domingo, 8 de mayo de 2022

LACTVCAS



Entre las recetas que nos han llegado a través de Apicio encontramos dos deliciosas cuyo ingrediente principal es la lechuga.

Veámoslas:

III, XV, 3. ALITER HOLVS MOLLE EX FOLIIS LACTVCARVM CVM CEPIS. 

Coques ex aqua nitrata, expressa concides minutatim. In mortario teres piper, ligusticum, apii semen, mentam siccam, cepam, liquamen, oleum et vinum. 

Receta de puré de hojas de lechuga con cebolla 

Cocer en agua con carbonato sódico unas hojas de lechuga; cortarlas, una vez escurridas, en pequeños trozos. 

Picar en un Mortero pimienta, ligústico, semilla de apio, menta seca, cebolla, y macerar con garum, aceite y vino.

III, XVIII, 2 LACTVCAS

Cum oxyporio et aceto modico liquamine. 

Con salsa de vinagre, vinagre y un poco de garum. 



 III, XVIII, 3. AD DIGESTIONEM ET INFLATIONEM ET NE LACTVCAE LAEDANT. 

Cumini unc.II, gingiberis unc.I, rutae viridis unc.I, dactilorum pinguium scripulos XII, piperis unc.I, mellis unc.IX: cuminum aut Aethiopicum aut Siriacum aut Libicum. Tundes cuminum et postea infundes in aceto. 

Cum siccaverit, postea melle omnia comprehendes. Cum necesse fuerit, dimidium coclearium aceto et liquamine modico misces aut post cenam dimidium coclearem accipies. 

Cómo preparar las lechugas para favorecer la digestión y combatir el hinchazón de estómago 

50 gr. de comino, 20 gr. de jengibre, 10 de ruda fresca, 15 gr. de dátiles gordos, 20 gr. de pimienta, 250 gr. de miel —el comino puede ser de Etiopía, o de Siria o de Libia. Picar el comino, y macerarlo con vinagre. 

Cuando esté seco, cubrirlo todo con miel. En caso de necesidad, tomar media cucharada mezclada con vinagre y un poco de garum, o bien tomar después de cenar media cucharada. 

Os animamos a cocinar alguna de estas recetas

Prosit!

Plurimam salutem!

*Imágenes propias

domingo, 10 de abril de 2022

LVDI SAGVNTINI MMXXII CLAVSI SVNT!

 Los LVDI SAGVNTINI MMXXII CLAVSI SVNT.



Tras una semana con diferentes cambios meteorológicos, la fiesta de la cultura clásica de Sagunto ha finalizado. 

Este año ha sido una edición especial tras la pandemia y la interrupción de la presencialidad de dos cursos, así que a la ilusión por volver de nuevo se ha unido la satisfacción que da el reencuentro con viejos amigos y ver las sonrisas de los alumnos al conocer aspectos nuevos del mundo clásico.

Durante estos días DE RE COQVINARIA ha recibido diferentes centros educativos que han participado en la recreación de la cena de Trimalción.







Un año más los Ludi se han clausurado con la realización en el teatro de una Pompa en honor a la diosa Salus.

Agradecemos a todos la ayuda prestada y el haber confiado un año más en el taller de cocina romana antigua y en los Ludi Saguntini.


Gratias omnibus ago!! 

Plurimam Salutem!

domingo, 3 de abril de 2022

LVDI SAGVNTINI MMXXII INCIPIVNT!!


Comienza el mes de abril  y con él la maravillosa primavera, pero también, tras la pandemia,  regresan  los
 LVDI SAGVNTINI  MMXXII, en su edición presencial y virtual.

Un año más los Talleres de cultura clásica de Sagunt toman las calles y el teatro romano llena sus gradas de espectadores, rememorando su pasado.

 Podréis disfrutar   elos Ludi Saguntini desde el 4 al 8 de abril.

El taller de cocina romana antigua, De Re Coquinaria, está de nuevo en la Comunidad de Regantes que muy amablemente ha cedido sus instalaciones, en concreto en la plaza Mayor de Sagunto, 10. 






Trimalción nos invita a su cena y nos va a sorprender con muchas curiosidades.

Gracias a todos por estar un año más junto a nosotr@s.

Nos vemos en los Ludi Saguntini MMXXII, 
bajo la protección de nuestro Hermes 

Plurimam salutem!!

domingo, 27 de marzo de 2022

OLLA DE TELÉMACO



En el libro IX, 407 D de Ateneo leemos una mención a la OLLA DE TELÉMACO, un guisado hecho con habas.
 
Se trataba de un plato típico de Atenas que se ofrendaba a Apolo en las fiestas llamadas Pianepsias, que se llevaba a cabo en el mes de pianepsion, en concreto el 7 de octubre.

