domingo, 24 de mayo de 2026

BRINDIS


Hace ya unas semanas hablamos sobre la
cantidad de agua y vino a mezclar en los banquetes.

En esta ocasión comentaremos cómo se ha de brindar, según nos indican las fuentes clásicas.

No vamos a encontrar un único autor que nos explique en concreto sobre cómo eran los brindis en los convivia romanos, pero la lectura de algunos de ellos nos ayudará a sacar conclusiones al respecto.

Antes de comenzar sería interesante saber qué papel tenían los brindis dentro de los banquetes.

Función social y festiva

En los banquetes romanos, el brindis no era solo una muestra de cortesía, tenía un sentido ritual y social, además de fortalecer las alianzas y las amistades. Era una manera de formar parte de la sociedad y reforzar vínculos.

Se alzaba la copa para honrar a los dioses y desear salud a los presentes, con la finalidad de materializar y compartir buenos deseos a través del vino.

A su vez, se mostraba respeto hacia el anfitrión o hacia los invitados, pues en una sociedad tan jerarquizada, quién brindaba y por quién indicaba el rol de cada uno de los presentes. 

También, el vino era un gran marcador de estatus y gracias a los brindis, se podía saber el estatus social del anfitrión según el vino servido - si el anfitrión te servía un vino de peor calidad, era señal clara de que te consideraba de una clase social inferior-, la cantidad, el espectáculo que acompañaba al momento de la comissatio, los juegos e incluso, los discursos, los poemas, etc....todo formaba parte del entretenimiento. 

Es importante tener en cuenta que, antes de comenzar la comissatio, se hacía un brindis sagrado, derramando unas gotas de vino puro sobre la mesa en honor a los Lares (dioses del hogar) o sobre el suelo a los Manes (antepasados). Era la forma de invitar a las divinidades al convivium y propiciar una velada perfecta.

Función ética

En la frase "en el equilibrio está la virtud"  encontraríamos el valor moral del brindis, éste también tenía una dimensión ética:

  • Beber moderadamente era signo de civilización (virtus)
  • Beber en exceso era signo de decadencia (hybris-soberbia)
Aunque había reglas a la hora de los brindis, los excesos eran frecuentes.  Algunos banquetes se convirtieron en verdaderas competiciones de bebida, cosa que fue duramente criticada por Séneca, que veía estos hábitos como señales de decadencia moral.

Séneca, Cartas a Lucilio, 83, 20: "Bibere certant et ebrietatem virtutem putant” (Compiten en beber y consideran la embriaguez una virtud)

Séneca, Cartas a Lucilio, 83, 18: “Ebrietas nihil aliud est quam voluntaria insania” (La embriaguez no es otra cosa que una locura voluntaria)

Ateneo, III, 120f hace una crítica velada a esta falta de virtud: "Los macedonios — según dice Efipo de Olinto, en su obra Sobre los funerales de Alejandro y Hefestión— no sabían beber con prudencia, sino que inmediatamente se entregaban a grandes brindis, de tal manera que se emborrachaban cuando todavía se estaban sirviendo los primeros platos, y no podían disfrutar de la comida".


Como ya sabemos,
el vino se mezclaba con agua fría o caliente como bien nos dice Ateneo,  III, 123 a y ss, pues el vino puro lo consumían los bárbaros, los incivilizados, ya que su consumo favorecía la embriaguez y la pérdida de la razón. Así pues, mezclar el vino con agua era símbolo de civilización y sólo se utilizaba el vino puro para realizar libaciones a los dioses, como hemos comentado antes: "Los antiguos conocen así mismo el uso de agua muy fría en los brindis, pero del agua fría no os citaré, si tú no me enseñas también si bebían agua caliente en los festines los hombres de otros tiempos. Pues si las crateras [obtuvieron el nombre a partir de la función correspondiente, y éstas, una vez mezcladas, se servían llenas], es que no ofrecían la bebida hirviendo, encendiendo un fuego debajo a la manera de las calderas.[...] Semo de Delos, en el libro segundo de su Historia de la isla464, cuenta que en la isla de Cimolos se preparan en verano unas neveras excavadas, donde, habiendo depositado unos cacharros llenos de agua tibia, la sacan en nada distinta de la nieve. Al agua tibia los atenienses la llaman «mezclada », como Sófilo en Androcles466. Alexis, por su parte, en Los locros [PCG II, fr. 141]: Las esclavas vertieron la una la caliente, y la otra, la mezclada. También Filemón, en La corintia. Anfis, en El baño público [PCG II, fr. 7]: Gritó que le llevaran agua caliente; otro, que mezclada. Cuando el cínico se disponía a acumular otros datos junto a éstos, comentó Pontiano: “Los antiguos, ¡vosotros, los más amados de los hombres!, sabían también beber agua muy fría"

A su vez, las copas debían servirse siguiendo unas reglas que en algunos casos viene del mundo griego como bien nos ha transmitido Ateneo, X, 432e que enumera las reglas para contraponerlas a los brindis de los lacedemonios: "En otro orden de cosas, los brindis que suelen producirse en los banquetes no era costumbre realizarlos entre los lacedemonios, ni tampoco llevar a cabo amistosos intercambios de bebida mediante ellos. Lo pone de manifiesto Critias, en sus Elegías [IEG II, fr. 6]: También esto es costumbre en Esparta y práctica establecida, beber de la misma copa, portadora de vino, y no ofrecer brindis llamando a nadie por su nombre, ni haciendo la ronda de la compañía de izquierda a derecha"

 Veamos estas reglas:

El brindis formaba parte de la comissatio o bacanal, la fase final del banquete, cuando el vino y la conversación ganaban protagonismo. 

