Cuando pensamos en ofrendas a los dioses siempre nos vienen a la mente los sacrificios de animales o la entrega de vino, cereales, leche, incienso, frutas, etc, pero también era muy frecuente el ofrecimiento de pasteles rituales, por lo que en el mundo grecorromano los pasteles no sólo servían para satisfacer el paladar de sus consumidores, sino también tenían un valor sagrado y ritual.
Se entregaban durante las festividades, sacrificios o ceremonias privadas a las divinidades como ofrendas, por lo que podemos decir que tenían un notable valor religioso. Se podían colocar sobre el altar, repartir entre los asistentes o quemar junto a la víctima sacrificial.
Se elaboraban con ingredientes procedentes de la tierra, sencillos y vinculados a los dioses como por ejemplo, miel, harina, aceite de oliva, queso fresco, semillas,... con su entrega se celebraba la gratitud, la fertilidad, la prosperidad y la unión entre lo divino y lo humano.
Son muchos los pasteles rituales que nos han legado las fuentes clásicas.
En la antigua Grecia destacaban el pelanos, el popanon, el plakous, pankarpia, anfifón, basynias, elaphos, arister, myllos,....y muchos más de los que ya hemos hablado o lo haremos en diferentes entradas.
En el mundo romano conocemos pasteles sagrados como la placenta, el libum o la mola salsa que ya hemos comentado.
En esta ocasión vamos a hablar del PLAKOUS.
Con respecto a su etimología procede del término griego πλάξ con el significado de "superficie aplanada o placa", seguramente por la forma que presentaba.
Se trataba de un dulce hecho con finas capas de masa, queso y miel.
Ateneo en su libro XIV, dedicado a los postres, panes y pasteles, el 644d–645a menciona brevemente el plakous, pero no nos ofrece una receta completa de este dulce.
Las descripciones conservadas lo presentan como un dulce elaborado con harina, queso y miel, aunque, como hemos comentado, no se trata de la receta en sí.
Sabemos que autores como Alexis y Anaxándrides, a través de Ateneo, Hesiquio de Alejandría en su lexicon o Pólux en el libro VI de su Onomasticon hablan de él sin darnos los pasos para su elaboración, sólo lo nombran como dulce bien conocido y apreciado en el mundo griego.
Podríamos afirmar que realmente podemos reconstruir la receta gracias a Catón , con su receta de placenta, (L.XXVI (1-4)
“Haz placenta así: dos libras de harina de trigo candeal para hacer la base exterior; Haz unas tiras de pasta con cuatro libras de harina y dos de espelta. Pero antes pon la espelta a remojo, cuando esté crecida, ponla dentro de un mortero, después de haberla escurrido bien.
Amásalo bien, cuando ya esté bien trabajado, añadir las cuatro libras de harina, a continuación forma con esta masa unas tiras y colócalas en un cuenco para que se seque. Cuando estén secas, hay que pasarles un trapo humedecido con aceite de oliva. Cocina estas tiras en una olla de barro con tapa a fuego fuerte. Después hay que amasar con agua las dos libras de harina de trigo candeal para hacer una base muy delgada.
Pon en agua catorce libras de queso de oveja, que no esté agrio y que sea muy tierno, déjalo macerar con agua y cámbiale el agua tres veces. Escúrrelo bien y después pásalo al mortero con un tamiz. Ponle cuatro libras de miel y mezcla bien el queso y la miel. Después sobre una mesa limpia, que mida 12 x 12 pulgadas, extienda unas hojas de laurel aceitadas, sobre estas hojas hay que colocar la base de harina ya preparada y se comienza a hacer la placenta.
Coloca una tira de pasta sobre la base, cúbrela con la crema de queso y miel. Después coloca encima otra tira y repite la operación, hasta que todas las tiras y crema sean utilizadas. Coloca la placenta para cocinar en una olla de barro con tapa a fuego muy lento. Destapa a menuda para ver cómo se va cocinando. Se sirve con mucha miel.”
ADAPTACIÓN RECETA
Ingredientes
Para hacer la masa necesitamos:- 375 g de harina de trigo candeal y espelta
- 135 ml de agua filtrada templada
- 20 ml de aceite de oliva virgen extra
- 1 pizca de sal
- 500 g de queso fresco bien escurrido de oveja o cabra o, incluso, requesón.
- 180 g de miel de buena calidad
Prosit!
Plurimam salutem!











