El magister era el que indicaba el número de cyathus (0,045 litros), de ahí viene la palabra chato, que habían de beberse y había que escanciar en cada copa, que variaba desde uno a un máximo de once, es decir, medio litro.
Plauto, Estico V, 4:"Sagarino: Decide cuántos cazos nos bebemos.
Estico: Tantos como dedos hay en la mano. Como dice una canción griega, bebe tres o cinco, pero nunca cuatro.
Sagarino: a tu salud. ..A vuestra salud, a la nuestra, a la tuya, a la mía, y también a la de nuestra querida Estefanía. Bebe de una vez.
Estico: Cuando el flautista acabe de beber, respeta mi medida o fija otra. No quiero que nos lo bebemos todo de golpe.”
Sobre el número de copas, lo recomendable era que fuera impar, por ser considerado el impar un número perfecto.
El contenido se bebía de un trago, se llenaba de nuevo la copa y se pasaba al homenajeado para que bebiera a su vez.
Sobre la manera de brindar y por quién brindar, se podía nombrar a uno de los invitados, que vaciaba su copa, se volvía a llenar y se pasaba a los demás comensales que acababan de consumir la copa con un deseo de buen augurio para el nombrado (propinare)
Ateneo, X, 446 f: "siguiendo a Alexis, que en Los gemelos dice [PCG II, fr. 55]: Dedícale un brindis a ése, para que él se lo ofrezca a otro"
Otra opción era brindar a la salud de uno de los comensales con tantas copas como letras tenía en su tria nomina de ciudadano romano o en su nombre (bibere nomen, bibere ad litteras o ad numerum). Así lo leemos en Marcial, Epigramas 11, 26,5-8: “bebamos cinco y después seis y otras ocho copas más, para que se complete el nombre de Gaius Iulius Proculus”
Marcial,I, Epigrama 71: “Sex mihi da cyathos: septem Justina bibatur”(Dame seis copas; que Justina sea bebida en siete)
También se podía brindar por el nombre de su amante: “Levia celébrese con seis ciatos, con siete Justina, con cinco Licas, Lide con cuatro, Ida con tres” (Marcial, Epigramas, I, 71)
Si se brindaba por alguien que estaba presente se alzaba la copa y se decía: bene tibi, (su nombre) feliciter!, bene te, (su nombre) feliciter!, bene vivas, multis annis vivas!
Si se brindaba por todos los presentes se decía: feliciter, bene omnibus nobis!, bene nos!, “¡Vivamus et bibamus!” (¡Vivamos y bebamos!)
Ateneo, X, 426 a: "Mientras apuraba su vaso tras estas palabras, Ulpiano continuó: “Esta
copa colmada, tras nombraros a todos a una, la beberé yo a la salud de mis parientes, como prueba de amistad’'
Ateneo, X, 434 c-d. "Nicobule, o quien le ha atribuido a ella su obra, cuenta [FGrH 127, fr. 1] que, cierta vez que Alejandro cenaba en casa de Medeo de Tesalia, propuso brindis en honor a todos los asistentes a la celebración, que eran veinte, y recibió el mismo homenaje de cada uno de ellos"
Es interesante conocer que en época de Augusto se impuso la obligación de beber a la salud del emperador, por los dioses y por el ejército. No hacerlo podía interpretarse como una falta de lealtad o incluso traición. Se solía decir: "Bene te, bene me, bene te, patriae pater" (Bien por ti, bien por mí, bien por ti, padre de la patria) o pro salute imperatoris, pro salute exercituum.
Sobre quién empieza a brindar, se podía escoger una de estas opciones:
a) Brindar todos a la vez por los presentes y por los ausentes.
b) Comenzar brindando por el invitado de honor o por el anfitrión, haciendo rondas, de izquierda a derecha.
c) Lanzar los dados y que la diosa Fortuna establezca qué comensal ha de iniciar el brindis.
En definitiva, el brindis en la Roma Antigua no puede entenderse como un gesto meramente festivo, sino como una práctica que presenta un significado social, simbólico y moral.
A través del acto de beber, los romanos mostraban jerarquías, afectos y valores culturales profundamente arraigados.
La oposición entre el vino mezclado y el merum (sin mezclar), así como las críticas de autores como Séneca, indican que incluso en el placer del banquete operaban ideales de moderación y autocontrol. Así, el brindis se revela como un espacio donde convivencia, poder, placer y norma se entrelazaban, y cuya huella, transformada pero reconocible, pervive aún en nuestras formas contemporáneas de celebrar.
Para terminar alcemos nuestras copas siguiendo las indicaciones de Horacio en el libro I de sus Odas, XXXVII, 1,4:
" Nunc est bibendum, nunc pede libero
pulsanda tellus, nunc Saliaribus
ornare puluinar deorum
tempus erat dapibus, sodales"
"Ahora, amigos, debemos beber y danzar alegremente;
ahora es tiempo de colmar las mesas de los dioses
con los exquisitos manjares de los Salios"
Plurimam salutem!
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