantro.

A continuación, tras precalentar el horno a unos 190º, mantendremos el pescado unos 15 minutos.
Mientras en un mortero, picaremos la pimienta negra, el apio seco, el cilantro cocido y el orégano.
Pasados los 15 minutos, sacamos del horno el pescado y extraemos el líquido de la cocción que aprovecharemos para añadirlo a la picada que estábamos haciendo.
Batimos los huevos, les añadimos la picada con el líquido del pescado e incorporamos esta mezcla sobre el pescado.
Para terminar, volvemos a poner la fuente en el horno hasta que los huevos estén cuajados. Se sirve con pimienta negra recién molida.

Plurimam salutem!

domingo, 26 de abril de 2026

LVDI SAGVNTINI MMXXVI- CLAVSI SUNT

Han llegado a su fin los Ludi Saguntini MMXXVI y, con ellos, un año más el taller de cocina romana antigua. 

Esta entrada va a ser muy personal, pues este año para mi ha tenido un latido especialmente profundo. 

Se dice que la cocina es, en esencia, un acto de memoria. Durante más de veinte años, el taller de cocina romana antigua ha sido mi forma de contar historias, de rescatar sabores olvidados y, sobre todo, de transmitir este tesoro culinario al alumnado. 

Lo que nació como una modesta propuesta en el aula, terminó convirtiéndose en el proyecto más querido de mi vida profesional. 

En un principio, se trataba de realizar sencillas recetas romanas con el alumnado, pero, sin saber cómo sucedió, se convirtió en un taller y encontró su hogar en los Ludi Saguntini.

De esta manera se hizo realidad un pequeño sueño: unir el amor por los fogones y la curiosidad de investigar sobre la cocina romana con el mundo de la docencia.

En la vida, como en la cocina, todo tiene un principio y un final. 

A partir de los próximos Ludi Saguntini, los fogones cambian de manos y mhace inmensamente feliz saber que este legado, que tanto he cuidado y amado, seguirá vivo en las manos de unas maravillosas compañeras. Unas manos llenas de ilusión y nuevas ideas, que sabrán mantener viva la llama del taller para seguir escribiendo su historiaporque el conocimiento es un fuego que no se apaga cuando se comparte.

Quiero agradecer de corazón a todos los centros educativos que, a lo largo de estos años, han pasado por el taller. Cada grupo, cada alumno, cada docente ha dejado una huella imborrable, dando sentido a cada jornada y llenando este espacio de vida.

Y mi gratitud también a todos los locales de Sagunto, en especial a la Comunidad de Regantes, que durante tantos años me ha cedido el lugar donde, en la semana de los Ludi, este taller ha podido existir, respirar y cobrar vida.

Dejo el taller con el corazón lleno, emocionado, sabiendo que todo lo vivido permanece. Porque hay cosas que no terminan, simplemente continúan, transformadas, en otras manos, con nuevos planteamientos. 

No obstante, el regalo más valioso de todos es el pensar que quizás haya aportado mi granito de arena en la divulgación del mundo antiguo, aunque solo haya sido por el tiempo que dura un banquete romano.

Pero no se trata de un adiós definitivo, pues nos seguiremos leyendo en el blog DE RE COQUINARIA, al que ahora podré dedicar, con el mismo entusiasmo que hasta ahora, mucho más tiempo.

Plurimam salutem!

domingo, 19 de abril de 2026

LVDI SAGVNTINI MMXXVI

 



Del 20 al 24 de abril celebraremos los LVDI SAGVNTINI MMXXVI.

Como estos últimos años, la Comunidad de Regantes ha cedido una de sus salas para ubicar el taller de cocina romana antigua. 

En esta ocasión vamos a llevar a cabo el taller de cocina las siguientes profesoras por orden alfabético:

Rocío Ferreras, profesora de enseñanza secundaria del IES Les Foies (Benigànim).
- Charo Marco, profesora de enseñanza secundaria del IES Ausiàs March (Manises) actualmente en el espacio temático de cultura clásica, SAGVNTINA DOMVS BAEBIA
- Natalia Molina, profesora de enseñanza secundaria del Colegio Nuestra Señora del Socorro (Benetússer), 
- Alexandra Puchol, profesora de enseñanza secundaria del IES Gabriel Ciscar (Oliva), 
- Miriam Roa, profesora de enseñanza secundaria del Colegio Sagrada Familia (Silla), 
- Laura Rosa Silvestre, profesora de enseñanza secundaria del IES La Plana (Castellón) 

Nos centraremos en recrear un banquete romano, ya de carácter político o la cena de Trimalción.