Se le ofrecía a la divinidad como dios del sol que protege y hace madurar las cosechas, un plato de legumbres (pyanoí) guisado en una olla.
 
Veamos qué nos cuenta Ateneo:

Y Ulpiano replicó: “Pues mira, me d has hecho recordar, noble Demócrito, al mencionar la palabra «olla» (chytra): que muchas veces he deseado saber qué es la llamada «olla de Telémaco», y quién el Telémaco en cuestión”. 

Y respondió Demócrito: “Timocles el autor de comedias (aunque también lo era de tragedias373), en el drama titulado El olvido, dice [PCG VII, fr. 23]: 

Después de éste se tropezó con él Telémaco, y, tras saludarlo muy cariñosamente, a continuación le dijo: «Préstame tú las ollas en las que cueces las habas». Eso es lo que le dijo. 
Y a reglón seguido al gordo Fidipo el hijo de Queréfllo, que pasaba por allí, al verlo de lejos le lanzó un silbido, y después le pidió que le enviara unos cestos. 

Pero que además era del demo de Acamas el susodicho Telémaco lo dice el mismo poeta, en Dioniso, de este modo [PCG VII, fr. 7]: 

A— Telémaco el de Acarnas está todavía hablando ante el pueblo. 
Ese se parece a los esclavos sirios recién comprados. 
B— ¿Cómo, o por hacer qué? Que quiero saberlo. 
A— Lleva en el brazo una olla con primicias de habas.


Y en Los sátiros icarios dice [PCG VII, fr. 18 = TrGF I 86, fr. 2]: 

De modo que no hay nada en nuestra casa. Pasé una noche miserable. Para empezar, dormía en una cama dura; en segundo lugar, Tudipo se tiró un pedo y nos atufó a todos; y, encima, nos acometía el hambre. 
Luego, me dejé llevar hacia el ardiente Dión, pero tampoco él tenía nada. Corrí entonces al encuentro del noble Telémaco el acarniense, encontré un montón de habas, me apoderé de algunas y me las zampé. 
Pero cuando nos vio el asno, *** (como) Ceflsodoro en la tribuna, se tiró un cuesco. 

Por estas citas queda claro que Telémaco celebraba siempre el ventoso festival de las Pianepsias comiendo ollas de habas. 

En otro orden de cosas, menciona unos purés de habas Heníoco el cómico, en Chorlito, diciendo así [PCG V, fr. 4]: 

A— Estaba meditando para mí, por los dioses, cuán superiores son los higos al mastuerzo. Y tú ¿dices que has charlado con Pausón de una cosa y otra? 
B— Sí, y me preguntaba sobre una cuestión muy difícil, con muchas vías para las cavilaciones. 
A— Cuéntamelo, que quizás no carece de gracia. 
B— Por qué el puré de habas infla el vientre, pero no aviva el fuego. 
A— Divertido, en qué cosas se reconoce el tema de Pausón; qué ridículo que siempre jamás se esté ocupando de las habas ese charlatán”

De su lectura podemos concluir que este plato producía ciertos problemas intestinales pues inflamaba el vientre y  provocaba flatulencias.



Aprovechando esta mención a las habas, recurramos a Apicio para ver algunas recetas de esta legumbre en su libro V, 3 y 4:

III. HABAS O GUISANTES

5 Guisantes o habas a la manera de Vitelio

Cocer los guisantes y aplastarlos. Machacar pimienta, ligústico, jengibre, y echar encima de estas hierbas unas yemas de huevo cocido, 70 gr. de miel, vino, garum y vinagre.
Meterlo todo en una cazuela, añadir aceite y poner a hervir. Remover para evitar los grumos, echar miel y servir.

6. Otra receta de guisantes o de habas

Cuando hayan espumado, machacar miel, garum, careno, comino, ruda, apio en grano, aceite y vino. Picar bien. Servir con pimienta molida y unas morcillas.

7. Otra receta de guisantes o de habas Una vez espumadas, condimentar con benjuí de Partia picado, garum y careno. Rociar con un poco de aceite, y servir.

9. Guisantes o habas al modo de Vitelio

Cocer los guisantes o habas. Cuando hayan espumado, echar puerro, coliandro y flores de malva. Durante la cocción, machacar pimienta, ligústico, orégano, hinojo en grano, rociar con garum y vino. Echar en la cazuela y añadir aceite. Cuando hierva, remover. Rociar con aceite verde y servir.

IV. 1 Plato de habas 

Cocer las habas. Machacar pimienta, ligústico, comino, coliandro fresco, rociar con garum, macerar con vino y garum, y echarlo en la cazuela con las habas. Añadir aceite. Hervir a fuego lento, y servir.

