domingo, 22 de febrero de 2026

SIKYÓS- CVCVMIS- PEPINO- COHOMBRO IV

Acabamos nuestro paseo por las fuentes clásicas y el pepino con los otros curiosos usos del mismo. 


OTROS USOS 


Paladio, Tratado de agricultura, IV, 9, 4: Contra los topos va bien tener unos cuantos gatos en medio de los cardizales. Hay muchos que tienen comadrejas amaestradas, otros llenan las toperas con almagre y jugo de cohombro silvestre, y no son pocos los que abren junto a las huras de los topos varias cavernas para que escapen asustados por la entrada del sol”


Paladio, Tratado de agricultura, X, 3, 2: “Análogamente, como algunos bichos subterráneos destruyen muchas veces el trigo royéndole sus raíces, servirá para evitarlo poner a remojo los granos a sembrar en la savia de la hierba que se denomina siempreviva, mezclada con agua, durante una noche; o también se diluye en agua el jugo de exprimir un cohombro silvestre y su propia raíz triturada, y en esa misma disolución se macerarán las semillas destinadas a la siembra”


Columela, Labranza, II, 10: “Algunos diluyen en agua zumo de cohombro amargo y su raíz machacada, y tras empapar las simientes de igual modo, las confían a la tierra”


Varrón, Res rustica, 3, 25: “Habiendo sonreído Escrofa, porque conocía esos libros y los tenía en poca estima, Agrasio, que pensaba que él era el único que los conocía, le rogó a Estolón que hablara. “Escribió”, dijo, “sobre cómo se pueden matar las chinches con estas palabras: ‘conserva en agua un cohombro amargo y rocía lo que quieras; no se acercará ninguna; o bien unta el lecho con hiel de buey mezclada con vinagre’


Columela, en su Los doce libros de la agricultura,  IX, 5 vuelve a comentar cómo evitar bichos en los campos:No faltan algunos bichos subterráneos que destruyen la mieses royendo las raíces cuando ya han crecido. El remedio para que esto no suceda es el zumo de la hierba que la gente del campo llama sedo mezclado con agua, porque después de estar la semilla remojándose una noche en esta composición, se echan a la tierra. Algunos deslíen en agua el zumo exprimido del cohombro y su raíz molida, y confían a la tierra la semilla, después de haberla tenido en remojo en este líquido. Otros, cuando empieza a infectarse la sementera, riega los surcos con esta misma agua , o con alpechín sin sal; y de esta suerte quitan los animales nocivos”





Geopónica de Casiano Basso (13.14.1-2) volvemos a leer su uso contra los insectos: “1. La pez líquida y el jugo de cohombrillo amargo echado en la cama mata las chinches… 2. … mezcla hiel de toro o de chivo con vinagre fuerte y unta la cama y las paredes.” 


Aristóteles, Investigación sobre los animales, VIII, 6, 30 habla de la cría de cerdos: “Este animal engorda con cebada, mijo, higos, bellotas, peras silvestres y cohombros”


Columela, Los doce libros de la agricultura,  VII, 10 también explica el remedio con pepino para los cerdos cuando se ponen enfermos: “Suele también ponerse mala toda la porcada, de suerte que se ponen flacos los cochinos, no toman la comida, y cuando los sacan a pacer se tienden en medio del campo, y oprimidos por cierta especie de letargo, se duermen al sol del estío. Lo cual, cuando lo hacen, se encierra toda ella en un establo cubierto, y se tiene un día sin beber ni comer, el siguiente se da a los que tienen sed raíz de cohombro culebrino machacada y echada en agua: la cual, luego que la han bebido, les dá náusea, vomitan y se limpian: después de haber arrojado toda la bilis, se les deja que coman galgana o haba rociada con salmuera fuerte, y enseguida se les permite (como a los hombres) que beban agua caliente”


Columela, Los doce libros de la agricultura,  VII, 13 remedio para el perro con pulgas: “Los remedios para el perro que tiene pulgas, son: o frotarlos con cominos molidos, con igual parte de eléboro, y humedecido todo con agua o con zumo de cohombro calebrino; o, si no hay ni uno ni otro, echándole por encima de todo el cuerpo alpechín añejo”


Columela, Los doce libros de la agricultura, XI, 3 sobre la relación entre las mujeres y el cohombro:Mas se ha de procurar no dejar que se acerquen mujeres al sitio donde hay cohombros o calabazas, pues, por lo común, en tocándoles cuando están verdes, se consumen. Pero si también están con la menstruación, aun con su vista harán perecer los frutos”





Para terminar dos curiosidades.


En primer lugar una  anécdota que nos cuenta Plutarco, Moralia IV, 1, 628 C: “Y al decir su compañero Milón: «Bien, ¿y si fuera mentira lo dicho?, contestó Filopapo: «Nada de particular tendría, si sintiéramos lo mismo que el sabio Demócrito por la erudición, pues aquél, según parece, al morder un pepino, como su sabor le pareció de miel, preguntó a la sirvienta que dónde lo había comprado; al decirle ella que en un huerto, levantándose le ordenó que lo guiara y le mostrase el lugar; y, como la mujer se extrañara y preguntara qué pretendía, contestó: 'Debo encontrar la causa de su dulzura, y la encontraré si examino el lugar. Siéntate, entonces, contestó la mujer riendo, pues yo sin darme cuenta puse el pepino en un tarro con miel, pero él, como enojado, dijo: '¡Me hiciste polvo, pero no por ello dejaré de abordar el tema e indagaré su causa, como si la dulzura estuviera relacionada y emparentada con el pepino”

En segundo lugar, la tan conocida expresión “me importa un pepino” ya la encontramos en Luciano de Samosata, en varias de sus obras: Subasta de vidas: “Comprador. — ¿Cómo dices? .Te burlas de todos nosotros y te importan un pepino nuestros asuntos?”

 Sobre el parásito: “Tiquiades. — Me importa un pepino si te gusta oírte llamar así: hay que fijarse en la otra faceta absurda”


 Sobre los que están a sueldo: “El motivo por el que te acogió diciendo que tenía ganas de aprender le importa un pepino”


Plurimam salutem!!

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