Os esperamos en los Ludi Saguntini MMXXVI


Plurimam salutem!!

domingo, 5 de abril de 2026

ICTIOMANTES

Aunque no se trata de un tema específicamente culinario, hay un aspecto interesante que encontramos en el mundo grecorromano que es la ICTIOMANCIA, es decir, la adivinación por medio de los peces de los términos  ἰχθύς  (pez) y μαντεία: adivinación.



Pese a que la adivinación era muy empleada en el día a día, hay que reconocer que la ictiomancia no fue una de las prácticas más utilizadas en la búsqueda de presagios, pues no está tan documentada en las fuentes clásicas como el estudio del hígado de los animales.

Consistía en observar el movimiento y el comportamiento de los peces en el agua, principalmente en las aguas consideradas sagradas, pero también en intuir presagios cuando se estudiaban sus entrañas. 

Plinio, HN IX, 16 (22) narra una curiosidad: "Hay también, en esta parte de la naturaleza, augurios y hay también,en los peces, pronósticos: durante la guerra de Sicilia, mientras Augusto paseaba por la playa, un pez le saltó desde el mar a los pies. Ante esta señal los adivinos respondieron que, dado que Sexto Pompeyo había adoptado entonces a Neptuno como padre — tan grande era la gloria de sus batallas navales—, los que poseían en aquella época los mares habrían de estar bajo los pies del César"

Veamos qué nos cuentan las fuentes clásicas sobre esta práctica adivinatoria.

Sobre en qué lugares se empleaba esta técnica, sabemos que había dos lugares que han pasado a la historia como eran Licia y  Hierápolis, en los que había un manantial dedicado a Apolo y otro a Venus, respectivamente.

Eliano, Hª de los animales, VIII, 5: "Me he enterado también de que hay una aldea licia entre Mira y Felo, llamada Sura, en la que algunas personas se aplican a la observación de los peces para adivinar y conocer lo que indica el acudir y marcharse cuando se les llama, y qué quieren significar el no obedecer a la llamada o el acudir en gran número, y oirás estas proféticas manifestaciones a los sabios, cuando un pez salta y emerge de la profundidad y cuando acepta la comida o, por el contrario, la rehúsa"

En el libro Sobre la inteligencia de los animales, Moralia, IX, 23 Plutarco dice lo siguiente: "la raza de los acuáticos tampoco es ajena ni está desprovista de Las dotes adivinatorias que en tanta estima tienes. Como que he oído decir que en Sura, una aldea de Licia entre Felo y Mira, se sientan a observar los movimientos natatorios, las escapadas y persecuciones de los peces y por ese medio practican una adivinación con sus reglas y su sistema, como se hace con las aves"

Plinio, en Historia Natural 32.17 nos describe cómo era esta práctica: "Pero en Mira, en Licia, en el manantial de Apolo llamado Kourion, cuando se les llama tres veces con la flauta, los peces acuden para dar respuestas oraculares. Si los peces muerden la carne que se les arroja, es favorable para los que consultan, y si la rechazan con la cola, es desastroso. En Hierápolis, en Siria, los peces del estanque de Venus obedecen la voz de los ministros del templo"


Sobre cómo se realizaba

Se cree que la forma de observar a los peces consistía en lanzar al agua ofrendas de comida (carne asada o hervida y tortas de cebada o trigo) sujetas a un espetón de madera y según la reacción del animal interpretar el presagio. Si intentaba comer el alimento lanzado era un buen augurio. Si, por el contrario, lo desechaba con la cola, era malo.