2. Plato de guisantes  al modo de Apicio 

Coger un cazo limpio donde cocer los guisantes o las habas. Echar salchichas cortadas a rodajas, morcillas de cerdo y trozos de jamón. Machacar pimienta, ligústico, orégano, eneldo, cebolla seca, coliandro fresco, rociar con garum, macerar con vino y garum. Echarlo en el cazo y añadirle aceite, pinchando con un tenedor para que absorba el aceite. Cocer a fuego lento, y servir.

3. Plato de guisantes o habas

Cocer los guisantes o las habas. Cuando hayan espumado, echar un manojo de puerro y coliandro. Durante la cocción, machacar pimienta, ligústico, orégano, rociar con su propio jugo, picar bien, macerar con garum, y echarlo en la cazuela. Añadir aceite, cocer a fuego lento y servir.

4. Plato de guisantes o habas al modo de Cómodo 

Cocer los guisantes. Cuando hayan espumado, machacar pimienta, ligústico, eneldo, cebolla seca, rociar con garum, macerar con vino y garum. Echarlo en la cazuela para que los guisantes lo absorban. Seguidamente, batir 4 huevos para medio kilo de guisantes, remover y echar en un cazo, hervir a fuego lento para que cuaje, y servir.

5. Otro plato de guisantes  o habas 

Cortar en pequeños trozos un pollo, y cocerlo con garum, aceite y vino. Echarle cebolla, coliandro picado, sesos sin nervio. Cuando esté cocido, sacar el pollo y deshuesarlo. Cortar muy fino la cebolla y el coliandro, y pasar por el tamiz los guisantes cocidos sin condimento. Disponer una bandeja y colocarlo a gusto de uno. A continuación, machacar pimienta, comino, rociar con el jugo propio. En un mortero romper dos huevos, batirlos y amalgamar. Rociar con la salsa del caldo los guisantes cocidos; también pueden adornarse con piñones. Hervir a fuego lento, y servir.

6 Otra receta: pollo o lechón con guisantes  o habas 

Deshuesar un pollo por la pechuga. Atar las patas, atravesarlo con un pincho y preparar un relleno compuesto de guisantes, sesos, salchichas y otros ingredientes. Machacar pimienta, ligústico, orégano, jengibre, rociar con garum, macerar con vino y vino de pasas. Dejar hervir, y cuando esté, echar un poco al relleno. Una vez condimentado, ponerlo dentro del pollo, cubrirlo con un redaño y colocar sobre una tapadera: meterlo en el horno a fuego lento, y servir.

Animaos a preparar alguna de estas recetas, son exquisitas.

Prosit!!

Plurimam salutem!


domingo, 13 de marzo de 2022

UTENSILIOS DE SACRIFICIO

En las anteriores entradas hablamos de los utensilios de lustratio y de libatio, en esta ocasión, nos centraremos en las empleadas directamente en el sacrificio.

Comenzaremos por hacer mención al ara  y al altar sobre los que se realizaban los sacrificios. Solían ser de piedra, aunque también se han encontrado de bronce, pero no es lo habitual. Solían estar decorados con relieves en algunas de sus caras. La diferencia entre ara y altar reside en las dimensiones de cada una, el ara es menos grande que el altar y suele estar dedicado a los dioses menores.

Para el sacrificio de los animales se empleaban diferentes utensilios.

Lo primero era el uso del martillo o mazo, llamado malleus, con el que se golpeaba la víctima antes de degollarlo. 

Ovidio, Metamorfosis II, 624: "Viéndolo la novilla, de su lactante becerrito, balanceado desde la diestra oreja, las sienes cóncavas destrozó el mazo con un claro golpe”

Popa. Museo Nacional de Copenhague


También se usaba el hacha en los sacrificios, securis sacena, utilizada por los sacerdotes (popae) para el sacrificio de animales más grandes como por ejemplo los toros.

 Isidoro XIX, 19, 11 habla de su denominación: "se llama así la segur (securis) porque con ella se talan (succidere) los árboles; es como si dijera succuris. Asimismo securis viene a equivaler a semicuris, pues, por un lado, tiene filo, y por otro, sirve para cavar”

En segundo lugar se hacía uso del cuchillo del que conocemos sus formas gracias a las numerosas representaciones que encontramos en aras de sacrificios, en relieves, inscripciones funerarias y en monedas.

 Los cuchillos tenían hermosas decoraciones de oro, plata o marfil en sus pomos. Podían ser de cobre o hierro, aunque para los sacrificios lo normal es que fueran de bronce. Incluso podían tener una vaina, de bronce o cuero, con diferentes adornos. 

 Veamos qué nos cuentan las fuentes clásicas sobre este utensilio empleado ante el ara de sacrificio.

