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Mostrando las entradas etiquetadas como MENÚS FAMOSOS

MENÚ VERANIEGO

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  En el epigrama de Marcial, XI, LII encontramos algunas referencias a platos típicos romanos que serían sencillos de elaborar por tratarse de un menú muy veraniego. ¿Te animas? El texto dice así:  “Cenarás bien, Julio Cerial, en mi casa; si no tienes ninguna invitación mejor, ven. Podrás estar al tanto de la hora octava; nos bañaremos juntos: ya sabes qué cerca están de mi casa los baños de Estéfano.  De entrada se te servirá lechuga , útil para mover el vientre, y ajetes cortados a sus propios porros ; luego conserva de atún joven y mayor que un delgado pez lagarto, pero con guarnición de huevos sobre hojas de ruda.  No faltarán los otros huevos, cocidos por unas delicadas brasas , ni queso curado al fuego del Velabro y olivas que han sentido los fríos del Piceno. Esto bastará para el aperitivo. ¿Quieres conocer el resto?  Te mentiré, para que vengas: pescados, moluscos, tetas de cerda y unas aves cebadas, de corral y de las marismas, que ni Estela acostumb...

INVITADOS A LA CENA DE TRIMALCIÓN

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Esta semana para que el dulzor del vinagre no canse nuestro delicado gusto vamos a centrarnos en el conocido libro de Petronio , Satiricón, en cuyas páginas se relata la cena de  Trimalción (31, 78), brillante ejemplo de un banquete ofrecido por un liberto que hace alarde de su riqueza delante de sus invitados.  En él se describe el desarrollo de una cena romana que en este caso se caracteriza por la exageración, la teatralidad y la excentricidad, con el objetivo primordial de impresionar a sus invitados.  Podemos considerar que, a su vez, se trata de una crítica social al abuso y al lujo sibarita de algunos ricos romanos. Tras ver cuáles fueron los platos que se sirvieron para la ocasión, intentaremos recrear nuestro propio banquete, pero eso sí, con los tiempos que corren, será más conveniente ser comedidos y acoplar el convite  a nuestras posibilidades. El menú servido por Trimalción fue el siguiente: GUSTATIO “ Se presentaron uno...

CELEBRANDO EL QUINTO CUMPLEAÑOS CON LAS FUENTES CLÁSICAS

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Parece que fue ayer, pero hoy, 3 de julio de 2011 el blog cumple un lustro de existencia. Ya son cinco los años que DE RE COQUINARIA está en funcionamiento. Son muchos los amigos que se han ido incorporando a lo largo de los años a este blog. Es un verdadero honor contar con personas que sienten interés por el mundo clásico y su legado. Así pues, muchas gracias por estar ahí y por vuestros amables comentarios, sin vosotros no sería posible.... Gratias maximas! ¿Qué os parece si celebramos este quinquenio leyendo las extrañas costumbres culinarias del emperador Marco Aurelio Antonino Augusto , más conocido como Heliogábalo , Hª Augusta, 17. Sabemos que pasó a la historia por sus excentricidades de las que hablaremos a continuación. Tenía una gran inclinación por el mundo culinario. Exquisitos manjares presentados en ambientes especiales en comedores adornados lujosamente. UN ESCENARIO ESPECIAL En verano le gustaba ofrecer festines en los que engalanaba...

VA POR LOS CLIENTES ROMANOS

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Desde De Re Coquinaria os recomendamos la lectura del interesante artículo del blog Hortus Hesperidum sobre la SALUTATIO MATUTINA realizada de manera cotidiana por los clientes romanos. Muchas son las citas que se encuentran en las fuentes clásicas sobre las acciones de los clientes, entre todas ellas hemos escogido una muy curiosa que nos ha transmitido Marcial, I, LX: ¿Por qué, en la misma mesa, no comemos lo mismo? Siendo invitado a la cena ya no como antes, en calidad de cliente pagado, ¿Por qué no me sirven la misma cena que a ti? Tú tomas ostras engordadas en el lago Lucrino, yo sorbo un mejillón habiéndome cortado la boca. Tú tienes hongos boletos, yo tomo hongos de los cerdos ; tú te peleas con un rodaballo, en cambio yo, con un sargo . A ti te llena una dorada tórtola de enormes muslos; a mí me ponen una picaza muerta en su jaula. ¿Por qué ceno sin ti, Póntico, cenando contigo? Que sirva de algo la desaparición de la espórtula: cenemos lo mismo. ...

UNA CENA FALLIDA

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No hay mayor decepción que quedar con un amigo y que éste no acuda, pero todavía es peor, preparar con gran ilusión una velada sencilla y que prefieran el lujo en lugar de una reunión con amigos y buena conversación. “¿Pero qué te ocurre? ¡Me prometiste acudir a una cena en mi casa y no te presentas! Ésta es mi sentencia: has de pagarme una multa equivalente al dinero que me ha costado la cena hasta el último as, y no es una cifra pequeña. Había preparado una lechuga por persona, tres caracoles y dos huevos; había además gachas de espelta aderezadas con vino mulsum y nieve (pues también este gasto lo añadirás a tu lista, y es más, lo incluirás entre los primeros, pues se echó completamente a perder sobre tu plato), aceitunas, acelgas, calabazas, cebollas y muchos otros manjares, no menos de mil ni menos deliciosos. Habrías visto además actuar a un cómico o quizá habrías escuchado a un recitador, o puede que hubieses asistido a un recital de lira o incluso habrías disfrutado de l...