Ateneo en su libro VIII, 333 e y ss trata sobre la ictiomancia: "Pero no voy a dejar de mencionar  tampoco a los «ictiomantes» de los que habla Policarmo en el libro segundo de su Historia de Licia [FGrH 770, fr. 1], escribiendo así: «En efecto, cuando cruzan en dirección al mar, junto a la costa, por donde está el bosque sagrado de Apolo en el que se halla el remolino, cerca de la playa, se topan quienes quieren consultar el oráculo con dos espetones de madera, cada uno de ellos con unos trozos de carne asada, en número de diez.el sacerdote se sienta junto al recinto sagrado en silencio, mientras que el consultante arroja los espetones al remolino y contempla lo que sucede. Tras el lanzamiento de los espetones, se llena de agua el remolino y aparece una multitud de peces tan grande y de tal clase, que causa asombro lo que se puede ver del fenómeno; por su tamaño hasta producen prevención. Y es cuando refiere las especies de los peces el intérprete cuando el consultante obtiene del sacerdote la respuesta del oráculo a lo que preguntó. Lo que aparecen son meros, glaucos, algunas veces incluso ballenas o peces sierra, pero también muchos peces raros y extraños a la vista». 

Artemidoro, por su parte, en el décimo libro de sus Escritos geográficos [121 Stiehle], afirma que la gente del lugar cuenta que brota una fuente de agua dulce en la que se producen remolinos, y que en el punto donde giran se crían también grandes peces. Quienes celebran sacrificios les arrojan primicias de las víctimas, clavando en espetones de madera carne hervida y asada, así como panes de cebada y de trigo. Reciben el puerto y el lugar en cuestión el nombre de Dino (Remolino)"

También habla sobre cómo reaccionan los peces sagrados de Mira y de Hierápolis en el libro XII, 1 y ss: "Hay una bahía en Mira de Licia que tiene una fuente, y hay allí un templo consagrado a Apolo. El sacerdote de este dios distribuye la carne de las vacas que le sacrifican, y acuden en tropel los «orfos»  y comen la carne como comensales invitados a un banquete. Los oferentes se alegran y consideran un buen augurio para ellos el banquete de los peces y dicen que el dios les es propicio porque los peces se sacian con su carne. Pero si con sus colas arrojan la carne a tierra, como despreciándola y considerándola corrupta, creen que esto significa la cólera del dios. Los peces reconocen la voz del sacerdote y se complacen en obedecer a aquellos por los cuales son llamados; mas si hacen lo contrarió; les causan dolor.

En la antigua Bambice, llamada Hierápolis desde que Seleuco le puso nombre, los peces son sagrados, nadan en compañías y tienen sus jefes, que son los primeros en comer el alimento que se les echa. Más que los otros peces mantienen entre sí relaciones cordiales y viven en paz, bien porque la diosa  les inspira la concordia o porque, saciados con el alimento que se les echa, se abstienen de devorarse unos a otros y ni siquiera conocen esta práctica"
 
Para terminar, sería interesante comentar que Heródoto hace referencia a los peces en ciertos pasajes de sus Historias, como portadores de presagios divinos. Así, en el episodio de Polícrates (Hª, III, 42), en el que aparece un anillo en el interior de un pez, signo interpretado como indicio del destino inexorable del tirano.
Asimismo, otros relatos de prodigios, como el de peces que “reviven” de manera extraordinaria (Hª. IX, 120), muestran que los fenómenos relacionados con los peces podían ser leídos en clave augural. 
Aunque estos testimonios no permiten hablar de ictiomancia en sentido estricto, sí evidencian que, para Heródoto, los peces podían actuar como mediadores de lo divino.

Podemos concluir que la ictiomancia no aparece en las fuentes clásicas como una práctica claramente definida. Algunos autores la citan de manera indirecta sin describir en detalle la técnica formal de adivinación mediante peces, pero dan testimonio de que los animales podían ser portadores de signos y presagios.  En este sentido, la ictiomancia nos muestra que lo natural y lo divino se entrelazaban.