Uno de los empleados en el sacrificio de animales es el llamado secespita, un cuchillo de hierro,  alargado y fino, con mango de marfil que aparece muchas veces representado en las monedas.

Denario Bruto con secespita y securis

Suetonio, Tiberio. XXV comenta el uso de un cuchillo de plomo en lugar del empleado en otras ocasiones que solía ser de hierro: "Permaneció hasta entonces en guardia contra él y un día en que sacrificaban juntos con los pontífices cuidó de hacer que le dieran un cuchillo de plomo en vez del de acero [secespita plumbeum cultrum]”

Otro cuchillo conocido era el culter,  manejado por el cultrarius, encargado de degollar al animal. 

Se trataba de un cuchillo ancho, de un solo filo, con el dorso curvo, empleado, además de en los sacrificios, en las carnicerías. Servía para el degüello y el troceado de los animales sacrificados.

Monumento funerario, Aquilea

Livio, III, 48 habla del cuchillo de cocina (culter) para usos distintos que ante un altar: (…) “Obtenida la autorización se lleva aparte a su hija y a la nodriza a las proximidades del templo de Cloacina junto a las actualmente llamadas Tiendas Nuevas, y allí, echando mano del cuchillo de un carnicero, dice: «Hija, te doy la libertad de la única forma que puedo.» Acto seguido, le atraviesa el pecho y, volviéndose hacia el tribunal, dice: «Apio, por esta sangre te maldigo a ti y a tu cabeza»”.

Suetonio, Augusto, 19 también comenta su uso fuera del mundo de los sacrificios: "(…) “en cierta ocasión un criado del ejército de Iliria, que había burlado la vigilancia de los porteros, fue sorprendido de noche junto a su habitación con un cuchillo de monte al cinto, sin que se pueda saber si había perdido la razón o si su demencia era fingida, pues la tortura no consiguió arrancarle nada.”

Plauto, Rudens, I, 2. 131-137 de nuevo hace mención al culter: "[Démones:] “No, joven. Ya hace unos poquitos días que no he visto a nadie celebrar aquí un sacrificio. Y nadie puede hacerlo sin que yo me entere. Siempre vienen a mi casa a pedir agua o fuego o cacharrillos o un cuchillo o un asador o una olla para las entrañas o alguna otra cosa.”

Ovidio, Fasti, I, 320 explicando el nombre de la fiesta de las Agonalias y menciona la importancia del cuchillo: “La causa del «Agonalia» nombre puede ser el oficiante con la túnica arremangada, por cuya herida a la víctima cae ésta en honor de los dioses: cuando va a teñir de sangre caliente el cuchillo que tiene agarrado, pregunta siempre: «¿Actúo?» y no actúa sino cuando le dan la orden. Unos piensan que el día tiene el nombre de agonal por la acción de «acarrear», ya que los ganados no vienen sino que son «acarreados». Otros creen que a esta fiesta la llamaban los antiguos Agnalia, de forma que se le habría quitado una letra en el lugar correspondiente. O bien, ¿Por qué la víctima siente miedo de los cuchillos que ve antes en el agua, se trasladó al día el apelativo de la agonía del animal?”

Virgilio, Geórgicas. III, 488 dice lo siguiente sobre el cuchillo inmolador: “Muchas veces, estando de pie la víctima junto al altar en medio del sacrificio de los dioses, al tiempo que la ínfula de lana ciñe su cabeza con nívea cinta, se desplomó moribunda junto a los vacilantes sacrificadores, o si el sacerdote había inmolado antes con el hierro a alguna, no arden sus entrañas puestas sobre los altares, ni el adivino consultado puede dar la respuesta y apenas si los cuchillos, puestos bajo su cuello, se tiñen de sangre y si la superficie de la arena se ennegrece con algo de materia”.

 Lucrecio, en obra la Naturaleza de las cosas I,129 nos habla sobre el uso del culter ante el altar:

"Estaba en pie del lado de las aras,
Y junto a él tapando los ministros 
El cuchillo, y que el pueblo derramaba
En su presencia lágrimas a mares"

 Ovidio, Fasti, IV, 413 y ss haba sobre el cuchillo y el hacha en la fiesta de Ceres: “[Sobre la fiesta de Ceres] pedid una paz perpetua y un caudillo amante de la paz. Conviene que ofrezcáis a la diosa la espelta y el honor de la sal que chisporrotea, y granos de incienso en los viejos fuegos; y, si falta el incienso, prended teas untadas: a la buena Cera le gustan las cosas pequeñas, con tal de que sean puras. Apartad los cuchillos del buey, oficiantes de túnica arremangada: que el buey labre; sacrificad a la marrana holgazana. El cuello que es apropiado para el yugo no debe herirlo el hacha”

Museo de Nápoles

Lucano, Farsalia, 612 describe su utilización: “Conduce al fuego de las aras santo gran toro, que eligió de inculta sierra; Vierte a Baco en su frente, observa estilo, De inmolación ya preparando el filo. Pero el bruto, rebelde a la cuchilla, Huye, y turba indomable el sacrificio; Ocurre agreste y válida cuadrilla De luchadores al robusto oficio; Y al suelo forcejando la rodilla, Tiende el cuchillo, y con infausto indicio No la cerviz herida sangre vierte, Llueve estigio licor, mancha a la muerte.”

