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Mostrando entradas de febrero, 2023

KYBOI- PAN DE ENELDO Y QUESO

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Ateneo en su libro III, 114 a nos ha legado la receta de un delicioso y curioso pan con forma cuadrada, especiado con eneldo y queso. Ambos elementos proporcionan una textura y un sabor exquisito a este pan.  El texto original dice: “¿Cómo podríais vosotros saber que dados (kyboi), no ésos que tenéis siempre a mano, son también unos panes cuadrados, sazonados con eneldo, queso y aceite, según dice Heráclides en su Tratado culinario?” Se trata de una receta sencilla que podríamos adaptar de la siguiente manera. ADAPTACIÓN DE LA RECETA Ingredientes 1 cucharada de levadura seca 1 cucharada de miel 2 cucharadas de eneldo seco 200 ml de agua tibia 25 gr de queso chédar rallado 350 gr de harina integral 50 ml de aceite de oliva Una pizca de sal marina Elaboración Tras calentar la mitad del agua, disolveremos en ella la miel. A continuación incorporamos la levadura seca, removemos bien y dejamos activar la levadura durante unos 10 minutos. En un bol ponemos l...

VRTICAE. USOS CULINARIOS Y DEMÁS

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Terminamos nuestro recorrido por las urticae con sus USOS CULINARIOS. Sabemos que tanto las ortigas de tierra como las de mar eran consumidas por los antiguos. Son muchas las recetas, principalmente las ortigas de mar, que nos han legado los clásicos. Eran servidas en forma de ensalada, hervidas, en sopas e incluso, se empleaban para ablandar la carne durante su cocción. Procopio, Hª de las guerras , VII, 13 describe el consumo de ortigas a falta de otros alimentos y cómo deben de cocinarse: “ A quien tuviera un caballo muerto o cualquier otra bestia semejante, a ese se le consideraba un romano de los muy afortunados, porque podía disfrutar de la carne de un animal muerto. Todo el resto de la población comía solo ortigas, que se criaban en abundancia a uno y otro lado del recinto de la muralla y en las ruinas que había por toda la ciudad. Para que esa hierba punzante no les picara en los labios y en la zona de la garganta, las cocían muy bien antes de comérselas […] Al final, una ...