Plurimam salutem!


domingo, 22 de marzo de 2026

PEMMA- UN DULCE EN HONOR A LOS DIOSES


El término Pémma (πέμμα) se utilizaba en el mundo griego para hacer referencia a los pequeños pasteles sagrados que se ofrendaba a las divinidades en los santuarios, principalmente a Zeus, Apolo, Deméter y Atenea o incluso, a héroes o familiares difuntos.  Se trata de un término nacido del verbo griego péssein: cocer, cocinar, ablandar mediante calor, ya que πέμμα significa "lo cocido o la preparado a modo de masa o pastel"



Eran ofrendas votivas empleadas para dar gracias tanto en rituales privados como públicos. Eso sí, como bien nos dice Ateneo, I, 12 e: cuando haya comida para todos a partes iguales "Sin embargo, cuando tuvieron comida en abundancia, gracias a Deméter, la repartieron a cada uno por igual, y de este modo llegaron a un orden los banquetes de los hombres. De ahí la invención del pan y los pasteles divididos en partes iguales, y las copas para los que beben a porfía. Pues, efectivamente, estas cosas surgieron al irse avanzando hacia la igualdad"

Ateneo, IV, 172c-e nos comenta quién fue el primero en nombrar estos dulces: "Seleuco afirma que el primero en mencionar los dulces (pémmata) fue Paniasis, cuando trata sobre los sacrificios humanos entre los egipcios, y dice que se colocan sobre el altar numerosos dulces «y muchos pollitos»; sin embargo, antes que él Estesícoroo íbico, en el poema titulado Los juegos, ha dicho que se le traen a la novia como regalos: Pasteles de sésamo, farro y «enkrídes», otros dulces y amarilla miel"

Autores como Heródoto, Los nueve libros de la historia, 1, 160 hablan de estas ofrendas: "Durante mucho  tiempo ninguno de Quío enharinaba las víctimas ofrecidas a los dioses con la cebada cogida en Atárneo, ni del grano nacido allí se hacían tortas para los sacrificios (pemma); y, en una palabra, nada de cuanto se criaba en aquella comarca era recibido por legítima ofrenda en ninguno de los templos"

Pausanias, Descripción de Grecia, 1, 38, 6 completa un poco la información sobre los πέμματα: "Los eleusinos tienen un templo de Triptólemo, de Artemisa del Portal y de Poseidón Padre, y un pozo llamado Calichorum (Danza Hermosa), donde las mujeres eleusinas danzaron y cantaron por primera vez en alabanza de la diosa. Dicen que la llanura llamada Rharium fue la primera en sembrarse y en producir cosechas, y por esta razón es costumbre usar cebada sacrificial y hacer tortas para los sacrificios con sus productos. Aquí se muestra una era llamada la de Triptólemo y un altar"


De todo esto podemos concluir que solían estar hechos de harina de trigo o cebada con queso, frutos secos, semillas, hierbas aromáticos  y miel. Quizás tuvieran una textura densa como una barrita energética o un turrón.


Pese a que no nos ha quedado la receta, sí que es cierto que aparece el término πέμμα / πέμματα (en plural) en diversos autores haciendo referencia a un pastel, pan o dulce elaborado con diferentes ingredientes. Así lo leemos en Ateneo, 642 a y 645 e: «πέμματα καi πλακοῦντας…», " masas y dulces"- «πέμματα καi πλακοῦντας καi σησαμοῦντας…» "dulces que incluyen sésamo"; en Hesiquio de Alejandría: «πέμμα· πλακοῦς», pemma- pastel; En Pólux IV: πέμματα como pastel o pan. 

Con todo esto, veamos una posible adaptación de la receta.

POSIBLE ADAPTACIÓN 

Pemma

Ingredientes:
  • 150 g de harina integral o de espelta
  • 100 g de miel
  • 50 g de nueces o almendras trituradas
  • 2 cucharadas de semillas por ejemplo de sésamo
  • 2–4 cucharadas de agua o leche
  • Opcional: pasas o dátiles
Elaboración:

En un bol mezclaremos la harina, las semillas y los frutos secos.

Añadiremos la miel que habremos calentado un poco previamente para que mezcle todo mucho mejor.

A continuación, ponemos la leche o el agua, mezclaremos muy bien, hasta conseguir una masa densa. Podemos incorporar alguno de los ingredientes opcionales.
 
Colocaremos la masa en un molde que puede tener forma de barrita y prensaremos bien la masa. 

Podemos poner el molde al horno durante unos 15 minutos a 180º o si queremos, dejarlo secar durante unos días hasta que quede seco.