Suetonio, Calígula. XXXII lo califica de sagrado: “Durante un sacrificio y en el momento en que iba a ser inmolada la víctima, se ciñó como los sacrificadores, y cogiendo el mazo, dio muerte al que presentaba el cuchillo sagrado”

Lucano, Farsalia, l, 610 de nuevo podemos leer datos sobre su descripción de utilización: "Acerca entonces a las aras sagradas un toro de escogida cerviz. Ya había comenzado a derramar sobre él el vino y a rociarlo, inclinando el cuchillo, de harina sacral y, reluctante por un tiempo la víctima a un sacrificio ingrato a los dioses”

Suetonio, Calígula, IV, 32.2-3, hace mención a los ministri que llevaban a cabo los sacrificios: “Cuando un mirmillón de la escuela de gladiadores, con el que hacía ejercicios de esgrima, se dejó caer voluntariamente al suelo, lo atravesó con un puñal de hierro y se puso a correr de un lado a otro con una palma a la manera de los vencedores. En cierta ocasión, cuando la víctima estaba ya ante el altar, él, con la ropa recogida en la cintura como los popas, levantó en alto su maza y sacrificó al cultrario"

Ovidio, Fastos, 335-349: “Se llama víctima al ser que ha caído a causa de la diestra victoriosa. Tiene el nombre de «enemiga» (hostia) por los de víctimas enemigos vencidos. Antes tenía poder para conciliar a los dioses con el hombre la harina y un grano brillante de sal pura. Todavía no había traído una nave extranjera, surcando las aguas del mar, la mirra, lágrimas destiladas de una corteza, ni el Éufrates había enviado el incienso ni el bálsamo la India, ni eran conocidos los hilos del rojizo azafrán. Un altar, contento con las hierbas sabinas, y el laurel, quemado con no chico crepitar, exhalaban el humo. Si había alguno que pudiera añadir a las coronas hechas con flores del prado las violetas, era rico. Este cuchillo que ahora abre las entrañas del toro abatido no tenia en las ceremonias oficio alguno”.

Pese a las numerosas menciones del cuchillo, las víctimas solían matarse empleando una dolabra pontificalis, una herramienta reconocible por su forma. Consistía en un mango alargado con un pico y un hacha de doble filo.

La primera cita que encontramos de ella es en Festus: "scena ab aliis, a quibusdam sacena appellatur dolabra pontificalis"

Relieve sacrificio toro. Museo del Palacio Real de Estocolmo

Isidoro XIX, 19, 11 nos explica su etimología: "Se llaman también dolabra porque tienen doble reborde (duo labra), mientras que la segur tiene sólo uno”

Todos estos instrumentos eran manejados por un personaje especial llamado popa, que actuaba como victimario. Mientras que el popa golpeaba a la víctima con un mazo o un hacha, y luego el cultrarius corta la garganta del animal.

 Suetonio, Calígula,  32: “Una vez, cuando estaba junto al altar vestido de popa, y la víctima fue criado, levantó la maza en lo alto y el cultrarius lo mató”

Para guardar las entrañas de los animales sacrificados se utilizaban unas ollae o marmitae que después solían ser revisadas por los arúspices. 

Tras el sacrificio, los dioses recibían las vísceras y la sangre, mientras que el pueblo, reunido en un banquete y realizando diversas plegarias, comía el resto del animal.

 Para finalizar, leamos estas líneas de la Farsalia de Lucano:

“Fiero ministro inalterable ofrece sacrificio tan impío a deidad vana”

Plurimam salutem!

domingo, 20 de febrero de 2022

UTENSILIOS DE SACRIFICIO. LIBATIO

Hace unas semanas hablamos sobre los utensilios utilizados en la lustratio previa a los sacrificios. 

A continuación vamos a centrarnos en los objetos que se utilizaban en las libaciones. 


Una libatio consistía en un ritual religioso en el que se ofrecía a las divinidades diferentes líquidos (vino puro, leche, miel, hidromiel, e incluso, agua), arrojándolos al suelo o sobre un altar.

Para poder realizar estas ofrendas se necesitaba del uso de diversos de recipientes en los que contener el vino puro o los otros productos entregados.