En primer lugar, cuando los comensales tenían puestas sus coronas para evitar la embriaguez,  lanzaban los dados y el que obtenía la mayor puntuación era nombrado MAGISTER BIBENDI, ARBITER BIBENDI O REX CONVIVII, maestro del beber, que decidía:

- La proporción de agua y vino a mezclar
- El ritmo de las rondas o cómo brindar
- Cuánto debía beber cada invitado

El magister era el que indicaba el número de cyathus (0,045 litros), de ahí viene la palabra chato, que habían de beberse y había que escanciar en cada copa, que variaba desde uno a un máximo de once, es decir, medio litro.

Plauto, Estico V, 4:"Sagarino: Decide cuántos cazos nos bebemos.
Estico: Tantos como dedos hay en la mano. Como dice una canción griega, bebe tres o cinco, pero nunca cuatro.
Sagarino: a tu salud. ..A vuestra salud, a la nuestra, a la tuya, a la mía, y también a la de nuestra querida Estefanía. Bebe de una vez.
Estico: Cuando el flautista acabe de beber, respeta mi medida o fija otra. No quiero que nos lo bebemos todo de golpe.”


Sobre el número de copas, lo recomendable era que fuera impar, por ser considerado el impar un número perfecto.

El contenido se bebía de un trago, se llenaba de nuevo la copa y se pasaba al homenajeado para que bebiera a su vez.

Sobre la manera de brindar y por quién brindar, se podía nombrar a uno de los invitados, que vaciaba su copa, se volvía a llenar y se pasaba a los demás comensales que acababan de consumir la copa con un deseo de buen augurio para el nombrado (propinare)

Ateneo, X, 446 f: "siguiendo a Alexis, que en Los gemelos dice [PCG II, fr. 55]: Dedícale un brindis a ése, para que él se lo ofrezca a otro"

Otra opción era brindar a la salud de uno de los comensales con tantas copas como letras tenía en su tria nomina de ciudadano romano o en su nombre (bibere nomen, bibere ad litteras o ad numerum). Así lo leemos en Marcial, Epigramas 11, 26,5-8: “bebamos cinco y después seis y otras ocho copas más, para que se complete el nombre de Gaius Iulius Proculus” 

Marcial,I, Epigrama 71: “Sex mihi da cyathos: septem Justina bibatur”(Dame seis copas; que Justina sea bebida en siete)

También se podía brindar por el nombre de su amante: “Levia celébrese con seis ciatos, con siete Justina, con cinco Licas, Lide con cuatro, Ida con tres” (Marcial, Epigramas, I, 71)

Si se brindaba por alguien que estaba presente se alzaba la copa y se decía: bene tibi, (su nombre) feliciter!, bene te, (su nombre) feliciter!, bene vivas, multis annis vivas!

Si se brindaba por todos los presentes se decía: feliciter, bene omnibus nobis!, bene nos!, ¡Vivamus et bibamus!” (¡Vivamos y bebamos!)

Ateneo, X, 426 a: "Mientras apuraba su vaso tras estas palabras, Ulpiano continuó: “Esta
copa colmada, tras nombraros a todos a una, la beberé yo a la salud de mis parientes, como prueba de amistad’'

 Ateneo, X, 434 c-d. "Nicobule, o quien le ha atribuido a ella su obra, cuenta [FGrH 127, fr. 1] que, cierta vez que Alejandro cenaba en casa de Medeo de Tesalia, propuso brindis en honor a todos los asistentes a la celebración, que eran veinte, y recibió el mismo homenaje de cada uno de ellos"

Es interesante conocer que en época de Augusto se impuso la obligación de beber a la salud del emperador, por los dioses y por el ejército. No hacerlo podía interpretarse como una falta de lealtad o incluso traición. Se solía decir: "Bene te, bene me, bene te, patriae pater" (Bien por ti, bien por mí, bien por ti, padre de la patria) o pro salute imperatoris, pro salute exercituum.

Sobre quién empieza a brindar, se podía escoger una de estas opciones: 

a) Brindar todos a la vez por los presentes y por los ausentes. 

b) Comenzar brindando por el invitado de honor o por el anfitrión, haciendo rondas, de izquierda a derecha.

c) Lanzar los dados y que la diosa Fortuna establezca qué comensal ha de iniciar el brindis.

En definitiva, el brindis en la Roma Antigua no puede entenderse como un gesto meramente festivo, sino como una práctica que presenta un significado social, simbólico y moral. 

A través del acto de beber, los romanos mostraban jerarquías, afectos y valores culturales profundamente arraigados.

La oposición entre el vino mezclado y el merum (sin mezclar), así como las críticas de autores como Séneca, indican que incluso en el placer del banquete operaban ideales de moderación y autocontrol. Así, el brindis se revela como un espacio donde convivencia, poder, placer y norma se entrelazaban, y cuya huella, transformada pero reconocible, pervive aún en nuestras formas contemporáneas de celebrar.

Para terminar alcemos nuestras copas siguiendo las indicaciones de Horacio en el libro I de sus Odas, XXXVII, 1,4:
" Nunc est bibendum, nunc pede libero
pulsanda tellus, nunc Saliaribus
ornare puluinar deorum
tempus erat dapibus, sodales"


"Ahora, amigos, debemos beber y danzar alegremente; 
ahora es tiempo de colmar las mesas de los dioses 
con los exquisitos manjares de los Salios"

Plurimam salutem!

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