Estudiando un poco los ingredientes, como ya hemos dicho, nos recuerda un poco a una barrita energética, por lo que sería muy saciante y denso, fácil de consumir en cualquier momento y muy idóneo como ofrenda para los dioses, por su sencilla conservación y por tratarse de alimentos procedentes de la tierra madre.

Animaos a hacerlo.

Prosit!

Plurimam salutem!

domingo, 8 de marzo de 2026

SOPA DE LENTEJAS

Con la llegada de los primeros frescos de la temporada no hay nada más nutritivo y satisfactorio que un rico plato de lentejas.

Para elaborarlas vamos a acudir a Ateneo que nos habla bastante de ellas en su libro IV.



Realmente nos nos proporciona una receta en concreto, pero nos comenta cosas interesantes sobre las mismas, como por ejemplo, que "son el más sabroso de los manjares", que son muy buenas "regadas con vinagre", que cuando las cocinas al estilo zenoniano hay que "poner un doceavo de cilantro", que la mejor forma de cocinarlas es "La olla de lentejas hervía"o que en invierno una deliciosa sopa de lentejas con cebolla es magnífica para soportar mejor el frío: "Lentejas con cebolla en la estación invernal ¡caray, caray !, Las lentejas con cebolla son como ambrosía en el frío glacial"

Con toda esta información vamos a recrear una sopa de lentejas.

ADAPTACIÓN RECETA

Ingredientes

- 400 gr de lentejas
- 3 cebollas
-  Caldo de verduras hecho con una zanahoria, un puerro y una rama de apio.
- Un poco de sal y pimienta
- 1 cucharada de aceite
- 12 semillas  de cilantro
- Unas hojas de cilantro fresco
-  2 cucharadas de vinagre

Elaboración

Tras limpiar bien las lentejas, las dejamos a remojo durante una horas.
A continuación, las ponemos a hervir en el caldo de verduras a fuego lento durante unos 40 minutos. Será necesario ir retirando la espuma.
Pasado el tiempo, incorporamos la cebolla cortada a cuadros, las semillas de cilantro picadas, sal y el aceite. Dejamos hervir unos 20 minutos más hasta que las lentejas estén bien cocidas. 

Servir con las hojas de cilantro, el vinagre y un poco de pimienta.

Prosit!

Plurimam salutem!


domingo, 22 de febrero de 2026

SIKYÓS- CVCVMIS- PEPINO- COHOMBRO IV

Acabamos nuestro paseo por las fuentes clásicas y el pepino con los otros curiosos usos del mismo. 


OTROS USOS 


Paladio, Tratado de agricultura, IV, 9, 4: Contra los topos va bien tener unos cuantos gatos en medio de los cardizales. Hay muchos que tienen comadrejas amaestradas, otros llenan las toperas con almagre y jugo de cohombro silvestre, y no son pocos los que abren junto a las huras de los topos varias cavernas para que escapen asustados por la entrada del sol”


Paladio, Tratado de agricultura, X, 3, 2: “Análogamente, como algunos bichos subterráneos destruyen muchas veces el trigo royéndole sus raíces, servirá para evitarlo poner a remojo los granos a sembrar en la savia de la hierba que se denomina siempreviva, mezclada con agua, durante una noche; o también se diluye en agua el jugo de exprimir un cohombro silvestre y su propia raíz triturada, y en esa misma disolución se macerarán las semillas destinadas a la siembra”


Columela, Labranza, II, 10: “Algunos diluyen en agua zumo de cohombro amargo y su raíz machacada, y tras empapar las simientes de igual modo, las confían a la tierra”


Varrón, Res rustica, 3, 25: “Habiendo sonreído Escrofa, porque conocía esos libros y los tenía en poca estima, Agrasio, que pensaba que él era el único que los conocía, le rogó a Estolón que hablara. “Escribió”, dijo, “sobre cómo se pueden matar las chinches con estas palabras: ‘conserva en agua un cohombro amargo y rocía lo que quieras; no se acercará ninguna; o bien unta el lecho con hiel de buey mezclada con vinagre’