Las fuentes clásicas nos referencian varios nombres como guttus y simpuvium (también llamado simpulum)

Veamos qué nos cuentan las fuentes clásicas de estos objetos.

Varrón, L. L, V, 124 nos explica su etimología:  "Quienes echaban el vino de manera que lo vertían poco a poco, a partir de guttae (gotas) dieron el nombre al recipiente llamado guttus; quienes lo toman poco a poco, a partir se sumere (tomar) le dieron el nombre de simpuvium

Juvenal, VI, 343 habla del simpuvium a modo de escudilla: "¿Quién se atrevería a reírse de la copa y de la negra escudilla (simpuvium) de Numa y de los frágiles platos de barro fabricados en el monte Vaticano?"

Plinio Hist.Nat. XXXV, 46 (158) cita de nuevo el término simpuvium como si fuera una cuchara: “En la actualidad, incluso, en medio de la riqueza que poseemos, hacemos nuestra primera libación para el sacrificio, no con jarrones o vasos murrhine de cristal, sino con de las cucharas de loza (simpuvia).

En Festus, leemos “Simplum (o simpulum) cazo para hacer libaciones de vino”, en este caso se le describe como un cazo.

Cicerón en su libro la Naturaleza de los dioses 3, 17, 43, hace mención a los cuencos ya utilizados en la época de Numa:  "Y es que -una vez que el discurso me ha conducido hasta este tema- voy a enseñarte cómo he aprendido yo mejores cosas referentes al culto a los dioses inmortales (conforme al derecho pontifical y a la costumbre de los mayores...), gracias a esos cuenquecitos que Nurna nos dejó"



Se piensa que la diferencia entre simpuvium y simpulum sería mínima, quizás en la forma. Simpuvium semejaría más un tazón mientras que el simpulum parecería más un tipo de cucharón o cazo.

Quizás uno de los utensilios más conocidos para las libaciones sea la patera, un recipiente plano, parecido a un plato hondo que se llenaba de vino puro como nos dice Ovidio, Metamorfosis, IX, 160: "Inciensos daba y palabras suplicantes a las primeras llamas, y vinos de una pátera vertía en las marmóreas aras”

Sobre su etimología encontramos estas dos citas: 
Varrón, Lingua Latina V, 122: "Además entre las copas estaban las llamadas paterae, que recibieron una denominación así por el hecho de ser muy abiertas (late patent)”

Macrobio, Saturnales, V, 21: “Pero Plauto abandonó el vocablo insólito y en su comedia Anfitrión dice que le regaló una pátera, aunque la forma de uno y otro recipiente es distinta. En efecto, la pátera como bien indica su nombre es plana y ancha “patens”



En un principio era sin asas ni mango y solía estar hecha de arcilla, aunque con el tiempo fue adquiriendo una forma más trabajada con un soporte para cogerla, adornos y pasa a ser de bronce, plata e incluso de oro con incrustraciones. Así lo leemos en Virgilio, Eneida, I, 729: "En este punto pide la reina la pesada copa (patera) de oro y piedras preciosas, que, usada ya por Belo, fue de todos sus regios descendientes. La hace llenar de vino puro”

 Cicerón, Naturaleza de los dioses, 34, también las cita como copas de oro: "Asimismo, carecía de toda clase de escrúpulos cuando se trataba de llevarse las pequeñas imágenes de oro de la Victoria, y las copas de oro y las coronas que llevaban en sus manos extendidas las estatuas, y solía decir que él no las tomaba sino que las aceptaba"

Plinio, Historia Natural, XXXIII,  54, 12 habla de las pateras hechas de plata: "Fabricio, digo, que no permitiría que ningún general de un ejército tuviera otro plato que una patera y un salero de plata"

Y en los Carmina de Horacio, I, 31 se habla de ella: "¿Qué le reclama a Apolo en su dedicación el poeta inspirado? ¿Qué pide al derramar vino nuevo de la pátera?"


Otro de los objetos utilizados para las libaciones era el ritón, que se caracterizada por tener la forma de un cuerno con la representación de la cabeza de un animal (una cabra, un toro, un caballo, un jabalí, un perro, un ciervo, un cerdo). 
Se supone que su origen estaría en la utilización de los cuernos de los animales para beber tras hacerles un agujero en la parte más estrecha.

En la última entrada comentaremos los objetos empleados directamente para realizar el sacrificio de animal. 

Plurimam salutem! 

domingo, 6 de febrero de 2022

UTENSILIOS DE SACRIFICIO. LVSTRATIO

Durante unas semanas nos vamos a centrar en los utensilios empleados en los sacrificios públicos.  

