En la frase "en el equilibrio está la virtud" encontraríamos el valor moral del brindis, éste también tenía una dimensión ética:
- Beber moderadamente era signo de civilización (virtus)
- Beber en exceso era signo de decadencia (hybris-soberbia)
A su vez, las copas debían servirse siguiendo unas reglas que en algunos casos viene del mundo griego como bien nos ha transmitido Ateneo, X, 432e que enumera las reglas para contraponerlas a los brindis de los lacedemonios: "En otro orden de cosas, los brindis que suelen producirse en los banquetes no era costumbre realizarlos entre los lacedemonios, ni tampoco llevar a cabo amistosos intercambios de bebida mediante ellos. Lo pone de manifiesto Critias, en sus Elegías [IEG II, fr. 6]: También esto es costumbre en Esparta y práctica establecida, beber de la misma copa, portadora de vino, y no ofrecer brindis llamando a nadie por su nombre, ni haciendo la ronda de la compañía de izquierda a derecha"
Veamos estas reglas:
El brindis formaba parte de la comissatio o bacanal, la fase final del banquete, cuando el vino y la conversación ganaban protagonismo.
En primer lugar, cuando los comensales tenían puestas sus coronas para evitar la embriaguez, lanzaban los dados y el que obtenía la mayor puntuación era nombrado MAGISTER BIBENDI, ARBITER BIBENDI O REX CONVIVII, maestro del beber, que decidía:
- Cuánto debía beber cada invitado