Columela, en su Los doce libros de la agricultura,  IX, 5 vuelve a comentar cómo evitar bichos en los campos:No faltan algunos bichos subterráneos que destruyen la mieses royendo las raíces cuando ya han crecido. El remedio para que esto no suceda es el zumo de la hierba que la gente del campo llama sedo mezclado con agua, porque después de estar la semilla remojándose una noche en esta composición, se echan a la tierra. Algunos deslíen en agua el zumo exprimido del cohombro y su raíz molida, y confían a la tierra la semilla, después de haberla tenido en remojo en este líquido. Otros, cuando empieza a infectarse la sementera, riega los surcos con esta misma agua , o con alpechín sin sal; y de esta suerte quitan los animales nocivos”





Geopónica de Casiano Basso (13.14.1-2) volvemos a leer su uso contra los insectos: “1. La pez líquida y el jugo de cohombrillo amargo echado en la cama mata las chinches… 2. … mezcla hiel de toro o de chivo con vinagre fuerte y unta la cama y las paredes.” 


Aristóteles, Investigación sobre los animales, VIII, 6, 30 habla de la cría de cerdos: “Este animal engorda con cebada, mijo, higos, bellotas, peras silvestres y cohombros”


Columela, Los doce libros de la agricultura,  VII, 10 también explica el remedio con pepino para los cerdos cuando se ponen enfermos: “Suele también ponerse mala toda la porcada, de suerte que se ponen flacos los cochinos, no toman la comida, y cuando los sacan a pacer se tienden en medio del campo, y oprimidos por cierta especie de letargo, se duermen al sol del estío. Lo cual, cuando lo hacen, se encierra toda ella en un establo cubierto, y se tiene un día sin beber ni comer, el siguiente se da a los que tienen sed raíz de cohombro culebrino machacada y echada en agua: la cual, luego que la han bebido, les dá náusea, vomitan y se limpian: después de haber arrojado toda la bilis, se les deja que coman galgana o haba rociada con salmuera fuerte, y enseguida se les permite (como a los hombres) que beban agua caliente”


Columela, Los doce libros de la agricultura,  VII, 13 remedio para el perro con pulgas: “Los remedios para el perro que tiene pulgas, son: o frotarlos con cominos molidos, con igual parte de eléboro, y humedecido todo con agua o con zumo de cohombro calebrino; o, si no hay ni uno ni otro, echándole por encima de todo el cuerpo alpechín añejo”


Columela, Los doce libros de la agricultura, XI, 3 sobre la relación entre las mujeres y el cohombro:Mas se ha de procurar no dejar que se acerquen mujeres al sitio donde hay cohombros o calabazas, pues, por lo común, en tocándoles cuando están verdes, se consumen. Pero si también están con la menstruación, aun con su vista harán perecer los frutos”





Para terminar dos curiosidades.


En primer lugar una  anécdota que nos cuenta Plutarco, Moralia IV, 1, 628 C: “Y al decir su compañero Milón: «Bien, ¿y si fuera mentira lo dicho?, contestó Filopapo: «Nada de particular tendría, si sintiéramos lo mismo que el sabio Demócrito por la erudición, pues aquél, según parece, al morder un pepino, como su sabor le pareció de miel, preguntó a la sirvienta que dónde lo había comprado; al decirle ella que en un huerto, levantándose le ordenó que lo guiara y le mostrase el lugar; y, como la mujer se extrañara y preguntara qué pretendía, contestó: 'Debo encontrar la causa de su dulzura, y la encontraré si examino el lugar. Siéntate, entonces, contestó la mujer riendo, pues yo sin darme cuenta puse el pepino en un tarro con miel, pero él, como enojado, dijo: '¡Me hiciste polvo, pero no por ello dejaré de abordar el tema e indagaré su causa, como si la dulzura estuviera relacionada y emparentada con el pepino”

En segundo lugar, la tan conocida expresión “me importa un pepino” ya la encontramos en Luciano de Samosata, en varias de sus obras: Subasta de vidas: “Comprador. — ¿Cómo dices? .Te burlas de todos nosotros y te importan un pepino nuestros asuntos?”

 Sobre el parásito: “Tiquiades. — Me importa un pepino si te gusta oírte llamar así: hay que fijarse en la otra faceta absurda”


 Sobre los que están a sueldo: “El motivo por el que te acogió diciendo que tenía ganas de aprender le importa un pepino”


Plurimam salutem!!