Antes de llevar a cabo un sacrificio era muy importante que los objetos a utilizar estuvieran puros como bien nos indica Plauto en dos de sus obras, en Anfitrión,  1126: “Entra y di que me preparen enseguida los vasos sagrados para que en ofrenda de numerosas víctimas pida el favor del soberano Júpiter”.

Y en Cautivos, 861:"Pero manda preparar los vasos sagrados para el sacrificio y traer un cordero apropiado y que esté gordo”

 Además del altar, se podía hacer uso de una mesa auxiliar llamada mensa anclabris en la que colocar todo lo necesario para el rito: ofrendas, instrumentos e incluso las vísceras (exta) de la víctima. Como vemos en el relieve del sacrificio ofrecido por Marco Aurelio se podía utilizar a modo de altar.


 No obstante hay que recordar que Macrobio, Saturnales, III, 11, 3 comentaba que no era conveniente hacer libaciones en la mensa, utilizándola como altar:

"Y éste vuestro flamen, pontífice y todo ignora tanto qué se inmola como qué se liba, y para que no se equivoque en todas partes con el mismo error sobre la libación, en VIII dijo: en la mesa liban alegres y ruegan a los dioses, cuando no en la mesa, sino en el altar, de acuerdo con la costumbre, debieron realizar la libación».

[4] Pretextato contestó: «Para responderte primero a la segunda pregunta, digo que tú no has preguntado sin razón sobre la libación practicada en la mesa; y habrías aumentado más el tipo de dificultad, si hubieses apuntado más: que Dido también estaba realizando la libación en la mesa: dijo y realizó en la mesa una libación con el licor de honor"

Descubramos estos utensilios de la mano de las fuentes clásicas.

Comenzaremos por los UTENSILIOS SAGRADOS PARA LA LVSTRATIO O PURIFICACIÓN necesaria para ganarse la voluntad de los dioses y realizada por la persona capacitada y especialista. 

Para purificar se hacía uso de dos elementos básicos: el agua y el fuego.

Con respecto al agua lustral (aquae) debía de proceder de alguna fuente considerada pura o de algún riachuelo, Ovidio, Fasti, II, 45: "¡Ah, demasiado cómodos los que creéis que los tristes crímenes de homicidio pueden lavarse en el agua de un río!”.  A veces podía contener sal.



Se colocaba en las puertas de los templos para purificar las manos, al igual que hoy en día en la entrada a las iglesias. 

El vaso contenedor de agua lustral se llamaba labrum o labellum, por el borde que la caracterizaba, parecido al labio: los labios derivan su nombre de lambere (lamer), al superior le llamamos labium y al inferior, por ser más grueso, labrum(Isidoro, XI, 1, 50). Podía estar hecho de diferentes materiales como arcilla, madera,...

 Para la purificación también se podía emplear un tipo de aspersor (aspergillum) que solía ser una rama de laurel u olivo para la ablución de los asistentes y las víctimas. 

En dos fragmentos de los Fasti de Ovidio hace mención a las ramas de laurel que tenían por si solas un valor lustral:  “El laurel mojado me ha salpicado de agua” (IV, 728)


  “Humedece con el agua una rama de laurel y con el laurel mojado salpica todas las mercancías que pronto han de tener otros dueños. Él también se moja el pelo con el laurel chorreando y pronuncia una plegaria con su voz acostumbrada a engañar: “lava los perjurios del tiempo pasado” (V, 677-679)

 También podemos leer en Juvenal, Sátiras. II, 158, una referencia a las ramas de laurel: Desearían purificarse si les dieran un poco de azufre y antorchas y si hubiera laurel húmedo

Sabemos por Virgilio, Eneida, VI, 230 que también se empleaba el olivo y que se debía esparcir tres veces sobre los presentes, principalmente en ceremonias funerarias: "y recorriendo la asistencia esparce con un gajo de olivo tres veces sobre ella agua lustral en leves gotas”

 

Sin embargo, en algunas monedas se puede apreciar un instrumento especial parecido a una escobilla, distintivo de los pontífices y las Vestales, así nos lo ha transmitido Tácito, en sus Historias, 4, 53: “Los soldados, que llevaban nombres con buen augurio, entraron  en el recinto sagrado con ramas. A continuación, las vírgenes Vestales, con niños y niñas, cuyos padres y madres aún estaban vivos, salpicaban todo el espacio con agua extraída de las fuentes y los ríos”

Al igual que el vaso lustral, también encontramos en el mundo religioso actual el aspersorium.

Otro elemento utilizado en la purificación era el fuego sagrado (foculus), sobre un trípode, que limpiaba como nos dice Ovidio y servía para quemar las vísceras de los animales sacrificados,  Fasti, IV, 785: "todo los purifica el fuego devastador”.


En la lustratio el fuego se empleaba a través de la quema de incienso, resinas, azufre, mirra, etc. en sahumerios (suffimenta), en braseros o en antorchas (taedae), utilizadas también para encender el fuego sagrado. El uso de estas resinas se debía a su poder curativo y purificador.

 En Ovidio, Fasti, II, 561 leemos el uso de las antorchas:que la tea de pino aguarde días puros. Guarda tus antorchas, Himeneo, y retíralas de los negros fuegos. Los llorados sepulcros disponen de otras antorchas.”

 A su vez, el fuego purificaba a los animales y a las ofrendas, por lo que sus cenizas constituían un sistema de lustración.

 Hemos comentado que era frecuente la quema de incienso o resinas que se guardaban en un cofre denominado acerra que durante el sacrificio permanecía abierto y era portado por el camillus en la mano izquierda.


 Las citas sobre el uso de incienso son muy usuales, así leemos en varias obras de Suetonio, Tiberio, VI: mas no tomó otra cosa que un poco de incienso, porque usaba de él para los sacrificios públicos, y con esto se retiró”

 Suetonio, Galba, 8:Al llegar a esta provincia sucedía que estando sacrificando en un templo, a un niño que tenía el incienso se le blanquearon de pronto los cabellos, este prodigio fue interpretado como presagio de un gran cambio, en el que se vería a un anciano suceder a un joven, es decir Galba a Nerón. Poco después cayó un rayo en un lago en el país de los cántabros, encontrándose luego en él doce hachas, signo manifiesto del poder soberano”

Suetonio, Tiberio Nerón, 44: "Se afirma también que cierto día, durante un sacrificio, enamorado de la belleza del que llevaba el incienso, apenas esperó a que terminase la ceremonia para satisfacer secretamente su nefanda pasión”

 También Ovidio, Fasti. IV, 933 al describir la festividad de los Robigalia comenta el empleo de “un mantel desflecado y una tinaja de vino y un incensario. El incienso y el vino y las tiras del añojo y las entrañas repulsivas”

 Ovidio, Pont. II, 1: como insignia esclarecida, ofreció el incienso en las santas aras”

 Ovidio, Pont. III: Recuerda bien que esto era lo primero que solías demandar a los dioses cuando quemabas los granos del incienso en sus altares”.

 Ovidio, Pont. III, 1: Pero antes enciende el fuego en los sacros altares, y ofrece incienso y vino puro a los grandes dioses”

 Ovidio, Pont. III, 3: En todas las aras de la ciudad se quema el odorífero incienso

 Ovidio, Pont. IV, 8:Entonces quemaré el solemne incienso en las rápidas llamas y daré testimonio del poderío de tus dioses”

 Horacio, Od. III, 8, 2: “En las calendas de marzo qué quieren decir estas flores, este  cofre lleno de incienso”

 Persio, Sat. II, 5: En cambio, una buena parte de los grandes señores hará su ofrenda con incensario sigiloso”

Con el fin de encender el fuego sagrado y el incienso se empleaba el carbón o madera, todas salvo la procedente del roble ya que se extingue con rapidez según nos indica Plinio, HN, XVI, 8, 24:  "Sin embargo, la peor especie de todas, tanto para madera como para hacer carbón, es el roble conocido como "halifloeo", cuya corteza es notablemente gruesa, y el tronco de tamaño considerable, pero en su mayor parte hueco y esponjoso: es el único de esta especie que se pudre mientras el árbol aún está vivo. Además de esto, es muy frecuente que le caiga un rayo, aunque no tiene una altura tan notable, por lo que no se considera lícito emplear su madera para los sacrificios"

Como hemos mencionado, se hacía uso de un trípode para quemar los sacrificios, tanto cruentos como incruentos.


Para purificar las manos los camillii llevaban en su hombro izquierdo una especie de toalla de lino, mantele, con flecos e incluso, con algún tipo de decoración como una franja púrpura que recuerda a la sangre purificadora.  Ovidio, Fasti. IV, 933: “un mantel desflecado y una tinaja de vino y un incensario

De nuevo, recordamos la existencia de paños de lino en los altares de las iglesias actuales.

 Comentar que hay más elementos que se utilizaban como purificadores, como por ejemplo, el viento, de ahí el uso de los oscilla o los aiora que se balanceaban con el aire: Servio, Ad Georg. 2, 389: Así la lustratio se hace bien por agua, por fuego o por aire a través de los oscilla”.

 También la sangre de los animales expiaba a una persona al tocarla: Suetonio, Calígula. LVI: “Durante un sacrificio fue rociado con la sangre de un flamenco

En otra entrada hablaremos de otros utensilios muy interesantes.

Plurimam salutem!